Este blog está dedicado a María Corredentora y Mediadora de todas las Gracias

sábado, 28 de febrero de 2026

¿CÓMO CALIFICAR LA ACTIVIDAD DE ROMA EN RELACIÓN CON LA FSSPX? Por Mons. Tomás de Aquino




El Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Víctor Manuel Fernández, recibió al Superior General de la Fraternidad San Pío X en el Palacio del Santo Oficio en Roma.

¿Qué quiere el Cardenal Fernández? Quiere que la Fraternidad suspenda su decisión de consagrar obispos el 1 de julio, como condición para continuar el diálogo. El término «diálogo» es del Cardenal; es típico del lenguaje y la mentalidad de los progresistas.

Pero ¿cómo debemos calificar este diálogo? ¿Qué pretende Roma al dialogar? Este diálogo con Roma está lleno de ambigüedades; tras él se cierne una amenaza de excomunión. Esto nos remonta a 1988. ¿Cuál es la validez de estas excomuniones? ¡Ninguna! ¡Absolutamente ninguna! Igual que la que el obispo Pierre Cauchon emitió contra santa Juana de Arco. Excomulgar a quienes defienden a la Iglesia es un acto nulo ante Dios.

Las excomuniones de 1988 fueron nulas. Las de 2026 también lo serán si la Fraternidad mantiene su intención de consagrar el 1 de julio de este año, con las mismas razones e intenciones que tuvo el arzobispo Marcel Lefebvre en 1988. Pero este diálogo conlleva otras amenazas y peligros: la elección de los candidatos, la presión de Roma, la ambigüedad de las palabras; la noción misma de Iglesia, que no es la misma para la Iglesia conciliar que para la Iglesia católica.

Seguimos con interés y oraciones estas peligrosas negociaciones, esperando que la Fraternidad no sea vencida por la astucia de los modernistas, sobre quienes Mons. Lefebvre advirtió a Mons. Gérard Calvet con una nota que le fue entregada en 1988, que decía: “Cuidado con la serpiente romana”.

A pesar de los años transcurridos y de los posibles pequeños o grandes lapsus de memoria, aún recuerdo la expresión de Monseñor Lefebvre: “la serpiente romana”.

El padre Davide Pagliarani y su consejo deberían tener cuidado. Los modernistas no buscan el bien de la Fraternidad ni de la Iglesia. San Pío X ya nos advirtió sobre esto.

Que la Fraternidad vuelva a las disposiciones y acciones de su fundador, y sabrá vencer la serpiente romana, con la ayuda de Aquella que venció todas las herejías.

Ipsa conteret.