La FSSPX anuncia su plan
para la consagración episcopal
sin el permiso papal,
esta medida constituiría un acto de cisma canónico
Edgar Beltrán
2 de febrero de 2026
La Fraternidad Sacerdotal
San Pío X anunció el lunes que planea consagrar nuevos obispos el 1 de julio,
una medida que llega después de meses de conversaciones con funcionarios del
Vaticano.
El P. Davide Pagliarani,
superior general de la FSSPX, indicó que la decisión se tomó tras solicitar una
audiencia con el Papa León XIV en agosto del año pasado y después de recibir
“una carta de la Santa Sede en los últimos días que de ninguna manera responde
a nuestras peticiones”.
La Fraternidad de San Pío
X es una fraternidad sacerdotal fundada por el arzobispo Marcel Lefebvre en
1970 en respuesta a las reformas del Concilio Vaticano II. Lefebvre fue
excomulgado por el papa san [sic] Juan Pablo II en 1988 por cisma, tras consagrar
cuatro obispos sin mandato papal, y durante muchos años la FSSPX fue
ampliamente considerada una organización cismática.
El grupo cuenta
actualmente solo con dos de los cuatro obispos consagrados por su fundador en
1988: el obispo Bernard Fellay, de 67 años, y el obispo Alfonso de Galarreta,
de 69 años. El obispo Bernard Tissier de Mallerais falleció en 2024, y el obispo
Richard Williamson fue expulsado del grupo en 2012 y murió el año pasado. El
arzobispo Lefebvre falleció en 1991. La Fraternidad indicó en un comunicado que
Pagliarani solicitó una audiencia con el Papa León en agosto, “informándole de
su deseo de explicar filialmente la situación actual de la Fraternidad
Sacerdotal San Pío X”.
En una segunda carta,
[Pagliarani] abordó explícitamente la necesidad particular de la Fraternidad de
asegurar la continuación del ministerio de sus obispos, quienes han recorrido
el mundo durante casi 40 años para responder a los numerosos fieles apegados a
la Tradición de la Iglesia y deseosos de que los sacramentos del Orden Sagrado
y la Confirmación sean conferidos para el bien de sus almas”, añade la carta.
La decisión de consagrar
nuevos obispos se tomó después de “haber recibido una carta de la Santa Sede en
los últimos días que de ninguna manera responde a nuestras peticiones”.
El padre Pagliarani,
apoyado por la opinión unánime de su consejo, considera que el estado objetivo
de grave necesidad en que se encuentran las almas requiere tal decisión”,
señaló el comunicado.
The Catholic Herald
informó que se esperaba que la FSSPX y Roma continuaran con reuniones en
febrero o marzo, pero que la FSSPX decidió cancelar esas reuniones tras recibir
la carta recientemente enviada por la Santa Sede, mencionada por Pagliarani.
Fuentes cercanas a la
situación indicaron a The Pillar que las reuniones habrían sido dirigidas por
el cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Unidad de los
Cristianos, y funcionarios del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, con la
participación de obispos de la FSSPX y el superior general en las discusiones.
Otra fuente cercana a la
FSSPX dijo a The Pillar que, aunque las discusiones sobre ordenar nuevos
obispos habían sido un secreto a voces durante aproximadamente un año, el
anuncio de los planes podría tener la intención de presionar a Roma para que
tome en serio las demandas de la FSSPX.
“Fijar una fecha [para
las consagraciones] es una forma de presionar a la Santa Sede y obligarla a
negociar”, añadió la fuente.— Si los planes de consagración avanzan sin
autorización del Vaticano, marcarían un nuevo acto de cisma canónico por parte
de los participantes, con excomunión automática incurrida tanto por el obispo o
los obispos que realicen la consagración como por aquellos hombres que la
reciban. Tal medida restablecería efectivamente las relaciones entre la Santa
Sede y la Fraternidad a su punto más bajo original en 1988. En las últimas
décadas, el Vaticano ha descrito a la Fraternidad como poseedora de una
“irregularidad institucional” con la Iglesia, en lugar de calificarla como una
secta cismática.
En 2009, el papa
Benedicto XVI levantó la pena de excomunión incurrida por los obispos de la Fraternidad
a través de sus consagraciones episcopales ilícitas. Al mismo tiempo, Benedicto
aclaró que la FSSPX no tiene estatus canónico en la Iglesia y que sus
sacerdotes no podían ejercer un ministerio legítimo.
La Fraternidad ha
mantenido conversaciones continuas con funcionarios del Vaticano a lo largo de
los años sobre la normalización de su estatus en la Iglesia.
La comisión pontificia
Ecclesia Dei, constituida dentro del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, ha
afirmado que, aunque existe cierta comunión entre la Iglesia y la FSSPX, se
trata de una “comunión imperfecta” y se necesita una mayor reconciliación o “regularización
institucional”.
El papa Francisco
continuó el diálogo de Benedicto con la FSSPX, con miras a la reconciliación.
Aunque la distancia teológica entre el Vaticano y la FSSPX pareció endurecerse
o incluso aumentar bajo el papa Francisco, la regularización institucional también
pareció acercarse en términos prácticos.
Francisco concedió a los
sacerdotes de la Fraternidad la facultad de oír confesiones durante el Año de
la Misericordia en 2015, y extendió esa facultad indefinidamente al año
siguiente.
Francisco se reunió en
2016 con el entonces superior de la FSSPX, el obispo Bernard Fellay. La reunión
“duró 40 minutos y se desarrolló en un ambiente cordial”, indicó la Fraternidad
en ese momento. “Tras la reunión, se decidió que los intercambios actuales
continuarían. El estatus canónico de la Fraternidad no se abordó directamente,
ya que el papa Francisco y el obispo Fellay determinaron que estos intercambios
debían continuar sin prisa”.
En 2017, el secretario de
la comisión Ecclesia Dei, el arzobispo Guido Pozzo, quien estaba a cargo del
diálogo con la FSSPX en ese momento, dijo en una entrevista que un grupo de
trabajo estaba “actualmente trabajando en mejorar ciertos aspectos de la estructura
canónica [de la FSSPX], que será una prelatura personal”, indicando que un
acuerdo potencial podría estar cerca.
Ese mismo año, el papa
Francisco también afirmó que, en circunstancias muy limitadas, los obispos
diocesanos podían otorgar a los sacerdotes de la FSSPX la facultad de
presenciar válidamente matrimonios católicos.
Ese mismo año, Fellay, el
entonces superior de la Fraternidad, afirmó en una entrevista que había
recibido una carta en 2016 de Roma que indicaba que la Fraternidad podía
ordenar sacerdotes sin el permiso del ordinario local.
Estas concesiones
sacramentales se han centrado en el bien espiritual de los católicos que
asisten a capillas administradas por la FSSPX, con el papa Francisco
enfatizando que no quería que los católicos que asistían a esas capillas se
quedaran sin la posibilidad de confesión o de contraer matrimonio válidamente.
Sin embargo, muchos
obispos han continuado desaconsejando a los católicos que asistan a capillas de
la FSSPX debido a su estatus canónico irregular. En 1996, un obispo declaró que
los católicos que se unan a capillas de la FSSPX pueden estar sujetos a excomunión,
lo que sigue siendo ley particular en la Diócesis de Lincoln, Nebraska.
El grupo cuenta con unos
700 sacerdotes en ministerio en todo el mundo, concentrados principalmente en
Europa y Estados Unidos. La Fraternidad afirma que unos 600.000 católicos
asisten a sus misas, con 25.000 asistentes regulares en Estados Unidos.