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martes, 6 de octubre de 2020

P. GLEIZE FSSPX SOBRE EL ARZ. VIGANÒ : INGENUO, EL MENOR DE LA FAMILIA, NEÓFITO MUY CELOSO, ALGUIEN ESTÉRIL QUE SÓLO TIENE PALABRAS

Fuente (extracto)

Extracto de la conferencia del Padre Gleize en Lausana en 2020

El Padre Gleize es profesor de teología en Ecône. Vio bien la deriva liberal de la FSSPX y la traición del Capítulo de 2012, pero por razones que se nos escapan, y probablemente por admiración al Padre de Jorna, prefirió no dejar esta nueva fraternidad que resultó después del Capítulo de 2012. Por lo tanto, ha elegido el camino "correcto" en el pluralismo de esta nueva FSSPX. Mantiene un discurso que parece ser antiacuerdista, pero resulta ser acuerdista a nivel de los principios.

Todavía cree en la misión "providencial" de la Fraternidad de San Pío X, aunque claramente traicionó a su fundador en 2012. Cree firmemente en ello y por lo tanto no puede imaginar otra solución práctica a la crisis de la Iglesia y especialmente a la deriva de Roma.

Ahora sucede que aparece un obispo (Monseñor Viganò) que tiene el mérito de cumplir con lo que es la función principal de un obispo: ENSEÑAR LA VERDAD.

Y ahí tienen a nuestro Padre Gleize, todo desconcertado ante la idea de que su posición podría no ser la correcta en la práctica. Entonces Mons. Viganò se convierte, a los ojos de este "gran" teólogo, en alguien INGENUO, EL MENOR DE LA FAMILIA, NEÓFITO MUY CELOSO, MÁS DURO QUE NOSOTROS .... y finalmente ESTÉRIL.

Además, el Padre Gleize cree que permanece en la verdad aunque él mismo justificó los excesos de Mons. Fellay en 2013 en un importante artículo publicado en todos los sitios oficiales de la Fraternidad. También piensa que sigue en la acción más eficaz mientras que solo queda de la neo-Fraternidad la diplomacia humeante y el abandono de sus principios fundadores.

A continuación los extractos de esta conferencia:

Cita:

Él (Monseñor Viganò) toma nota de lo que ocurre en la Iglesia, pero para nosotros no es algo nuevo.

No quiero ser irrespetuoso, pero para nosotros, sacerdotes de la Fraternidad, es conmovedor e ingenuo porque llevamos 50 años en esto.

Entonces estamos felices por ello, ¡por supuesto! Pero es como si el menor de la familia finalmente se diera cuenta de que el mundo es malo.

Es un neófito muy celoso.

Ellos (Monseñor Schneider y Monseñor Viganò) hablan alto y claro, se lamentan, son a veces más duros que nosotros, ¿pero qué hacen?

¿Qué ha molestado a Roma? ¿Cuándo Roma lanzó anatemas a Mons. Lefebvre? No fue cuando criticó la libertad religiosa, o durante la misa en Lille. Fue cuando ordenó sacerdotes y consagró obispos.

Monseñor Lefebvre dejó algo detrás de sí. No palabras, ni viento.

Estoy muy contento de escuchar a Monseñor Schneider y a Monseñor Viganò, pero me digo: "¿qué van a hacer?" Porque un día morirán, pero ¿qué dejarán detrás? ¿Palabras que serán llevadas por el viento? ¿O seminarios, obispos?…

Estas son voces que son bienvenidas en la Iglesia, pero son sólo palabras de marginados.

Eso está muy bien, pero me temo que es estéril.