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jueves, 7 de noviembre de 2019

LA ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN EN EL LUGAR SANTO - CULTO IDOLÁTRICO A LA PACHAMAMA

Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios,
levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré,
a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré,
y seré semejante al Altísimo.
Isaías XIV 13


"A estas últimas y crueles persecuciones de Satanás, que aumentarán de día en día hasta que llegue el anticristo, debe referirse sobre todo aquella primera y célebre predicación y maldición lanzada por Dios contra la serpiente en el paraíso terrestre. "Inimicitias ponam..."

Dios ha hecho y preparado una sola e irreconciliable enemistad, que durará y se intensificará hasta el fin. Y es entre María, su digna Madre, y el diablo; entre los hijos y servidores de la Santísima Virgen y los hijos y secuaces de Lucifer. De suerte que el enemigo más terrible que Dios ha suscitado contra Satanás es María, su Santísima Madre.

Dios nos puso solamente una enemistad, sino enemistades, y no sólo entre María y Lucifer, sino también entre la descendencia de la Virgen y la del demonio. Es decir: Dios puso enemistades, antipatías y los odios secretos entre los verdaderos hijos y servidores de la Santísima. Virgen y los hijos y esclavos del diablo: no pueden amarse ni entenderse unos a otros”. (Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, Cap. I)

Lo sucedido en el Vaticano, durante la apertura del “Sínodo de la Amazonia”, y en otras ocasiones, en donde se le rindió adoración a una diosa indígena llamada por los incas “Pachamama”, tiene verdaderamente un trasfondo terrorífico:

Dice Mons. Delassus en su libro “La Conjuración Anticristiana”: “Todas las religiones paganas, tanto antes como después de la venida de Cristo, proceden de la magia o llevan a ella, y en la diversidad de sus formas y de sus prácticas, aparecen como una en su esencia y se manifiesta como el culto de Satanás”.

Así es, todas las idolatrías, cualquiera sea su forma o práctica, significa un culto a Satanás. Desde el alba de los tiempos, bajo diferentes formas y ritos, ha existido el culto a la “diosa madre” o “madre tierra”. Bajo muchos nombres se la ha adorado en el antiguo y el nuevo paganismo: “Gaia”, “Isis”, “Astarté”, “Lilith”, Ishtar, Afrodita, Kali, Tonantzin o Coatlicué, y también Pachamama, entre muchos otros. Todas estas “diosas” es el mismo ídolo-demonio, que se adapta a las costumbres de cada pueblo.

En el Antiguo Testamento, los Israelitas, contaminados por los paganos, solían adorar a la “diosa madre” Astarté. En el Antiguo Testamento es llamada Aschera, Asera, o Asherah. La imagen de Aschera se hacía de madera: tronco, palo o vara: “Como diosa de la fertilidad vegetal, su representación era una estaca o tronco de árbol clavado en el patio de los templos, de los que ya se tienen referencias en el s. XVIII a. C. en la ciudad de Mari, por lo que la palabra aserah sirve también para designar estas estacas sagradas” (Wikipedia). La pachamama de Bergoglio está hecha de madera.

Aschera
 En las Sagradas Escrituras, constatamos la adoración que rendían los hebreos a este ídolo:

Guárdate de hacer alianza con los habitantes del país en que vas a entrar, para que no sean un lazo en medio de ti; antes bien, destruid sus altares, quebrad sus piedras idolátricas y romped sus ascheras. No te postrarás ante ningún otro Dios, pues Yahvé, cuyo nombre es Celoso, es un Dios celoso. No hagas pacto con los moradores de aquella tierra… Exodo XXXIV 13-15

Mons. Straubinger nos dice: Ascheras: plural de Aschera, nombre de una diosa cananea, representada por un tronco de árbol o un palo.

Otros pasajes importantes del Antiguo Testamento sobre este ídolo:

Derrumbad sus altares, quebrad sus piedras de culto, quemad sus ascheras, haced pedazos las estatuas de sus dioses y borrad de aquellos lugares hasta los nombres. Deuteronomio XII 3

No plantarás ascheras, ningún árbol (sagrado) junto al altar que erigieres para Yahvé tu Dios, ni te levantarás piedras de culto porque Yahvé, tu Dios, aborrece estas cosas. Deuteronomio XVI, 21-22.

Yahvé sacudirá a Israel para que se agite como se agita la caña en el agua, y desarraigará a Israel de esta buena tierra que dio a sus padres, y los dispersará más allá del río; por cuanto se han hecho ascheras, provocando la ira de Yahvé.  III Reyes, XIV 15

Acab hizo, además, una aschera, y así hizo más para irritar a Yahvé, el Dios de Israel, que todos los reyes de Israel que le habían precedido. III Reyes 16, 33

Luego que Acab vió a Elías, le dijo: “¿Tú aquí, perturbador de Israel?” Respondió él: “No he perturbado yo a Israel, sino tú y la casa de tu padre, porque habéis dejado los mandamientos de Yahvé y tú has ido tras los Baales. Ahora bien, manda congregar conmigo a todo Israel en el monte Carmelo; también a los profetas de Baal, cuatrocientos cincuenta, y a los profetas de Aschera, cuatrocientos, que comen a la mesa de Jezabel. III Reyes XVIII 17-19


Como se puede constatar, Dios aborrece el culto a este ídolo, que se hace llamar “madre de todo lo viviente”, “señora del mar”, en una horripilante sustitución a la Madre de Dios. El Profeta Jeremías narra cómo los Israelitas adoraban a la “reina del cielo”, la cual era Astarté (según afirma Mons. Straubinger), quien es la misma Aschera. (Cap. XLIV)

Aschera "árbol de la vida"
Aschera está intrínsecamente ligada a los árboles: ella es el “árbol de la vida” pagano, que no es otro que el árbol de la ciencia del bien y del mal del Paraíso Terrenal. Es curioso que Bergoglio plantó un árbol en la ceremonia de adoración del ídolo. De hecho, el árbol fue “consagrado” como se puede ver en este video. Mircea Eliade, experto en religiones paganas, en su obra Patterns in Comparative Religions  afirma que no se adoraba al árbol en sí mismo, sino más bien a la realidad trascendente que significa el árbol individual: “Ningún árbol o planta es sagrado simplemente como un árbol o una planta; lo son porque comparten una realidad trascendente, lo son porque significan esa realidad trascendente. Al ser consagrada, la especie vegetal individual, "profana", se transubstancia; en la dialéctica de lo sagrado una parte (un árbol, una planta) tiene el valor del todo (el cosmos, la vida), una cosa profana se convierte en una hierofanía.

Chamana "consagrando" el ciprés sembrado en los jardines Vaticanos

No es casualidad que la Pachamama fuera adorada también en estrecha relación con el árbol. El Padre Juan Santa Cruz Pachacuti, misionero en el Perú, narra lo siguiente:
Un árbol llamado molle a quien los yndios tenían gran miedo por aver sido su adoratorio antiguo porque en el pie tenían enterrados cinco ydolos conopas que el Dr. Obispo Don Fernando de Avendaño siendo visitador los saco y quemo por los quales los dichos yndios possieron diez los quemo y dichas guacas chaguares sotanos todo lo asolo arrasso y hecho por tierra predicándoles y exortando y dando a entender a los yndios en la lengua nuestra Sta fe católica”. “Estos dos árboles significaban a sus padres a sus padre y madre Apotampo y a Pachamamaachi [la gran Pachamama]”.

Dibujo del P. Juan de Santa Cruz representando a Apotampo y Pachamamaachi

Representación moderna de la Pachamama
El paganismo que empezó a ser instalado en la iglesia conciliar por Juan Pablo II en la nefasta reunión de Asís, ha llegado a su culmen con el apóstata Bergoglio. Nos dice el P. Nicolás Serra y Caussa en su gran libro “Orígenes de la Masonería:

La doctrina Kabalística no es, en el fondo, más que el paganismo en forma rabínica, y la doctrina masónica, esencialmente Kabalística, no es otra cosa que el antiguo paganismo reavivado, oculto bajo una capa rabínica y puesta al servicio de la nación judía”.

Y el P. Ribet, citado por Mons. Delassus, dice:

“No hay, entre el Sabbat de los masones y el de los brujos, más que diferencias accidentales, pues el fondo es el mismo, a saber: el culto de Satanás, la profanación de las cosas santas, el desbordamiento de la impudicia”.

Y Leon Meurin, en su Filosofía de la Masonería:

Nos vemos pues, forzados a admitir que existe entre la filosofía Kabalística y el paganismo antiguo una relación difícil de explicar si no es a través de la inspiración de un mismo autor: el enemigo del género humano, el espíritu de la mentira”

Y terminamos con Mons. de Ségur en La Revolución:

“La Revolución, no hay que olvidarlo, la Revolución, es ante todo, un misterio de orden religioso, es el Anticristianismo, como lo hizo constar en su Encíclica de 8 de Diciembre de 1849 el soberano Pontífice Pío IX: “La Revolución es inspirada por el mismo Satanás. Su objeto no es otro que destruir completamente el Cristianismo y reconstruir sobre sus ruinas el orden social del paganismo”. Aviso solemne confirmado al pie de la letra por la Revolución misma. “Nuestro objeto final, dice la Instrucción secreta de la Venta suprema, es el mismo de Voltaire y de la Revolución francesa: el aniquilamiento completo del Catolicismo y hasta de la idea cristiana”.

La guerra entre la semilla de la Mujer y la de la serpiente está llegando a un punto culminante, estimados lectores. Sabemos que Ella, María, la Madre del verdadero Dios por quien se vive, triunfará. Pero Ella quiere hacernos partícipes de su triunfo. Las oraciones de los judíos fieles merecieron la venida de la Madre de Dios a este mundo. Las oraciones de Ella, merecieron la venida del Mesías. Que con nuestras oraciones merezcamos la Consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María, para que Ella nos traiga la Segunda Venida de Nuestro Señor Jesucristo Rey. ¡Recemos 15 Misterios del Rosario cada día! ¡Por la Consagración de Rusia! ¡Tenemos el arma más poderosa que existe!
¡Que Viva Cristo Rey!

Bonifatius