
Caín y Abel, Mironov
UNA
FRATERNIDAD CADA VEZ MENOS FRATERNAL,
CADA
VEZ MÁS FRATRICIDA
Ahora
que el Arzobispo Viganò ha sido reclamado por el “Dicasterio para
la Doctrina de la Fe” (DDF) para ser juzgado por “cismático”,
la Neo FSSPX, lejos de solidarizarse con un prelado que ha sido
convocado por los peores enemigos de la Iglesia a través de una
dependencia vaticana que, muy lejos de interesarse por defender la
fe, defiende la herejía, la apostasía y la aberración sodomítica
(¿alguien no sabe acaso que su responsable máximo, “Tucho
Fernández”, es un notorio depravado promotor de la degeneración
sexual?), ha sacado a relucir su altanero desdén respecto del
arzobispo. ¿Es esto sorprendente? No para nosotros que sabemos bien
la orientación desleal y suicida adoptada por los que ocuparon los
puestos de mando, tras la muerte de Mons. Lefebvre.
En
efecto, la Neo FSSPX, que ya no cuenta con articulistas destacados ni con opinadores responsables (si los hay sus escritos no
trascienden de algún limitado boletín parroquial de algún rincón
de Francia), sino sólo con un gris sitio informativo oficial desde
donde, siempre en un estilo seco, pretendidamente irónico y acerado,
mas siempre cuidadosamente amortiguado respecto de la Roma
modernista, da a conocer su postura acerca de diversos temas. En este
caso, a través de un texto breve de poco más de una página,
refleja la candente noticia sin la menor muestra de solidaridad o
comprensión hacia el arzobispo perseguido por los modernistas
romanos. Más bien aprovecha para –una vez más- despegarse de
Mons. Viganò, a quien nunca ha podido tragar por su lenguaje tan
cercano al de Mons. Lefebvre, inoportuno por supuesto para cualquier
tipo de componenda, aquiescencia o convivencia pacífica con la
Iglesia conciliar de Francisco. Se acabó el tiempo de hablar “sí
sí, no no”. Es peligroso. Sobre todo después del levantamiento de
las “excomuniones”, mendigado por la Neo FSSPX para volverse
potable a las autoridades romanas conciliares.
Pasemos
al artículo mencionado (puede leerse aquí). Luego de dar
una breve
explicación sobre “¿Qué es un juicio penal extrajudicial?”,
evidentemente oportuna, pasa a referir “Las acusaciones presentadas
por el DDF”. Hasta aquí, en su asepsia informativa, la Neo FSSPX
ha deslindado informar completamente al lector que la mencionada DDF
está en manos de gente no sólo incompetente, sino que ellos mismos
deberían ser juzgados y expulsados de donde se han aposentado, como
usurpadores que son. La mención de que el organismo está presidido
por “Tucho” Fernández –a quien Viganò se encarga bien de
describir en algunos de sus nauseabundos antecedentes- brilla por su
ausencia. Así, uno podría creer que las cosas están “normales”
en la Iglesia, cuando de lo que se trata es de que unos delincuentes
espirituales y doctrinales, agentes de la Contra-Iglesia y de la
contra-natura, se aprestan a vengar en un arzobispo crítico el haber
desafiado públicamente mediante sus denuncias el poder tiránico que
encaramó a tales personajes en los puestos de poder en el Vaticano.
Osadía que, claro está, no puede imputársele a la nueva y
funámbula FSSPX, ya previamente atendida en el quirófano del
cirujano plástico para quitarle sus cicatrices del combate. No puede
entonces sino pretender conservarse sine
macula.
A eso apuntan también las advertencias que lanzó recientemente el
P. de Jorna, con motivo de anunciar próximas neo consagraciones
episcopales, abriendo el paraguas mucho antes de tiempo. O quizás
queriendo dar la imagen de que van a hacer lo mismo que hizo Mons.
Lefebvre, y por ello serán “perseguidos”, cuando en verdad son
los únicos en la tradición que no han dejado de recibir favores de
Francisco. Pero si se mira bien, el boletín donde aparece la carta
del superior del distrito de Francia va acompañado de imágenes de
los importantes proyectos en ejecución para construir costosas y grandes
iglesias en Francia, amén de una larga lista de prestaciones. ¿Puede
permitirse una congregación tan desarrollada perder a sus clientes,
poniendo en riesgo su patrimonio? (Perdonen que hablemos así, pero
no es un secreto que desde hace muchos años la FSSPX fue puesta a la
consideración de una empresa de branding empresarial, para que la
modelase y publicitase de acuerdo a como se hace con las grandes
marcas comerciales, operación que ha resultado muy exitosa).
Hacia
el final, el artículo del sitio de noticias de la FSSPX saca a
relucir lo que sería el pecado de Viganò que lo separa de ellos
mismos: “Monseñor Viganò
hace una clara declaración de sedevacantismo en su texto. En otras
palabras, según él, el Papa Francisco no es Papa. ¿Cómo explica
esto? Debido a un "vicio de consentimiento" del cardenal
Jorge Bergoglio, al acceder al poder supremo: considerando el papado
como algo distinto de lo que realmente es, el elegido de 2013 aceptó
el oficio pontificio sin consentir a ello plenamente, y este error
derivó en la nulidad de su aceptación. Su pontificado sería, por
tanto, una comparsa." Pero,
como
se explica muy bien en un artículo de Non
Possumus, “esta
acusación de la Fraternidad es falsa. El Arzobispo Viganò no hace
eso en su declaración. En cambio, esto es lo que dice: "El
defecto de consentimiento de Bergoglio (vitium consensus) al aceptar
su elección, se fundamenta precisamente en la evidente alienación
de su acción de gobierno y magisterio respecto de lo que cualquier
católico de cualquier época espera del Vicario de Cristo y Sucesor
del Príncipe de los Apóstoles." Y
en la conferencia que
explica detalladamente lo del posible vicio del consentimiento en la
elección papal (vitium
consensus),
termina diciendo esto otro (min. 33:50): "Esta
situación es humanamente incurable porque... la corrupción de la
autoridad no puede ser remediada por quienes están sometidos a
ella". O
sea, el Arzobispo reconoce que los católicos están sometidos a la
autoridad de Bergoglio. ¿Por qué? Porque -lamentablemente- él es
el papa. Resulta, entonces, injusto y engañoso el artículo de la
Neo-FSSPX. En el peor de los casos, las ideas sobre un posible vicio
de consentimiento en la elección papal acercan a Mons. Viganò a la
postura sedevacantista, pero es totalmente falso que "Monseñor Viganò
hace una clara declaración de sedevacantismo en su texto."
Ahora
bien, aunque no siempre Viganò pueda ser tan claro como Mons.
Lefebvre, y sin tener que adoptar una posición sedevacantista, ¿no
se está, sin embargo, en el deber de considerar con respeto la
posición de quien ha demostrado ser serio y coherente en sus actos y
declaraciones, cual es Monseñor Viganò? ¿No hay el derecho de
permitir una gran duda, una perplejidad y una interrogación que el
Arzobispo Viganò creyó poder resolver de la manera que lo ha hecho
(“vicio de consentimiento”), para explicar la conducta no ya
anómala, herética, escandalosa o disolvente de Bergoglio, sino su
modus operandi que va mucho más allá que los anteriores papas
conciliares? Como uno de los tantos ejemplos, recientemente el
Dicasterio para la promoción de la Unidad de los Cristianos ha
propuesto “reexaminar
la forma del papado y su ejercicio de la autoridad al servicio de la
comunión eclesial”, en una reflexión “hecha juntos”, entre
todas las confesiones cristianas: “Ha
llegado el momento de dar nuevos pasos en los diálogos ecuménicos”,
y “ponerse
de acuerdo sobre un ejercicio aceptable de un ministerio de unidad
para toda la Iglesia”.
De modo tal que Francisco está dando pasos acelerados para acabar
tanto con la misa católica como con el papado, en vistas de instalar
la versión superadora de la iglesia conciliar: la iglesia sinodal.
Es cierto que, como termina su artículo la Neo FSSPX, “Ni Monseñor
Lefebvre ni la Fraternidad que él fundó quisieron aventurarse en
este punto” (cuestionamiento de la legitimidad de la autoridad del
papa), pero también lo es que nunca ningún otro pontífice se
aventuró tanto como lo hace ahora Francisco, en una serie de
medidas, gestos y palabras que tienden a destruir completamente todo
vestigio católico en la Iglesia.
Por
cierto, Mons. Lefebvre no temió a las palabras duras, cuando las
creyó necesarias y justas, y hoy no cejaría en decir si no todo,
prácticamente lo mismo que Mons. Viganò. Así por ej., cuando Mons.
Lefebvre escribió su carta a los cuatro futuros consagrados, el 29
de agosto de 1987, no dudó en decir que “la
Sede de Pedro y los puestos de autoridad de Roma están
ocupados por anticristos”, y
que
“la destrucción del Reinado de Nuestro Señor prosigue rápidamente
dentro mismo de su Cuerpo Místico en esta tierra,
especialmente por la corrupción de la Santa Misa, manifestación
espléndida del triunfo de Nuestro Señor en la cruz”. Bergoglio
va más allá de la corrupción de la Misa e intenta directamente
hacerla desaparecer. ¿Hay una respuesta condigna de la FSSPX a todo
eso? Oh, se nos dirá que va a consagrar nuevos obispos. ¿Acaso del
estilo de Huonder? En 1987 -¡hace casi cuarenta años!- Mons.
Lefebvre decía (en la carta citada) que “esta
Roma, modernista y liberal, prosigue su obra destructora del Reinado
de Nuestro Señor”. En
cambio ahora, en los tenebrosos tiempos de “Fiducia suplicans”,
tímidamente dice el superior de Francia P. de Jorna: “No habiendo
mejorado la situación eclesial desde 1988, tenemos que pensar en
darles ayudantes [a los actuales tres obispos], que un día se
convertirán en sus sustitutos”. Con un lenguaje calculadamente
inocuo, evita en su carta hacer referencia alguna al modernismo y
liberalismo de las autoridades vaticanas, ni osa siquiera mencionar
el concilio Vaticano II. ¿Cómo podía esperarse, entonces, alguna
alusión al iscariotismo bergogliano? Nada de eso. Una vez que les
levantaron las “excomuniones”, ¿iban a arriesgarse a ser de
nuevo excomulgados?
Meditemos,
para terminar, estas palabras de un santo: “San
Crisóstomo pregunta: ¿Cuál es la causa para que en la primitiva
Iglesia los cristianos fueran tan buenos y tan fervorosos, y el día
de hoy son tan tibios y remisos? Y responde, que la causa es porque
entonces salían a pelear con el demonio desnudos, despojándose de
sus bienes y haciendas; pero ahora salen muy vestidos de beneficios,
haciendas y honra: y esas vestiduras les estorban e impiden mucho.
Pues para esto dejamos las riquezas, y nos deshicimos de todas las
cosas del mundo, para que así libres y desembarazados podamos mejor
pelear con el demonio, y seguir a Cristo. El luchador desnudo más
fuertemente pelea: el nadador se despoja de su ropa para pasar el
río; el caminante dejando la carga y hatillo camina más
ligeramente.”
(San Alonso Rodríguez, “Tratado de perfección y virtudes
cristianas”).
F.M.
N.B.:
Para reflexionar: “¿No
diríamos que el buen Dios quiere hacernos expiar nuestra adhesión a
los bienes de la tierra y forzarnos a practicar la pobreza, puesto
que no lo queremos voluntariamente? Los mejores espíritus han
pensado que el atroz cataclismo que barrió de Francia tantas
congregaciones enseñantes era para muchos un castigo providencial de
esta desgraciada manía de enterrar grandes sumas en inmensas
construcciones que se habían multiplicado hasta el exceso durante
los últimos vente años” (“Pourquoi
notre ministère est stérile pu peu fructueux”, par un prêtre,
1905). Quizá convenga destacar que, v.gr. mientras la FSSPX en los
EE.UU. realizaba grandes (“faraónicas”) y múltiples obras
edilicias, y suntuosamente publicitaba su exponencial crecimiento, el
superior de ese mismo distrito se dedicaba a depredar sexualmente a
menores. Asunto éste último que él mismo confesó y por el cual
acaba de ser condenado a dos años de prisión en Francia. ¿Ha
terminado acaso el castigo para la Neo FSSPX, o más bien está por
venir?