Ignacio Kilmot
Pretendemos hacer una evaluación lo más justa y objetiva posible de la respuesta de la FSSPX a la Roma modernista. Esta evaluación no puede ser debidamente justa si no se tiene en cuenta todo lo que ha ocurrido en la Fraternidad desde el estallido de la crisis en 2012, y precedentemente la manera en que Monseñor Lefebvre manejó sus relaciones con Roma.
MIS COMENTARIOS
DENTRO DEL TEXTO EN MAYÚSCULAS. LOS DESTACADOS EN NEGRITAS Y ROJO TAMBIEN NOS
PERTENECEN.
Carta del Padre Pagliarani al Cardenal Fernández
19 Febrero 2026
Fuente: FSSPX Actualidad
Respuesta del Consejo General de la Fraternidad San
Pío X al Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
Menzingen, 18 de febrero de 2026
Miércoles de Ceniza
Eminencia Reverendísima,
Ante todo, le agradezco haberme recibido el pasado
12 de febrero, así como haber hecho público el contenido de nuestro encuentro,
lo cual favorece una perfecta transparencia en la comunicación.
No puedo sino acoger favorablemente la apertura a
una discusión doctrinal, manifestada hoy por la Santa Sede, por la sencilla
razón de que fui yo mismo quien la propuso hace exactamente siete años, en una
carta fechada el 17 de enero de 20191.
En aquel momento, el Dicasterio no
mostró realmente interés por tal discusión, aduciendo —de forma oral— que era
imposible llegar a un acuerdo doctrinal entre la Santa Sede y la Fraternidad
San Pío X.
ENTONCES ROMA HABLÓ CLARAMENTE. NO PODRÍA HABER UN
ACUERDO DOCTRINAL, POR LO CUAL UNA DISCUSIÓN NO TENDRÍA SENTIDO. ¿PORQUÉ AHORA
ENTONCES “ACOGER FAVORABLEMENTE” QUE HAYA UNA DISCUSIÓN DOCTRINAL, CUANDO ES
EVIDENTE QUE ESTA ROMA ENSEÑA OTRA DOCTRINA QUE LA CATÓLICA, A LA CUAL HACE
TODO LO POSIBLE POR COMBATIR?
Por parte de la Fraternidad, una discusión
doctrinal era —y sigue siendo— deseable y útil. En efecto, aunque no se llegue
a un acuerdo, los intercambios fraternos permiten conocerse mejor mutuamente,
afinar y profundizar los propios argumentos, comprender mejor el espíritu y las
intenciones que animan las posiciones del interlocutor, sobre todo su amor real
por la Verdad, por las almas y por la Iglesia. Esto se aplica, en todo momento,
para ambas partes.
ESTO NO TIENE SENTIDO.
DISCUTIR DOCTRINALMENTE SABIENDO QUE NO SE LLEGARÁ A UN ACUERDO ES UN DIÁLOGO
DE SORDOS. ES UN ARGUMENTO SENTIMENTAL POR EL CUAL SE PRETENDERÍA QUE LOS
ROMANOS, ESCUCHANDO A LOS MIEMBROS DE LA FRATERNIDAD, POCO A POCO SE VOLVERÍAN MÁS
CARITATIVOS Y SIMPÁTICOS CON LA FSSPX Y ASÍ ALGÚN DÍA SE DECIDIRÍAN A AYUDARLA.
Esa era precisamente mi intención en 2019, cuando
sugerí una discusión en un momento sereno y pacífico, sin la presión o la
amenaza de una posible excomunión que habría hecho el diálogo un poco menos
libre, lo cual, lamentablemente, sucede hoy.
LAS DISCUSIONES DOCTRINALES LLEVADAS A CABO ENTRE
ROMA Y LA FSSPX ENTRE 2009 Y 2011 NO ARROJARON NINGUN RESULTADO. FUE COMO SI NO
HUBIESEN EXISTIDO, CONFESO EL PADRE BOUCHACOURT. ¿A CUENTO DE QUE REINCIDIR EN
ESOS PELIGROSOS CONTACTOS CON ENEMIGOS DE LA IGLESIA?
Dicho esto, aunque me alegra, por supuesto, esta
nueva apertura al diálogo y la respuesta positiva a mi propuesta de 2019, no puedo aceptar, por honestidad intelectual y
fidelidad sacerdotal, ante Dios y ante las almas, la perspectiva y los
objetivos en nombre de los cuales el Dicasterio propone reanudar el diálogo en
la situación actual; ni tampoco, por otra parte, el aplazamiento de la fecha
del 1 de julio.
ESTÁ MUY BIEN QUE NO ACEPTE UN DIÁLOGO QUE SABE NO LLEGARÁ A UN ACUERDO DOCTRINAL O TRAS EL CUAL SE LE QUERRA IMPONER A LA FSSPX LOS ERRORES CONCILIARES. PERO EL PROBLEMA DE PAGLIARANI ES “LA PERSPECTIVA Y LOS OBJETIVOS” DE ESOS DIALOGOS, NO LOS DIALOGOS EN SÍ. ¿POR QUE O PARA QUE INSISTE EN MANTENER ESOS CONTACTOS? YA LO DIJO MÁS ARRIBA: PARA QUE LOS CONCILIARES Y SINODALES ROMANOS TENGAN CON ELLOS “INTERCAMBIOS FRATERNOS”. PERO, ¿SE PUEDE TENER UN INTERCAMBIO FRATERNO CON LOS QUE ENSEÑAN HEREJIAS, LOS QUE PROMUEVEN LA DEGENERACION SODOMITA, LOS QUE OFENDEN A LA SANTISIMA VIRGEN, LOS QUE PERSIGUEN LA MISA TRIDENTINA?













