English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

lunes, 4 de febrero de 2019

FRANCISCO FIRMA ABOMINABLE DOCUMENTO DE "FRATERNIDAD HUMANA" EN ABU DHABI


VATICAN NEWS (Extracto)
Andrea Tornielli
El "Documento sobre la hermandad humana por la paz mundial y la convivencia común" firmado esta tarde en Abu Dhabi por el Papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar Ahmad Al-Tayyib no es solo un hito en las relaciones entre el cristianismo y el islam, sino que representa también un mensaje con un fuerte impacto en la escena internacional. En el prefacio, después de haber afirmado que "La fe lleva al creyente a ver en el otro a un hermano al que apoyar y amar", se habla de este texto como "un documento razonado con sinceridad y seriedad", que invita a "todas las personas que llevan en el corazón la fe en Dios y fe en la fraternidad humana a unirse y a trabajar juntos".
El documento comienza con una serie de invocaciones: el Papa y el Gran Imán hablan "en nombre de Dios que creó a todos los seres humanos iguales en derechos, deberes y dignidad", "en nombre de la inocente alma humana que Dios ha prohibido matar", "en nombre de los pobres", de "los huérfanos y las viudas, de los refugiados y los exiliados, de todas las víctimas de las guerras" y "de las persecuciones". Al-Azhar junto con la Iglesia Católica "declaran adoptar la cultura del diálogo como camino; colaboración común como conducta; conocimiento mutuo como método y criterio".
Al reconocer los pasos positivos tomados por la civilización moderna, la declaración enfatiza el «deterioro de la ética, que condiciona la acción internacional, y el debilitamiento de los valores espirituales y el sentido de responsabilidad", que lleva a muchos a "caer en el vórtice del extremismo ateo y agnóstico, o en el integralismo religioso, en el extremismo y en el fundamentalismo ciego». El extremismo religioso y nacional, junto con la intolerancia «han producido las señales de una "tercera guerra mundial en pedazos”».
La Declaración atestigua que «la libertad es un derecho de toda persona: todos disfrutan de la libertad de creencia, pensamiento, expresión y acción. El pluralismo y la diversidad de religión, color, sexo, raza y lenguaje son una sabia voluntad divina». Es a partir de la "Sabiduría divina" que «deriva el derecho a la libertad de creencia y la libertad de ser diferente. Por esta razón, se condena el hecho de obligar a las personas a adherirse a una determinada religión o cultura, así como a imponer un estilo de civilización que otros no aceptan».
Luego testimonia que «la protección de los lugares de culto - templos, iglesias y mezquitas - es un deber garantizado por las religiones, los valores humanos, las leyes y las convenciones internacionales. Cualquier intento de atacar los lugares de culto o amenazarlos con atentados, explosiones o demoliciones es una desviación de las enseñanzas de las religiones, así como una clara violación del derecho internacional».
El documento afirma que «es necesario comprometerse a establecer en nuestras sociedades el concepto de ciudadanía plena y renunciar al uso discriminatorio del término minorías, que trae consigo las semillas de sentirse aislado y de la inferioridad».
Finalmente, «Al-Azhar y la Iglesia Católica exigen que este Documento sea objeto de investigación y reflexión en todas las escuelas, universidades e institutos de educación y formación». Y esperan que la Declaración se convierta en un "símbolo del abrazo entre Oriente y Occidente, entre el Norte y el Sur».

LEA DOCUMENTO COMPLETO ACÁ.