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viernes, 9 de noviembre de 2018

TORNIELLI DEFIENDE A MACCARRICK


Tornielli con el papa Fracisco

Tornielli, el más influyente vaticanista y notable promotor del acuerdo entre Roma y la FSSPX, defiende al depredador sodomita McCarrick (e indirectamente de Francisco, entonces), adhiriendo a la ridícula tesis del "clericalismo" como causa del los abusos (homo)sexuales en la Iglesia -mentira impuesta por el papa como explicación oficial-, y llegando también al extremo insólito de negar la homosexualidad activa de McCarrick.

Andrea Tornielli: “McCarrick no mantuvo relaciones homosexuales”

El vaticanista tenido por más cercano al Papa, Andrea Tornielli, responsable de Vatican Insider, en el diario La Stampa, ha sorprendido a propios y extraños con una orwelliana negativa: McCarrick nunca tuvo relaciones homosexuales, el problema de los abusos no es la homosexualidad, sino el ‘clericalismo’. El mismo día, en La Nuova Bussola Quotidiana, el cardenal Brandmüller defiende la tesis contraria y explica cómo se ha llegado a esta situación.
En el ataque a las tesis del arzobispo Carlo María Viganò hemos oído tesis relativamente delirantes en defensa de la versión papal: el núcleo del problema está en un nunca bien definido ‘clericalismo’. Desde ofensivas contra los motivos o la catadura moral de Viganò, sobre su vulneración de la grave obligación de secreto o su tendencia a exagerar o malinterpretar los datos, estamos acostumbrados a leer todo tipo de explicaciones más o menos elaboradas y creíbles. Pero la de Andrea Tornielli, el periodista al que se considera más cercano al Papa reinante, desarrollada en su sección Vatican Insider, las supera a todas: McCarrick no mantuvo relaciones homosexuales.
Es prodigioso, porque ese extremo es universalmente reconocido incluso por los más acérrimos enemigos del famoso testimonio, y la discusión se centraba más bien en si sus numerosos ‘affairs’ con seminaristas y jóvenes sacerdotes eran o no suficientemente conocidos por los prelados que, debido haber denunciado, no lo hicieron. Pero sus palabras son literales: “No, McCarrick no mantuvo relaciones homosexuales. Acosó y abusó de seminaristas en nombre del poder, haciéndoles comprender que ir con él a la casa de la playa (…) era un paso obligatorio para que le conociera mejor y les permitiera ordenarles”.
Suena al ya viejo chiste moderno de que todo es sexo, salvo el sexo, que es poder. O, si se prefiere usar la palabra de moda, ‘clericalismo’. Resulta un gambito retórico algo desesperado para apartar la atención de lo aparatosamente obvio, lo que sobresale como una gigantesca anomalía en todo este escándalo: que en más del ochenta por ciento de los casos de abusos denunciados la víctima era varón, y que en una proporción aún mayor se trataba de individuos que habían alcanzado la pubertad, no ‘niños’.
No es fácil escapar del dilema. La población homosexual en cualquier sociedad según los estudios más recientes y exhaustivos no supera el tres por ciento de la general. Así que, ¿qué prefieren, pensar que un tres por ciento de sacerdotes homosexuales han sido responsables del ochenta por ciento de los casos -lo que indicaría una propensión al abuso por parte de la población homosexual exponencialmente superior a la heterosexual, lo que sería vigorosamente contestado por todos los medios y considerado intolerablemente homófobo, o concluir que la proporción de homosexuales en el clero supera con mucho la de la población en general? Cualquiera de las dos conclusiones, o una combinación de ambas, supone un dato explosivo y enormemente significativo que es imposible pasar por alto, por más que se dediquen esfuerzos a intentarlo.
La versión más razonable es la que acepta como hipótesis indudable el cardenal Brandmüller en su contribución a La Nuova Bussola Quotidiana: existe una extensa penetración en el clero y la jerarquía eclesiástica de redes homosexuales que son causantes en buena medida de la crisis que sufre la Iglesia.
Brandmüller, uno de los dos supervivientes, junto con el americano Leo Burke de los cuatro cardenales que presentaron al Papa sus ‘Dudas’ sobre el Capítulo VIII  de la exhortación Amoris Laetitia, busca la raíz de este alarmante fenómeno en “la teología moral de las últimas décadas”, caracterizada por un “liberalismo extremo”.
Para el cardenal, “algunos líderes de opinión han abandonado la idea clásica del derecho natural y de la teología de la revelación y han proclamado nuevas teorías. Una moral autónoma, que no quiere reconocer las normas comúnmente vinculantes, un consecuencialismo que juzga la calidad ética de una acción en base a sus consecuencias,  o una moral situacional que hace depender el bien o el mal de un acto de las circunstancias relativas concretas de la acción humana: todas estas nuevas tendencias en teoloría moral las han defendido profesores en las aulas de teología y en los seminarios, y naturalmente también se aplican a la moral sexual. De ahí se puede pintar también la homosexualidad como moralmente aceptable, y su clara condena por parte de la Sagrada Escritura como algo ligado a la época y ya superado”. [Téngase en cuenta que tal desviación doctrinal no explica suficientemente la verdadera infestación sodomita que padece el clero católico desde el Vaticano II. En efecto, el estudio de una teología moral errónea no es algo capaz de convertir a legiones y legiones de seminaristas en homosexuales. La causa es más profunda: es un terrible castigo divino por esa grandísima traición a Cristo que fue el Vaticano II. Ver acá]
Fuente: INFOVATICANA

sábado, 24 de noviembre de 2018

EL VATICANISTA TONIELLI REVELA ÚLTIMAS GESTIONES ACUERDISTAS DE MONS. FELLAY ANTES DE DEJAR EL CARGO DE SUPERIOR GENERAL

Tornielli con Francisco

Hoy 24 de noviembre, Andrea Tornielli -actualmente, el más influyente vaticanista, y también un reconocido promotor del acuerdo práctico entre la FSSPX y Roma- escribe en Vatican Insider:

"La historia poco conocida de los últimos años en las relaciones entre Roma y Menzingen está llena de contactos que tenían como objetivo llevar a una declaración doctrinal sobre lo que es esencial para un católico, misma que habría debido ser suscrita por la Fraternidad "(…) 

"Los lefebvrianos propusieron correcciones y añadiduras, que fueron aceptadas, y la Feria IV, la reunión de los miembros del ex Santo Oficio, dejó claro en el texto el tema de la adhesión al Concilio, utilizando una expresión de San Juan Pablo II, que el mismo Marcel Lefebvre había suscrito. Es la famosa frase que utilizó el Papa Wojtyla al comenzar su Pontificado, cuando afirmó que el Vaticano II debe ser interpretado a la luz de la tradición. A los lefebvrianos, pues, se les pidió que aceptaran un texto que dice: «Aceptamos el Concilio Ecuménico Vaticano II a la luz de la tradición y del magisterio constante de la Iglesia»."  

"La declaración aprobada por Francisco fue presentada una primera vez al entonces superior de la Fraternidad San Pío X, el obispo Bernard Fellay, en agosto de 2017, por el prefecto Ladaria. Y fue presentada nuevamente al mismo Fellay en el último encuentro que se llevó a cabo en Roma en 2018. En esa ocasión, el superior lefebvriano no criticó la formulación, pero explicó que antes de su consenso debía esperar el resultado del capítulo general de la Fraternidad." [Esto es lo que dice el original en italiano: il superiore lefebvriano non contestò la formulazione, spiegando però che prima dell'adesione bisognava aspettare l'esito del capitolo generale della Fraternità; lo que, según una traducción más literal, queda así: el superior de Lefebvrist no objetó la formulación, explicando que antes de la adhesión debía esperarse el resultado del capítulo general de la Fraternidad. Nota de NP]

Y sobre la petición que ha hecho al Vaticano el P. Pagliarani en cuanto a reanudar las discusiones teológicas, dice Tornielli: “La reacción vaticana a la petición del nuevo responsable lefebvriano fue de apertura y de diálogo. El cardenal Ladaria dijo que ahora debe ser la Fraternidad la que presente una propuesta para estos nuevos diálogos y que debe indicar cuáles cuestiones son las que pretende volver a discutir.” 

Leer el artículo de Tornielli:

Todo está mal, hay que volver a hacer todo. Después de años de diálogo teológico, de duras discusiones, de encuentros reservados en los palacios vaticanos, la relación entre la Santa Sede y la Fraternidad Sn Pío X sigue en alta mar, y cualquier posible solución o acercamiento parece irse alejando. A pesar de la gran disponibilidad demostrada primero por Benedicto XVI (con la liberalización de la misa antigua y la cancelación de las excomuniones) y después por Francisco (asegurando la validez de las confesiones y de los matrimonios celebrados por los sacerdotes de la Fraternidad) parece que se vuelve al punto de partida, con un único convidado de piedra: el Concilio Ecuménico Vaticano II, que, según los seguidores de Marcel Lefebvre, contendría «errores». 

«Todo empuja, pues, a la Fraternidad a retomar la discusión teológica», anunció la Fraternidad fundada por el arzobispo tradicionalista Lefebvre, y explicó que el nuevo superior, Davide Pagliarani fue recibido por el cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Luis Ladaria, y por el arzobispo Guido Pozzo, secretario de la comisión pontificia “Ecclesia Dei”. Una ocasión, insistieron los lefebvrianos, para dar cuenta de una «irreducible divergencia doctrinal». En el comunicado no se dijo, pero durante la conversación Pagliarani dijo a sus interlocutores que los textos mismos del Concilio contienen «errores», por lo que sería indispensable una aclaración, que en la óptica de la Fraternidad significa una corrección por parte de Roma de los presuntos «errores conciliares». 

La historia poco conocida de los últimos años en las relaciones entre Roma y Menzingen está llena de contactos que tenían como objetivo llevar a una declaración doctrinal sobre lo que es esencial para un católico, misma que habría debido ser suscrita por la Fraternidad San Pío XI, condición previa para la plena comunión y para la definición de un estatuto jurídico para el grupo lefebvriano, que se habría convertido en una prelatura dependiente directamente de la Santa Sede. La confrontación teológica entre la Congregación para la Doctrina de la Fe y la Fraternidad ya se ha dado y, mediante las diferentes etapas y discusiones, produjo el borrador de una declaración aprobada primero por la Feria IV del dicastero y después por el Papa Francisco. 

Los lefebvrianos propusieron correcciones y añadiduras, que fueron aceptadas, y la Feria IV, la reunión de los miembros del ex Santo Oficio, dejó claro en el texto el tema de la adhesión al Concilio, utilizando una expresión de San Juan Pablo II, que el mismo Marcel Lefebvre había suscrito. Es la famosa frase que utilizó el Papa Wojtyla al comenzar su Pontificado, cuando afirmó que el Vaticano II debe ser interpretado a la luz de la tradición. A los lefebvrianos, pues, se les pidió que aceptaran un texto que dice: «Aceptamos el Concilio Ecuménico Vaticano II a la luz de la tradición y del magisterio constante de la Iglesia». 

La declaración aprobada por Francisco fue presentada una primera vez al entonces superior de la Fraternidad San Pío X, el obispo Bernard Fellay, en agosto de 2017, por el prefecto Ladaria. Y fue presentada nuevamente al mismo Fellay en el último encuentro que se llevó a cabo en Roma en 2018. En esa ocasión, el superior lefebvriano no criticó la formulación, pero explicó que antes de su consenso debía esperar el resultado del capítulo general de la Fraternidad. La actitud dialogante de Fellay resultó derrotada en el capítulo, en el que prevaleció una línea más intransigente. Como demuestra la petición de Pagliarani a las autoridades de la Congregación para la Doctrina de la Fe de volver a abrir las discusiones teológicas. 

La Santa Sede, para resolver la situación de la Fraternidad, nunca ha pretendido que no hubiera críticas, discusiones, peticiones, aclaraciones incluso sobre la interpretación de los textos conciliares. Pero una cosa es discutir sobre la hermenéutica de los textos (que en su momento fueron votados por el padre conciliar Marcel Lefebvre) y otra es afirmar que los textos promulgados por Pablo VI (a los cuales se sumaron casi unánimemente todos los obispos del mundo) contienen «errores» que «Roma debe cambiar». 

La reacción vaticana a la petición del nuevo responsable lefebvriano fue de apertura y de diálogo. El cardenal Ladaria dijo que ahora debe ser la Fraternidad la que presente una propuesta para estos nuevos diálogos y que debe indicar cuáles cuestiones son las que pretende volver a discutir. Pero es evidente que la Santa Sede nunca podrá aceptar que se consideren erróneos los textos del último Concilio, por lo que insistir en esta postura impedirá cualquier paso para resolver la situación. 

El fundador de la Fraternidad, Marcel Lefebvre, además de haber votado los textos conciliares, habló en público a favor de los documentos del Vaticano II en 1965 y en 1966. Cambió de opinión radicalmente en 1969, con la crisis y las críticas dentro de la Iglesia que caracterizaron el periodo post-conciliar. 

lunes, 11 de febrero de 2013

UN RUMOR QUE NO FUE TAN RUMOR

STAT VERITAS

Recordamos un viejo rumor que no estaba tan alejado de la realidad y se ha confirmado un año después. 


¿BENEDICTO XVI ESTARÍA CONSIDERANDO RENUNCIAR EN 2012?




La película ya la vimos hace tiempo, concretamente en tiempos de Juan Pablo II, de cuando en cuando y argumentando razones de salud y edad aparecen en los medios rumores de que el Pontífice de turno tiene contemplado renunciar. La nueva reedición de esta película es reciclada hoy vía diario Libero, Sep-25-2011, el cual le da primera página al asunto (Copia facsimilar en la imagen). Para ver el artículo completo en PDF click aquí), lo que desconcierta es que sea la pluma del reputado periodista Antonio Socci, la que eche a rodar esta bola. El artículo completo de Socci se puede leer en su blog, el cual en pocas palabras lo que teoriza es que Benedicto XVI al cumplir 85 años, es decir en Abril de 2012, renunciaría. Este es un artículo en español de Andrea Tornielli en Vatican Insider, que hace referencia al artículo aparecido hoy en Libero. 

09/25/2011 

El Papa y la dimisión mediática


Según el diario “Libero” Benedicto XVI podría estar pensando dejar su cargo cuando cumplirá los 85 años, en abril próximo


Andrea Tornielli

Ciudad del Vaticano


La noticia de primera página, seguramente es de las que pasan inobservadas: el Papa podría estar meditando presentar su dimisión en primavera de 2012. Lo afirma el periodista Antonio Socci en el diario Libero.
“Por ahora -escribe Socci- es sólo un rumor (una hipótesis personal de Joseph Ratzinger) y espero que nunca se convierta en noticia. Pero ya que circula por los despachos más importantes del Vaticano, merece mucha atención. Para ser breve: el Papa no descarta la posibilidad de presentar su dimisión al cumplir los 85 años, es decir, en abril del próximo año”.


Socci recuerda que quién habló de la hipótesis de dimisión, sin problemas, fue el mismo Ratzinger en la revista “Luce del mondo”, cuando respondiendo a una pregunta del entrevistador Peter Seewald, dijo: «Cuando un Papa es claramente consciente de que ya no es capaz física, psicológica y mentalmente de llevar a cabo la función que se ha puesto en sus manos, entonces, tiene el derecho y en algunas circunstancias hasta el deber, de dimitir». Además, en otro pasaje, Benedicto XVI se preguntaba si podría “soportar todo, aunque sólo fuera desde el punto de vista físico”.


“Actualmente el Papa Benedicto parece que está verdaderamente en forma, y sin embargo se plantea el problema de su energía”, sigue diciendo Socci hoy en Libero. Pero el periodista y escritor recuerda también otro fragmento del mismo libro-entrevista, relacionado con los ataques y la polémica suscitados por el escándalo de la pedofilia del clero: «Cuando el peligro es grande no se puede escapar. Este es el motivo por el cual seguramente este no es el momento de presentar la dimisión.


Es precisamente en momentos como éste cuando hay que resistir y superar la situación difícil. La dimisión se puede presentar en un momento de serenidad, o cuando simplemente no se puede más. Pero no se puede escapar justo en el momento del peligro y decir “Que lo haga otro”».


Sobre el tema de la dimisión del Papa hay un debate abierto desde hace décadas. Pio XII tenía predispuesta una carta dejando su carga en el caso de haber sido raptado por los nazis (“De este modo tendrán al Cardenal Pacelli pero no al Papa”).


Juan XXIII, durante un coloquio con su confesor, había tomado en consideración la posibilidad de dejar su carga si la enfermedad se hubiera agravado. También Pablo VI, que había establecido la exclusión del cónclave a los mayores de 80 años y la renuncia a la sede episcopal a los 75 años, pensó seriamente en presentar la dimisión en 1977, cuando cumplió los 80 años, pero fue disuadido por su entorno. El tema, con la larga enfermedad de Juan Pablo II, volvió a ponerse de actualidad: también él había preparado su carta de dimisión.


Quiénes conocen a Ratzinger confirman que la respuesta dada a Seewald sería, para ellos, en caso de incapacidad física, mental o psicológica. De momento, sin embargo, esta eventualidad parece más bien remota. Al contrario, salta a nuestra vista el objetivo contraste entre la primera página de Libero y las imágenes que llegan de Alemania, dónde Benedicto XVI está concluyendo un viaje histórico, durante el cual ha pronunciado dieciocho discursos en cuatro días, muchos de los cuales arduos y sobre todo enteramente escritos por él. La prensa alemana se ha quedado sorprendida por la capacidad demostrada por el anciano Pontífice, que ha soportado el cansancio de los traslados - no ha dormido más de una noche en la misma cama - y ha realizado un programa denso de compromisos, encuentros, de vigilias y celebraciones.


Nada, en suma, hace presagiar que se estén haciendo reales las condiciones que el mismo Benedicto XVI describía en la respuesta dada a la pregunta sobre su dimisión.


Se ha revelado un “montaje” mediático el “miedo” por los disparos de ayer en Erfurt con un arma de aire comprimido realizados por un joven desequilibrado contra dos vigilantes- sin causar heridas - en una calle distante 500 metros de la plaza dónde ayer el Papa celebró la misa, dos horas antes de que Ratzinger llegara. Falsas alarmas, que los medios de comunicación convirtieron en un bola de nieve las hubo también en Ciudad de Mexico con Juan Pablo II, y hace un año en Inglaterra, con Papa Ratzinger

jueves, 13 de abril de 2017

TORNIELLI CONFIRMA QUE LA FSSPX Y ROMA PREPARAN UNA NUEVA DECLARACIÓN DOCTRINAL



FUENTE (la negrita y los comnetarios en rojo son de NP. Título original: "Lefebvristas: para el anuncio de la prelatura es necesario más tiempo")

No se prevé el acuerdo a corto plazo - el superior de la Fraternidad, Fellay, todavía no ha firmado la declaración doctrinal.
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO - Con la extensión de la facultad de confesar licita y válidamente establecida para los sacerdotes de la FSSPX al final del Jubileo de la misericordia, y después con la decisión de esta semana de volver lícitas y válidas los matrimonios que celebren los sacerdotes lefebvristas, el Papa Francisco ha dado dos pasos significativos en favor del grupo tradicionalista, pensando en ambos casos en los fieles que siguen la Fraternidad.  

Los contactos son constantes y continúan, y algunas fuentes han hablado de una posible aceleración, suponiendo un inminente anuncio de la concesión de la Prelatura Personal durante el viaje que el Papa hará a Fátima el próximo 12 y 13 de mayo, con ocasión del centenario de las apariciones marianas que han influenciado la historia del siglo XX. 

Sin embargo, la situación no ha cambiado respecto a hace unos meses. El superior general de la Fraternidad, el obispo Bernard Fellay, todavía no ha firmado la declaración doctrinal modificada y simplificada, que contiene la professio fidei, y que es considerada por la Congregación para la Doctrina de la fe y de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, como el necesario paso previo a que se active el procedimiento jurídico que hará posible el pleno retorno a la comunión de la FSSPX. [Una cosa es absolutamente segura: esa "declaración doctrinal modificada y simplificada" será un documento redactado con deliberada ambigüedad, a fin de dejar conformes a ambas partes. Cuando se critique esa ambigüedad a Mons. Fellay, éste responderá -como ya sucedió con la "declaración doctrinal" del 2012- que el texto de la nueva "declaración doctrional" es prácticamente igual al del protocolo firmado por Mons. Lefebvre en 1988 (obviando, por supuesto, el hecho de que el Arzobispo retractó su firma antes de 24 horas). 
Lo único verdaderamente interesante de este artículo es la confirmación de que los traidores acuerdistas que dirigen la Neo-FSSPX y los herejes modernistas que ocupan Roma, trabajan actualmente en afinar la redacción de la "declaración doctrinal" que se requiere para regularizar (o, mejor dicho, neutralizar) a la Fraternidad] 
El papa y los dicasterios vaticanos no tienen prisa y no quieren apresurar a Fellay, sabiendo bien que el superior debe hacer frente a las diferencias de opinión interna en la Fraternidad. Además antes de instituir la Prelatura Personal, es previsible que la Santa Sede proceda a informar adecuadamente a las conferencias episcopales involucradas, en los países en los cuales están presentes y operando los lefebvristas.
Es conocida la devoción que los seguidores del arzobispo Lefebvre siempre han manifestado para la Virgen de Fátima. En el año del centenario está en programa una peregrinación de la Fraternidad. Esto ha hecho suponer que justo durante el próximo viaje Francisco pudiera hacer algún anuncio. Pero los tiempos, informaron acreditadas fuentes del Vaticano, todavía no están maduros. Además, un anuncio en Fátima, en el día en que con toda probabilidad -la confirmación oficial llegará en el consistorio del 20 de abril- el papa proclamará santos a los dos pastorcitos videntes Francisco y Jacinta Marto, terminarán por poner en segundo plano la celebración del centenario. 

El regreso de los lefebvristas a la plena comunión, en efecto, sería una noticia de gran resonancia mundial, dado que en definitiva marcaría el fin de la fractura consumada en 1988 con las ordenaciones episcopales ilegítimas presididas por el mismo Mons. Lefebvre. Una fractura ya parcialmente sanada con la decisión de Benedicto XVI de revocar la excomunión para los que recibieron la consagración episcopal. 

lunes, 27 de febrero de 2017

GRAVES REVELACIONES DE ANDREA TORNIELLI


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GRAVES REVELACIONES DEL VATICANISTA TORNIELLI: SE TRABAJA EN UNA NUEVA DECLARACIÓN DOCTRINAL QUE CONTIENE CONCESIONES ABSOLUTAMENTE INACEPTABLES POR PARTE DE LA FSSPX. SE INTENTA CONSEGUIR QUE ROMA SE COMPROMETA FORMALMENTE A QUE LA FSSPX PUEDA "SEGUIR SIENDO COMO ES":

"Desde hace casi un año la Santa Sede está esperando que el superior de la Fraternidad San Pío X... firme la nueva declaración doctrinal, paso necesario antes de definir cualquier forma jurídica... Prácticamente, el nuevo texto propone la «Professio fidei», la profesión de fe [ver texto al final] ; la aceptación del primado del Papa y de la colegialidad episcopal según lo expresado en la constitución conciliar «Lumen gentium»; la definición de la relación entre tradición y magisterio; el reconocimiento de la validez de los sacramentos celebrados con el rito posterior a la reforma postconciliar y, finalmente, la aceptación del Concilio Vaticano II, interpretado a la luz de la tradición de la Iglesia. No se habla sobre el ecumenismo, sobre el diálogo con las demás religiones ni sobre la libertad religiosa: temas sobre los que, como se sabe, la Fraternidad sigue manifestando muchas objeciones y contrariedades con respecto al camino de la Iglesia católica durante los últimos 50 años... Hasta el momento, monseñor Fellay no ha suscrito el documento. Pero la Santa Sede no tiene ninguna prisa. Lo que piden los lefebvrianos es poder seguir siendo ellos mismos. Y sobre este aspecto tanto el Papa como la comisión Ecclesia Dei los han tranquilizado."  

VATICAN INSIDER: original en italiano y traducción (no siempre exacta) al español. La negrita es del original.

Fraternidad San Pío X, pequeños pasos hacia el acuerdo

El Papa recibió en audiencia al secretario de Ecclesia Dei. La Santa Sede espera la firma de Fellay en una nueva declaración doctrinal. Los rumores sobre la posible nueva sede romana.

ANDREA TORNIELLI

CIUDAD DEL VATICANO. Pequeños pasos hacia el acuerdo. Continúa sin prisas el recorrido que debería llevar, dentro de algunos meses, a la Fraternidad San Pío X, fundada por el obispo Marcel Lefebvre, nuevamente a la plena comunión de la Iglesia católica, después de la ruptura de 1988. El secretario de la Pontificia comisión Ecclesia Dei, Guido Pozzo, fue recibido por Papa Francisco en una audiencia hoy, 27 de febrero, por la mañana. En los últimos días se difundieron algunas indiscreciones sobre la posibilidad de que la Fraternidad compre un inmueble con una iglesia anexa al que podría mudar su sede en Roma, y también se habló del complejo de Santa María Inmaculada en el Esquilino (uno de los barrios de la capital italiana), a pocos pasos de San Juan de Letrán. 
El complejo incluye una iglesia neo-gótica construida en los primeros años del siglo XX que fue construida por los Frailes de la caridad, además de un edificio en donde hubo una escuela primaria y secundaria que en la actualidad pertenece a una orden religiosa. Se dijo también que Francisco y la comisión Ecclesia Dei estaban involucrados en la compra, pero ello no es efectivo. La propiedad del instituto es diferente de la de la iglesia de la Inmaculada: esta última, en donde se celebra regularmente la misa, es una rectoría del Vicariato y solo cuenta con un aposento adyacente para el rector. Desde hace tiempo, los lefebvrianos están interesados en la compra de una sede en Roma. La orden que lo posee debería obtener el visto bueno de la Congregación para los religiosos para llevar a cabo la venta. Y, en el caso de que se llevara a cabo la transacción, para todo lo relacionado con el eventual uso de la Iglesia tendrán que dirigirse a la diócesis de Roma, pues es su propietaria.   
El acuerdo con la institución de una Prelatura personal semejante a la concedida en los años ochenta al Opus Dei, no es cuestión de días o semanas. Desde hace casi un año la Santa Sede está esperando que el superior de la Fraternidad San Pío X, el obispo Bernard Fellay, firme la nueva declaración doctrinal, paso necesario antes de definir cualquier forma jurídica. Como se recordará, la negociación de 2012 fracasó justamente con la declaración doctrinal. El texto que ahora fue sometido a la atención de Fellay resulta mucho más sintético que el de 2012. Como explicó el obispo Pozzo en algunas entrevistas, mientras el primer documento trataba de solucionar cualquier contencioso y aclarar todos los puntos pendientes, la nueva declaración se limita a pedir a los lefebvrianos solamente lo necesario para ser católicos, dejando todo lo demás a futuras discusiones tras la plena comunión.  
Prácticamente, el nuevo texto propone la «Professio fidei», la profesión de fe; la aceptación del primado del Papa y de la colegialidad episcopal según lo expresado en la constitución conciliar «Lumen gentium»; la definición de la relación entre tradición y magisterio; el reconocimiento de la validez de los sacramentos celebrados con el rito posterior a la reforma postconciliar y, finalmente, la aceptación del Concilio Vaticano II, interpretado a la luz de la tradición de la Iglesia. No se habla sobre el ecumenismo, sobre el diálogo con las demás religiones ni sobre la libertad religiosa: temas sobre los que, como se sabe, la Fraternidad sigue manifestando muchas objeciones y contrariedades con respecto al camino de la Iglesia católica durante los últimos 50 años. 
Hasta el momento, monseñor Fellay no ha suscrito el documento. Pero la Santa Sede no tiene ninguna prisa. Sabe que el proceso es largo y que también el superior debe contar con el tiempo para explicar y hacer que se acepte el acuerdo dentro de la Fraternidad. Sólo después de la firma de la declaración doctrinal comenzará el examen de los estatutos internos para llegar a la Constitución apostólica que erigiría la nueva Prelatura personal. Después se redactaría el reglamento para definir las particularidades de su organización. Lo que piden los lefebvrianos es poder seguir siendo ellos mismos. Y sobre este aspecto tanto el Papa como la comisión Ecclesia Dei los han tranquilizado.  
También será necesario que pase un poco de tiempo, una vez que se llegue al acuerdo, para involucrar a las Conferencias Episcopales de los países más involucrados en el fenómeno, que deberán ser informadas sobre el camino recorrido y sobre la solución jurídica para llegar a la plena comunión. 
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PROFESIÓN DE FE

Yo, N., creo con fe firme y profeso todas y cada una de las cosas contenidas en el Símbolo de la fe, a saber:
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
Creo, también, con fe firme, todo aquello que se contiene en la Palabra de Dios escrita o transmitida por la Tradición, y que la Iglesia propone para ser creído, como divinamente revelado, mediante un juicio solemne o mediante el Magisterio ordinario y universal.
Acepto y retengo firmemente, asimismo, todas y cada una de las cosas sobre la doctrina de la fe y las costumbres propuestas por la Iglesia de modo definitivo.
Me adhiero, además, con religioso obsequio de voluntad y entendimiento a las doctrinas enunciadas por el Romano Pontífice o por el Colegio de los Obispos cuando ejercen el Magisterio auténtico, aunque no tengan la intención de proclamarlas con un acto definitivo. Nota de NP: la aceptación este párrafo, equivaldrá a la rendición de la FSSPX ante Roma liberal y modernista. 

JURAMENTO DE FIDELIDAD
AL ASUMIR UN OFICIO
QUE SE HA DE EJERCER EN NOMBRE DE LA IGLESIA

Yo, N., al asumir el oficio..., prometo mantenerme siempre en comunión con la Iglesia católica, tanto en lo que exprese de palabra como en mi manera de obrar.
Cumpliré con gran diligencia y fidelidad las obligaciones a las que estoy comprometido con la Iglesia tanto universal como particular, en la que he sido llamado a ejercer mi servicio, según lo establecido por el derecho.
En el ejercicio del ministerio que me ha sido confiado en nombre de la Iglesia, conservaré íntegro el depósito de la fe y lo transmitiré y explicaré fielmente; evitando, por tanto, cualquier doctrina que le sea contraria.
Seguiré y promoveré la disciplina común a toda la Iglesia, y observaré todas las leyes eclesiásticas, ante todo aquellas contenidas en el Código de Derecho Canónico.
Con obediencia cristiana acataré lo que enseñen los sagrados pastores, como doctores y maestros auténticos de la fe, y lo que establezcan como guías de la Iglesia, y ayudaré fielmente a los obispos diocesanos para que la acción apostólica que he de ejercer en nombre y por mandato de la Iglesia, se realice siempre en comunión con ella.
Que así Dios me ayude y estos santos evangelios que toco con mis manos.
(Variaciones a los párrafos cuarto y quinto de la fórmula de juramento,
que han de utilizar los fieles cristianos a los que se refiere el canon 833, n. 8)
Promoveré la disciplina común a toda la Iglesia y urgiré la observancia de todas las leyes eclesiásticas, ante todo aquellas contenidas en el Código de Derecho Canónico.
Con obediencia cristiana acataré lo que enseñen los sagrados pastores, como doctores y maestros auténticos de la fe, y lo que establezcan como guías de la Iglesia, y ayudaré fielmente a los obispos diocesanos para que la acción apostólica que he de ejercer en nombre y por mandato de la Iglesia, quedando a salvo la índole y el fin de mi instituto, se realice siempre en comunión con la misma Iglesia.

Fuente: Santa Sede.


martes, 28 de febrero de 2017

IL FOGLIO CONFIRMA INFORMACIONES SOBRE NEGOCIACIONES SECRETAS ENTRE LA FSSPX Y ROMA



LA IGLESIA DE SANTA MARÍA INMACULADA DEL ESQUILINO Y EL EDIFICIO ADYACENTE A ESE TEMPLO (A LA IZQUIERDA) 

[ADDENDUM 7-3-17: en este sermón, de 3 de marzo, Mons. Fellay niega que la Fraternidad esté adquiriendo la iglesia de Santa María Inmaculada del Esquilino, pero reconoce que la FSSPX busca adquirir una iglesia en Roma y que el Vaticano interviene en esa operación a través de la Congregación para los Religiosos. Reconoce, entonces, lo esencial de las informaciones que últimamente han sido dadas a conocer sobre este asunto]

NOTA DE NP: ¿POR QUÉ ES (O ERA...) SECRETO EL PROCESO DE ADQUISICIÓN DE ESTOS INMUEBLES? TODO INDICA QUE LA RAZÓN ESTÁ EN QUE MÉNZINGEN QUERRÍA EVITAR MAYORES PROBLEMAS CON EL SECTOR ANTIACUERDISTA DE LA FSSPX, AL QUE LE PARECERÍA MAL QUE SE ESTÉN ADQUIRIENDO ESTOS EDIFICIOS SIN QUE TODAVÍA LA FSSPX HAYA SIDO REGULARIZADA, PUES ELLO PROBARÍA QUE MONS. FELLAY ESTÁ RESUELTO A LEGAR A ESE ACUERDO AL COSTO QUE SEA.
TENGAN EN CUENTA LOS LECTORES QUE, SEGÚN INFORMACIONES CONFIABLES PROVENIENTES DE SACERDOTES DE LA FRATERNIDAD, LA MAYORÍA DE LOS PADRES DE LA FSSPX ESTARÍA CONTRA EL ACUERDO.


Fuente: Il Foglio


Confirmación sobre las negociaciones secretas entre el Papa y los Lefebvristas

El Catholic Herald retoma el anticipo dado por Il Foglio sobre la negociación para la adquisición del complejo de Santa María Inmaculada en el Esquilino, que se convertirá en el Centro de Estudios de la Fraternidad San Pío X.
De la Redacción.
28 de febrero de 2017.
Roma. El Catholic Herald retoma el anticipo dado la semana pasada por Il Foglio sobre las negociaciones en curso entre la Santa Sede y la FSSPX para la adquisición del complejo de Santa María Inmaculada del Esquilino, destinado a convertirse -cuando sea instituida la prelatura personal y sea curada la fractura- en el centro de estudios de la comunidad lefebvrista en Roma. Se confirma el papel de gran artífice de Mons. Guido Pozzo, secretario de la Pontificia comisión Ecclesia Dei, que desde hace tiempo se ha ocupado en el acercamiento de las partes después de la ruptura traumática del 2012, cuando Mons. Fellay no aceptó de manera sorpresiva el protocolo de acuerdo propuesto por Benedicto XVI.
El leído portal Vatican Insider confirmó que se está yendo hacia el acuerdo "a pequeños pasos", al tiempo que observa cómo el proceso para la adquisición del complejo de Santa María Inmaculada del Esquilino requiere procedimientos lentos y de no fácil realización. Escribe Andrea Tornielli que “la propiedad del instituto está de hecho separada la de la iglesia de la Inmaculada: esta última, en donde se celebra regularmente la misa, es una rectoría del Vicariato y sólo cuenta con un aposento adyacente para el rector. Desde hace tiempo, los lefebvristas están interesados en la compra de una sede en Roma. El orden para adquirirlo es obtener el visto bueno de la Congregación para los Religiosos a fin de poder llevar a cabo la venta. Y, en el caso de que se llevara a cabo la transacción, para todo lo relacionado con el eventual uso de la Iglesia tendrán que dirigirse a la diócesis de Roma, pues es su propietaria”.   
Obstáculos que no parecen ciertamente insuperables, según confirmaron Il Foglio fuentes que siguen de cerca el expediente. Especialmente si entre los que más empujan para el acuerdo está el Papa en persona. En los procedimientos para la adquisición de Santa María del Esquilino, está trabajando desde hace tiempo el P. Alain Nély, asistente general de la Fraternidad. Presente, junto a Fellay y a Mons. Alfonso de Galarreta, en Santa Marta del 17 al 20 de enero.

En todo caso, más que Pozzo, es precisamente el papel del Papa el decisivo en el asunto. Es Francisco que desde siempre está bien dispuesto respecto a la FSSPX, cosa confirmada muchas veces también por el mismo Fellay. Éste último tendrá primero que obtener el visto bueno de la variada realidad que maneja, dividida entre los alemanes más blandos y los franceses menos dispuestos, aferrados a posiciones más rígidas. Tan pronto como el Superior esté en condiciones de firmar los acuerdos, comenzará el procedimiento para la institución de la prelatura personal. En Ecône están confiados en que, si no está a la vuelta de la esquina, sea cuestión de no muchos meses.

martes, 9 de junio de 2015

PRIMICIA ACERCA DE LOS PODERES ROMANOS DE MONS. FELLAY: DE NON POSSUMUS A LOS PRINCIPALES MEDIOS INFORMATIVOS CATÓLICOS DEL MUNDO

El 31 de mayo, Non Possumus publica la información acerca de los poderes que la Congregación para la Doctrina de la Fe confirió a Mon. Fellay como juez de primera instancia. En la traducción al español de la parte correspondiente del sermón del Superior General, se contó con la valiosa ayuda del administrador del blog Nossa Senhora de Aparecida.

El 3 de junio la información es recogida en Vatican Insider, sitio del conocido vaticanista Andrea Tornielli. Desde ese momento, los medios católicos más importantes del mundo comienzan a difundirla también, pero, en actitud poco honesta, ni Vatican Insider ni ninguno de esos medios cita a Non Possumus como fuente de esa información. Abajo ponemos unos prints de algunos de esos sitios informando acerca de este asunto.

En relación con los poderes que Roma ha conferido a Mons. Fellay como juez de primera instancia, hacemos tres observaciones:

1° En el caso de delitos muy graves, como el de pedofilia, el Superior General no necesita de ninguna autorización para decretar determinadas penas, como, por ejemplo, la expulsión de la congregación. Para ciertas sanciones más graves, como la reducción al estado laical, el procedimiento normal consiste en poner todos los antecedentes en manos de las autoridades romanas para que ellas procedan a imponer esas penas, sea convalidando el juicio hecho en la FSSPX, sea llevando a cabo su propio proceso. Si el prelado romano competente se niega a actuar en contra de esos criminales, incumple deberes graves, cometiendo un pecado mortal. Por grave que sea el caso, ninguna necesidad hay, entonces, de conferir poderes judiciales al Superior General. Éste, además, no los debe aceptar si le son ofrecidos, pues de lo contrario queda comprometido con las autoridades modernistas destructoras de la Iglesia. Los jueces deben cuidarse de aceptar regalos. Acá el regalo que nunca debió ser aceptado fue la misma designación como juez romano de primera instancia. ¿Con qué libertad de espíritu Mons. Fellay puede criticar ahora a los modernistas que le hacen esos honores y le dan esas pruebas de confianza? ¿Con qué libertad puede criticar a sus superiores en lo judicial? Todos los sitios liberales han celebrado este dadivoso gesto del Vaticano para con Mons. Fellay, considerándolo, acertadamente, como un paso más hacia el acuerdo. 

2° Una vez que trascendió lo publicado por Non Possumus, los defensores del Superior General han respondido que esos poderes judiciales han sido dados a éste sólo para juzgar a un Sacerdote. No obstante, tal cosa no es clara en las palabras del mismo Mons. Fellay, que primero habla en singular y luego en plural: "they did appoint me as the judge for this case.  So I was appointed by Rome, by the Congregation of the Faith, to make judgements, canonical Church judgements on some of our priests" (ellos me nombraron como juez para este caso. Entonces, yo fui nombrado por Roma, por la Congregación de la Fe, para hacer juicios, juicios canónicos de la Iglesia a algunos de nuestros sacerdotes). En cuanto a los juicios en contra de los Sacerdotes opuestos al acuerdo con Roma, se puede suponer razonablemente que Mons. Fellay actuó, también en estos casos, en su calidad de juez romano de primera instancia. Como él no está obligado a expresar eso en los juicios, queda la duda.

3° Y surge otra duda sumamente importante a raíz de lo dicho por Mons. Fellay en el sermón de Arcadia, en la que nadie hasta ahora ha reparado: ¿Mons. Fellay ha mandado hacer las correspondientes denuncias ante los tribunales de los Estados en los que se han cometido los crímenes graves a los que se refiere, o ha omitido eso, según la costumbre de la Jerarquía liberal encubridora de clérigos degenerados? Nadie vaya a pensar que en la historia de la FSSPX se ha dado un solo caso de pedofilia clerical. Nos consta que en América hispana, en los últimos años hubo por lo menos dos casos. ¿Cuántos más en Europa, USA, Asia, África? No sabemos. Y sólo hablamos de pedofilia. Por otro lado, la teología moral enseña que las leyes justas de los Estados obligan en conciencia (Suma Teológica, I-II, q. 96, a.4), y en la mayor parte de los países existe la obligación de denunciar esa clase de crímenes ante las autoridades civiles. Por su parte, la "Guía para comprender los procedimientos fundamentales de la Congregación para la Doctrina de la Fe cuando se trata de las acusaciones de abusos sexuales" (2003), expresa lo siguiente: "Se debe seguir siempre el derecho civil en materia de información de los delitos a las autoridades competentes" (*). ¿Acaso los tradicionalistas van a ser más blandos que los liberales en el trato dado a los criminales? Es evidente que la expulsión de la congregación o la reducción al estado laical no son castigos proporcionados para Sacerdotes abusadores de niños; menos, el ser recluidos por un par de años en algún monasterio. Los Sacerdotes degenerados son llamados "hijos del diablo" en la Biblia, y con sus escándalos han causado el alejamiento de la Iglesia de miles y miles de almas. Estos criminales ciertamente merecen no sólo penas canónicas, sino también las penas que únicamente los Estados pueden imponer. ¿Piensa así Mons. Fellay? ¿Ha hecho lo que debía para que los Sacerdotes pedófilos u otros degenerados que él ha expulsado de la Fraternidad, fueran juzgados además por los tribunales estatales? No lo sabemos, pero tampoco tenemos conocimiento de que algún Sacerdote de la FSSPX haya pisado jamás en una cárcel por este tipo de delitos. 
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(*): También se debe tener en cuenta lo que señala este documento de la Congregación Para la Doctrina de la Fe: "Carta Circular. Subsidio para las Conferencias Episcopales en la preparación de Líneas Guía para tratar los casos de abuso sexual de menores por parte del clero", 3-5-2011: "La cooperación con la autoridad civil.- El abuso sexual de menores no es sólo un delito canónico, sino también un crimen perseguido por la autoridad civil. Si bien las relaciones con la autoridad civil difieran en los diversos países, es importante cooperar en el ámbito de las respectivas competencias. En particular, sin prejuicio del foro interno o sacramental, siempre se siguen las prescripciones de las leyes civiles en lo referente a remitir los delitos a las legítimas autoridades. Naturalmente, esta colaboración no se refiere sólo a los casos de abuso sexual cometido por clérigos, sino también a aquellos casos de abuso en los que estuviera implicado el personal religioso o laico que coopera en las estructuras eclesiásticas." ¿Cuál es la postura oficial de la FSSPX en cuanto a la cooperación con las autoridades civiles en estos casos? ¿Qué normas ha dado Ménzingen al respecto? Misterio...