Este blog está dedicado a María Corredentora y Mediadora de todas las Gracias

martes, 26 de mayo de 2015

HABLA MONSEÑOR FAURE


CONFERENCIA DE MONS. FAURE EN NAMUR (BÉLGICA) EL 17 DE MAYO DE 2015



En 1989 dijo Monseñor Lefebvre: Yo espero y estoy seguro que el Superior General de la FSSPX (el P. Franz Schmidberger en ese entonces), no hará ningún compromiso con el Vaticano.
Fíjense en las palabras utilizadas, es un poco curioso: yo espero, yo estoy seguro… o uno espera o está seguro ¿no es así?
Se temía la reelección del P. Schmidberger como superior. Exactamente un mes después de la muerte de Mons. Lefebvre, (Mons. Lefebvre murió el 25 de marzo de 1991) un mes más tarde, el 10 de mayo de 1991, el P. Schmidberger hará obligatorio la foto del papa Juan Pablo II en las sacristías de la Fraternidad. ¿Por qué no lo hizo seis meses antes? Son pequeños detalles así. El P. Schmidberger me dijo una vez: “Padre, usted reconoce en todo caso que no estamos en una situación normal respecto a la Iglesia” ¿Qué quiere decir esto? "Quiere decir que debemos esforzarnos por normalizar nuestra situación y ser reintegrados a la Iglesia."
Podemos decir, imaginemos por ejemplo que una agencia de prensa vaya a hacer una entrevista a unos náufragos que están en un bote salvavidas, y les dice ¿Pero qué hace usted en una pequeña barca en medio del océano? ¿No le parece que usted se encuentra en una situación anormal?  Pero, ¿cómo regresar al navío que se hunde para tener una situación normal?
Cuando el Titanic naufragó, forzosamente hubo que refugiarse en botes salvavidas. Esto hizo la Fraternidad. Frente a una situación anormal de la Iglesia la Fraternidad debió ponerse a salvo. Frente a una situación totalmente anormal, es normal encontrarse en la situación en que se encontró Mons. Lefebvre y los Tradicionalistas.
Monseñor Lefebvre aconsejó la lectura de ciertos libros. Especialmente “Historia del Catolicismo Liberal” por el P. Barbier que apareció en 1924. Este libro es muy importante: Monseñor Lefebvre dijo “si yo hubiera releído este libro (lo volvió a leer poco tiempo antes de su muerte) en el momento que fundé el Seminario (de Ecône), yo probablemente hubiera dado una formación un poco diferente a mis seminaristas, una formación más anti-liberal y más anti-modernista”.
El P. Barbier hace una introducción en donde narra la historia del catolicismo liberal desde su aparición en 1830 con Lammenais, que decía que la Revolución francesa había levantado el estandarte de la libertad, y la Iglesia Católica desaparecerá si no hace lo mismo. Esta es la idea del Vaticano II.
El Catolicismo está en abierta contradicción con el liberalismo. Si buscamos las palabras “catolicismo liberal” en la enciclopedia o en internet, por ejemplo en Larousse dice: “es el Papa León XIII en 1892 que ha invitado a los católicos de Francia a reconciliarse con la República francesa, que comenzó a darle vida al catolicismo liberal”. Este fue un error político del Papa León XIII, en el plano doctrinal no hay nada que decir, pero en Francia fue mal tomado porque la mayoría de los católicos eran monarquistas. Los católicos eran 80% o 85% en Francia. Los diputados hubieran sido católicos, el presidente católico, etc. ¿Por qué en países de gran mayoría católica tienen gobierno anticlerical, masón? “Es necesario destruir el trono para luego destruir el Altar”. Una vez que tienen los masones el poder político, han pasado a atacar la Iglesia, las escuelas, las universidades, enseñando ideas masónicas de libertad, igualdad, fraternidad, y terminaron por invadir toda la sociedad y luego los seminarios. Los jóvenes que venían de familias burguesas y liberales fueron a los seminarios con estas ideas. Y poco a poco fueron ganando puestos en la jerarquía hasta que se apoderaron del papado. Y esto sucedió a la muerte del Papa Pio XII, triunfando en el concilio Vaticano II.
Monseñor Lefebvre decía que era muy importante estudiar esta historia de la Iglesia desde la Revolución francesa y un poco antes. Porque nos damos cuenta que finalmente a lo que nos enfrentamos hoy es exactamente lo mismo, estamos en el mismo combate.
Cuando vemos que esos católicos liberales están ahora en los puestos de mando de la Iglesia, es necesario resistir. Y ahora están hablando de reintegrarnos a esa iglesia conciliar que se ha apoderado del poder, que ocupa los puestos de autoridad. Y es por eso que Mons. Lefebvre hablaba de dos Romas: la Roma Eterna, la Roma Católica, y también la Roma de hoy en día, neo-modernista, liberal, neo-protestante, que quiere imponernos la nueva religión del concilio Vaticano II.
También Mons. Lefebvre nos hablaba de dos Iglesias: La Iglesia Católica y la iglesia conciliar. Mons. Tissier de Mallerais, a principios de 2015, ha recordado por dos veces para mostrar la importancia, las siguientes palabras de Mons. Lefebvre: Es un deber estricto, para todo sacerdote que quiera permanecer católico, el separarse de esta iglesia conciliar. Y a esta iglesia conciliar que ya no tiene nada de católica es con la que Mons. Fellay quiere reconciliarnos. Y es que para Mons. Fellay no hay más que una Roma. Solo hay una Iglesia, la iglesia oficial, visible, y hay que obedecerla.
Desde 1970 Mons. Lefebvre nos enseñó a tomar conciencia del problema, de que es necesario separarnos de esta iglesia conciliar.
Desde hace 15 años Mons. Fellay, desde la creación del GREC (ya desde 1992 había contactos con el P. Lesquen, el cual llevó a Dom Gérard a reintegrarse a la iglesia conciliar, y luego en 1994 con la creación del GREC) trabaja para la reconciliación, para la recuperación de la Fraternidad por la iglesia conciliar.
Encontramos también en Larousse que el catolicismo liberal fue demolido por primera vez por el papa Gregorio XVI con la encíclica Mirari vos. Los bastiones del catolicismo liberal fueron destruidos a causa de la fuerza del integrismo conservador de la Acción Francesa. A causa de la escuela de pensamiento de la Acción Francesa. La Acción Francesa fue cancelada por el Papa Pio XI, otro error práctico que permitió al catolicismo liberal levantar de nuevo la cabeza. A partir de ese momento la izquierda empezó a tomar más y más posiciones en el episcopado francés, quienes dijeron que el Vaticano II era su obra.  Desde 1926 se empezó la cacería de brujas, se empezó a perseguir a los verdaderos católicos. El P. Le Floch, director de Mons. Lefebvre en el seminario, fue obligado a dejar el seminario. Todo el trabajo de San Pio X contra el modernismo y el liberalismo, fueron destruidos. Esto explica el por qué la reacción tradicionalista contra el concilio Vaticano II. Una vez más los católicos se enfrentaban a una actitud del Vaticano que nos conducía al abandono de la Doctrina de la Iglesia en beneficio de la doctrina liberal.
El P. Barbier en 1924 empieza su libro así: el catolicismo liberal ha hecho tres tentativas desde hace un siglo para conquistar la Iglesia de Francia y el Papado. La primera después de Napoleón I en 1830, con Lammenais que fue destruido por Gregorio XVI; el segundo asalto que fue destruido por el Syllabus de Pio IX y el Concilio Vaticano I en 1870; y el tercer asalto del catolicismo liberal fue destruido por San Pio X.
La idea del católico liberal es decir: la Revolución, esto es, la libertad; autorizan la libertad para todas las iglesias, pero para la Iglesia Católica la libertad es el derecho de la Verdad. El derecho del Bien, que conduce a Dios. En cambio, para los revolucionarios la libertad es la libertad del error, de todos los errores. Los católicos liberales profesan la libertad para todos, lo que es olvidar esta diferencia radical entre el verdadero derecho para la Verdad y el falso derecho del error: los derechos del hombre, la libertad de conciencia, la libertad religiosa. Y llegamos al punto del concilio Vaticano II.
Dicho en otras palabras: la Iglesia abandonó el derecho de la Verdad para jugar la carta de los derechos del hombre, del liberalismo. Y perdió. Cuando se toman las armas del enemigo, perdemos porque abandonamos los principios. Solo la Verdad tiene derechos, no el error.
En el concilio, había obispos que decían que debemos ser honestos: cuando estamos en un país comunista, pedimos la libertad religiosa; y en nuestros países negamos la libertad religiosa. En los países comunistas pedimos la libertad para la Verdad. En los otros países se puede tolerar el error si se puede provocar un mal más grande. Pero la tolerancia no es la libertad, no es el derecho. Sólo se tolera al mal.
Y Mons. Fellay hoy en día trabaja por un acuerdo de tolerancia, pero sólo se tolera el mal, y entonces la Tradición, la Verdad, será tolerada por el Vaticano. Mons. Fellay pide una etiqueta, un reconocimiento de católicos al Vaticano.
Sobre esto, la última noticia es el reconocimiento de la Fraternidad en Argentina. El Cardenal Poli de Buenos Aires le ha pedido al gobierno argentino de reconocer la Fraternidad como un ente diocesano, católico, una asociación diocesana católica. Pero para esto hay una cantidad de formularios para llenar que son nuestros estatutos, nuestra doctrina, las autoridades que reconocemos, nuestras autoridades, todo un cuestionario. Entonces el cardenal dice: son católicos y pide al gobierno argentino de considerarlos católicos y dar las ventajas correspondientes, a saber: que los sacerdotes de la Fraternidad extranjeros puedan tener una residencia legal en Argentina. No podemos decir, como Monseñor Fellay, que es solamente un reconocimiento administrativo, es administrativo por parte del Estado argentino, pero también es un reconocimiento religioso por parte del Cardenal de Buenos Aires, que dice que la Fraternidad es católica.
Es evidente que si no tuviera el visto bueno de Roma, todos los colegas del cardenal lo acusarían del crimen contra el “Espíritu Santo”: ser tradicionalista, ser lefebvrista, cripto-lefebvrista, pero él se defendería diciendo: no, escuche, yo no soy lefebvrista, yo obedezco a la nunciatura, y la nunciatura es también mi predecesor, el cardenal Jorge Bergoglio, que ahora es el papa Francisco. Además se dice del cardenal de Buenos Aires que él es un poco el obispo auxiliar pues el jefe todavía es Francisco.
Este asunto comenzó con el P. Bouchacourt en Argentina, continuado en Roma. Y finalmente la luz verde fue dada por Roma. Evidentemente. Se dice que el P. Anglés de la Fraternidad representa en el Vaticano a Mons. Fellay.
Entonces el cardenal de Buenos Aires dice que la Fraternidad es católica en Buenos Aires. ¿Entonces por qué no es católica en París? ¿O en Roma? Por lo tanto, estamos reconocidos. El problema es que las autoridades que nos dan esta etiqueta de católicos son los modernistas y liberales. Por lo tanto es un mal signo.
Vean entonces cómo con medidas prácticas, poco a poco, tenemos signos de que, como dice el P. Nély, el tren de la Fraternidad ha partido en dirección de Roma. Y dice el P. Nély: el que no esté de acuerdo que se baje del tren.
Monseñor Fellay dijo en el Cor Unum 102 del 2012 que la situación ha cambiado. El principio es el de no al acuerdo práctico sin acuerdo doctrinal, pero la situación ha cambiado, por lo que tenemos que cambiar nuestra actitud respecto a Roma. Esto significa que debemos condenar mucho menos los errores de Roma, de la nueva religión, se criticará mucho menos al Vaticano. Y muchos sacerdotes acaban por convencerse que verdaderamente estamos en una situación anormal. Y como Mons. Fellay tarda en normalizar la situación de la Fraternidad, entonces ellos deciden normalizar su propia situación. Como el P. de la Motte, que acaba de pasarse a la diócesis de Versalles.
Entonces Mons. Fellay, por su actitud, ha causado que dos sacerdotes se pasen al lado de la Resistencia. Pero tiene sacerdotes que salen para la izquierda y para la derecha. Cuando uno es fiel a los principios, a la Verdad, se introduce la división. Aquí en Francia hay división en los sacerdotes y división en los fieles.
Hay una situación confusa. Pero Mons. Fellay está rodeado de sacerdotes que piensan como él y no vemos cómo la Fraternidad pueda cambiar el rumbo. Hay que rezar mucho por Mons. Fellay que es el principal responsable de esta situación. Acabará por destruir la obra de Mons. Lefebvre.
¿Cómo es que estos sacerdotes de la Fraternidad que recibieron su formación de Mons. Lefebvre han llegado a esta situación? Solo podemos imaginar.
El P. Nély dijo en junio de 2012: Hay toda una generación que crece y que vive como si no hubiera papa en la Iglesia. Esta generación ha adquirido una mentalidad cismática, tal vez sedevacantista y esto es muy grave. Por lo tanto es muy necesario que arreglemos las cosas con Roma.
Mons. Fellay y sus colaboradores han de pensar que tienen una misión del cielo. Que es la de evitar que la bella obra de Mons. Lefebvre termine como una pequeña iglesia, como una secta cismática.  Esto es completamente idiota, pues hemos recibido una buena formación y sabemos perfectamente lo que es un cisma. No se trata de esto. Y sabemos que es normal que si somos católicos, fieles de la Tradición, estemos en una situación aparentemente ilegal. Y esto se arreglará como Dios quiera, probablemente un milagro, y cuando esto suceda, seremos los primeros en dar gracias al Cielo y nos pondremos bajo un nuevo papa completamente católico o un papa convertido. Hay que reconocer que la conversión del papa Francisco parece bastante difícil. Dios puede hacer un milagro.
 Ante la confusión que representa para los católicos la actitud del papa, ante las ambigüedades y contradicciones de Mons. Fellay ¿qué debemos hacer?
Hacer lo que hacíamos hace 50 años: Sostener nuestros principios, estudiar el catecismo, y sobre todo seguir las huellas del hombre excepcional que fue Mons. Lefebvre, que nos enseñó lo que debemos hacer frente a esta situación de la Iglesia. Entonces hay que releer a Mons. Lefebvre, meditar sus palabras y sostenernos en su posición, sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda. A la izquierda se han desviado las autoridades de la Fraternidad. Y a la derecha, es natural endurecerse en la lucha y decir que todo está terminado. Pero Nuestro Señor prometió que las puertas del infierno no prevalecerían sobre la Iglesia.
Monseñor Lefebvre estudió mucho, consultó grandes teólogos, grandes canonistas y la resistencia a la autoridad es legítima, absolutamente legítima. Se puede reconocer al papa y desobedecerlo. San Pablo lo dice en la Carta a los Corintios: No tenemos ninguna autoridad contra la Verdad. Toda nuestra autoridad es para vuestra edificación en la fe y en la moral. Nosotros los Apóstoles no tenemos ninguna autoridad para vuestra destrucción, es decir, para destruir o disminuir vuestra fe o vuestra moral.
Por lo tanto tenemos el deber de resistir. Sin por lo mismo decir que todo está acabado, la autoridad de la Iglesia, todo ha desaparecido, pues esto es también grave, incluso al nivel de la fe.
Pues así estamos: nosotros debemos escuchar, meditar todo lo que Mons. Lefebvre nos ha dicho durante 30 años, es luminoso, claro, y ha salvado todo lo que podía ser salvado. Desgraciadamente Mons. Lefebvre no encontró un responsable administrativo con suficiente convicción para continuar su combate. Cuando los equilibristas empezaron a dudar, a tener miedo, y es la locura, la locura completa. Nos hemos visto obligados a separarnos de cierta manera para permanecer católicos. Ahora se acabó. Incluso Mons. Fellay lo reconoció, la situación es peor cada día y con Francisco todavía peor.

Por lo tanto, permanezcamos fieles al legado de Mons. Lefebvre. Y conservemos la esperanza. Ahora vivimos un castigo, el pastor ha sido golpeado y el rebaño dispersado. Están en la confusión, en la duda. Nosotros no tenemos duda, tenemos la certeza de la fe, la esperanza, y la caridad. Sabemos que sólo aquél que se encuentre fiel a la doctrina de la fe y a la moral será salvado. Nosotros tenemos la intención de conservarnos fieles, a Nuestro Señor, a los Apóstoles, fieles a 250 papas, fieles a la Iglesia de siempre. Hay que mantener el rumbo. Es la gracia que pedimos a la Santísima Virgen.

domingo, 24 de mayo de 2015

¡FELIZ Y SANTA FIESTA DE PENTECOSTÉS!


¿Qué hemos de hacer en la fiesta de Pentecostés? - En la fiesta de Pentecostés hemos de hacer cuatro cosas: 1ª, adorar al Espíritu Santo; 2ª, pedirle que venga a nosotros y nos comunique sus dones; 3ª, acercarnos dignamente a los santos Sacramentos; 4°, dar gracias a nuestro divino Redentor por habernos enviado al Espíritu Santo según sus promesas, rematando así todos los misterios y la gran obra del establecimiento de la Iglesia (Catecismo de San Pío X).


viernes, 22 de mayo de 2015

COMENTARIO ELEISON Número CDX (410).- 23 de mayo de 2015


Papas Conciliares – I


El mundo siempre ha conocido malos Papas, pero nunca
como en el mundo de hoy en día, más corrupto que nunca.

Siempre que se propone el reclamo de que los Papas Conciliares pueden tener, al menos parcialmente, buena fe, hay usualmente Católicos que protestan. Dirán que los Papas son hombres de Iglesia inteligentes y educados de manera que es imposible que no se den completa cuenta de lo que están haciendo. La teoría “mentevacantista” según la cual estos Papas tienen mente vacante, parcialmente ignorante de las consecuencias de sus propias acciones es, para estos críticos, absurda. Se puede comprender la protesta, pero sea leído un amigo que comprende al “mentevacantismo” tal como necesita ser comprendido:—

“La idea que Papas pueden estar equivocados de buena fe porque mantienen que ciertos errores no se oponen a la Fe, se toma poco en serio porque la gente tiene un concepto del papado demasiado separado del mundo, cuando que la historia total de los Papas es una historia de hombres de su tiempo estando expuestos a compartir todos los buenos y malos hábitos y los vicios de su tiempo. La diferencia yace en el poder del error, el cual nunca ha sido tan potente como lo es hoy en día, la humanidad nunca habiendo sido, como no se debe olvidar, tan degenerada como lo es hoy en día.

“Pues ciertamente el liberalismo está ahora por todos lados y es abrumador, no ya más un mero pensamiento o manera de pensar sino una propia manera de ser que penetra a cada hombre vivo, sea él un liberal absoluto en sí mismo o un agente del liberalismo y de su subversión o meramente una de sus herramientas. Tal es el caso de los Papas Conciliares. Creyendo que se acercan al mundo para curarlo, no se dan cuenta que es el mundo el que se acerca a ellos, para infectarlos y controlarlos.

“En una tal situación como ésta se puede ciertamente hablar de Papas liberales pero no de Papas no católicos, en cuanto a que está faltando el requisito primero para ta l condenación, a saber, la voluntad personal por parte de ellos de ser liberales y no Católicos. Uno no puede hacer otra cosa más que reconocer que en estos Papas hay una voluntad personal de ser Católicos y no liberales anti-Católicos, dado que para ellos no hay contradicción entre los dos, muy por el contrario. Según el teólogo y pensador de ellos, Joseph Ratzinger, el liberalismo es uno de los buenos derivados del Catolicismo, necesitando solamente ser limpiado de ciertas distorsiones ajenas importadas adentro de él. Y, entonces, en cuanto a la destrucción de la Iglesia, resulta lógico que los Papas, creyendo en un tal Catolicismo comprometido, no pueden evitar que una de las consecuencias de sus acciones sea esta destrucción.

“En lo que concierne a Monseñor Lefebvre, dado que él creció en una Iglesia bien diferente de la Iglesia de hoy, yo puedo sólo concluir que para él era imposible para un Católico actuar como un instrumento de la subversión sin darse cuenta de lo que estaba haciendo. Mucho menos podía un Papa no darse cuenta. Leyendo entre líneas ciertos escritos de Monseñor, yo sí creo que mientras que su visión del mundo ciertamente incluía el proceso de degeneración llegando hasta el fin del mundo, no incluía que ese proceso involucrara de alguna manera clara a la Iglesia también”.

Ya puedo imaginar cómo unos lectores rechazaran este tipo de análisis: “Oh, Excelencia, por favor pare de defender a los Papas Conciliares. Es blanco o negro. Si ellos son negros, seré un feliz sedevacantista. Si son blancos, seré un feliz liberal. ¡Los grises suyos no hacen más que confundirme!”

Queridos lectores, negro es negro, blanco es blanco, pero raramente en la vida real encontramos blanco puro y nunca negro puro (lo peor que sea tiene sin embargo la bondad de ser). Si ustedes quieren comprender esta excusa (relativa) de los Papas Conciliares, la clave reside en asir que nunca ha sido el mundo tan profundamente malo como lo es hoy en día. A partir de esta degeneración sin precedente es obvio que los Papas Conciliares son en este respecto más excusables por extraviarse en la Fe que cualquiera de sus predecesores.

Kyrie eleison.

jueves, 21 de mayo de 2015

AMÉRICA OUT OF NOVORUSSIA! - INTERESANTE VIDEO

En relación con las dos últimas entradas, ponemos este video de una canción de protesta en contra de la influencia estadounidense en Ucrania y Novorrusia (territorios de Donetsk y Lugansk, recientemente escindidos de Ucrania). 

Cita notable: "The combination cross and sword can't break!": "la unión de la cruz y la espada no se puede romper!" El rechazo de esta gran verdad está en el origen del derrumbe de la Iglesia y del mundo.

La presencia de una imagen distintiva del autor del video, con la curiosa mezcla de la hoz y el martillo, la estrella roja y la cinta de la Orden de San Jorge; da cuenta de que Rusia vive actualmente un proceso de transición.

El video está subtitulado en inglés. Si los subtítulos no aparecen, se debe activar la función en el ícono que se encuentra a la izquierda del que tiene forma de engranaje, en la parte inferior del video. 





RUSIA - OCCIDENTE: DOS ELOCUENTES FOTOS MÁS

Hacia la "Santa Rusia"

Hacia el Infierno

RUSIA Y OCCIDENTE EN DOS FOTOS



martes, 19 de mayo de 2015

ARSENIUS: VISITAS DE RECICLAJE

Prelados "conservadores" que hacen las visitas de evaluación a la FSSPX.
El Card. Mayer[i] visitó a Dom Gérard y a Barroux y ambos fueron reciclados…
El P. Fernando Guimarães[ii] visitó a los padres de Campos y estos fueron reciclados…
Un Padre de Campos visitó al P. Muñoz, y él y la comunidad del Oasis se reciclaron…
Otras visitas que no conozco, pero que ciertamente sucedieron, están seguramente al inicio del reciclaje de otras comunidades otrora de la Tradición y que ahora son ralliés.
Es sabido, por otro lado, que Mons. Schneider hace visitas a la FSSPX. Ésta ya ha dado algunos pasos en dirección a un futuro reciclaje, aunque el Prefecto de Ecclesia Dei afirmó que Mons. Fellay está teniendo que preparar a los miembros de la Fraternidad que aún no están listos para el proceso de reciclaje, es decir, es preciso cocinar bastante el gallo: un poco de paciencia… y por fin, el león de papel caerá en las fauces del lobo, que no es de papel…
Si hay alguien engañado y con argumentos infundados no son, por cierto, los de la Resistencia, son los que sueñan no cambiar nada (incluso con atacar a los fautores de errores, o ¿no solamente los errores callando a sus fautores?), haciendo una regularización de su situación con todas las garantías posibles (?!). Los hechos pasados lo prueban. Las visitas en el presente, son por otro lado el preludio de un triste futuro.
Quien pueda, que se sujete fuertemente (o que salte al bote salvavidas), pues la barca está por ser sacudida por la tempestad.



[i] Cardenal Paul Augustin Mayer OSB, miembro de la Comisión preparatoria del Vaticano II, presidente de la Comisión Ecclesia Dei de 1988 a 1991. Fue recibido por Dom Gérard el 20-21 de junio de 1988 donde el Cardenal hizo la propuesta para la “regularización”. (NDT)
[ii] Oficial de la Congregación para el Clero. (NDT)

DOMINICOS DE AVRILLÉ: ¿PERO DE DÓNDE PROVIENE ESTA EVOLUCIÓN DOCTRINAL?

Este texto, escrito hace algunos años por un sacerdote de la Fraternidad San Pio X, fue dirigido a aquellos de sus cofrades que han dejado la FSSPX para recibir un estatus canónico oficial de la iglesia conciliar. El trata de encontrar la razón que explicaría su evolución doctrinal.
Existe una distorsión importante entre las declaraciones más claras, las más constantes y las más antiguas de Mons. Lefebvre sobre la reforma litúrgica, la libertad religiosa y el concilio Vaticano II, y las posiciones actualmente sostenidas por ustedes.
En tal situación, sólo tres hipótesis son posibles: sea que ustedes no conocieron las posiciones reales de Mons. Lefebvre y de la FSSPX y ustedes siguieron al prelado y su obra por ignorancia; sea que conociéndolas y no aprobándolas, ustedes hipócritamente dieron la apariencia de permanecer con Mons. Lefebvre y la FSSPX; o sea que la diferencia se explica por su evolución doctrinal sobre este problema, entre el período de antes de las consagraciones episcopales y después de éstas.
La hipótesis de la ignorancia me parece sicológicamente imposible, e incluso absurda. Es evidentemente imposible que ninguno de ustedes haya leído jamás ninguna obra de Mons. Lefebvre, no haya asistido a ninguna de sus predicaciones, no haya nunca escuchado hablar de sus posiciones más constantes y más oficiales. La ignorancia en esta materia debe rechazarse absolutamente.
La hipótesis de la hipocresía puede ser posible. Sin embargo, ella me parece muy poco probable dado el número de personas involucradas y su calidad moral.  Además, esta hipótesis representa una injuria tan grave, que solo una declaración explícita en este sentido de las personas involucradas, podría hacerme admitirla. Es por eso que descarto la hipocresía como causa explicativa de su evolución.
Por lo tanto, si ustedes conocen la posición de Mons. Lefebvre sobre la reforma litúrgica, la libertad religiosa y el concilio Vaticano II (se descarta la ignorancia); si ustedes no eran opositores clandestinos y mentirosos (se descarta la hipocresía); entonces la tercera hipótesis es la buena forzosamente; su cambio de posición se explica por una evolución doctrinal sobre este problema.
¿Pero de dónde proviene esta evolución doctrinal?
Aquí, dos hipótesis son posibles: sea que la causa es de orden puramente doctrinal, sea que ésta es de orden moral y sicológico.
La hipótesis de una evolución puramente intelectual parece apuntar más a un milagro que a la historia. Habría que imaginar un súbito cambio de los espíritus, una iluminación intelectual sobre la bondad de la reforma litúrgica, sobre la verdad de la declaración Dignitatis humanæ, sobre la oportunidad del concilio Vaticano II. Un historiador serio no puede más que recusar una hipótesis tan poco probable.
La única hipótesis válida es por lo tanto la de una causa moral y sicológica, es decir, que se origina por circunstancias exteriores. Por lo tanto, solo una causa es posible: son sus negociaciones con Roma y con los obispos diocesanos.
En efecto, todos sus interlocutores romanos y diocesanos están a favor de la reforma litúrgica, de la declaración Dignitatis humanæ y del concilio Vaticano II. Por lo tanto es evidentemente natural e históricamente cierto que, cuando ustedes negocian con Roma y los obispos y reclaman ciertas concesiones, ustedes están en la obligación de callarse, de ablandar o de hacer desaparecer su oposición a la reforma litúrgica, a la declaración Dignitatis humanæ y al concilio, bajo pena de encontrarse en una situación sicológica insostenible. Esta es la única y verdadera causa de su evolución doctrinal: el peso moral de sus interlocutores y su propio deseo de lograr resultados tangibles en las difíciles negociaciones donde ustedes están en una posición minoritaria. Tal situación los obliga a hacer concesiones, por lo menos verbales.
Yo no afirmo que ustedes hagan estas concesiones por cobardía. Simplemente que, llegando a este punto de su evolución, ustedes estiman posible y necesario atemperar ciertas oposiciones con el fin de obtener resultados más importantes. Pero, considerando objetivamente su actitud actual, estoy obligado a notar una retirada sobre los puntos que siempre han sido considerados como vitales en el combate tradicionalista.
La conclusión es por lo tanto extremadamente clara: a pesar de su buena voluntad y su deseo inicial de permanecer fieles a la Tradición, les ha sido imposible mantener firmemente su oposición a la reforma litúrgica, a la libertad religiosa y al concilio, y al mismo tiempo continuar las negociaciones con interlocutores que mantienen firmemente su apoyo a esta reforma litúrgica, a esta libertad religiosa y a este concilio.
En el estado actual de las cosas, las negociaciones y los acuerdos con Roma y con los obispos diocesanos deben terminar necesariamente, tarde o temprano, en el abandono de las posiciones sostenidas desde siempre por la Tradición y notablemente por Mons. Lefebvre.
Dicho de otro modo, la Roma actual no tiene más que una finalidad: llevar a todos los que negocian con ella hacia los errores del concilio y hacia la reforma litúrgica. He aquí la cruda verdad: Roma no apoya realmente a la Tradición, es por eso que ella no ha mantenido sus promesas, es por eso que ella sinceramente no quiere que las negociaciones tengan éxito.
***
El autor del texto precedente ha evolucionado también, como lo muestra esta declaración de diciembre de 2014 en una revista de gran difusión:
Nosotros deseamos con todo nuestro corazón, lo más rápido posible, una “reconciliación” que sea buena para unos y para otros, y en general para toda la Iglesia. Las dificultades son objetivas, ellas no dependen de los individuos, pero podemos pedir siempre que el Señor “reúna a todos en la unidad”. Es lo que pedimos todos los días con fervor.
La Roma conciliar no se ha convertido. El peligro sigue siendo el mismo.


lunes, 18 de mayo de 2015

COMENTARIO ELEISON - Número CDIX (409) 16 de mayo de 2015



Pecado Vengado



Quienquiera “Dios” sea, la culpa es de Él hoy en día.
Sin embargo, ¿quiénes sino los hombres inflaman la Ira Divina?

Inmersos como todos estamos en el mundo alrededor nuestro, resulta difícil, especialmente para la gente joven, darse cuenta en qué situación tan anormal el mundo se ha puesto. Nunca en toda la historia de la humanidad ha sido Dios tan desacreditado, descreído y, en efecto, eliminado de la vida de los hombres. Y, dado que todo pecado es primordialmente una ofensa contra Dios, entonces así como los hombres pierden todo sentido de Dios, así ellos pierden todo sentido del pecado. Por consiguiente, los hombres están siempre en lo correcto, y “Dios”, quienquiera que Él pueda ser, está siempre en lo incorrecto, de manera tal que cuando las cosas van mal “Él” puede ser siempre traído de vuelta por el tiempo que sea suficiente para echarle la culpa.

Esta actitud ampliamente difundida hace prácticamente imposible comprender la aparente severidad de Dios en el Antiguo Testamento donde, por ejemplo, comanda a los Israelitas a exterminar pueblos enteros, tal como en el libro de Josué. Pero los eruditos de la Escritura católica que no han perdido su sentido del verdadero e inmutable Dios, ponen las cosas de vuelta en perspectiva. He aquí, por ejemplo, un resumen del comentario realizado por un Benedictino moderno, Dom Juan de Monléon (1890–1981), acerca de la matanza de los Cananeos por parte de los Israelitas, bajo su líder, Josué:

"En cuanto a Josué mismo concierne, él no estaba actuando por odio, racismo, codicia, ambición, o lo que fuere, sino bajo estrictas, precisas y repetidas órdenes de Dios mismo. San Juan Crisóstomo dice que Josué pudo haber personalmente preferido alguna solución menos asesina, pero que ciertamente Dios tenía sus propias razones. Estas no las podemos saber por seguro pero podemos hacer conjeturas razonables. Para empezar, todos nosotros seres humanos, a causa de nuestro pecado original (“¿Qué es eso?” grita el hombre moderno), tenemos que pagar la deuda de la muerte, cuyo momento, manera y lugar son decididos por el Dueño de la Vida y de la Muerte, que es Dios. Para pecadores como los Cananeos, morir más vale antes que después podía ser una misericordia, especialmente si la manera de la muerte les dio a ellos tiempo para arrepentirse y salvar sus almas para la eternidad.

Luego, los Cananeos eran ciertamente pecadores, inmersos en la perpetración de crímenes terribles y, tanto como la humanidad antes del Diluvio, o como los Sodomitas y Gomorranos, ellos habían hecho que la copa de la ira de Dios desbordara: prostitución de todos los tipos, bestialidad, incesto, brujería y, en particular, el asesinato ritual de niños, como lo prueba múltiples excavaciones arqueológicas en Palestina por las cuales diminutos esqueletos han sido descubiertos en contextos que claramente los identifican como víctimas sacrificatorias, etc. Es más, si a los Cananeos se les hubiera permitido sobrevivir, ellos hubieran presentado un grave peligro de corrupción para los Israelitas, como la historia subsiguiente únicamente bien claramente lo demostró.

En tiempos más recientes, hace algunos 400 años (¡pero todavía antes del advenimiento del liberalismo!), los primeros misioneros en Canadá se encontraron obligados a concluir que la única manera de tratar con una cierta tribu india era exterminándola. Una Santa canonizada dijo, “Luego de repetida experiencia de su traición, sea por la paz o sea por la Fe no hay ninguna otra esperanza que albergar para ellos”. (Fin de Dom Monléon)

Esto todavía choca a las susceptibilidades modernas, pero ¿no es simplemente pena capital tribal en oposición a la individual? El principio de la pena capital es que por tales crímenes anti-sociales tales como, por ejemplo, asesinato, traición, falsificación, homosexualidad, etc., los hombres son capaces de comportarse de tal manera como para hacerse ellos mismos ineptos para vivir ya más en sociedad y, entonces, la legítima autoridad de la sociedad tiene el derecho de quitarles sus vidas (uno puede objetar que no todos los individuos en una tribu serán igualmente culpables, pero está de más decir que Dios Todopoderoso puede hacer, y hará, todas las distinciones necesarias).

Todo el problema se resume en el descreimiento de la grandeza y de la bondad de Dios, pero digamos aquí simplemente que el Antiguo Testamento no es tan cruel ni tan pasado de moda como a menudo se lo hace parecer.

Kyrie eleison.

domingo, 17 de mayo de 2015

DOMINICOS DE AVRILLÉ: PEQUEÑO FLORILEGIO DEL PADRE CALMEL


P. CALMEL
Sobre algunos temas candentes… o menos candentes.
El P. Roger-Thomas Calmel O.P. falleció el 3 de mayo de 1975 (primer sábado del mes de María). Por el vigésimo aniversario de su llamado a Dios, nosotros publicamos en su memoria, hace veinte años, un número especial de Le Sel de la terre (el número 12 bis, del cual quedan algunos ejemplares).
Por su cuadragésimo aniversario, les presentamos este pequeño florilegio.
Le Sel de la terre.
El lenguaje flexible
En julio-agosto de 1964 -la primera sesión del Vaticano II había concluido hacía algunos meses- el P. Calmel atacaba, en Itinéraires, el “lenguaje flexible” que invadía la Iglesia.

"Yo siempre tuve horror a las expresiones flexibles, viscosas o evasivas que pueden ser tomadas en todos los sentidos, a las cuales cada quien puede hacer decir lo que quiera; el tecnócrata por ejemplo podría encontrar allí la aprobación de su despotismo tecnocrático y el ermita fabricante de cestas, una consoladora bendición por su trabajo de contemplativo. Y las expresiones flexibles, viscosas o evasivas me provocan tanto más horror cuando se cubren de autoridades eclesiásticas: los monseñores, los sacerdotes o los abades. Sobre todo, estas expresiones me parecen una injuria directa a Aquél que ha dicho: Yo soy la Verdad… Ustedes son la luz del mundo… Que vuestra palabra sea sí, sí, no, no".[i]
El «complotismo»
Denunciando la « táctica del Dragón en los tiempos modernos, que suscita sociedades ocultas, verdaderas contra-sociedades que se infiltran como un virus en las sociedades santas para desnaturalizarlas », el P. Calmel agrega:
"Los cristianos que lo reciben con una sonrisa indulgente cuando usted evoca las sociedades secretas y sus proyectos de subversión mundial, muestran sobre todo que ellos tienen una idea muy corta de la malicia del demonio y de sus métodos de combate. No es porque ciertas obras sobre las sociedades secretas testimonien un simplismo que aflige, que es razonable y cristiano tener a estas sociedades como de cantidad despreciable, cercana a cero".[ii]
El espíritu del Vaticano II
Siempre abrimos con una especie de sobrecogimiento el prólogo de La Apología por la Iglesia de siempre del P. Calmel[iii]. Encontramos allí, de entrada, uno de los más penetrantes análisis que jamás hayan sido realizados sobre el Vaticano II, sus intenciones, sus ilusiones, su “espíritu”. En el cincuenta aniversario de la clausura de este concilio, convendría reproducir estas páginas:
"Extraviados por la gran quimera de querer descubrir los medios infalibles y fáciles de realizar de una buena vez la unidad religiosa del género humano, los prelados, los prelados que ocupan los cargos más importantes, trabajan en inventar una Iglesia sin fronteras en la cual todos los hombres, previamente dispensados de renunciar al mundo y a Satanás, se encontrarán sin tardanza libres y fraternales. Dogmas, ritos, jerarquía, incluso el ascetismo si se quiere, todo subsistirá de la primera Iglesia, pero todo será desprovisto de las protecciones requeridas, queridas por el Señor y precisadas por la Tradición; por lo mismo todo será vaciado de la savia católica, de la gracia y de la santidad. Los adeptos de las confesiones más heteróclitas, e incluso aquellos que rechazan todas las confesiones, entrarían entonces al mismo nivel; pero ellos entrarían a una Iglesia engañosa. Esta es la presente tentativa del prestigioso amo de las mentiras y de las ilusiones. He aquí la gran obra, de inspiración masónica, en la cual hace trabajar a sus secuaces, sacerdotes sin la fe promovidos como teólogos eminentes, obispos inconscientes o felones si no apóstatas disfrazados, llevados rápidamente al colmo de los honores, investidos de las más altas prelaturas. Ellos consumen su vida y pierden su alma edificando una Iglesia posconciliar, bajo el sol de Satanás.
▪     Los dogmas, decididamente golpeados por el relativismo de la nueva pastoral que no condena ninguna herejía, ya no proponen un objeto preciso y sobrenatural; por consiguiente ya no es necesario para recibirlos, suponiendo que la palabra conserve todavía en este caso un significado, de inclinar la inteligencia ni de purificar el corazón.
▪    Los sacramentos se ponen al alcance de aquellos que no creen ; ya casi nada impide de acercarse a los incrédulos y los indignos, los nuevos ritos eclesiásticos se han vuelto extraños, por su inestabilidad y su fluidez, al signo sacramental eficaz de sí mismo, divinamente fijado por el Salvador una vez por todas y hasta que Él regrese.
▪       Para la jerarquía, ella se disuelve insensiblemente en el pueblo de Dios del cual tiende a convertirse en una emanación democrática, elegida por sufragio universal para una función provisoria.
Gracias a estas innovaciones sin precedentes, se felicitan de haber abatido las barreras que retenían fuera de la Iglesia a aquél que todavía ayer, en el período preconciliar, rechazaba los dogmas, rechazaba los sacramentos, no se inclinaba ante la jerarquía. Sin duda, tal como lo entendíamos antes del concilio, dogmas, sacramentos, gobierno, exigencia de conversión interior, daban a la Iglesia el aspecto de una Ciudad Fortificada – Jerusalem quæ ædificatur ut civitas [iv]- con las puertas bien custodiadas y murallas inexpugnables. Nadie era admitido a franquear el umbral divino que no estuviese convertido. Sin embargo, desde entonces las cosas cambian bajo nuestros ojos; creencias, ritos, vida interior, están sometidos a un tratamiento de licuefacción universal tan violenta y tan perfeccionada que ellos ya no permiten distinguir entre católicos y no-católicos. Puesto que el sí y el no, lo definido y lo definitivo son tenidos como sobrepasados, uno se pregunta lo que impedirá que las mismas religiones no-cristianas formen parte de la nueva Iglesia universal, continuamente actualizada por las interpretaciones ecuménicas.
Uno se pregunta, si por lo menos se acepta el punto de vista que se dejaron imponer tantos y tantos Padres engañados por el Vaticano II : forjar un sistema desconocido anteriormente y un aparato todavía inédito para ganar el mundo a la Iglesia sin ser expuesto al fracaso ni sufrir persecución y comenzando por relativizar lo sobrenatural. Pero esto no significa nada. Porque por una parte Jesús dijo: El discípulo no es mayor que su Señor; si a Mí me han perseguido, los perseguirán también a ustedes; si han guardado Mi palabra, también guardarán la vuestra (Juan 15,20). Por otra parte lo sobrenatural no es volatilizable o modificable; es firme y preciso; presenta un rostro determinado; tiene una configuración completa y definitiva; desde la Encarnación del Verbo, desde la Cruz redentora y el envío del Espíritu Santo, lo único sobrenatural que existe es cristiano y católico. No hay más realidad que in Christo Jesu, et Virgine Maria et Ecclesia Christi[v]. Es por eso que si preservamos en el alma el punto de vista del Evangelio de Jesucristo y de los veinte primeros concilios, vemos muy claramente lo que reprime hasta la nada la quimera de la unidad ecuménica: es la obligación de doblar la rodilla ante el Hijo del hombre, autor y dispensador soberano de la salvación, pero únicamente en la única Iglesia que Él ha establecido".
La oración del P. Calmel
Para completar este florilegio y percibir, más allá de los combates que llevó a cabo tan valientemente, alguna cosa del alma del P. Calmel, he aquí una de sus oraciones.
"Yo sé bien, Oh mi Dios, que mis obras, mis luchas, mis escritos no os interesan, y por lo demás, en el fondo, tampoco me interesan; Vos no queréis en ellos más que la prueba de mi fe, de mi confianza, de mi amor; yo os los doy honestamente cumplidos, cierto, pero yo no quiero dároslos más que a este título de testimonio.
Ponedme bajo el manto de Vuestra divina Madre, cercano a su Corazón: que Ella me inspire, me sostenga y me guarde, Señor Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, Sacerdote soberano y Eterno. Amén".
Ya no hay una sola Iglesia sino dos.
"Desde Paulo VI ya no hay una Iglesia sino dos. Obedezca a la Iglesia, obedezca a Roma, nos gritan los jerarcas y los silenciosos[vi]. Ellos pueden desgañitarse hasta enfermar, ellos han acabado de impresionarnos pues ahora nosotros sabemos que hay dos Romas así como hay dos Iglesias. Obedecer a Roma, obedecer a la Iglesia es lo único que queremos; estamos seguros que no hacemos otra cosa. Pero justamente Roma, la única Roma, la Roma que todavía está en Roma, es la de los doscientos sesenta y dos pontífices que no contradicen a la Roma anterior a la de Paulo VI y de antes del concilio. La Iglesia, la única Iglesia es aquella que no opone una misa moderna a la de quince siglos de Misas; que no sustituye hipócritamente el catecismo de Batavia al Catecismo de Trento; que transmite la Sagrada Escritura integral en lugar de traficarla; que guarda lo que todavía permanece intacto de la vida religiosa contemplativa o activa en lugar de desintegrarla y disolverla en nombre de la obediencia. Nosotros obedecemos a la Iglesia una, la que domina el mundo moderno y la pretendida civilización técnica. Nosotros no obedecemos a una iglesia modernista, una iglesia aparente que está irremediablemente comprometida en el engranaje de un mundo que ella pretendió desposar. Esta seudo iglesia puede encarnizarse en reducir a la esclavitud a la única Iglesia, nosotros no estamos engañados. Nosotros no somos de la Roma que ya no está en Roma; nosotros no somos de la iglesia aparente y polivalente. Nosotros somos de la Iglesia de siempre, de la Roma de siempre. Esta es el alma de nuestra resistencia. Itinéraires 190, p. 9".
Tener el valor de ver lo que es
"Debemos tener el valor de ver lo que es: por un proceso insensible, una iglesia aparente está sustituyendo a la Iglesia verdadera. Nosotros sabemos que ella no lo logrará; pero la confusión y la corrupción pueden llegar muy lejos y hasta seducir, si fuese posible, a los mismos elegidos. Me parece que sobre todo, por la extensión de la iglesia aparente es que se realiza el aumento de la apostasía".
Infiltración
"¿Cómo es que hemos descendido hasta este punto y con esta rapidez? Sería, me parece, una explicación insuficiente el tener en cuenta, únicamente, a los teólogos heterodoxos o incluso la astucia y la audacia de los novadores furiosos. Fue necesario, al mismo tiempo, la acción ininterrumpida de estos organismos ocultos que son expertos en el arte temible de orquestar las palabras ambiguas (si no francamente heréticas), que les imponen poco a poco a los laicos o a los eclesiásticos, que sopesan sin parecer una abrumadora presión sobre las autoridades oficiales. Así, tengamos mucho cuidado de no olvidar a las masonerías de todas clases y su funcionamiento metódico cuando buscamos una explicación suficiente de esta novedad apocalíptica de los tiempos actuales: una Iglesia aparente que se infiltra en la verdadera Iglesia e intenta suplantarla. Hablamos de infiltración. Se trata en efecto, en nuestros días, de una penetración poco visible, superficial a primera vista, poco aparente, insidiosa, más que una persecución abierta. Siguiendo las sugerencias de Roca y de Saint-Yves d’Alveydre, las masonerías se preocupan menos de combatir la Iglesia violentamente que de remover delicadamente, bajo anestesia previa, lo que la constituye en sí misma: la vida sobrenatural y la estructura jerárquica con el primado pontifical".


[i] — Roger-Thomas Calmel O.P. «El lenguaje flexible», Itinéraires 75 (julio-agosto 1963), p. 76.
[ii] Roger-Thomas Calmel O.P. «Revelación divina sobre la historia humana», Itinéraires 73 (mayo 1963), p. 135.
[iii] Redactada a finales del año 1970 y principios de 1971, esta Apología apareció primero en la revista Itinéraires de marzo a julio de 1971, luego fue editada aparte en el otoño. La edición definitiva (realizada por las religiosas de Brignoles), fue publicada en 1987 por Itinéraires y Difralivre.
[iv] Jerusalén que está construida como una ciudad, Salmo 121, 3.
[v] En Cristo Jesús, la Virgen María y la Iglesia de Cristo (NDLR).
[vi] Los silenciosos: alusión al movimiento Los Silenciosos de la Iglesia, lanzado por Pierre Debray, y que quería agrupar a los católicos conservadores… ¡en la perfecta obediencia al papa! (NDLR)