Este blog está dedicado a María Corredentora y Mediadora de todas las Gracias

jueves, 4 de junio de 2015

CORPUS CHRISTI

¡Feliz y santa Fiesta de Corpus Christi!




Secuencia Lauda Sion, de Corpus Christi

Traducción del Misal del P. Andrés Azcárate OSB
(1943)

1. Canta, oh Sion, con voz solemne
al que a redimirte viene,
a tu Rey, y a tu Pastor,

2. Alaba cuanto se puede,
que a toda alabanza excede,
toda es poca en su loor.

3. De alabanza sin medida,
el pan vivo y que da vida,
alto objeto es hoy doquier.

4. Que al colegio de los Doce,
nuestra Iglesia reconoce,
dado en la cena postrer.

5. Al cantar lleno y sonoro,
con transporte, con decoro,
acompañe el corazón.

6. Pues la fiesta hoy se repite,
que recuerda del convite,
la primera institución.

7. Nueva Pascua es la ley nueva,
el Rey nuevo al mundo lleva,
y a la antigua pone fin.

8. Luz sucede a noche oscura,
la verdad a la figura,
el nuevo al viejo festín.

9. Lo que practicó en la cena,
repetirlo Cristo ordena,
en memoria de su amor.

10. Y en holocausto divino
consagramos pan y vino,
al ejemplo del Señor.

11. Siendo dogma, el fiel no duda
que en sangre el vino se muda
y la hostia en carne divina.

12. Lo que ni ves ni comprendes
con fe valiente defiendes
por ser preternatural.

13. Bajo especies diferentes
sólo signos y accidentes,
gran portento oculto está.

14. Sangre, el vino es, del Cordero;
carne el pan; mas Cristo entero
bajo cada especie está.

15. No en pedazos dividido,
ni incompleto, ni partido,
sino entero se nos da.

16. Uno o mil su cuerpo tomen,
todos entero lo comen,
ni comido pierde el ser.

17. Recíbelo el malo, el bueno:
Para éste es de vida lleno,
para aquél manjar mortal.

18. Vida al bueno, muerte al malo,
da este manjar regalado.
¡Oh qué efecto desigual!

19. Dividido el Sacramento,
no vaciles un momento,
que encerrado en el fragmento
como en el total está.

20. En la cosa no hay fractura,
la hay tan sólo en la figura,
ni en su estado ni estatura
detrimento al cuerpo da.

21. ¡Pan del Ángel, pan divino,
nutre al hombre peregrino;
pan de hijos, don tan fino,
no a los perros se ha de echar!

22. Por figuras anunciado,
en Isaac es inmolado,
maná del cielo bajado,
Cordero sobre el altar,

23. ¡Buen pastor, Jesús clemente!
tu manjar de gracia fuente,
nos proteja y apaciente,
y en la alta región viviente,
haznos ver tu gloria, ¡oh Dios!

24. Tú, que lo sabes y puedes,
y que al mortal lo sostienes;
por comensales perennes,
al festín de eternos bienes
con tus Santos, llámanos.
¡Amén –Aleluya!

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miércoles, 3 de junio de 2015

VATICAN INSIDER SOBRE CONCESIÓN DE PODERES JUDICIALES A MONS. FELLAY: "PRUEBA QUE EL DIÁLOGO ESTÁ DANDO PASOS ADELANTE"


FELLAY ENCARGADO POR LA SANTA SEDE DE PROCESAR A UNO DE SUS SACERDOTES


El primer juez de la iglesia conciliar en la historia de la FSSPX

"En todo caso, la designación de Fellay como juez de primera instancia por la Congregación para la Doctrina de la Fe confirma que el diálogo está dando pasos adelante."

"El camino hacia la plena comunión con los lefebvristas continúa, según lo confirmado a Vatican Insider por el Arzobispo Guido Pozzo: 'La decisión de la Congregación para la Doctrina de la Fe no implica que los problemas aún existentes estén resueltos, pero es un signo de buena voluntad y magnanimidad. No veo ninguna contradicción, sino más bien un paso hacia la reconciliación." 



El superior de la Fraternidad San Pío X, fundada por Lefebvre, fue nombrado juez de primera instancia por la Congregación para la Doctrina de la Fe en el caso contra un sacerdote lefebvrista acusado por delitos graves
ANDREA TORNIELLI 
CIUDAD DEL VATICANO 
Esto fue revelado por él mismo, en el transcurso de una homilía el 10 de mayo en una iglesia en Arcadia, California : el superior general de la Sociedad de San Pío X, el obispo Bernard Fellay fue encargado por la Congregación para la Doctrina de la Fe para juzgar en primera instancia un caso que involucra a un sacerdote lefebvrista. Los "delitos" que caen bajo la competencia del ex Santo Oficio son diversos y entre ellos el más común es el de abuso sexual de un menor. Fellay habló de este ejemplo, presentándolo como un caso de "contradicciones" de la Santa Sede a la sociedad.
"Estamos etiquetados como irregulares, en la mejor hipótesis. "Irregular" significa que no se puede hacer nada, y así, por ejemplo, se nos ha prohibido celebrar la misa en las iglesias de Roma para las Hermanas Dominicas que han hecho su peregrinación en febrero. Ellos dicen: "No, no se puede, porque usted es irregular." Las personas que nos dicen pertenecen a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei ".
"Ahora -añadió el obispo Fellay- a veces, por desgracia, incluso los sacerdotes hacen cosas estúpidas, y tienen que ser castigados. Y cuando el caso es muy, muy grave, debemos recurrir a Roma. Así lo hacemos. ¿Y qué hace la Congregación para la Doctrina de la Fe? Bueno, fui nombrado juez de este caso. Así que fui nombrado por Roma, por la Congregación para la Doctrina de la Fe, para hacer juicios, juicios canónicos de la Iglesia sobre algunos de nuestros sacerdotes que pertenecen a una sociedad para ellos (para Roma, nota del editor) inexistente. Y así, una vez más, una hermosa contradicción de verdad."
Para la Fraternidad de San Pío X no es nuevo recurrir a las autoridades romanas en los casos de "delitos graves" y dispensa sacerdotal. Lo que es nuevo es el hecho de que esta vez el ex Santo Oficio, presidido por el cardenal Gerhard Ludwig Müller, decidió confiar al mismo Monseñor Fellay el juicio de primera instancia sobre el caso. Una señal que merece atención. [Y un clásico "presente griego". Nota del blog NP] El camino hacia la plena comunión con los lefebvristas continúa, según lo confirmado a Vatican Insider por el Arzobispo Guido Pozzo, secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei: "La decisión de la Congregación para la Doctrina de la Fe no implica que los problemas aún existentes estén resueltos, pero es un signo de buena voluntad y magnanimidad. No veo ninguna contradicción, sino más bien un paso hacia la reconciliación ".
Como recordarán, llegó otra señal significativa en abril con la vía libre del arzobispo de Buenos Aires a los lefebvristas, que fueron registrados por el gobierno de Argentina como "asociación diocesana". No hay que olvidar que en una gran peregrinación de la Sociedad de San Pío X, se le permitió celebrar la Eucaristía en la Basílica de Lourdes.
Entonces, ¿por qué Fellay habla de contradicción? Se refiere a la peregrinación a Roma en febrero pasado, a la que asistieron 1.500 fieles, organizada por las monjas dominicas que se adhieren a San Pío X. Se había solicitado, a través de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, poder celebrar una misa en el altar de la Cátedra, en la basílica vaticana. Las autoridades Ecclesia Dei habían considerado, en este caso, que la misa celebrada en San Pedro por un sacerdote lefebvrista antes que la solución de los problemas que aún existen con vista a la regularización canónica y a la plena comunión, sería una señal equivocada. Se propuso, sin embargo, con el acuerdo del Papa Francisco, que la misa en San Pedro se celebrara según el rito antiguo por un sacerdote de Ecclesia Dei. Pero las autoridades de San Pío X declinaron la oferta.
En todo caso, la designación de Fellay como juez de primera instancia por la Congregación para la Doctrina de la Fe prueba que el diálogo está dando pasos adelante.


MONS. FELLAY: CARTA A LOS AMIGOS Y BIENHECHORES N° 84

Carta a los Amigos y Bienhechores n° 84


Una carta insulsa, blandengue, piadosita, tibia, incapaz de desatar ni el entusiasmo ni el rechazo de nadie, en la que no hay ninguna crítica a Francisco (más bien lo tiende a disculpar, planteando sólo una duda respecto de él). 

Una carta mediante la cual se notifica a los sacerdotes y fieles que la FSSPX adhiere al "Año Santo de la Misericordia" decretado por este nefasto Papa. 

Una carta que manifiesta perfectamente el nuevo estilo melífluo, ambiguo y cobarde que el Superior General ha impuesto en la FSSPX. 

Dici

3-06-2015

Resumen: En una conferencia del 20 de enero de 2015 el Cardenal Maradiaga considera que la misericordia debe insuflar un nuevo espíritu a las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II, para abrir la Iglesia al mundo de hoy. Así instrumentalizada, la misericordia es amputada del arrepentimiento de las faltas; y ya no parece sino una mirada complaciente sobre el pecador y su pecado.
En vistas al próximo Año Santo, se debe realizar un discernimiento serio entre esta misericordia truncada y la misericordia cabal que invita decididamente a la conversión, al rechazo del pecado. Nuestras oraciones y penitencias, en el curso de este Año Santo, deben ser una respuesta al pedido del Corazón doloroso e inmaculado de María hecho en las apariciones de Fátima, cuyo centenario celebraremos en el 2017.

Queridos amigos y bienhechores

No es necesario extenderse mucho para comprobar el estado de crisis en el que se encuentra nuestra Santa Madre Iglesia. Sin embargo, en estos últimos tiempos un cierto número de indicios inquietantes nos llevan a pensar que entramos en una fase todavía más intensa de desórdenes y confusión. La pérdida de la unidad en la Iglesia se hace cada vez más visible, tanto en el ámbito de la fe y de las costumbres, como en el de la liturgia y del gobierno, y no es aventurado presagiar un período muy difícil ante nosotros. A no ser por un milagro, se debe temer un tiempo en el que las almas estarán aún más abandonadas a sí mismas, sin encontrar un apoyo – tan necesario sin embargo– de parte de la jerarquía en su conjunto.

Una nueva misericordia al rescate de las reformas conciliares

Entre otros tantos ejemplos, consideremos para ilustrar lo que decimos una conferencia dada por el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, coordinador del grupo de cardenales a los que el Papa Francisco ha confiado la reflexión sobre la reforma de la Curia Romana. Esta conferencia, impartida el 20 de enero de 2015 en la Universidad Santa Clara (California) tiene el mérito de ofrecer un panorama de la visión que guía a los más cercanos consejeros del Papa. Una primera idea es que este último se propone realizar sus reformas – con lo que se debe entender el conjunto de las reformas emprendidas después del Concilio Vaticano II – de un modo tal que se conviertan en irreversibles. Además, en otros pasajes de la misma conferencia vemos expresada también esta voluntad de ya no volver para atrás.

El cardenal hondureño reconoce, no obstante, que las reformas que ya se han realizado se encuentran en peligro por haber provocado una grave crisis en la Iglesia. La razón es que toda reforma debe estar animada por un espíritu, que constituye su alma. Ahora bien, las reformas conciliares no respetaron este principio. Por el contrario, ellas se realizaron, nos dice, dejando intacto el viejo espíritu, el espíritu tradicional, lo que tuvo por consecuencia que estas reformas en parte no fueron comprendidas, y que no produjeron los efectos esperados, hasta el punto de provocar una especie de esquizofrenia en la Iglesia.

Con todo, el Cardenal Rodríguez Maradiaga afirma que no hay que volver para atrás. Empero, según él, lo que falta es infundir un espíritu que se corresponda con las reformas para así poder motivarlas y dinamizarlas. Este espíritu es la misericordia, y precisamente el Papa acaba de anunciar un Año Santo de la Misericordia…

La verdadera misericordia según el Sagrado Corazón

¿De qué se trata exactamente? En sí, la misericordia es una palabra que todo católico valora mucho, pues expresa la manifestación más emotiva del amor de Dios para con nosotros. En los siglos pasados, las apariciones del Sagrado Corazón no son sino una revelación más intensa de esta misericordia de Dios para con los hombres. Hay que decir lo mismo de la devoción al Corazón doloroso e inmaculado de María. Sin embargo, la verdadera misericordia, que implica ese primer movimiento tan conmovedor de Dios para con el pecador y su miseria, continúa en un movimiento de conversión de la creatura hacia Dios: “Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva” (Eze 33, 11). De allí la insistencia de los Evangelios sobre el deber de conversión, de renuncia y de penitencia. Nuestro Señor llegó a decir: “Si no hacéis penitencia, todos pereceréis” (Luc 13, 5). Este llamado a la conversión constituye el centro del Evangelio, que podemos ver tanto en San Juan Bautista como en San Pedro. Cuando los pecadores, conmovidos por la predicación, preguntan qué deben hacer, escuchan sólo estas palabras: “convertíos y haced penitencia”. La Santísima Virgen en sus apariciones en estos últimos siglos, tanto en La Salette como en Lourdes o Fátima, no dice otra cosa: “oración y penitencia”.

Ahora bien, los actuales predicadores de una nueva misericordia insisten tanto en el primer paso que hace Dios hacia los hombres perdidos por el pecado, la ignorancia y la miseria, que demasiado a menudo omiten ese segundo movimiento que debe proceder de la creatura: el arrepentimiento, la conversión, el rechazo del pecado. Finalmente, la nueva misericordia no es sino una mirada complaciente del pecado. Dios os ama… pase lo que pase.

La nueva misericordia amputada del arrepentimiento

Desgraciadamente los ejemplos de misericordia dados por el Cardenal Maradiaga no dejan lugar a dudas, pues concede un lugar pleno en la vida de la Iglesia a los cristianos que han roto su matrimonio y han fundado una familia “recompuesta”. Sin más…. E incluso anuncia un cielo igual al de los santos para las personas que han abandonado la Iglesia cuando se encontraban en situaciones de pecado y, por supuesto, reprocha a los ministros el haber expresado su reprobación a estos pobres pecadores… ¡He aquí la nueva misericordia, la nueva espiritualidad que ha de fijar para siempre las reformas de las instituciones y de las costumbres de la Iglesia, tanto las que ya se han realizado desde el Concilio, como las nuevas que ahora se prevén! Esto es gravísimo, pero puede también ayudarnos a comprender por qué nos oponemos tanto a lo que se llama “el espíritu del Concilio”. En efecto, las reformas se han introducido en nombre de este nuevo espíritu, un espíritu que ciertamente no es tradicional. Nosotros afirmamos que este espíritu ha echado a perder todo en el Concilio, incluso las partes que se pueden entender de modo católico… Se trata de un espíritu de adaptación al mundo, de una mirada complaciente de sus caídas y tentaciones, en nombre de la bondad, de la misericordia, del amor. Así, por ejemplo, ya no se dice más que las otras religiones son falsas, afirmación que, sin embargo, es la del magisterio de siempre. Ya no se enseñan más los peligros del mundo, e incluso el diablo ha desaparecido casi por completo del vocabulario eclesiástico desde hace 50 años. Este espíritu explica los actuales sufrimientos de nuestra Santa Madre Iglesia, cuya autoridad disminuye a pesar de sus aperturas en la dirección del mundo, y que va perdiendo cada día más miembros, sacerdotes, y ve cómo disminuye su influencia en la sociedad contemporánea. Irlanda, antes tan católica, donde el “matrimonio” entre personas del mismo sexo acaba de ser legalizado, es un ejemplo patente.

¿Se puede mutilar la misericordia, separarla de una necesaria penitencia, como lo hace el Cardenal Maradiaga, con el fin confeso de devolver un nuevo espíritu a las reformas conciliares que están en ruptura con el espíritu tradicional? ¡Decididamente no! En esta conferencia que pronunció tres meses antes de la bula de convocatoria del Año Santo, ¿es el intérprete de las ideas del Papa Francisco? Es muy difícil saberlo siendo tan contradictorios los mensajes que llegan de Roma desde hace dos años, como reconocen ciertos cardenales en privado y muchos vaticanistas abiertamente.

Saber discernir entre una misericordia truncada y la misericordia cabal

¿Habrá que privarse por ello de las gracias de un Año Santo? Todo lo contrario. ¡Cuando las compuertas de la gracia se abren, hay que recibirla en abundancia! Un año Santo es una gran gracia para todos los miembros de la Iglesia. Vivamos, pues, de la verdadera misericordia, como nos lo enseñan todas las páginas del Evangelio y de la liturgia tradicional. En conformidad con el “discernimiento previo”[1] sobre el cual Mons. Lefebvre fundó el proceder de la Fraternidad San Pío X, en estos tiempos de confusión, rechacemos una misericordia truncada y vivamos plenamente de la misericordia cabal.

Una palabra que encontramos tan a menudo y que manifiestamente debe encontrarse en nuestros labios es miserere. Esta palabra señala, de nuestra parte, el reconocimiento de nuestra miseria y el llamado a la misericordia de Dios. La conciencia de nuestra miseria nos hace pedir perdón, nos llena de contrición, y va acompañada de la voluntad de no pecar más. El verdadero amor que inspira este movimiento nos hace comprender la necesidad de hacer reparación por nuestros pecados. De ahí el sacrificio expiatorio y satisfactorio. Estos diferentes movimientos son necesarios para la conversión que alcanza el perdón del Dios misericordioso, que – en verdad – no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Pretender la felicidad eterna es completamente ilusorio en quien no quiere romper con sus hábitos de pecado, no quiere seriamente huir la ocasiones de pecado, ni tomar la resolución de no volver a caer.

Predicar una misericordia sin la necesaria conversión de los pobres pecadores sería un mensaje vacío de sentido para el cielo, una trampa diabólica que tranquilizaría al mundo en su locura y su rebelión cada vez más abierta contra Dios. El cielo lo dice claramente: “de Dios, nadie se burla” (Gál 6, 7). La vida de los hombres en el mundo de hoy clama por todas partes la ira de Dios. La masacre, por millones, de los inocentes en el seno materno, la legalización de las uniones contra natura, la eutanasia, son otros tantos crímenes que claman al cielo, sin hablar de todas las clases de injusticias…

La misericordia según el Corazón doloroso e inmaculado de María

Tomémonos en serio este llamado a la misericordia, pero ¡igual que los habitantes de Nínive! Vayamos en busca de las ovejas perdidas, recemos por la conversión de las almas, practiquemos en la medida de lo posible, todas las obras de misericordia, materiales y sobre todo espirituales, pues son ellas las que más se necesitan.

Si hace más de un siglo Nuestra Señora pudo decir que le costaba retener el brazo vengador de su Hijo… ¿qué no diría hoy?

En lo que a nosotros se refiere, queridos fieles, debemos aprovechar este Año Santo para pedir al Dios de la misericordia una conversión a la santidad cada vez más profunda, e implorar las gracias y los perdones de su misericordia infinita. Vamos a preparar el centenario de las apariciones de Nuestra Señora en Fátima practicando y propagando con todas nuestras fuerzas la devoción a su Corazón doloroso e inmaculado, como Ella nos pidió. Seguiremos suplicando ahora y siempre que sus pedidos, en particular la consagración de Rusia, sean por fin escuchados como se debe. No hay ninguna oposición entre estos pensamientos dirigidos a María y el Año de la Misericordia, ¡todo lo contrario! No separemos a quienes Dios quiere ver unidos: los dos Corazones de Jesús y de María, como lo ha explicado Nuestro Señor a Sor Lucía de Fátima. Cada distrito de la Fraternidad os comunicará las obras particulares a practicar para beneficiarse con todas las gracias que la Misericordia divina nos concederá durante este Año Santo.

Así colaboraremos de la mejor manera posible con la voluntad misericordiosa de Dios de salvar a todos los hombres de buena voluntad.

Que Nuestro Señor os bendiga por vuestra generosidad, y en este día de Pentecostés, os conceda sus gracias abundantes de fe y de caridad.

+Bernard Fellay

Domingo de Pentecostés, 24 de mayo de 2015

[1] “En la práctica, nuestra actitud debe fundarse en un discernimiento previo, necesario para la circunstancia extraordinaria que significa un papa ganado por el liberalismo. He aquí ese discernimiento: cuando el papa dice algo que es conforme a la tradición, le seguimos; cuando dice algo contrario a nuestra fe, o cuando alienta, o deja hacer algo que daña nuestra fe, ¡entonces no podemos seguirle! Y esto por la razón fundamental de que la Iglesia, el papa, la jerarquía están al servicio de la fe. No son ellos quienes hacen la fe; deben servirla. La fe no se hace, es inmutable, se transmite.” Mons. Lefebvre, Le destronaron, Voz en el Desierto, México, 2002, pág. 263.

AVANCES DE LA RESISTENCIA EN FRANCIA Y FILIPINAS


Obras en la Hermita de Saint Agobard. Ver más acá



Construcción del seminario de Filipinas. Ver más acá

R.P. TRINCADO - SERMÓN FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD




Celebramos hoy la fiesta de la Sma. Trinidad, en la que el Padre ama al Hijo eterna e infinitamente, el Hijo ama eterna e infinitamente al Padre y el Espíritu Santo es el amor subsistente entre el Padre y el Hijo. Dios es amor (1 Jn  4, 8). Nuestro Dios es un fuego devorador, dice la Escritura. Fuego vine a lanzar sobre el mundo, y cómo quiero que ya arda, dice N. Señor. Si esa Trinidad de amor está en nuestras almas, ¿cómo es que normalmente los católicos no parecen ser consumidos por el fuego de la caridad? Salvo en contadas excepciones, ese fuego no quema las almas sino que sólo las entibia, y eso se bebe no a la debilidad del fuego divino, sino a nuestra mediocridad espiritual o tibieza. Diré algunas palabras acerca de la tibieza.

Es tibio el que sirve a Dios con negligencia o a medias. No comete pecado mortal porque teme el infierno, pero no se esfuerza por evitar los pecados veniales. Hace solamente aquello que no puede omitir sin pecar gravemente. Dios amenaza al tibio con vomitarlo de su boca, pues le importan menos las ofensas que recibe de los malos que las que recibe de quienes dicen ser sus amigos y sus hijos (san Galo). El tibio sabe que Dios lo quiere totalmente recto, pero se conforma sólo con ser más recto que retorcido, quedándose en un culpable término medio.

martes, 2 de junio de 2015

LAS ILUSIONES DE MONS. FELLAY: CITAS DEL SERMÓN EN CALIFORNIA




"Nosotros le dijimos a Roma todo el tiempo: la condición sine qua non para trabajar juntos con Roma es permanecer como somos”


Hemos extractado algunas de las frases más importantes del sermón dado por Monseñor Fellay en California el 10 de mayo. Nuestros comentarios en rojo.

[…]

El papa Francisco le dijo al Cardenal Castrillón “Yo nunca dañaría a la Fraternidad”. Y a uno de nuestros sacerdotes “yo nunca evitaré que la gente vaya con ustedes, con la Fraternidad”. ¡Francisco nos apoya!

[…]

En Argentina, el Estado reconoció a la Fraternidad como una entidad católica pues recibió una carta del Cardenal local, y lo hizo porque fue una intervención personal del papa. ¡Francisco nos apoya y nos estima!

[…]

Un día (Francisco) le dijo a uno de nuestros sacerdotes “Si ustedes quieren que sus hijos pierdan la fe, envíelos a mis escuelas”. En Argentina. Esto significa que él sabe, él sabe la situación, la situación de las escuelas Con esto, él está aceptando que nosotros no hacemos esto, al contrario, nosotros mantenemos la fe. Nosotros defendemos la fe. Y así tenemos por un lado un papa que reconoce que nosotros hacemos el bien. ¡Francisco está con nosotros!

[…]

Si Dios no hace nada, si deja que las cosas sigan como están ahora, en pocos meses tendremos a la Iglesia despedazada, se caerá a pedazos… gracias a Dios hay dos lados, están los que dicen: si el papa hace esto, yo resistiré en la fe: Cardenal Burke. Tenemos al Cardenal Sarah, prefecto de la liturgia, que dice que la Iglesia en África jamás aceptará tal cosa,… ¡Éstos son los buenos! y ¿qué hace el papa? Deja que las cosas sigan. La confusión no hará más que continuar en Roma. … Trágicamente esta es la situación. En cuanto a nosotros, lo sostenemos, somos católicos. Por lo que nos negamos a romper con la Iglesia Católica. Y cuando decimos Iglesia Católica, decimos que es la que tenemos frente a nuestros ojos. Es la Iglesia visible con su cabeza que es el papa, por el que rezamos (claro que no podemos seguirlo en todo, hay que hacer distinciones). Nada de distinciones entre Iglesia Católica e iglesia conciliar.

[…]

Y ahora, ¿qué está pasando entre Roma y nosotros? En 2012, después de 2 años de discusiones doctrinales… la conclusión fue un texto que yo debía firmar y me negué dije que no porque era ambiguo. Y entonces presentó uno menos ambiguo, que ellos no aceptaron. 

[...]

Entonces lo que es tradicional en el concilio lo aceptamos, lo que es dudoso, lo aceptamos solamente en el sentido que la Iglesia siempre lo ha aceptado, y lo que se oponga lo rechazamos. Dicho de otro modo: lo tradicional + lo dudoso = 95%. Lo opuesto = 5%. 

[…]

Ahora tenemos un nuevo papa que parece ser más fuerte, pero no hay evolución. ¡Qué pena que no se evoluciona hacia el acuerdo!

[…]

La situación está completamente bloqueada. ¡Qué pena!

[…]

Todos estos obispos liberales del ala derecha están a nuestro favor en Roma, hemos hablado con ellos sobre los problemas del ecumenismo, colegialidad, libertad religiosa, y lo que es muy interesante es que todos estos obispos dijeron “Roma no puede imponerles estos textos, ustedes son católicos”. ¡Muy interesante! ¡Lo que dicen esos herejes liberales de sensibilidad tradicional es muy interesante! Todos ellos lo dijeron, ustedes son católicos, y todo lo que tendrían que hacer para un reconocimiento es la profesión de fe, el Credo, lo que llamamos la profesión de fe del Concilio de Trento. Todos ellos lo dijeron. ¡Oh! Si todos ellos lo dijeron... ¡es porque entonces realmente somos católicos! Todos ellos dijeron “La Iglesia los necesita”. ¡Ooooooohhhhh! ¡Snif! ¡Muy bien! ¡Eso es muy bueno! ¡Extraordinario, Monseñor, extraordinario! Pero si quieren una mano, ¿cómo vamos a trabajar? Y todos ellos dijeron, “no, ustedes deben permanecer como son”, ¡pero Roma quiere que aceptemos el concilio! De nuevo, vamos en círculos. Nosotros le dijimos a Roma todo el tiempo “la condición sine qua non para trabajar juntos con Roma es permanecer como somos”. ¡Ah! ¡¡¡Ahora resulta de que ya no son tres las condiciones sin qua non para el acuerdo con Roma, sino sólo una: "que nos acepten tal como somos"!!! Permanecer como somos nos da la posibilidad de atacar los errores y se lo dijimos a Roma. Les dijimos, “estas son nuestras condiciones”. Pero esto es imposible, ¿cómo aceptará el papa si será atacado? Y así se los dijimos “estas son nuestras condiciones y no cambiaremos”. Sin embargo, no nos excomulgaron. Yo creo que esta es una protección de Dios. Al revés: la excomunión es una protección de Dios. Por haber levantado la decretada en contra de los Obispos, la FSSPX se va a llenar de liberales, de cobardes y de sodomitas. Y esta es nuestra situación, es una contradicción, yo lo reconozco, es confusa, sí, pero no hay otro camino. Y lo que es consolador y muy interesante, es que entre más vamos, más se desintegra la Madre Iglesia, se demuele. Se hace más y más débil. Y entre más vamos, más gente de mentalidad tradicional sale. Las generaciones jóvenes, sacerdotes jóvenes, seminaristas, obispos, se vuelven más y más tradicionales… ¡Oh, sí! ¿De nuevo con eso de los brotes primaverales? Hay obispos que nos piden retiros para sus sacerdotes. No es fácil, realmente no es fácil, pero ha pasado varias veces. Sí, de nuevo con los brotes primaverales...

[…]

Si esto sucede es porque Dios lo permite. Si Dios permite que suceda no es para acabarnos, nuestro primer deber es rogar a Dios que a través de estas circunstancias, por su Gracia, estemos más cerca de Él. Crecer en la virtud, ser más valientes, crecer en la fe, en la esperanza, en la caridad. Miren a todas las almas alrededor de nosotros, no tienen las gracias que nosotros sí tenemos. ¿Qué hacemos con ellos? Cuando vemos los escándalos, cuando vemos al papa, a los cardenales, a los obispos decir cosas tontas: estamos listos para criticarlos, y rápidamente, sí, y corregirlos, pero ¿ustedes creen que esto lo ayudará? La oración lo hará. Orar por su conversión, lo hará. ¿Confían o no en Dios? ¿Creen o no que Dios es capaz de convertir a un obispo o al papa? Hay que tener confianza como de un niño hacia su Padre, abandonarnos completamente… Y combatir resueltamente, Monseñor, y renunciar a las palabras ambiguas y a los medios impuros de la humana diplomacia y a otras estratagemas mundanas (como el branding de la Neo-FSSPX), al secretismo, a la sistemática cobardía delante del enemigo romano, a las sanciones injustas y demás medidas tiránicas, y a las intrigas. 

lunes, 1 de junio de 2015

DUDAS EN TORNO A UN JUEZ ROMANO


Reconquista (extracto)


1. Nos preguntamos lo que Mons. Fellay considera como muy grave. ¿Se trata únicamente de faltas contra la moral, o bien la “rebelión contra la autoridad", la corrección de faltas de ortografías a una carta anónima, o el envío de correos privados desaprobando la política de la casa General entran en esta categoría de cosas serias? La consagración episcopal sin mandato romano, ¿es una cosa muy grave para Mons. Fellay?

2. La utilización del nuevo Código en los procesos canónicos o “administrativos” de la FSSPX, ¿está relacionado con esta “promoción” de Mons. Fellay como juez romano? En efecto, para que el proceso sea reconocido por Roma, parece normal que el código utilizado sea el que está en vigor en Roma…

3. Si la jurisdicción de Mons. Fellay es reconocida para cosas graves, ¿por qué no lo sería para las cosas menos graves?

4. Hasta ahora, la jurisdicción de la FSSPX no ha sido reconocida, al menos en teoría; así los matrimonios han sido declarados nulos si fueron contraídos ante un sacerdote de la Tradición. Así es probablemente para los juicios penales, aunque no tengamos un ejemplo. Ahora, al menos en materia penal para los asuntos graves, la jurisdicción de la FSSPX es reconocida por la iglesia oficial, y Mons. Fellay tiene su poder judicial –al menos en este caso- de Roma… ¿No habría allí, en un dominio restringido, un “acuerdo práctico”, un “reconocimiento unilateral”?

5.    ¿No se tratará de un « reconocimiento a lo chino » (para reabsorber el cisma de la “Iglesia popular”, el papa nombró los obispos populares a las sedes que detentaban y validó sus actos a fin de que hubiera la menor oposición posible entre las dos iglesias)? Roma está reconociendo a la FSSPX en ciertos dominios (estos juicios), hace acercamientos en ciertos lugares (Buenos Aires)…

6.   Sabemos que, de acuerdo al P. Anglés (canonista de la FSSPX), el nuevo código fue utilizado para los procesos de nulidad de matrimonio con el fin de “crear puentes” con Roma; parece que ahora sucede lo mismo en los procesos penales. 

Tenemos allí un ejemplo de la técnica de los “pequeños pasos” preconizada por los fundadores de Europa. Esta técnica está descrita en todos nuestros cheques europeos: "Europa no se hará de un solo golpe ni en una construcción de conjunto; se hará por las realizaciones concretas creando una solidaridad de hecho". Reemplace Europa por el acuerdo, y tendrá usted la receta que nos preparan ciertos eclesiásticos romanos, del Valais o teutones…