Este blog está dedicado a María Corredentora y Mediadora de todas las Gracias

martes, 25 de junio de 2024

UNA FRATERNIDAD CADA VEZ MENOS FRATERNAL, CADA VEZ MÁS FRATRICIDA

Caín y Abel, Mironov


UNA FRATERNIDAD CADA VEZ MENOS FRATERNAL,

CADA VEZ MÁS FRATRICIDA


Ahora que el Arzobispo Viganò ha sido reclamado por el “Dicasterio para la Doctrina de la Fe” (DDF) para ser juzgado por “cismático”, la Neo FSSPX, lejos de solidarizarse con un prelado que ha sido convocado por los peores enemigos de la Iglesia a través de una dependencia vaticana que, muy lejos de interesarse por defender la fe, defiende la herejía, la apostasía y la aberración sodomítica (¿alguien no sabe acaso que su responsable máximo, “Tucho Fernández”, es un notorio depravado promotor de la degeneración sexual?), ha sacado a relucir su altanero desdén respecto del arzobispo. ¿Es esto sorprendente? No para nosotros que sabemos bien la orientación desleal y suicida adoptada por los que ocuparon los puestos de mando, tras la muerte de Mons. Lefebvre.

En efecto, la Neo FSSPX, que ya no cuenta con articulistas destacados ni con opinadores responsables (si los hay sus escritos no trascienden de algún limitado boletín parroquial de algún rincón de Francia), sino sólo con un gris sitio informativo oficial desde donde, siempre en un estilo seco, pretendidamente irónico y acerado, mas siempre cuidadosamente amortiguado respecto de la Roma modernista, da a conocer su postura acerca de diversos temas. En este caso, a través de un texto breve de poco más de una página, refleja la candente noticia sin la menor muestra de solidaridad o comprensión hacia el arzobispo perseguido por los modernistas romanos. Más bien aprovecha para –una vez más- despegarse de Mons. Viganò, a quien nunca ha podido tragar por su lenguaje tan cercano al de Mons. Lefebvre, inoportuno por supuesto para cualquier tipo de componenda, aquiescencia o convivencia pacífica con la Iglesia conciliar de Francisco. Se acabó el tiempo de hablar “sí sí, no no”. Es peligroso. Sobre todo después del levantamiento de las “excomuniones”, mendigado por la Neo FSSPX para volverse potable a las autoridades romanas conciliares.

Pasemos al artículo mencionado (puede leerse aquí). Luego de dar una breve explicación sobre “¿Qué es un juicio penal extrajudicial?”, evidentemente oportuna, pasa a referir “Las acusaciones presentadas por el DDF”. Hasta aquí, en su asepsia informativa, la Neo FSSPX ha deslindado informar completamente al lector que la mencionada DDF está en manos de gente no sólo incompetente, sino que ellos mismos deberían ser juzgados y expulsados de donde se han aposentado, como usurpadores que son. La mención de que el organismo está presidido por “Tucho” Fernández –a quien Viganò se encarga bien de describir en algunos de sus nauseabundos antecedentes- brilla por su ausencia. Así, uno podría creer que las cosas están “normales” en la Iglesia, cuando de lo que se trata es de que unos delincuentes espirituales y doctrinales, agentes de la Contra-Iglesia y de la contra-natura, se aprestan a vengar en un arzobispo crítico el haber desafiado públicamente mediante sus denuncias el poder tiránico que encaramó a tales personajes en los puestos de poder en el Vaticano. Osadía que, claro está, no puede imputársele a la nueva y funámbula FSSPX, ya previamente atendida en el quirófano del cirujano plástico para quitarle sus cicatrices del combate. No puede entonces sino pretender conservarse sine macula. A eso apuntan también las advertencias que lanzó recientemente el P. de Jorna, con motivo de anunciar próximas neo consagraciones episcopales, abriendo el paraguas mucho antes de tiempo. O quizás queriendo dar la imagen de que van a hacer lo mismo que hizo Mons. Lefebvre, y por ello serán “perseguidos”, cuando en verdad son los únicos en la tradición que no han dejado de recibir favores de Francisco. Pero si se mira bien, el boletín donde aparece la carta del superior del distrito de Francia va acompañado de imágenes de los importantes proyectos en ejecución para construir costosas y grandes iglesias en Francia, amén de una larga lista de prestaciones. ¿Puede permitirse una congregación tan desarrollada perder a sus clientes, poniendo en riesgo su patrimonio? (Perdonen que hablemos así, pero no es un secreto que desde hace muchos años la FSSPX fue puesta a la consideración de una empresa de branding empresarial, para que la modelase y publicitase de acuerdo a como se hace con las grandes marcas comerciales, operación que ha resultado muy exitosa).

Hacia el final, el artículo del sitio de noticias de la FSSPX saca a relucir lo que sería el pecado de Viganò que lo separa de ellos mismos: “Monseñor Viganò hace una clara declaración de sedevacantismo en su texto. En otras palabras, según él, el Papa Francisco no es Papa. ¿Cómo explica esto? Debido a un "vicio de consentimiento" del cardenal Jorge Bergoglio, al acceder al poder supremo: considerando el papado como algo distinto de lo que realmente es, el elegido de 2013 aceptó el oficio pontificio sin consentir a ello plenamente, y este error derivó en la nulidad de su aceptación. Su pontificado sería, por tanto, una comparsa." Pero, como se explica muy bien en un artículo de Non Possumus, “esta acusación de la Fraternidad es falsa. El Arzobispo Viganò no hace eso en su declaración. En cambio, esto es lo que dice: "El defecto de consentimiento de Bergoglio (vitium consensus) al aceptar su elección, se fundamenta precisamente en la evidente alienación de su acción de gobierno y magisterio respecto de lo que cualquier católico de cualquier época espera del Vicario de Cristo y Sucesor del Príncipe de los Apóstoles." Y en la conferencia que explica detalladamente lo del posible vicio del consentimiento en la elección papal (vitium consensus), termina diciendo esto otro (min. 33:50): "Esta situación es humanamente incurable porque... la corrupción de la autoridad no puede ser remediada por quienes están sometidos a ella". O sea, el Arzobispo reconoce que los católicos están sometidos a la autoridad de Bergoglio. ¿Por qué? Porque -lamentablemente- él es el papa. Resulta, entonces, injusto y engañoso el artículo de la Neo-FSSPX. En el peor de los casos, las ideas sobre un posible vicio de consentimiento en la elección papal acercan a Mons. Viganò a la postura sedevacantista, pero es totalmente falso que "Monseñor Viganò hace una clara declaración de sedevacantismo en su texto."

Ahora bien, aunque no siempre Viganò pueda ser tan claro como Mons. Lefebvre, y sin tener que adoptar una posición sedevacantista, ¿no se está, sin embargo, en el deber de considerar con respeto la posición de quien ha demostrado ser serio y coherente en sus actos y declaraciones, cual es Monseñor Viganò? ¿No hay el derecho de permitir una gran duda, una perplejidad y una interrogación que el Arzobispo Viganò creyó poder resolver de la manera que lo ha hecho (“vicio de consentimiento”), para explicar la conducta no ya anómala, herética, escandalosa o disolvente de Bergoglio, sino su modus operandi que va mucho más allá que los anteriores papas conciliares? Como uno de los tantos ejemplos, recientemente el Dicasterio para la promoción de la Unidad de los Cristianos ha propuesto “reexaminar la forma del papado y su ejercicio de la autoridad al servicio de la comunión eclesial”, en una reflexión “hecha juntos”, entre todas las confesiones cristianas: “Ha llegado el momento de dar nuevos pasos en los diálogos ecuménicos”, y “ponerse de acuerdo sobre un ejercicio aceptable de un ministerio de unidad para toda la Iglesia”. De modo tal que Francisco está dando pasos acelerados para acabar tanto con la misa católica como con el papado, en vistas de instalar la versión superadora de la iglesia conciliar: la iglesia sinodal. Es cierto que, como termina su artículo la Neo FSSPX, “Ni Monseñor Lefebvre ni la Fraternidad que él fundó quisieron aventurarse en este punto” (cuestionamiento de la legitimidad de la autoridad del papa), pero también lo es que nunca ningún otro pontífice se aventuró tanto como lo hace ahora Francisco, en una serie de medidas, gestos y palabras que tienden a destruir completamente todo vestigio católico en la Iglesia.

Por cierto, Mons. Lefebvre no temió a las palabras duras, cuando las creyó necesarias y justas, y hoy no cejaría en decir si no todo, prácticamente lo mismo que Mons. Viganò. Así por ej., cuando Mons. Lefebvre escribió su carta a los cuatro futuros consagrados, el 29 de agosto de 1987, no dudó en decir que la Sede de Pedro y los puestos de autoridad de Roma están ocu­pados por anticristos”, y que “la destrucción del Reinado de Nuestro Señor prosigue rápidamente dentro mismo de su Cuerpo Místico en esta tierra, especialmente por la corrupción de la Santa Misa, manifestación espléndida del triunfo de Nuestro Señor en la cruz”. Bergoglio va más allá de la corrupción de la Misa e intenta directamente hacerla desaparecer. ¿Hay una respuesta condigna de la FSSPX a todo eso? Oh, se nos dirá que va a consagrar nuevos obispos. ¿Acaso del estilo de Huonder? En 1987 -¡hace casi cuarenta años!- Mons. Lefebvre decía (en la carta citada) que “esta Roma, modernista y liberal, prosigue su obra destructora del Reinado de Nuestro Señor”. En cambio ahora, en los tenebrosos tiempos de “Fiducia suplicans”, tímidamente dice el superior de Francia P. de Jorna: “No habiendo mejorado la situación eclesial desde 1988, tenemos que pensar en darles ayudantes [a los actuales tres obispos], que un día se convertirán en sus sustitutos”. Con un lenguaje calculadamente inocuo, evita en su carta hacer referencia alguna al modernismo y liberalismo de las autoridades vaticanas, ni osa siquiera mencionar el concilio Vaticano II. ¿Cómo podía esperarse, entonces, alguna alusión al iscariotismo bergogliano? Nada de eso. Una vez que les levantaron las “excomuniones”, ¿iban a arriesgarse a ser de nuevo excomulgados?

Meditemos, para terminar, estas palabras de un santo: “San Crisóstomo pregunta: ¿Cuál es la causa para que en la primitiva Iglesia los cristianos fueran tan buenos y tan fervorosos, y el día de hoy son tan tibios y remisos? Y responde, que la causa es porque entonces salían a pelear con el demonio desnudos, despojándose de sus bienes y haciendas; pero ahora salen muy vestidos de beneficios, haciendas y honra: y esas vestiduras les estorban e impiden mucho. Pues para esto dejamos las riquezas, y nos deshicimos de todas las cosas del mundo, para que así libres y desembarazados podamos mejor pelear con el demonio, y seguir a Cristo. El luchador desnudo más fuertemente pelea: el nadador se despoja de su ropa para pasar el río; el caminante dejando la carga y hatillo camina más ligeramente.” (San Alonso Rodríguez, “Tratado de perfección y virtudes cristianas”).

F.M.

N.B.: Para reflexionar: “¿No diríamos que el buen Dios quiere hacernos expiar nuestra adhesión a los bienes de la tierra y forzarnos a practicar la pobreza, puesto que no lo queremos voluntariamente? Los mejores espíritus han pensado que el atroz cataclismo que barrió de Francia tantas congregaciones enseñantes era para muchos un castigo providencial de esta desgraciada manía de enterrar grandes sumas en inmensas construcciones que se habían multiplicado hasta el exceso durante los últimos vente años” (“Pourquoi notre ministère est stérile pu peu fructueux”, par un prêtre, 1905). Quizá convenga destacar que, v.gr. mientras la FSSPX en los EE.UU. realizaba grandes (“faraónicas”) y múltiples obras edilicias, y suntuosamente publicitaba su exponencial crecimiento, el superior de ese mismo distrito se dedicaba a depredar sexualmente a menores. Asunto éste último que él mismo confesó y por el cual acaba de ser condenado a dos años de prisión en Francia. ¿Ha terminado acaso el castigo para la Neo FSSPX, o más bien está por venir?

domingo, 23 de junio de 2024

LA NEO-FSSPX CONTRA EL ARZOBISPO VIGANÒ

La parábola de los dos hijos, Andrei Mironov


Fuente: Sitio oficial de la FSSPX

El Vaticano inicia un procedimiento extrajudicial contra Monseñor Viganò

21 JUNIO 2024

Monseñor Carlo Maria Viganò publicó en Internet la carta del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) que le informa de su citación para comparecer en el Palacio del DDF el 20 de junio, tras la apertura de un proceso penal “extrajudicial” en su contra.

Una breve explicación

¿Qué es un juicio penal extrajudicial? Según el Vademécum del DDF publicado el 5 de junio de 2022, el juicio penal extrajudicial, a veces llamado "juicio administrativo", es una forma de juicio penal que reduce las formalidades previstas en el proceso judicial, con el fin de acelerar el curso de la justicia, sin que por ello se eliminen las garantías procesales requeridas para un juicio justo.

Para los delitos reservados al DDF, corresponde únicamente al DDF, caso por caso, ex officio o a petición del Ordinario, decidir si se procede de esta manera. Al igual que el proceso judicial, el proceso penal extrajudicial puede tener lugar en el DDF – como es el caso de Monseñor Viganò – o confiarse a una autoridad inferior.

Las acusaciones presentadas por el DDF

El auto de citación menciona el cargo que enfrentará durante el juicio. Se destaca el crimen de cisma, debido a afirmaciones públicas de las que surge una negación de los elementos necesarios para mantener la comunión con la Iglesia católica: negación de la legitimidad del Papa Francisco, ruptura de la comunión con él y rechazo del Concilio Vaticano II.

A raíz de esta citación, Monseñor Viganò publicó un comunicado de prensa, disponible en Internet, para responder a estas acusaciones. Se defiende de diversas maneras, invocando las andanzas del actual pontificado, rechazando los errores neomodernistas y creyendo poder comparar su caso con el de monseñor Marcel Lefebvre, también convocado en su época al Palacio del antiguo Santo Oficio.

Hay, sin embargo, un punto que lo diferencia significativamente del fundador de la Fraternidad San Pío X: Monseñor Viganò hace una clara declaración de sedevacantismo en su texto. En otras palabras, según él, el Papa Francisco no es Papa.

¿Cómo explica esto? Debido a un "vicio de consentimiento" del cardenal Jorge Bergoglio, al acceder al poder supremo: considerando el papado como algo distinto de lo que realmente es, el elegido de 2013 aceptó el oficio pontificio sin consentir a ello plenamente, y este error derivó en la nulidad de su aceptación. Su pontificado sería, por tanto, una comparsa. 

Ni Monseñor Lefebvre ni la Fraternidad que él fundó quisieron aventurarse en este punto.

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Lo primero que impacta en este artículo de la Neo-FSSPX, es la frialdad -que parece despectiva- respecto de un prelado que está arriesgando todo en su guerra contra los anticristos romanos. También resulta muy chocante la sutil e implícita defensa que hace la Fraternidad del actual papa, minimizando su acción demoledora y devastadora en este pasaje: "Monseñor Viganò... se defiende de diversas maneras, invocando las andanzas del actual pontificado"... ¿Las "andanzas" del actual pontificado? Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, esa palabra significa "Vicisitudesperipeciastrances." Es verdaderamente increíble que la FSSPX blanquee de esa manera este monstruoso y horroroso pontificado. 

La Neo-FSSPX se comporta con el Arz. Viganò al modo del hermano del hijo pródigo, como lo prueban estas palabras del P. Gleize, el teólogo favorito de Ménzingen: Él (Mons. Viganò) toma nota de lo que ocurre en la Iglesia, pero para nosotros no es algo nuevo... para nosotros, sacerdotes de la Fraternidad, es conmovedor e ingenuo porque llevamos 50 años en esto. Entonces estamos felices por ello, ¡por supuesto! Pero es como si el menor de la familia finalmente se diera cuenta de que el mundo es malo. Es un neófito muy celoso. Ellos (Mons. Schneider y Mons. Viganò) hablan alto y claro, se lamentan, son a veces más duros que nosotros, ¿pero qué hacen? Mons. Lefebvre dejó algo detrás de sí, no palabras, ni viento. Estas son voces que son bienvenidas en la Iglesia, pero son sólo palabras de marginados (fuente).

El Arz. Viganò y la Neo-FSSPX son como dos navíos que están muy cerca uno de otro, solo que ello se debe a que van "en direcciones opuestas: Viganò está en una rápida trayectoria hacia la Tradición, mientras que la FSSPX está prácticamente comprometida con el conciliarismo mitigado" (cita de este artículo). Como lo que quiere la FSSPX es "el reconocimiento canónico de los modernistas, entonces la conversión de Mons. Viganò a la Tradición será simplemente calificada por Menzingen como inoportuna" (idem), al revés de lo que pasó con Monseñor Lazo en los tiempos en que la Fraternidad se mantenía fiel. Y por eso también el acercamiento de Monseñor Huonder fue visto como algo conveniente y muy oportuno por la cúpula de la Fraternidad. Los casos de Mons. Lazo (antiliberal acogido), Mons. Huonder (liberal "de derecha" acogido) y Mons. Viganò (antiliberal rechazado), prueban palmariamente la desviación de la congregación. 

Pero sigamos: como hemos denunciado reiteradamente en este blog, la Fraternidad normalmente ha optado por ignorar a Mons. Viganò. Esta vez, sin embargo, dado que los hechos son de la mayor gravedad, se imponía decir algo, ¿pero qué? Pues resaltar lo peor (real o supuesto) de él: ¡Atención: Viganò es un sedevacantista! Dando un paso más que el hermano del hijo pródigo, la FSSPX suma su voz a las de los que persiguen a Mons. Viganò cuando lo acusa de ser sedevacantista: "Monseñor Viganò hace una clara declaración de sedevacantismo en su texto. En otras palabras, según él, el Papa Francisco no es Papa. ¿Cómo explica esto? Debido a un "vicio de consentimiento" del cardenal Jorge Bergoglio, al acceder al poder supremo: considerando el papado como algo distinto de lo que realmente es, el elegido de 2013 aceptó el oficio pontificio sin consentir a ello plenamente, y este error derivó en la nulidad de su aceptación. Su pontificado sería, por tanto, una comparsa."  Pero esta acusación de la Fraternidad es falsa. El Arzobispo Viganò no hace eso en su declaración. En cambio, esto es lo que dice: "El defecto de consentimiento de Bergoglio (vitium consensus) al aceptar su elección, se fundamenta precisamente en la evidente alienación de su acción de gobierno y magisterio respecto de lo que cualquier católico de cualquier época espera del Vicario de Cristo y Sucesor del Príncipe de los Apóstoles." Y en la conferencia que explica detalladamente lo del posible vicio del consentimiento en la elección papal (vitium consensus), termina diciendo esto otro (min. 33:50): "Esta situación es humanamente incurable porque... la corrupción de la autoridad no puede ser remediada por quienes están sometidos a ella". O sea, el Arzobispo reconoce que los católicos está sometidos a la autoridad de Bergoglio. ¿Por qué? Porque -lamentablemente- él es el papa. Resulta, entonces, injusto y engañoso el artículo de la Neo-FSSPX. En el peor de los casos, las ideas sobre un posible vicio de consentimiento en la elección papal acercan a Mons. Viganò a la postura sedevacantista, pero es totalmente falso que "Monseñor Viganò hace una clara declaración de sedevacantismo en su texto."

La actitud de la FSSPX hacia el Arz. Viganó, que oscila entre ignorarlo y atacarlo, es una clara consecuencia de la deriva liberal de la congregación. "A principios de los 90, un arzobispo en camino hacia el tradicionalismo integral habría sido la mayor noticia de la Tradición. Habríamos leído sobre ello en cada sitio web y blog de la FSSPX. Habríamos escuchado sermones sobre ello en las capillas de todo el mundo. Habría sido recibido como un tremendo estímulo y un milagro de gracia.  Así fue cuando Monseñor Lazo se convirtió a la Tradición, pero... Viganò es persona non grata en la FSSPX." (del artículo antes citado). 
Queda claro, una vez más, que para la Neo-FSSPX, el valeroso Arzobispo Viganò es un leproso peligroso, pues cualquier acercamiento con ese enemigo de Bergoglio puede echar por tierra las esperanzas de una "normalización". Es un leproso, sí, o -peor que eso- otro incómodo Juan Bautista que es preciso quitar de en medio, o -peor todavía- otro a quien es mejor dejar en manos de los que lo someten a un juicio injusto para crucificarlo... 
Nihil novum sub sole (nada nuevo bajo el sol). 

COMUNICADO DEL ARZOBISPO VIGANÒ



COMUNICADO

21 de junio de 2024

Carece de fundamento alguno la noticia difundida por algunos medios de comunicación según la cual me presenté ayer, jueves 20 de junio, en el Palacio del Santo Oficio, según lo dispuesto por el Decreto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Es totalmente falso. 

La revista jesuita América , brazo mediático de la Compañía de Jesús en Estados Unidos y megáfono de la "iglesia de la misericordia" del jesuita Bergoglio, se adelantó, cuando Vatican News (aquí) aún desconocía por completo el Decreto que me había enviado el 11 de junio sólo mediante un simple correo electrónico, sin respetar las formalidades necesarias para la validez de la comunicación de un Decreto, y que yo mismo publiqué en X dos horas antes de la reunión prevista en el Dicasterio. Aunque todos los elementos estaban claramente expuestos en mi declaración, las inferencias y especulaciones tuvieron prioridad, al estilo típico jesuita.

La prisa es mala consejera. Por lo tanto, el artículo de Gerard O'Connell, Arzobispo Viganò, acusado de cisma por el Vaticano, que apareció ayer en América (aquí), parece haber sido escrito incluso antes de que yo hiciera público el documento vaticano. Esto revela la estrecha cercanía entre el aparato vaticano y la revista América y confirma una estrategia muy concreta, encaminada a liquidar mi proceso con una sentencia ya decidida por Bergoglio y su celoso colaborador Tucho Fernández, autor del escandaloso panfleto pornográfico La Pasión mística. Espritualidad y Sensualidad, así como Sáname con tu boca. El arte de besar. 

O'Connell escribe: 

El decreto dice que considera “superflua” la investigación previa de conformidad con el canon 1717 que establece: “Siempre que un ordinario tenga conocimiento, al menos verosímil, de un delito, debe cuidadosamente indagar personalmente o por medio de otra persona idónea sobre los hechos, circunstancias e imputabilidad, a menos que tal investigación parezca enteramente superflua”. Esto significa que las pruebas en su contra ya habían sido reunidas por el dicasterio y no requerían una investigación más exhaustiva. Gran parte ya era de dominio público.

Como puede verse, las "pruebas" se consideran superfluas y el procedimiento se simplifica deliberadamente para llegar a una condena lo más rápidamente posible: 

América supo que la decisión de proceder con el proceso penal extrajudicial habría sido aprobada por el Papa, ya que el acusado es un obispo.

No es todo: los jesuitas de América ya están dando indicaciones sobre el destino de mi proceso: 

El juicio penal extrajudicial se ajusta al canon 1364 del Código de Derecho Canónico, que establece: “El apóstata de la fe, el hereje o el cismático incurre en excomunión latæ sentenciantiæ, sin perjuicio de lo dispuesto en el can. 194” y que “puede también ser castigado con las penas mencionadas en el can. 1336 §§ 2-4.” Esto significa, entre otras cosas, que la excomunión se declararía públicamente y permanecería en vigor hasta que el condenado se arrepintiera. Ese mismo canon 1364 también dice: “Si un desacato prolongado o la gravedad del escándalo lo exigen, podrán añadirse otras penas, sin excluir la destitución del estado clerical”.

La experiencia jurídica de la revista América, sin embargo, parece no tener cabida en el Vaticano, donde ya es habitual recurrir a procesos extrajudiciales e intervenciones directas del argentino tanto para encubrir a los verdaderos culpables como para condenar apresuradamente a inocentes. Más allá del revuelo mediático, el ex cardenal McCarrick, que en un proceso serio debería haber indemnizado a las víctimas de sus crímenes tras el examen de testimonios que podrían aclarar muchas connivencias, continuó trabajando para Bergoglio en Estados Unidos y China, donde trabajó como "secreto chino". El acuerdo del Vaticano lo vio directamente involucrado. A Marko Rupnik SJ, gracias a la intervención de su protector, se le levantó la excomunión y ni siquiera fue expulsado del estado clerical, sino que fue acogido e incardinado en una diócesis de Eslovenia. Evidentemente criticar al Concilio se considera un delito mucho más grave que los de McCarrick y Rupnik.

Preciso, pues, que no he ido al Vaticano, que no tengo intención de ir al Santo Oficio el 28 de junio, y que no he entregado ninguna memoria ni documento en mi defensa al Dicasterio, cuya autoridad no reconozco, ni el de su Prefecto, ni la de quienes lo nominaron. 

No tengo intención de someterme a un juicio farsa en el que los que deben juzgarme imparcialmente para defender la ortodoxia católica, sean al mismo tiempo aquellos a quienes acuso de herejía, traición y abuso de poder. Y entre ellos están precisamente los jesuitas, los primeros defensores de todos los desvíos morales y doctrinales de los últimos sesenta años, empezando por aquel James Martin SJ, un activista LGBTQ+, visitante asiduo de Santa Marta. 

América escribe: 

Un abogado canónico (que desea permanecer en el anonimato) que leyó mi declaración de defensa del arzobispo, dijo a America: “Éste es el principal argumento de la acusación. Su defensa es una declaración de cisma. Es el acto de cisma más atroz”. Explicó que el procedimiento extrajudicial previsto no suele llevar mucho tiempo. Si el arzobispo es condenado, el Papa tendría que confirmar las penas."

Este "abogado canónico" anónimo considera mi declaración como prueba de mi voluntad cismática: pero toda la cuestión se centra en a qué "iglesia" pertenece Bergoglio y en el cisma de facto de la verdadera Iglesia que ya ha realizado una y otra vez con sus declaraciones, con sus actos de gobierno y con su comportamiento muy elocuente de abierta hostilidad hacia todo lo católico. La "iglesia" de Bergoglio no es la Iglesia católica, sino esa "iglesia conciliar" nacida del Concilio Vaticano II y recientemente rebautizada con el no menos herético nombre de "iglesia sinodal". Si es de esta "iglesia" de la que soy declarado separado por el cisma, lo hago motivo de honor y de orgullo.

+ Carlo Maria Viganò, Arzobispo

21 de junio de 2024

S. Aloisii Gonzagæ Confessoris

Fuente

ATTENDITE A FALSIS PROPHETIS - Declaración de Mons. Viganò con ocasión del inicio de su proceso canónico



CUIDADO CON LOS FALSOS PROFETAS

Anuncio sobre el inicio del proceso penal extrajudicial por cisma
(Art. 2 SST; can. 1364 CIC)

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe me ha informado, con un simple correo electrónico, del inicio de un proceso penal extrajudicial contra mí, con la acusación de haber cometido el delito de cisma y de haber negado la legitimidad del “Papa Francisco”, de haber roto la comunión “con Él” y de haber rechazado el Concilio Vaticano II. He sido citado al Palacio del Santo Oficio el día 20 de junio, personalmente o representado por un canonista. Supongo que la sentencia ya está preparada, dado que es un proceso extrajudicial.

Considero las acusaciones contra mí como un honor. Creo que el propio tenor de los cargos confirma las tesis que he defendido repetidamente en mis distintos discursos. No es casualidad que la acusación contra mí se refiera al cuestionamiento de la legitimidad de Jorge Mario Bergoglio y al rechazo del Vaticano II: el Concilio representa el cáncer ideológico, teológico, moral y litúrgico del que la “Iglesia sinodal” bergogliana es el necesario metástasis.

Es necesario que el Episcopado, el Clero y el Pueblo de Dios se pregunten seriamente si es coherente con la profesión de la fe católica presenciar pasivamente la destrucción sistemática de la Iglesia por parte de sus dirigentes, así como otros subversivos están destruyendo la sociedad civil. El globalismo exige sustitución étnica: Bergoglio promueve la inmigración descontrolada y exige la integración de culturas y religiones. El globalismo apoya la ideología LGBTQ+: Bergoglio autoriza la bendición de parejas del mismo sexo e impone a los fieles la aceptación del homosexualismo, al tiempo que encubre los escándalos de sus protegidos y los promueve a los más altos cargos de responsabilidad. El globalismo impone la agenda verde: Bergoglio venera al ídolo de la Pachamama, escribe encíclicas delirantes sobre el medio ambiente, apoya la Agenda 2030 y ataca a quienes cuestionan la teoría del calentamiento global provocado por el hombre. Va más allá de su papel en cuestiones estrictamente científicas, pero siempre y sólo en una dirección: una dirección diametralmente opuesta a lo que la Iglesia siempre ha enseñado. Ha ordenado el uso de sueros genéticos experimentales que causaron daños muy graves, muerte y esterilidad, calificándolos de “un acto de amor”, a cambio de financiación de compañías farmacéuticas y fundaciones filantrópicas. Su total alineación con la religión de Davos es escandalosa. Allí donde los gobiernos al servicio del Foro Económico Mundial han introducido o ampliado el aborto, promovido el vicio, legitimado las uniones homosexuales o la transición de género, alentado la eutanasia y tolerado la persecución de los católicos; no se ha dedicado ni una palabra en defensa de la Fe o la Moral que están amenazados, o en apoyo a las batallas civiles de tantos católicos que han sido abandonados por el Vaticano y los obispos. Ni una palabra para los católicos perseguidos en China, con la complicidad de la Santa Sede, que considera los miles de millones de Beijing más importantes que las vidas y la libertad de miles de chinos fieles a la Iglesia romana. En la “Iglesia sinodal” presidida por Bergoglio, no se reconoce ningún cisma entre el episcopado alemán ni entre los obispos nombrados por el gobierno y consagrados en China sin el mandato de Roma. Porque su acción es coherente con la destrucción de la Iglesia y, por tanto, debe ser ocultada, minimizada, tolerada y finalmente fomentada. En estos once años de “pontificado” la Iglesia católica ha sido humillada y desacreditada sobre todo por los escándalos y la corrupción de los líderes de la Jerarquía, que han sido totalmente ignorados incluso cuando el autoritarismo vaticano más despiadado hacía estragos contra los sacerdotes y religiosos fieles, pequeñas comunidades de monjas tradicionales y comunidades ligadas a la misa en latín.

Este celo unilateral recuerda el fanatismo de Cromwell, típico de quienes desafían a la Providencia con la presunción de saber que finalmente están en la cima de la pirámide jerárquica, libres de hacer y deshacer lo que quieran sin que nadie se oponga a nada. Y esta obra de destrucción, esta voluntad de renunciar a la salvación de las almas en nombre de una paz humana que niega a Dios no es una invención de Bergoglio, sino el objetivo principal (e inconfesable) de quienes utilizaron un Concilio para contradecir el Magisterio católico y comenzar a demoler la Iglesia desde dentro, en pequeños pasos, pero siempre en una única dirección, siempre con la tolerancia indulgente o la inacción culpable –cuando no la aprobación explícita– de las autoridades romanas. La Iglesia Católica ha sido tomada lenta pero seguramente, y a Bergoglio se le ha encomendado la tarea de convertirla en una agencia filantrópica, la “iglesia de la humanidad, de la inclusión, del medio ambiente” al servicio del Nuevo Orden Mundial. Pero ésta no es la Iglesia católica: es su falsificación.

La dimisión de Benedicto XVI y el nombramiento por parte de la mafia de San Galo de un sucesor conforme a los dictados de la Agenda 2030 pretendían permitir –y han conseguido permitir– que se produjera el golpe global con la complicidad y el apoyo autorizado de la Iglesia de Roma. Bergoglio es para la Iglesia lo que otros líderes mundiales son para sus naciones: traidores, subversivos y liquidadores finales de la sociedad tradicional que están seguros de la impunidad. El defecto de consentimiento de Bergoglio (vitium consensus) al aceptar su elección, se fundamenta precisamente en la evidente alienación de su acción de gobierno y magisterio respecto de lo que cualquier católico de cualquier época espera del Vicario de Cristo y Sucesor del Príncipe de los Apóstoles. Todo lo que hace Bergoglio constituye una ofensa y una provocación a toda la Iglesia católica, a sus santos de todos los tiempos, a los mártires asesinados en odium Fidei y a los Papas de todos los tiempos hasta el Concilio Vaticano II.

Esto es también y principalmente una ofensa contra la Divina Cabeza de la Iglesia, Nuestro Señor Jesucristo, cuya sagrada autoridad Bergoglio pretende ejercer en detrimento del Cuerpo Místico, con una acción demasiado sistemática y coherente para parecer fruto de una mera incapacidad. En la obra de Bergoglio y su círculo se pone en práctica la advertencia del Señor: guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros disfrazados de corderos, pero que en el fondo son lobos rapaces (Mt 7,15). Me siento honrado de no tener –y de hecho no quiero tener– ninguna comunión eclesial con ellos: el suyo es un lobby que oculta su complicidad con los amos del mundo para engañar a muchas almas e impedir cualquier resistencia contra el establecimiento de la Reino del Anticristo.

Frente a las acusaciones del Dicasterio, pretendo, como Sucesor de los Apóstoles, estar en plena comunión con la Iglesia Católica Apostólica Romana, con el Magisterio de los Romanos Pontífices y con la ininterrumpida Tradición doctrinal, moral y litúrgica que ellos han conservado fielmente.

Repudio los errores neomodernistas inherentes al Concilio Vaticano II y al llamado “magisterio posconciliar”, en particular en materia de colegialidad, ecumenismo, libertad religiosa, laicidad del Estado y liturgia.

Repudio, rechazo y condeno los escándalos, errores y herejías de Jorge Mario Bergoglio, quien manifiesta un manejo del poder absolutamente tiránico, ejercido contra el fin que legitima la Autoridad en la Iglesia: una autoridad que es vicaria de la de Cristo, y que como tal debe obedecerle sólo a Él. Esta separación del Papado de su principio legitimador, que es Cristo Sumo Sacerdote, transforma el ministerium en una tiranía autorreferencial.

Ningún católico digno de ese nombre puede estar en comunión con esta “Iglesia bergogliana”, porque actúa en clara discontinuidad y ruptura con todos los Papas de la historia y con la Iglesia de Cristo.

Hace cincuenta años, en ese mismo Palacio del Santo Oficio, el arzobispo Marcel Lefebvre fue citado y acusado de cisma por rechazar el Vaticano II. Su defensa es la mía; sus palabras son mías; y sus argumentos son los míos, argumentos ante los cuales las autoridades romanas no podían condenarlo por herejía, teniendo que esperar a que consagrara obispos para tener el pretexto de declararlo cismático y luego revocar su excomunión cuando ya estaba muerto. El plan se repite incluso después de medio siglo de haber demostrado la opción profética de Mons. Lefebvre.

En estos tiempos de apostasía, los católicos encontrarán en los Pastores fieles al mandato recibido de Nuestro Señor un ejemplo y un estímulo para permanecer en la Verdad de Cristo.

Depositum custodi, según la exhortación del Apóstol: a medida que se acerca el tiempo en que tendré que dar cuenta al Hijo de Dios de todas mis acciones, pretendo perseverar en el bonum certamen y no desfallecer en el testimonio de la fe que es exigido a cada uno que, como Obispo, ha sido dotado de la plenitud del sacerdocio y constituido Sucesor de los Apóstoles.

Invito a todos los católicos a orar para que el Señor venga en ayuda de Su Iglesia y dé valor a aquellos que son perseguidos por su Fe.
 

+ Carlo Maria Viganò, Arzobispo

20 de junio de 2024
San Silverio Papa y Mártir
B. Dermitius O'Hurley, Obispo y Mártir 

viernes, 21 de junio de 2024

POSIBLE NUEVA CONSAGRACIÓN DE OBISPOS EN LA FSSPX: CARTA DEL SUPERIOR DE FRANCIA

 

LO INDICA EL SUPERIOR DEL DISTRITO FRANCÉS


La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X volverá a consagrar obispos

El P. Benoît de Jorna, superior del distrito francés de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X ha asegurado en una carta dirigida a los benefactores de la institución que creen necesario volver a consagrar obispos, presumiblemente sin la autorización del Papa, algo que será anunciado por el Superior General.

(InfoCatólica) El P. Benoît de Jorna explica así lo que va a ocurrir:

... el 30 de junio de 1988, Monseñor Lefebvre realizó una «operación de supervivencia» de la Tradición católica al consagrar a cuatro obispos auxiliares. Estos obispos, que eran bastante jóvenes en ese momento, evidentemente lo son menos treinta y seis años después. Como la situación eclesiástica no ha mejorado desde 1988, se ha hecho necesario pensar en darles asistentes, que un día se convertirán en sus sustitutos.

Cuando el Superior General anuncie una decisión de este tipo, podemos esperar un frenesí mediático contra los «fundamentalistas», los «rebeldes», los «cismáticos», los «desobedientes», por nombrar sólo algunos. En ese momento, tendremos que enfrentarnos a discusiones, insultos, desprecios, rechazos, tal vez incluso rupturas con personas cercanas a nosotros.

NOTA DE NON POSSUMUS:  Si esas consagraciones se llevan a cabo con el permiso manifiesto o secreto de la Roma liberal, modernista y apóstata, o si los nuevos obispos pertenecen al bando acuerdista; la Fraternidad dará un gran paso hacia el abismo. Esperar que la Fraternidad elija sacerdotes cabalmente antiliberales para ser consagrados obispos, es lo mismo que esperar que los cardenales actuales elijan un papa que no sea liberal. 

EL ARZOBISPO VIGANÒ A JUICIO EN EL VATICANO

 

SE ENFRENTA A LA EXCOMUNIÓN

Doctrina de la Fe juzga a Mons. Viganó por el delito de cisma

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) del Vaticano ha instigado un «proceso penal extrajudicial» contra el arzobispo Carlo Maria Viganò, por el «delito de cisma». Se le acusa de negar la legitimidad del papa Francisco, de romper la comunión con él y de rechazar el Concilio Vaticano II. El arzobispo, que fue Nuncio en los EE.UU, se ha ratificado en sus posiciones y, por tanto, previsiblemente será excomulgado.

(LSN/InfoCatólica) En un correo electrónico firmado por monseñor John Kennedy, de la Sección Disciplinaria del dicasterio, y enviado al arzobispo italiano, que fue nuncio papal en Estados Unidos de 2011 a 2016, el dicasterio citó a Viganò en el Vaticano el 20 de junio para que «tome conocimiento de las acusaciones y pruebas relativas al delito de cisma.»

En concreto, el dicasterio notificó al arzobispo que se le acusa de hacer «declaraciones públicas que tienen como resultado la negación de los elementos necesarios para mantener la comunión con la Iglesia católica; la negación de la legitimidad del papa Francisco, la ruptura de la comunión con Él y el rechazo del Concilio Vaticano II»

Dado lo que Mons. Viganó indica en su comunicado, y que traducimos a continuación, parecen evidentes las consecuencias dada su reafirmación:

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe me ha informado, con un simple correo electrónico, del inicio de un proceso penal extrajudicial contra mí, con la acusación de haber cometido el delito de cisma y de haber negado la legitimidad del “Papa Francisco”. ” de haber roto la comunión “con Él” y de haber rechazado el Concilio Vaticano II. He sido citado al Palacio del Santo Oficio el día 20 de junio, personalmente o representado por un canonista. Supongo que la sentencia ya está preparada, dado que es un proceso extrajudicial.

Considero las acusaciones contra mí como un honor. Creo que la formulación misma de los cargos confirma las tesis que he defendido repetidamente en mis distintos discursos. No es casualidad que la acusación contra mí se refiera al cuestionamiento de la legitimidad de Jorge Mario Bergoglio y al rechazo del Vaticano II: el Concilio representa el cáncer ideológico, teológico, moral y litúrgico del que la “Iglesia sinodal” bergogliana es la necesaria metástasis.

Fuente: Infocatólica 

Comentario que nos ha hecho llegar el Sr. Sean Johnson (extracto):

¿Cuestionar la legitimidad del Romano Pontífice (o del pretendiente papal) siempre es un caso claro de cisma?

No, según muchos teólogos y canonistas aprobados.

Esto es lo que algunos de ellos tienen que decir sobre el tema:

1. “Finalmente, no pueden contarse entre los cismáticos aquellos que se niegan a obedecer al Romano Pontífice porque consideran su persona digna de sospecha o dudosamente elegida (Wernz-Vidal: Ius Canonicum, vol. VIII, n. 398)

2. “No hay cisma si uno… rechaza la obediencia en la medida en que… uno sospecha de la persona del Papa o de la validez de su elección…” (Szal Abbot, Ignatius: Communication of Catholics with Schismatics, CUA, 1948, p. 2)

3. “…no es cismático quien rehúsa someterse al pontífice por tener probables dudas sobre la legitimidad de su elección o de su poder…” (de Lugo: Disp., de Virt. Div., disp. XXV, secc. III)

Estos escritores aprobados excluyen de la acusación de cisma a aquellos que rechazan la sumisión al pontífice debido a dudas o sospechas sobre su elección, y esta es precisamente la raíz del rechazo de Viganò a Francisco.

sábado, 8 de junio de 2024

IMPARABLE SODOMIZACIÓN DE LA IGLESIA


El Papa vuelve a reunirse en audiencia con un grupo de ‘trans’ y gays

Otra paletada de arena, después de la ‘cal’ arrojada por Francisco advirtiendo contra el ‘mariconeo’ en los seminarios: el Papa Francisco se reunió el miércoles con un grupo de homosexuales y «transexuales» autoproclamados, encabezados por la monja pro-LGBT Geneviève Jeanningros.

Vatican News informa que el miércoles 5 de junio, la hermana pro-LGBT Geneviève Jeanningros encabezó un contingente de autoproclamados homosexuales, “transexuales” y otros procedentes de Torvaianica, una ciudad costera tristemente conocida por su ambiente de prostitución y tráfico de drogas.

El Papa se reunió con el grupo “durante unos minutos” y le entregó un rosario a una persona identificada como “Ada”, que según dijo era “un regalo del Papa”, antes de darle una bendición, señala el medio oficioso vaticano. Los miembros del grupo realizan viajes mensuales a las audiencias generales semanales de Francisco, en las que se les otorgan asientos de honor en la primera fila, según informa LifeSiteNews.

La reunión del miércoles no fue la primera vez que Francisco dio la bienvenida a la cohorte de Torvaianica, que tiene como base la Iglesia de la Santísima Virgen Inmaculada. En 2021, el Sábado Santo, Francisco invitó a casi 50 miembros “transgénero” del grupo a recibir la inyección de COVID en el Vaticano. Francisco ordenó a los empleados del Vaticano que no les preguntaran sobre su sexo.

“Pregúntales sus nombres, pregunta todo lo que necesiten, pero no les preguntes sobre su sexo”, dijo el Papa, según Juan Carlos Cruz , un hombre abiertamente homosexual y amigo de Francisco designado por el Papa para la Comisión Pontificia para la Protección de Menores.

Fuente: Infovaticana

EN TANTO, ESTO ESTÁ PASANDO EN RUSIA (según datos provenientes de un medio liberal en idioma ruso):

Recientemente, Danilo Morozov, estudiante de la Escuela Superior de Economía de la Universidad Nacional de Investigación de Rusia, fue procesado por exhibir símbolos del “movimiento global LGBT”, declarado extremista por la Corte Suprema del país el año pasado.

Desde el fallo de la Corte Suprema, las autoridades rusas han tomado medidas enérgicas contra las exhibiciones o representaciones mediáticas LGBTQ, en cuanto contrarias a las costumbres sociales existentes, a las tradiciones y a la religión.

También han presentado a los movimientos pro-LGBTQ como promotores de los antivalores liberales occidentales.

Ejemplos de estas medidas represivas han incluido redadas en bares y clubes nocturnos frecuentados por sodomitas, la interrupción de una convención "My Litlle Pony" por promover la homosexualidad, y multas o procesamientos de personas o empresas de medios occidentales acusadas de exhibir símbolos LGBTQ o abogar por los falsos derechos homosexuales.

En febrero, una mujer fue arrestada y acusada de difundir propaganda LGBT, al usar arete con los colores del arcoíris infame, mientras que otra fue procesada por exhibir la bandera-trapo del Orgullo sodomita en su cuenta de Instagram.

Ese mismo mes, una tercera mujer fue multada por exhibir el trapo del Orgullo en la ventana de su casa.

En marzo, un hombre fue arrestado y acusado de utilizar “símbolos extremistas” cuando envió un emoji de la bandera del arcoíris en un chat privado.

Según France 24, las autoridades rusas han comenzado a retirar libros con contenido LGBTQ de las tiendas físicas y de bibliotecas o catálogos en línea.

jueves, 23 de mayo de 2024

RUSIA Y LA FSSPX "POLÍTICAMENTE CORRECTA"

 Sacerdote bendiciendo a soldados rusos en la guerra de Ucrania (fuente)


Al finalizar de leer un reciente artículo de la Neo-FSSPX en relación a Rusia (https://fsspx.news/es/news/rusia-la-guerra-santa-del-patriarca-cirilo-44806), lo primero que nos viene a la mente es aquella escena donde N. S. Jesucristo es abofeteado por un sicario del sanedrín, a lo cual Cristo le responde: “Si he hablado mal, dime en qué. Si no, ¿por qué me golpeas?”. Pensamos esto porque el artículo de marras, políticamente correcto (íbamos a decir cobarde, pero, ¿acaso no decimos eso al decir que es “políticamente correcto”?) se contenta con ser desdeñoso, pero sin ir al análisis propio de aquello que le molesta. No sabemos bien qué y por qué le molesta la actitud de Rusia. O si el artículo se hizo para quedar bien con alguien. Como fuere, la corrección política es una hábil concesión en aras de la mera supervivencia de un statu quo, como diría Gómez Dávila, no es más que un aggiornamento que pervierte

Pero atención, que no salimos a escribir en defensa del cisma cristiano ruso, sino en defensa de los fueros de la verdad, porque no somos de los que piensan como pensaba el “descamisado” Juan Domingo Perón, cuando decía: “Al enemigo, ni justicia”. Al fin y al cabo, ¿sabe acaso la Neo-FSSPX de hoy quién es realmente su enemigo? Mucho lo dudamos cuando la vemos tan tímida y hasta cortejante del papa Francisco, mientras éste destruye lo que queda de la Iglesia…Y lo dudamos cuando una y otra vez se permite ignorar lo que de bueno ocurre hoy en Rusia, para alinearse con –otra vez lo decimos- la corrección política: tanto en materia “pandémica” como en la guerra que se desarrolla en Ucrania.

Sin pretender ser exhaustivos sobre un tema, el de Rusia, muy complejo –y al que ya le hemos dedicado dos libros y un blog- dejamos algunas observaciones que a vuelapluma se nos ocurren. Vayamos primero al “artículo” mencionado. Nos informa al comienzo de su contenido:

Un documento, respaldado por el Patriarca Cirilo, describe la operación especial de Rusia contra Ucrania como una "guerra santa". Este título ha provocado reacciones por doquier. ¿Pero cuál es el texto que presenta de esta manera el conflicto que se desarrolla dentro de los límites de Europa? ¿Y cuál es su origen?”

El primer texto destacado es el siguiente, sin dudas llamativo, extremadamente provocativo, diríamos, para un mundo que pretende afirmarse en su secularización y mismo en una Iglesia romana que, una y otra vez, insiste en que no puede haber guerras justas, ¡mucho menos santas!:

Desde un punto de vista espiritual y moral, la operación militar especial es una guerra santa, en la que Rusia y su pueblo, defendiendo el espacio espiritual unificado de la Santa Rusia, cumplen la misión de ser 'Aquel que detiene' [cf. 2 Tes. 2, 6-7.NDT], protegiendo al mundo del embate del globalismo y de la victoria de Occidente que se ha hundido en el satanismo".

La declaración coincide, mutatis mutandis, con unas palabras dichas por Mons. Viganò (alguien que no goza del aprecio de la Neo-FSSPX, por cierto), hace ya bastante tiempo, y que destacáramos en un artículo de nuestra autoría:

La providencia ha establecido quizás que es Moscú, la Tercera Roma, la que hoy asume ante el mundo el papel de κατέχον [katejon] (2 Tes 2, 6-7), de obstáculo escatológico al Anticristo. Si los errores del comunismo fueron difundidos por la Unión Soviética y terminaron imponiéndose incluso dentro de la Iglesia, Rusia y Ucrania hoy pueden jugar un papel histórico en la restauración de la Civilización Cristiana”.

Mons. Carlo-Maria Viganò, Carta del 6 de marzo de 2022.”

https://agendafatima.blogspot.com/2022/03/fatima-rusia-y-el-katejon.html

Remitimos al lector al artículo de referencia, para apreciar mejor ese punto de vista. Pero anticipamos que no hablamos de una “guerra santa” ni de una “Santa Rusia”. Aunque nos parece entender muy bien el sentido de usar esas expresiones en el caso de los rusos. Francamente no nos hace erizar la piel ni nos motiva a exasperarnos para al fin ponernos fatuamente irónicos, como el artículo de “FSSPX Actualidad”. Más bien preferimos analizar un poco la cuestión, porque quizás Dios esté “escribiendo derecho sobre líneas torcidas”, mientras algunos se sulfuran estultamente.

Pero continuemos con el artículo que criticamos:

La versión francesa, publicada por el sitio web Christianity.com, ofrece una esclarecedora exégesis de este texto. Se explica que los autores se hacen eco de las palabras de San Pablo (2 Tes. 2, 7), quien escribe: “Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción; entretanto aquel que por ahora lo detiene, manténgase firme, hasta que sea quitado el impedimento". En la exégesis ortodoxa, la interpretación de “el que lo detiene” es triple.

"La primera, de San Juan Crisóstomo, asimila 'el que lo detiene' al Imperio romano. Este imperio es visto como una fuerza de contención que, por su poder, impide que el mal se propague, frenando así las acciones de Satanás. La segunda atribuye este papel a la gracia del Espíritu Santo, mientras que la tercera asocia esta función a la difusión universal del Evangelio".

El comentarista continúa señalando que el Patriarca Cirilo “se basa en la primera interpretación en algunas de sus declaraciones públicas”. Aquí se produce “una reinterpretación de la identidad de “el que lo detiene”: ya no se trata del Imperio, sino de Rusia y su pueblo que, al llevar a cabo su “operación militar especial”, avalan el papel de 'el que lo detiene'". 

Veamos la cuestión. Si –como se ha conjeturado- el Imperio Romano era el “katejon”, y ese Imperio ya no existe, y dado que el Anticristo aún no ha aparecido, por lo cual el “katejon” sigue existiendo, ¿por qué Dios no podría servirse de otro Imperio que, cambiando todo lo que haya que cambiar, haga sus veces? Pongamos un ejemplo de la soberana libertad con que actúa Dios, cosa que por lo demás puede observarse en el Antiguo Testamento innúmeras veces, usando a los paganos para ayudar al pueblo judío: cuando la Compañía de Jesús, fundada entre otras cosas por San Ignacio para ser la “mano derecha” del Papado, y por lo tanto de la Romanidad, fue perseguida, expulsada, hasta ser anulada de Europa occidental y sus territorios americanos por los gobiernos masones, que habían llegado hasta torcerle el brazo al Sumo Pontífice, los jesuitas sobrevivieron porque hubo un país en todo el mundo que los acogió y protegió benévolamente, y ese país no era católico: ese país era Rusia.

Ciertamente, una característica arraigada del país más vasto del mundo, es que Rusia nunca ha renegado de un exacerbado misticismo redentor, de un impertérrito orgullo patriótico y de un afán de grandeza, que al presente se erige notablemente puesto que no quiere verse reducida a ser desguazada y convertida en una nación avasallada por un globalismo unipolar anglosajón aplastante, homogeneizante y anticristiano. O, para decirlo en dos palabras: liberal y sodomita.

Muy bien lo decía el notable historiador Alberto Falcionelli:

El tema de la religión considerado según el ángulo de la fraternidad universal, tal como lo entrega a los rusos su mesianismo originario, nos hace penetrar en el corazón de la historia de esta enigmática nación. Es el tema que canta sin cesar en el alma del pueblo eslavo que, por considerarlo como la razón misma de su vida espiritual, nunca ha sabido ni querido separarlo de sus preocupaciones más cotidianas. Y no por otra razón el sentido religioso forma el telón de fondo de toda la historia de Rusia”.

Concedido esto, se nos puede argüir que de todos modos la religiosidad rusa está desviada a raíz del cisma, y por lo tanto no puede esperarse ya cosa buena proveniente de allí. Concedemos lo primero, desde ya. Pero sería muy curioso –por no decir hilarante- escuchar que una congregación religiosa que supo ser contrarrevolucionaria, para con el paso del tiempo llegar a pensar y decir que podía esperarse cosas favorables a la Tradición venidas de los ultramodernistas romanos, ahora cierre los ojos a una realidad a todas luces auspiciosa, para quien tenga ojos y sepa ver. ¿No viene más bien la podredumbre moral, doctrinal, espiritual, del Occidente apóstata, más que del Este que sobrevivió heroicamente al comunismo?

El Padre Osvaldo Lira decía, en relación a España: “La única convicción de tipo mesiánico que puede considerarse aceptable para un pueblo no elegido de antemano por lo que es, es la de hacerse elegir por lo que haga. Tal es, si bien se mira, el caso del pueblo español. Porque su mesianismo puede verlo todo aquel que sepa ver”. De igual modo y en lo que hace, Rusia parece dejar la puerta abierta para la influencia decisiva que esperamos: su conversión a raíz de la consagración -pendiente- pedida por la Virgen el 13 de junio de 1929. Hay muchas señales que así lo permiten conjeturar (nos hemos ocupado en detalle en nuestro blog Agenda Fátima, al cual remitimos). Y el mismo sacerdote chileno decía que “El alma rusa alimenta en lo más entrañado de su ser una especie de creencia instintiva de hallarse predestinado para cierta misión trascendental por el mismo Dios”.

Una visión teológica de la historia –explica el Padre Calderón- nos obliga a reconocer que, así como los griegos fueron llamados por Dios a pensar, los romanos tuvieron la vocación divina del imperio”. ¿Acaso no podemos pensar en Rusia –un “imperio natural”- y su vocación divina, a partir de la predilección mostrada por la Santísima Virgen, y la solemne solicitud de su consagración, en los esplendores de una teofanía trinitaria manifestada? Cuando intentamos descorrer el velo que oculta a Occidente el alma de la nación rusa, y revisamos su papel en la historia contemporánea, entrevemos esa designación de alcance universal. Diversos y destacados autores son contestes en este pensamiento, y la actualidad que vivimos nos lleva a coincidir con tales conclusiones.

En 1817, un renombrado profeta de Francia, el Padre Souffrand (1755-1828), de la diócesis de Nantes, decía: “Los Rusos vendrán a abrevar sus caballos al Rhin, pero no lo atravesarán. Rusia se convertirá y ayudará a Francia a dar la paz y la tranquilidad al mundo entero”.

La Beata Ana María Taigi (1769-1837), que siempre apareció acertada en sus profecías y que llevó una vida milagrosa, anunció que “los Rusos se convertirán, así como Inglaterra y China”.

Y el benedictino Dom Prosper Guéranger afirmó: “La Rusia Católica es el fin del Islam y el triunfo final de la Cruz en el Bósforo sin ningún peligro para Europa; es el Imperio cristiano de Oriente elevado con un brillo y un poder que nunca tuvo; es Asia evangelizada, no sólo por unos pocos sacerdotes pobres y aislados, sino con el concurso de una autoridad más fuerte que la de Carlomagno. Es, en fin, la gran familia eslava reconciliada en la unidad de fe y de las aspiraciones de su propia grandeza. Esta transformación será el mayor acontecimiento del siglo que la verá cumplir, y cambiará la faz del mundo”.

Por su parte Monseñor Cristiani escribía en 1959: “Por su paciencia, por su fidelidad, por su apego a las viejas tradiciones nacionales, Rusia no sólo resiste a los ataques del Demonio, sino que se prepara, tal vez, por gracia de la Virgen María, la Panagia, Toda-Santa, a una resurrección que asombrará al universo. En todo caso, en un conflicto que abarcara al universo todo, no es seguro que avanzara con los enemigos de Dios y de su Cristo, ¡que obedeciera a la voz de orden de Satán!”.

Pero sigamos un momento con el artículo que nos ocupa:

El Congreso se reunió en el Kremlin. Putin pronunció su discurso por videoconferencia, con su rostro proyectado entre dos grandes íconos sagrados: Cristo Salvador y la Madre de Dios, sobre un bosque de cúpulas doradas. Antes del discurso presidencial, Cirilo entonó el himno al Rey Celestial, con Putin ya colocado entre las imágenes sagradas.

Además, en los libros de oraciones distribuidos a los soldados, se compara a Putin con el “Archiestratega”, el arcángel Miguel que dirige los ejércitos celestiales en la guerra apocalíptica contra el Maligno, identificado este último con Ucrania “nazificada” y esclavizada a Occidente”.

Desde luego, se exagera pomposamente en la comparación de Putin con San Miguel Arcángel, pero es una manera que suelen hacer valer, en tiempos de guerra, y para azuzar los ánimos combatientes, los países que pretenden valerse de su fe para el duro combate que tienen enfrente, en este caso contra prácticamente la mitad del mundo. No obstante lo cual, valga destacar como detalle de interés, que Putin fue bautizado en el día de la fiesta de San Miguel Arcángel, y que su nombre de bautismo es Miguel. Y por si fuera poco nació el 7 de octubre, es decir el día de Ntra. Sra. del Rosario. Por si alguien quiere otro dato más: el día de la bandera rusa es el 22 de agosto, o sea, el día del Corazón Inmaculado de María.

Otra cita interesante del artículo, nos parece la siguiente:

La asimilación “de los valores espirituales y morales de la civilización rusa” es el aspecto más importante "en la educación de las futuras generaciones de los ciudadanos de Rusia". Por eso es necesario “purificar los programas de instrucción y educación de concepciones ideológicas, principalmente occidentales, ajenas al pueblo ruso y destructivas para la sociedad rusa”.

¿Hará falta mencionar que entre esas ideologías que llegaron a Rusia desde Occidente se encuentran tanto el liberalismo como el comunismo, por conducto de la masonería y diversas sectas esotéricas?

Y el siguiente párrafo del documento ruso, sin dudas es verdaderamente contrarrevolucionario, anti-igualitario y anti-globalista:

A nivel individual: "los suburbios deberían convertirse en el principal tipo de vivienda en el país, el 80% de la población rusa (o más de 30 millones de familias rusas) debería vivir en su propia casa individual en su propio terreno".

Estímulo de las familias y de la propiedad privada para las mismas, ¡distributismo! Muy lejos del comunismo alienante y del programa de la Agenda 2030, donde “no tendrás nada y serás feliz”.

Después de esto, ¡ay! in cauda venenum. Sentencia y cierra el “artículo” el anónimo escriba de la Neo-FSSPX:

Una visión idílica, para un país actualmente en guerra… ¿santa?”

Cerramos nosotros pensando que si la Neo-FSSPX está siendo arrastrada en su deriva hacia la autodemolición, si se está hundiendo irremisiblemente como el Titanic, no es sino porque dejó de ser una “congregación actualmente en guerra”.

Acaso su idilio con el papa Francisco, ¿es santo?

F.M.



miércoles, 22 de mayo de 2024

ARZ. VIGANÒ: SERMÓN DEL DOMINGO DE PENTECOSTÉS


HOSTEM REPELLAS LONGIUS

[Ahuyenta lejos al enemigo]

Homilía en el Domingo de Pentecostés

19 de mayo de 2024

¡Te imploramos! Espíritu pacificador,

, desciende de nuevo,

Sé propicio para tus seguidores,

Auspicioso para los que  te ignoran;

Desciende y recrea; reanima

Los corazones apagados por la duda;

Y que sea divino para los vencidos

Recompensa al vencedor.

[Alessandro Manzoni,  Pentecostés, vv. 89-96]

La devoción popular celebra este día solemne con el nombre de “Pascua de las Rosas”, en memoria de la antigua costumbre de simbolizar la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y sobre María Santísima con una cascada de pétalos de rosas. Es tan parecida a la Pascua, que en la vigilia de Pentecostés se administraba solemnemente el Santo Bautismo a quienes no habían podido ser regenerados durante la Vigilia del Sábado Santo, y así como la Pascua judía era figura de la Pascua cristiana, de la misma manera el Pentecostés judío -en el que se celebraba la promulgación de los Diez Mandamientos siete semanas después de la huida de Egipto- era figura del nuevo Pentecostés, esta vez extendido a todos los pueblos.

En la Pascua el κόσμος se inclina ante la Majestad de Cristo Rey y Pontífice, per quem omnia facta sunt; en Pentecostés la creación rinde homenaje al Espíritu Creador, al Creator Spiritus que con su poder renueva la faz de la Tierra. En la Pascua se cumplen las promesas mesiánica de la Ley Antigua; en Pentecostés son las promesas del Mesías mismo que se hacen realidad en su Cuerpo Místico, la Santa Iglesia, la Madre de los Santos –como la llama Manzoni en el célebre himno sagrado.

Los Apóstoles están encerrados en el Cenáculo propter metum Judæorum (Jn 20, 19): todavía no habían recibido el Espíritu Santo y sus temores humanos se disiparían diez días después de la Ascensión del Señor, con el descenso del Espíritu Santo. Hoy esa latitud se repite a la inversa, con una Jerarquía que culpablemente ignora, culpablemente calla y oculta y frustra la obra santificadora del Paráclito después de Su descenso, y después de que dos mil años de Cristiandad han mostrado Su divino poder en ganar almas para Dios y edificar la Santa Iglesia.

No debemos subestimar la gravedad de esta inacción: es deliberada, conscientemente orientada para dañar, porque los mercenarios son conscientes de que, para demoler la sociedad civil y la Iglesia, es necesario impedir en lo posible que la Gracia se extienda, que actúe a través de los Sacramentos, que se detenga la diestra de la Justicia de Dios a través de la Santa Misa. Quieren asegurarse de que se frustre el Sacrificio de Cristo, para que, secando los torrentes de la Gracia, las almas se resequen y mueran de sed al atravesar el desierto de un mundo hostil. Lo suyo -igual que hemos visto hacer a los médicos durante la farsa de la pandemia- no es impericia o incapacidad: es, por el contrario, voluntad de hacer el mal, de servir al Enemigo, de complacer al poder del Nuevo Orden Mundial en la vil y abyecta ilusión de tener un lugar en la corte del Anticristo. Miserables traidores, para quienes la única razón de vivir es consumirse en esta sórdida libido serviendi.

Esta obra subversiva -porque lo es en todos los aspectos, ante Dios, la Iglesia y las almas- tiene como objetivo la usurpación del Señorío de Nuestro Señor Jesucristo, para que en su lugar se siente en el lugar santo el hijo de la perdición, el Anticristo, en una grotesca falsificación de la autoridad civil y religiosa. No podemos creer que un Sucesor de los Apóstoles pueda negar y contradecir el mandato recibido de Cristo y servir a Su enemigo, sin comprender que al hacerlo se vuelve cómplice del plan satánico de la Revolución. No, queridos fieles: después de décadas de disolución sistemática de la Iglesia -y de más de dos siglos de disolución social- ningún Pastor de buena fe puede pensar todavía que las innovaciones introducidas por el Vaticano II no tienen nada que ver con el estado desastroso en el que se encuentra el cuerpo eclesial. Para quienes aún defienden la indefendible supuesta “ortodoxia” del Concilio y de su liturgia, frente a la masacre de almas de los últimos sesenta años, son perfectamente adecuadas las palabras del gran Bossuet: Dieu se rit des hommes qui déplorent les effects dont ils chérissent les causes [Dios se ríe de los hombres que deploran los efectos y aprueban las causas].

La inacción de la Iglesia -es decir, su eclipsamiento por parte de la secta conciliar y sinodal, su cooperación activa en el proyecto sinárquico de la masonería- es exactamente lo contrario de la atenta inquietud de los Apóstoles, que aún desarmados espiritualmente esperaban las armas celestiales de su Señor y habrían estado dispuestos a empuñarlas y a combatir a costa de sus vidas, como sucedió entonces.

Tristes erant Apostoli: los corazones de los Apóstoles estaban agobiados por la reciente Ascensión del Señor y la ansiosa espera del Espíritu Consolador se basaba más en la esperanza que en la certidumbre humana. Sola, Nuestra Señora custodiaba inquebrantable la certeza de la Fe y ciertamente consoló a los Apóstoles recordándoles las palabras del divino Hijo.

El corazón de los mercenarios no es temeroso: más bien está enloquecido por la hostilidad hacia Aquél que ya ha vencido, para servir y complacer a quien sabe que ya ha perdido irremediablemente. Y es igualmente una locura creer que, en presencia de una traición tan escandalosa como inaudita por parte de la Jerarquía, ese mismo Espíritu Santo no pueda desplegar su omnipotencia por vías extraordinarias, suscitando profetas de las piedras.

Este es el poder creador y regenerador del Espíritu Santo Paráclito: Él sopla donde quiere (Jn 3, 8). Y como enseña nuestro Señor a Nicodemo, donde Él quiere no significa donde le place, no implica arbitrariedad, sino al contrario la coincidencia del acto divino con la voluntad divina. El Espíritu Santo sopla donde quierequiere descender para santificar y bendecir con su Gracia el Sacrificio del altar: veni, et benedic hoc sacrificium tuo sancto nomini præparatumquiere descender sobre los renacidos en el agua del Bautismo, sobre los milites Christi en la Confirmación, sobre los Ministros del Altísimo en la Ordenación sagrada, sobre los esposos en el Matrimonio, sobre los enfermos y moribundos en la Extremaunción. Sopla también en las pequeñas comunidades que resisten al espíritu del mundo, espíritu de mentira que no viene de Dios; sopla en las iglesias donde se conserva la llama de la Fe; en el florecimiento de las Vocaciones seculares y religiosas tradicionales.

Al “Dios de las sorpresas” de Jorge Mario Bergoglio, la verdadera Iglesia y los verdaderos Pastores oponen el semper idem de la eternidad divina. Porque la novedad de la Revelación cristiana no es una meta inalcanzable perseguida por el llamado progreso, sujeta también a las modas y al paso del tiempo; es más bien un acontecimiento histórico que constituye la distinción entre el antes y el después, precisamente entre lo viejo y lo nuevo; entre las tinieblas y la luz. Revelación que es Nuestro Señor Jesucristo, Verbo Eterno del Padre, y que el Paráclito sella con Sus Dones, como Amor divino que procede del Padre y del Hijo; el mismo Espíritu que habló a través de los Profetas y que continúa hablándonos en las palabras eternas de la Santa Iglesia, la voz de Cristo que las ovejas reconocen.

El mundo se burla y rechaza la paz que sólo Nuestro Señor puede dar. Pax Christi in Regno Christi: todo aquél que quiere hacer reinar a Satanás no puede entender ni querer la paz de Cristo, de modo que hay Caos Antichristi en Regno Antichristi. La paz viene sólo de Cristo, y sin Cristo no puede haber paz. No puede haber paz en el mundo hundido en la apostasía y en el culto a Satanás a causa de la traición de la autoridad civil corrupta y servil al poder; no puede haber paz en una Iglesia cuya Jerarquía no es menos apóstata, corrupta en la Moral y en la Fe y subordinada a ese mismo poder.

Pero si en un mundo que crucifica diariamente a su Señor no puede haber paz ni prosperidad, hay sin embargo un pequeño santuario en el que esta paz es posible, en el que el Señor se digna elegir su morada, en el cual los ángeles aman detenerse: es nuestra alma. Un santuario precioso que por voluntad de Dios nadie tiene el poder de violar, ni siquiera los demonios y sus sirvientes, embriagados por el delirio de la inteligencia artificial. El estado del alma en Gracia de Dios la hace crecer en santidad, y cuanto más confiadamente se abandona a la voluntad del Señor más rápidamente se produce este crecimiento espiritual. Ése es el cenáculo en el que muchas veces nos refugiamos, pidiendo al Consolador que nos dé fuerzas y nos sostenga en los momentos de prueba. Y la familia, la “Iglesia doméstica”, es un refugio similar, donde no entran los horrores del mundo corrupto, y que se salvará cuando pase el Ángel exterminador.

Si la Santísima Trinidad habita en nuestra alma, no nos faltará la paz interior en los momentos más difíciles, porque sabremos que es precisamente en esas situaciones que el Señor acude en nuestro auxilio como un Cireneo divino. No dejaremos de profesar plenamente la fe católica, incluso cuando tengamos que responder, como si hubiéramos cometido un delito. Cuando les lleven ante las sinagogas, los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo disculparse ni de qué decir; porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir (Lc 12, 11-12). Este es el significado de la palabra Paráclito: abogado, consejero y defensor de los acusados, a quienes el diablo –διάβολος, el acusador- calumnia con sus falsos argumentos. Por eso en el Veni Creator pedimos al Paráclito Hostem repellas longius, ahuyenta al enemigo; por eso añadimos a esa invocación la petición de paz, pacemque dones protinus.

Invoquemos, pues, queridos hermanos, al divino Consolador, dulcis hospes animæ, para que en el santuario de nuestro corazón, en nuestras familias y comunidades, reine Cristo, Príncipe de la Paz; de tal modo que donde reina el Hijo, reinen también el Padre y el Espíritu Santo, restaurando el orden divino quebrantado por el pecado. Amén, amén.

+ Carlo Maria Viganò, Arzobispo

19 de mayo de 2024

Dominica Pentecostes

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