Este blog está dedicado a María Corredentora y Mediadora de todas las Gracias

viernes, 25 de enero de 2013

LA VISIBILIDAD DE LA IGLESIA Y LA SITUACIÓN ACTUAL.- MONSEÑOR MARCEL LEFEBVRE.

LA FSSPX, ¿CHOCARÁ CONTRA UN ICEBERG?




La carta de Monseñor A. Di Noia a los sacerdotes de la FSSPX está en la prensa. ¡Ahora está publicada en el sitio del Vaticano! El prelado recomienda en la misma carta no dirigirse a los medios para tratar las relaciones entre la Fraternidad y Roma.

Felizmente esta publicación nos permitirá analizar los métodos de Monseñor Di Noia. A primera vista este prelado no tiene nada de iceberg. Su aspecto es más bien afable, es sin embargo un americano conductista que utiliza los métodos de los psicólogos y sociólogos americanos para llevar a cabo las negociaciones y las discusiones difíciles.

¿Qué es un conductista? Esta importante corriente agrupa psico-sociólogos, ya sean universitarios o no (Elton Mayo, Blake et Mouton, Mc Gregor, Herzberg, etc.) que han desmenuzado los fenómenos de las relaciones en diversas organizaciones. Muy en boga en los medios militares y en las empresas, actualmente ocupa un lugar ineludible. Su característica es la de tomar en cuenta el comportamiento externo de los individuos independientemente del contenido de las relaciones entre los hombres y de considerar este comportamiento como esencial. Pueden tratar la relación humana sin detenerse en la razón de ser de la relación. La especificidad está situada en el rango de las variables accidentales.

Un espíritu Tomista, ve inmediatamente la inversión que consiste en tomar lo accidental, lo accesorio, es decir, el comportamiento, como objeto de estudio, relegando lo esencial, es decir, el verdadero contenido de la relación, como una variable. Por ejemplo, se habla con Roma sin abordar las cuestiones doctrinales. Estas teorías preconizan así métodos para mantener las relaciones interpersonales o de grupo, en grupos “eficaces y productivos”

Ciertamente no todo es malo en estos métodos cuyo enfoque positivista demuestra algunas veces una cierta utilidad. Pero ellos son insoportables cuando el contexto y la vocación de los grupos ordenan buscar una verdad más alta que la utilidad y vivirla. Puede utilizarse este método en una reunión de producción en una empresa agroalimentaria o en una industria textil. Pero el lector estará de acuerdo con nosotros que no podría proponerse cuando abordamos las cuestiones espirituales y la cuestión sobrenatural de la salvación eterna.

 Uno de los esquemas emblemáticos del conductismo es el que ha propuesto la escuela de Palo Alto fundada por Gregory Bateson (1904-1980). Allí se dice, entre otras cosas, que, en caso de dificultades que bloqueen la comunicación, conviene mostrarlo a un nivel superior, al nivel de la “meta-comunicación” que consiste en comunicar sobre la comunicación. Si se rechaza la “meta-comunicación”, se corre el riesgo de entrar en conflicto. Este método pide poner el énfasis en la importancia de un acuerdo, en la importancia de las actitudes y de los procedimientos en detrimento del contenido, en detrimento de la razón de ser de la relación entre dos personas.

Sea lo que sea, Monseñor di Noia parece ser un apasionado de los métodos conductistas, apegándose al exterior y vaciando la relación de su contenido substancial. Sin duda usa el enfoque “Palo-Altista” para analizar las negociaciones entre el Vaticano y la FSSPX.

Él menciona cuidadosamente los siguientes hechos:
1.- A pesar del deseo de unidad de ambas partes, las relaciones no han sido buenas, siendo el obstáculo el Vaticano II
2.- El prelado sube a un nivel superior y comunica sobre la comunicación.
3.- En este nivel, conviene examinar el por qué de los bloqueos y proponer medios de superarlos con el fin de iniciar de nuevo.
Estos son los pasajes de la carta romana que corresponden a estas tres etapas:

1.) Primera etapa: el deseo de unidad:
Nuestra reciente declaración (28 de octubre de 2012) afirmó de manera pública y autorizada que las relaciones de la Santa Sede con la Fraternidad Sacerdotal San Pio X permanecían abiertas y plenas de esperanza”.

Y más abajo:
“Con estas palabras, el Apóstol Pablo nos amonesta a mantener la unidad de la Iglesia, la unidad que es dada por el Espíritu y la cual nos une al único Dios “que está sobre todos, actúa por todos y está en todos” (Efesios, 4, 6). La verdadera unidad es un don del Espíritu, no es algo de nuestra propia creación. Sin embargo, a través de nuestras acciones y decisiones nosotros somos capaces de cooperar en la unidad del Espíritu, o de actuar en contra de las inspiraciones del Espíritu”. 

Pero en esta etapa, se constatan también bloqueos. De manera insinuante, el prelado anota primero:
 “Hasta ahora, aparte de sus pronunciamientos oficiales, la Santa Sede, por varias razones, se ha abstenido de corregir ciertas afirmaciones inexactas acerca de su conducta y su competencia en estas interacciones. Sin embargo se acerca el tiempo en que, en interés de la verdad, la Santa Sede estará obligada a abordar algunas de estas inexactitudes”.

Más abajo, son Monseñor Fellay y sus principales colaboradores en las negociaciones secretas con Roma a quienes se dirige. ¿Sorprendente? No, porque hay que actuar sobre los protagonistas. Es inútil hablar de otras personas, de aquellas que no tienen voz en el capítulo y que no tienen ninguna utilidad.

“Recientes aseveraciones de personas que ocupan posiciones significativas de autoridad en la Fraternidad no pueden sino causar preocupación acerca de posibilidad efectiva de una reconciliación. Pensamos en particular en las entrevistas dadas por el Superior del Distrito de Alemania, antiguo Superior General de la Fraternidad (18 de septiembre de 2012) y por el Primer Asistente de la Fraternidad (16 de octubre de 2012), y un sermón reciente del Superior General (1° de Noviembre de 2012)”.

Esto tiene por objeto poner a los futuros interlocutores en estado de inferioridad infringiéndoles públicamente una afrenta, mientras que la prensa, casi unánimemente, canta “la mano tendida” que el Papa ofrece una vez más a Monseñor Fellay.

2.) Segunda etapa: Monseñor di Noia propone subir al nivel de la « meta-comunicación”.

“En estas circunstancias, mientras que la esperanza sigue fuerte, está claro que algo nuevo debe ser inyectado en nuestras conversaciones si no queremos aparecer ante la Iglesia, ante el público en general y ante nosotros mismos, como comprometidos en un intercambio cortés pero sin final y sin fruto. Algunas nuevas consideraciones de naturaleza mas espiritual y teológica son necesarias, consideraciones que trascienden los desacuerdos importantes pero aparentemente insuperable sobre la autoridad e interpretación del Concilio Vaticano II que ahora nos divide, consideraciones que se enfocan más en nuestro deber de preservar y apreciar la divinamente querida unidad y paz en la Iglesia”.

3.) Tercera etapa: Falta saber cuáles son estas nuevas consideraciones, susceptibles de superar el obstáculo.

Ellas son de dos suertes: La primera consiste en practicar las virtudes, las cuales son explicadas, desarrolladas y repetidas hasta el cansancio a lo largo de toda la carta. Para darles todo el peso requerido y hacerlo una plataforma intangible, san Pablo, santo Tomás, el Espíritu Santo y Dios mismo son convocados para apoyar la propuesta del prelado romano.

« San Pablo nos dice: « Tened mucha humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor. (Efesios 4,2)

Para Monseñor de Noia, está claro que las cuatro virtudes incitan a dejar caer las críticas. Pero si la necesidad de criticar persiste a pesar de todo, “debe ser hecha con caridad, en el momento adecuado y en el lugar apropiado”. Las consideraciones nuevas estarían incompletas si se quedara la crítica, incluso cortés. Hay que asfixiar la crítica, es decir, vaciar la relación entre la Fraternidad y Roma de su contenido, de su razón de ser. ¿Cómo habrá que hacerlo?

Primeramente, respetando el primer punto que expone las condiciones nuevas, a saber: humildad, mansedumbre, paciencia, amor. Si usted critica, ¿da prueba de humildad? ¿Da prueba de paciencia? ¿No podría usted esperar un poco? ¿Cómo podemos creer en su amor si usted critica?

En segundo lugar, si se trata de puntos que parecen difíciles de conciliar con la enseñanza del magisterio, “estas cuestiones teológicas no deben constituir el centro de su predicación o de su formación”. Por lo tanto ya no se deberá explicar a los fieles las razones por las cuales ellos están en las capillas, por qué las Iglesias les son negadas, por qué sus  peregrinaciones no son apoyadas mas que por la Tradición, por qué las iglesias están desiertas, por qué los seminarios están vacíos, por qué las vocaciones religiosas están en caída libre. No, sobre las causas del desastre, silencio. Igualmente, los seminaristas no serán instruidos en las razones de la fundación del seminario de Ecône, mientras que los otros seminarios diocesanos están vacíos. No, no se debe decir nada.

Si se trata del magisterio actual del Vaticano II, la FSSPX ha sido advertida que es muy « complicado ».
“Ha sido un error tomar cada punto difícil de la interpretación teológica del Vaticano II como una cuestión de controversia pública, tratando de de influir en aquellos que no son teológicamente sofisticados a adoptar el propio punto de vista acerca de sutiles cuestiones teológicas”.

Y también:
El teólogo no debe “presentar sus propias opiniones o hipótesis divergentes como si fueran conclusiones no discutibles. Respeto a la verdad tanto como al pueblo de Dios requiere esta discreción (cf. Rom. 14:1-15, 1 Cor. 8, 10:23-33). Por las mismas razones, el teólogo se abstendrán de dar expresión pública prematura a ellos "(§ 27).

Por lo tanto, la situación es clara. No a la crítica, solamente mucha humildad, mansedumbre, paciencia y amor: por la unidad. ¿Unidad en torno a qué? ¿En torno a cuál fe? ¿En torno a la libertad religiosa ? ¿En torno de las JMJ ? ¿En torno al espíritu de Asís ? ¡Ah! He aquí cuestiones inconvenientes, furtivas e injuriosas, que hieren el Corazón de Cristo, al Espíritu Santo, a la Iglesia y a los fieles. ¡Vergüenza a aquellos que osen plantearlas!

Conclusion :

En el plano de la comunicación, Monseñor Fellay ha cometido varios errores. En primer lugar, aceptando o proponiendo el secreto. Porque se ha aislado por lo mismo de los sacerdotes de la Fraternidad. Ahora bien, el hombre necesita información. Contrariamente a algunos psicólogos, sostenemos que el hombre está mucho más orientado hacia el futuro que dominado por pretendidas represiones de su pasado. De allí su importante necesidad de información. Sin duda habría que hacer aquí ciertas distinciones, pero ese no es nuestro tema. Contentémonos con decir: Una “buena” información es vital. El secreto engendra la duda, las disfunciones. Por lo tanto este fue su primer error. Surcar luego el planeta para intentar reparar (?) las causas de la falta de información es causa perdida.

El segundo error es el de exponerse a ser desposeído de su rol de Superior dejándose manejar por Monseñor di Noia quien se dirige directamente a todos los sacerdotes. Es un corto circuito magistral, mostrando que Monseñor di Noia sabe lo que hace. El corto-circuito sería tolerable si fortaleciera a Monseñor Fellay. Al contrario, le da una paliza quejándose de su comportamiento. ¿Por qué la carta está destinada a los sacerdotes y no únicamente al superior si no es para tambalear la posición de Menzingen? ¿No es cierto también, que esto es así porque el prelado romano está seguro que Monseñor Fellay ya no puede echarse para atrás? ¿De dónde viene esta inquietante seguridad? ¿Tiene Monseñor Fellay la forma de retirarse de este avispero? El tiempo lo dirá. En todos los casos, la nocividad de Roma conciliar será demostrada por los rastros dejados en el cuerpo de la FSSPX.
Si ustedes todavía no se convencen del hecho de que el conductismo es sin fe ni ley, no tiene mas que esperar los acontecimientos próximos… usted verá el espíritu de Palo Alto transformar a la Santa Sede en Santa Trampa.

Hugo 

CONFERENCIA DE MONSEÑOR WILLIAMSON EN FRANCIA

Conferencia de Monseñor Williamson llevada a cabo el 5 de enero en Cher, Francia. Fue publicada por el foro francés de la resistencia Un évêque s'est levé.
Los subtítulos son del citado foro, los resaltados son nuestros.






Estado de la situación

Luego del Vaticano II fueron los laicos quienes mucho hicieron para salvar el resto y hoy en día es muy posible que con el Vaticano IIB, sean los laicos que harán mucho para salvar al resto del resto.
Evidentemente la situación es muy grave, ya era grave hace 5 años y ahora es más grave y está en peligro de agravarse, de agravarse, porque Dios, seguramente por castigo y porque forma parte de su plan, el Buen Dios quiere purificar a los católicos. El quiere que comprendamos que las medias medidas no funcionan. Parece que no queremos aprender la lección, por lo que es necesario un castigo.
El Padre Chazal lo ha dicho muy bien: « la máscara se levantó pero después del capítulo del mes de julio, la máscara vuelve a su lugar »; entonces Menzingen tuvo éxito con el Capítulo general en frenar la resistencia, engañarla, ponerla a dormir y por lo tanto la resistencia pierde su certitud, pierde su razón de ser en tanto que cree que el problema se terminó porque ya no hay posibilidad ni probabilidad en un futuro próximo de un acuerdo con Roma.
Son liberales de larga data, no es de ayer que nosotros tenemos el liberalismo del padre Schmidberger, del padre du Chalard, del padre Lorans, de Monseñor Fellay y del padre Pfluger. Son las cabezas dirigentes, y de hecho ellos han tenido esta actitud desde hace mucho tiempo. Yo daría dos ejemplos. Pero siendo esto, como dijo el padre Vallet citado frecuentemente por el padre Barrielle, desde que yo era seminarista en Ecône: « Un liberal, a menos de una gracia especial, no se convierte »
Los liberales son cruzados y su cruzada es divina, porque ella tiene una dimensión divina, ella tiene una dimensión divina porque es una cruzada contra Dios. El liberalismo es la guerra a Dios, y todo está permitido. Todos los medios están permitidos, sea mentir, traicionar, engañar, todo es santo. Esto no es creíble pero está allí y lo constatamos todos los días. Y no se convierten de un día para otro, lejos, lejos de eso, este equipo que se ha apoderado de Menzingen no va a desistir. Dan un paso atrás para dar dos pasos adelante. Y esperan, esta cúpula de la Fraternidad espera a que la podredumbre de la Fraternidad esté más avanzada para que la próxima vez, el arreglo con Roma suceda. De hecho se puede pensar que el acuerdo con Roma no es más que la novena parte del iceberg que se asoma mientras que hay 8/9 partes debajo que son el liberalismo creciente. Algunos de entre ustedes, lo he escuchado por aquí y por allá, algunos entre ustedes observan este liberalismo entre los laicos y entre los sacerdotes y para nuestro pobre mundo de hoy nada es más típico, nada es más normal que este proceso de liberalización. Siendo esta, en efecto, la cruzada del liberalismo bien instalado en la cabeza de la Fraternidad, por lo que no hay más que esperar para que la próxima vez el acuerdo suceda. Ni hablar que ellos puedan dar marcha atrás, y sin un milagro, la Fraternidad no puede ser salvada.
¿Nos dará Dios un milagro? No podemos excluirlo. Y esto es lo que confunde, que detiene a los más clarividentes, es decir, aquellos que ven esta situación sin esperanza en cuanto a la cabeza de la Fraternidad, pero lo que es imponderable, incalculable, es una intervención de Dios. Por lo tanto, es posible. Pero sin ésta, humanamente, la Fraternidad está perdida.

 El affaire Mater Dei

Voy a dar dos ejemplos de la antigüedad del liberalismo de Menzingen. En el 85/86, algunos de ustedes recordarán, hace 25 años fue el « affaire » Mater Dei, este seminario que se quiso instalar en Roma para los seminaristas de Ecône. Hubo un jefe entre los seminaristas de Ecône, un jefe que se llevó una pequeña banda de seminaristas. Entonces, por supuesto, antes de partir para Roma, hicieron propaganda en el seminario para atraer al mayor número posible para desgarrar Ecône al desplazar hacia Roma la mayor cantidad posible de seminaristas, ¿Cómo podía hacerse esto sin asegurar sus delanteros en Roma? Hubo muchas razones para pensar que el cardenal Ratzinger estaba detrás del golpe. Entonces estaba este grupo de seminaristas en el interior del seminario. En ese momento, estaba el Padre Lorans como director del seminario de Ecône y el Padre Schmidberger era el superior de la Fraternidad. Por supuesto en 1985 Monseñor Lefebvre vivía todavía. En el seminario se comenzó a saber muy pronto quién estaba implicado allí dentro.
Finalmente, sucedieron las cosas y el grupo partió hacia Roma. El Padre Lorans y el Padre Schmidberger prohibieron que Monseñor Lefebvre fuera informado de los detalles. Dicho de otro modo, el padre Lorans y el padre Schmidberger quizá estaban ya, quizá, en alianza con el Cardenal Ratzinger. En todo caso le escondieron información a Monseñor Lefebvre. Esto fue ya en el 85/86 y a continuación la cosa salió mal en Roma. El jefe de los seminaristas le escribió a Monseñor Lefebvre para excusarse, de algún modo. Él le dijo que fueron muy mal recibidos en Roma, todo lo que les prometieron no se les dio, que fue exactamente lo que previó Monseñor Lefebvre. Monseñor Lefebvre aprovechó el momento de las consagraciones para indicar que no se podía esperar nada del Cardenal Ratzinger ni de Roma. Este es un ejemplo de liberalismo, al menos una sombra de liberalismo entre estos dos dirigentes de la Fraternidad.

El G.R.E.C.

Otro ejemplo es el GREC. Ahora es conocido por el pequeño libro que escribió el padre Lelong. ¿Alguien ha leído el libro? Se llama Por la Necesaria Reconciliación. No es difícil de resumir, no es difícil describirlo porque no tiene más que 120/130 páginas, un libro pequeño, fácil de leer…
-Se hace una pregunta inaudible...
-Respuesta: Tengo respuesta a todo: el internet (risas)
Todo el bien, todo el mal está en internet. Pero entre toda la basura, por supuesto, por supuesto, encontramos cuando menos la verdad en internet, y es por eso que la cúpula está en contra del internet porque el internet rompe el monopolio de la información, e incluso el secreto de Menzingen es molesto para el nuevo orden mundial. Porque esto rompe el monopolio de información pública, antes ellos podían envenenar todo con sus medios de comunicación, sus viles medios de comunicación, ahora sus periódicos se han reducido porque la gente cada vez lee menos, porque por un lado el internet es más fácil y por otro lado hay muchas más verdades en internet que en los medios.
Bien, regresemos al GREC. Este pequeño libro fue escrito por el padre Lelong, un dominico, un sacerdote muy aceptable en el medio de los salones parisinos. En el año 97/98, el antiguo embajador de Francia en el Vaticano, el señor Gilbert Perol, tiene en la cabeza esta idea de hacer en privado encuentros muy discretos entre los sacerdotes del Vaticano II y los sacerdotes de la Fraternidad. Esto procede sin duda del deseo de conciliar la buena Misa católica de Monseñor Lefebvre y la autoridad de Roma. Porque Roma es católica, Monseñor Lefebvre es católico, ¿por qué debe haber un enfrentamiento entre los dos? No tiene sentido, entonces, haciendo buena diplomacia, el señor Perol escribe una carta como si solamente nosotros pudiéramos organizar encuentros amistosos, bien discretos porque eso podría ofender a los unos y a los otros, encuentros regulares entre las dos partes para que todo el mundo exponga su punto de vista sin enojarse, absolutamente no hay que enojarse, nosotros no somos teólogos… Ah… yo soy diplomático, entonces pienso en los medios diplomáticos para resolver este terrible problema en la Iglesia. No somos teólogos… ¡Sofisma! Ustedes no son teólogos, los laicos no son teólogos de seminario y teólogos licenciados, etc. Es decir, los laicos deben conocer bien su catecismo. Conociendo su catecismo no tienen absolutamente ninguna necesidad de poner entre paréntesis la doctrina. Esto es exactamente lo que ha hecho este pequeño grupo del GREC desde el principio ellos pusieron entre paréntesis la doctrina. Luego, por la vía diplomática –la cual de hecho es masónica, es una idea masónica- por el medio de la diplomacia, de la amistad, de encuentros amigables, de confianza mutua, ese es el lema. ¡Podremos crear una atmósfera que permitirá a los teólogos entenderse! Entonces ellos trafican por debajo en reuniones muy privadas. A principios de los años 2003/2004, creció un poco, los encuentros acabaron por hacerse públicos, no parecía asustar a nadie, nadie dice nada, la idea se estableció y hay sacerdotes de la fraternidad en esta artimaña, hay representantes de la Fraternidad que toman la palabra en estas reuniones. ¿Podemos decir que los laicos olviden la importancia de la doctrina? ¡Sea! ¿Qué los sacerdotes del Novus Ordo olviden la doctrina? ¡A eso se dedican! Pero que los sacerdotes de la FSSPX se pongan en un contexto donde, por principio, se pone entre paréntesis la doctrina, ¡es una traición!
Pues entonces se pude sospechar de los cuatro sacerdotes de la Fraternidad cuya imagen aparece en este libro (porque hay fotografías aquí y allá) Hay cuatro sacerdotes de la Fraternidad: El Padre Schmidberger, el padre du Chalard, el padre Lorans y Monseñor Fellay. ¡Todos están allí!
 (Alguien recuerda el título de la obra del señor Paul Chaussée, salido después de la publicación del libro del Padre Célier y el señor Pichon, en la obra “Benedicto XVI y los tradicionalistas, 2007)
Responde Monseñor Williamson :
El Padre Célier escribió una obra de 40 páginas sobre las razones por las cuales Monseñor Fellay debía discutir un acuerdo con Roma. La primera parte explica por qué Monseñor Fellay no debía firmar ahora, la segunda parte explica por qué podríamos firmar mañana. Conclusión, todo depende del gran mandamás, del gran jefe irrefutable, sabio como ninguno, que no es otro que Monseñor Fellay. Esa fue la conclusión en ese momento.

Esto permaneció reservado, excepto por alguien que se distinguió entre los miembros del Consejo general, del cual yo formaba parte en ese momento. Entonces alguien puso esto en las manos de un laico que lo publicó, y en ese momento Monseñor Fellay dio marcha atrás en público, desautorizó al padre Célier en público. Porque Monseñor Fellay no es más que un político. Es un político ad intra, muy hábil. Ad extra es un ingenuo. Delante de los políticos de Roma es un tonto. Creo que él se cree más zorro que los zorros romanos. ¡Y esto es ser tonto! Pero para apretar los tornillos en el interior de la Fraternidad es muy capaz. Una vez que se conoce a este personaje, ya no seduce más, pero hasta aquél momento, era muy seductor.

Hacia el 2007, esto se vuelve público, la idea se extiende y luego ellos debieron pensar que las discusiones realizadas del 2009 al 2011 eran el cumplimiento del empuje de este “Grupo de Reflexión entre Católicos”; católicos, sea de la Tradición, sea de la Iglesia conciliar, todos tienen el mismo nombre de Católicos, por lo que deben entenderse. ¡Esa es la idea! Pero las discusiones no funcionan. Esto debió ser una cruel decepción, yo creo, para estos no-teólogos, quienes, si tuvieran al menos un poco de sentido católico, se darían cuenta que trataron de conciliar lo irreconciliable, pero justamente, al faltarles este poco de buen sentido del catecismo, careciendo totalmente del sentido de la doctrina, y no tuvieron éxito porque, no sé cómo, Monseñor Fellay puso como equipo a Monseñor de Galarreta, al Padre Jorna, al padre Gleise y al padre de La Roque. ¡No puso al padre Célier! Probablemente porque pensó que no pasaría. Porque el Padre Célier estaba quemado, desde la intervención del señor Chaussée. El Padre Célier es un personaje, si pudiera decir, de muy mal augurio.

El empuje del GREC está parado por el momento, por supuesto que ellos no se convirtieron. No sé qué es lo que ellos hacen en este momento.
[Conversaciones entre los fieles y Monseñor difíciles de seguir.]
Monseñor Williamson:

Sedevacantismo y liberalismo son dos caras de una misma moneda. Aparentemente es sorpresivo, pero un liberal puede hacerse sedevacantista y un sedevacantista puede hacerse fácilmente liberal. A mí así me parece. No es ridiculizar a los sedevacantistas los cuales son mucho más simpáticos que los liberales. Porque  los sedevacantistas tienen la fe, de otro modo las deficiencias del papa no tendrían problema. También tienen la lógica. Entonces, ellos reflexionan y ellos tienen la fe, mucho más que los liberales. El liberalismo es la disolución de todo pensamiento, la disolución de toda la verdad, la disolución de toda la doctrina. Esto es lo grave.
Es decir que estos cuatro eminentes sacerdotes de la FSSPX jamás comprendieron a Monseñor Lefebvre. Esa es mi conclusión.

Monseñor Lefebvre, paloma y halcón.

Yo estuve en el seminario entre el 72 y el 76. En ese momento se hacían cinco años de seminario con Monseñor Lefebvre, el comprimió  los estudios lo más posible para darle al mundo sacerdotes lo más pronto posible. Porque había una carencia total de sacerdotes, eso es lo que pensó Monseñor Lefebvre en ese momento. Así que estaba comprimido y yo estuve en ese momento y observé a los valientes jóvenes que estaban conmigo, que entraron al seminario conmigo y vi una crisis liberal de la cual no comprendí nada, yo era un pobre pequeño perdido llevado por la nariz por el Buen Dios…
Bueno, crisis liberal del 73, crisis liberal del 75, crisis liberal del 77. En esta yo no estuve allí y Monseñor Lefebvre me llevó a Ecône rápidamente después de esta crisis del 77 porque muchos profesores se habían ido, el padre Gotfried, el padre Argenson, el padre Bertaud, el más triste de todos. Pero entonces había agujeros que tapar, recuerdo la primera clase de teología que impartí –estoy orgulloso de este juego de palabras- yo les dije “señores sacerdotes, yo soy un tapagujeros, es decir, un agujero con una gran boca (juego de palabras en francés: "messieurs les abbés, je suis un bouche-trou, c'est-à-dire un trou avec une grande bouche!"- N-del T.) Cada vez, eran las pequeñas palomas y el halcón de monseñor Lefebvre salía y ponía todo en orden. En el 73 fue el padre Jacques Masson. En el 75, fue la suspensión a divinis y muchos profesores se fueron, comprendiendo al dominico y gran teólogo, el padre Thomas Merlet de Friburgo, él ya no quiso enseñar. Hubo una gran salida de profesores y algunos seminaristas también. En ese momento fui a la oficina de Monseñor Lefebvre para decirle más o menos esto: Monseñor Lefebvre, ¿qué va a hacer usted, qué es lo que pasa? Esto es un poco grave” y recuerdo su respuesta: “Bien, si todos los profesores nos abandonan, los seminaristas tendrán que aprender por sí mismos en los manuales” Es decir, yo no cambio de curso, yo no cambio de rumbo, yo sé exactamente hacia dónde quiero ir, yo sé hacia dónde llevo a los seminaristas, y si no tengo a nadie que me ayude a enseñarlos, será en los manuales de ayer que aprenderán la buena doctrina que era lo común ayer.
Entonces en el 77 hubo muchos que salieron…
Es que Monseñor Lefebvre tenía dos lados, el lado de paloma y el lado de halcón. Para la doctrina era un halcón. Para lo pastoral era una paloma. Y la paloma atraía porque el halcón no se mostraba. Y uno podía dejarse atraer por Monseñor Lefebvre como por una paloma católica muy atrayente. Pero uno no se esperaba encontrarse detrás a un halcón, pero era el halcón el que dirigía a la paloma y no la paloma que dirigía al halcón. Lo esencial en Monseñor Lefebvre era ese fondo doctrinal. Antes del 88 uno podía equivocarse con este instinto liberal del mundo moderno, uno podía engañarse que el halcón no era el verdadero Monseñor. No querían discernir. Querían que Monseñor Lefebvre no fuera más que una paloma. Querían que él fuera simplemente la mejor continuación de los años 50 que fueron truncados por el Concilio.
El Cincuentismo

En los años cincuenta reinaba ese catolicismo cómodo. Cómodo, es decir, católico, que cree, que tiene la fe, que quiere vivir y morir católico. Pero como las presiones del mundo moderno son tan fuertes, no se quiso vivir en guerra con el mundo moderno. El catolicismo de los años 50 estaba a una cierta altura, porque si no se está a cierta altura no se puede caer y el Vaticano II fue una gran caída. Entonces el catolicismo pre-Vaticano II todavía estaba a cierta altura. Y Monseñor Lefebvre fue la prueba porque él desarrolló un magnífico ministerio en África, apoyado por el Papa, apoyado por los cardenales de Roma, con los cuales se entrevistaba frecuentemente cuando venía de África. Es Monseñor Lefebvre quien escribió una gran parte de una encíclica sobre las misiones que apareció firmada por Pio XII sobre las misiones, sobre la necesidad de sacerdotes para las misiones. Por lo tanto, él era absolutamente auténtico, pero creo que se puede pensar que en la persona de Monseñor Lefebvre la paloma y el halcón no estaban perfectamente integrados. Es decir, la gente se sorprendía cuando aparecía el halcón.
Yo pienso que en el caso de Monseñor Lefebvre, lo pastoral minó su doctrina. Yo creo que él fue moldeado por la Iglesia de los años 30, 40, 50 y recordemos que el gusano ya estaba en la fruta desde los años 20: Acción Francesa y toda la decadencia que siguió… pues el mal ya estaba bien instalado en la Iglesia de los años 20. Monseñor Lefebvre era muy leal, él supo aprender del padre Le Floch pero él mismo nos dijo que cuando llegó al seminario, todavía creía en la separación de la Iglesia y el Estado. Las ideas liberales eran de hecho muy comunes desde un siglo atrás. Dicho de otro modo, cuando ahora analizo las cosas, pienso que hubo un aspecto “cincuentista” incluso en Monseñor Lefebvre. Y yo creo que es eso lo que puso el desorden, porque la menor falla en un fundador se muestra después inevitablemente.
Pregunta : ¿Usted cree que se trata de una deficiencia de orden doctrinal más que del dominio pastoral ?
Respuesta : En este caso, si. Porque toda pastoral corresponde a tal doctrina. Y habría que reflexionar más para precisar más esta cuestión, pero el cincuentismo estaba muy extendido. ¡Yo ni siquiera era católico en ese momento! Evidentemente, al decir eso, no le quita a Monseñor Lefebvre su heroísmo, su gran fe, su gran hazaña de haber construido una pequeña pirámide bajo la gran pirámide que todo lo aplastaba, que aplastaba con todo su peso esta pequeña pirámide para eliminarla. Hizo frente, mantuvo, guardó, salvó, es un modo de hablar, pero esto corresponde en gran parte a la verdad, salvó el sacerdocio, salvó los sacramentos. ¿Dónde estaríamos ahora sin todo esto? Él nos transmitió lo que recibió. No fue absolutamente perfecto, ¡bien! Pero dejando a un lado lo que podríamos decir que fueron sus imperfecciones, ¡qué gran hombre de Dios! No se le quita en nada su grandeza sino que tratamos de señalar las raíces del mal de hoy en día.
Las raíces no son difíciles de situar, es el liberalismo del mundo moderno. Es el liberalismo que hizo lo que llamo el cincuentismo, este catolicismo seriamente deficiente de los años cincuenta que estaba todavía a una cierta altura, porque los años 60 fueron una terrible caída. Por otra parte el catolicismo de los años cincuenta estaba muy cerca del acantilado, de otro modo no hubiera podido caer. El catolicismo de los años 50 comparado al que siguió, fue angélico, pero él es responsable de lo que siguió.

Liberalismo de la Iglesia conciliar en la cabeza de la FSSPX

El punto esencial aquí es que Monseñor Fellay, el padre Lorans, el padre du Chalard, el padre Schmidberger, estos cuatro, son los que aparecen en las páginas de este pequeño libro del padre Lelong, estos cuatro no vieron en Monseñor Lefebvre mas que la mejor continuación del catolicismo de los años 50. Ellos no vieron, ellos no pudieron discernir el fondo doctrinal de Monseñor Lefebvre, no lo comprendieron, porque como casi todo el mundo hoy en día, en este mundo fabricado por los masones, no comprendieron la importancia de la doctrina. ¿Y quién comprende la importancia de la doctrina hoy? Muy pocos, muy pocos. Tenemos por ejemplo la palabra “indoctrinación”, es una mala palabra porque es peyorativa. Indoctrinación porque toda doctrina es mala porque es necesaria la libertad de pensamiento. Toda doctrina cierra el pensamiento y es necesario que el pensamiento sea libre y abierto de ir a donde quiera. Es por lo tanto todo el mundo moderno que sigue a la masonería para disolver el pensamiento, para disolver la verdad, para disolver la doctrina y la verdad que lleva a Nuestro Señor y que lleva las almas al Cielo.

La Francmasonería quiere meter todas las almas en el infierno, pues ellos van allá y profundamente. Ellos sabían lo que hacían con el libre pensamiento y la disolución del pensamiento, es terrible, es horrible. Hoy en día está por todos lados, ese es el problema. Nosotros tenemos en ese pequeño libro del GREC el testimonio de esta debilidad de los clérigos que pasaron por los seminarios de Monseñor Lefebvre. Cuatro sacerdotes quienes conocieron directamente a Monseñor Lefebvre, todos estuvieron en el seminario de Ecône cuando Monseñor Lefebvre estaba allí, ellos pudieron comprender. Pero este es el problema de hoy, y yo me di cuenta dirigiendo el seminario de la Fraternidad en los Estados Unidos durante 20 años.

En los Estados Unidos, el liberalismo es la base, en los países anteriormente católicos la base ¡es el catolicismo! Hubo en todos los países de Europa siglos y siglos de catolicismo y el liberalismo llegó hasta después. El liberalismo es la corrupción del catolicismo. Es muy interesante ver cómo el liberalismo corrompió al catolicismo. Es por el valor del individuo. Pero este valor del individuo está desequilibrado porque se olvida, se le quita el valor, se deja de lado el bien común, no se comprende ya el aspecto social. Ya no se comprende que el hombre es social por naturaleza, Juan Jacobo Rousseau dice que el hombre es por naturaleza individual ¡no!
Vayamos al fondo del problema:

 La Iglesia Católica ha valorizado el alma individual, la salvación de la persona, del alma individual, pero era en el caso del Estado natural y de la comunión de los santos sobrenatural. Dicho de otro modo, la Iglesia Católica jamás ha concebido el valor del individuo sin encuadrarlo en un cuerpo social santo y el más santo llegará al Cielo donde ya no serán individuos será la comunión de los santos.
Entonces la Iglesia Católica no se olvida del aspecto social y Ella insiste para que el Estado sea católico, Ella ha defendido todo lo posible esta doctrina social. Hay un nombre para la doctrina de la Iglesia católica que se opone al liberalismo desencadenado después de la revolución, se llama “Doctrina Social de la Iglesia” y es lo que la distingue en contra del liberalismo. Es decir, se niega a concebir al individuo solamente como un individuo, que es lo que hace el liberalismo. Esta falsa idea del valor del individuo hace estragos a partir de la Revolución francesa, infecta al mundo entero y penetra en los católicos y en la Iglesia Católica. El Vaticano II es la religión del hombre, el hombre-individuo- tiene tal valor que tiene el derecho de ser dejado libre en su elección de religión. Esto es profundamente falso, Monseñor Lefebvre lo calificaba de blasfemo y ustedes recuerdan cómo Monseñor Fellay dijo a la televisión americana: “La libertad religiosa en el Concilio es una cosa limitada, muy, muy limitada”.
El ha perdido completamente el hilo de Monseñor Lefebvre. El Padre Schmidberger es muy bueno predicando el reinado social de Nuestro Señor Jesucristo pero no lo ha comprendido. Es un cincuentista de hecho. Nacido en 1947, si no me equivoco, de la Souabe, región muy católica de Alemania del Sur-oeste, nacido de una familia católica como el cardenal Ratzinger pero de Alemania del sur, su familia era igualmente muy católica.
El pequeño Ratzinger amaba la liturgia de Navidad, como se lee en su autobiografía, y el amor por esta liturgia clásica hizo que quiera que la liturgia no sea tan moderna, etc., etc. Pero es un amor con bases en una doctrina falsa. La cabeza lleva al corazón. La cabeza del cardenal Ratzinger fue completamente podrida desde su seminario reconstruido rápidamente después de la guerra, en Múnich, con profesores mitad modernistas y mitad tradicionales.
Lean la pequeña autobiografía del cardenal Ratzinger. Se titula “Mi Vida”, vale la pena leerla. En 120 páginas el muestra su falla, su terrible falla que es justamente que fue expuesto a una mezcla de profesores, buscaron por toda Alemania de la posguerra para encontrar profesores católicos universitarios para reconstituir el pequeño seminario cerca de Múnich, en donde, pudiera decir, despegaría de nuevo la Iglesia.
El cardenal cuenta en « Mi Vida » cómo defendiendo su tesis sobre San Buenaventura ante los profesores del seminario, los profesores se pusieron a discutir entre ellos a tal punto que olvidaron que estaban examinando a un seminarista o un pequeño doctor en potencia.  El cardenal se encontrará ante profesores del antiguo estilo y ante profesores nuevos, y muy probablemente los profesores del nuevo estilo le parecieron más interesantes, más jóvenes, más atrayentes, menos “retardados” y se dejó seducir.

El lee a Santo Tomás de Aquino y cuenta directamente en su autobiografía que para él Santo Tomás es muy objetivo, muy impersonal, muy lógico, muy cerrado, muy científico, todas las cosas por las cuales una cabeza sana lo admira y se deleita en Santo Tomás. Por estas cualidades el seminarista se desinteresó de Santo Tomás de Aquino. Encontró mucho más interesante a los filósofos modernos.
Monseñor Fellay, el padre Schmidberger y el papa actual se parecen. Podríamos decir que Monseñor Fellay es un modernista que no se reconoce a sí mismo como tal. El se quiere católico, yo pienso, él se siente católico, pero no comprende lo que es verdaderamente. No comprende porque nunca lo comprendió. Se le aplica la frase de Monseñor Lefebvre: “Juan Pablo II no puede ser católico si nunca lo fue”. Entonces el problema es muy profundo, muy profundo y de hecho es normal –desgraciadamente- que la Fraternidad esté caída o esté cayendo, Monseñor Lefebvre murió en el 91 y desde el finales de esa década tenemos al GREC en París e incluso antes tuvimos la sombra de la concertación del superior general de la Fraternidad y el superior de Ecône con el Cardenal Ratzinger en Roma.

Entonces, ¿hacia dónde vamos mañana?

Yo no veo muy claro y estoy abierto a sus ideas. Digamos esto: Los cuatro malvados que evoqué y que aparecen en el libro del GREC, pasaron por el seminario de Monseñor Lefebvre, el de Ecône, que era el único en ese momento. Los cuatro tuvieron una buena doctrina. Pero regresamos al mismo problema que he visto en Estados Unidos: es difícil implantar en la cabeza el sentido de la buena doctrina.
Los jóvenes seminaristas se sientan en sus bancos de escuela, se les expone la buena doctrina y si los jóvenes están en la admiración hacia Monseñor Lefebvre, que fue un hombre tan carismático, tan católico, tan dulce, tan bueno, etc. Se acepta todo lo que él dice. Si él hubiera dicho que 2+2=5 le hubieran creído. ¡Porque era Monseñor Lefebvre!
En los años 70 el mundo se estaba pudriendo, y si los jóvenes buscaron a un personaje directo y franco, una institución sólida y honesta, es precisamente Monseñor Lefebvre y Ecône. Todavía encontramos muchos sacerdotes de la Fraternidad, incluso entre los más antiguos, para quienes el horizonte se cierra entre Monseñor Lefebvre y Ecône. Es comprensible por el mundo de podredumbre donde viven. Que un joven en los años 70 tuviera esta reacción, el deseo de la verdad para dirigirse a Monseñor Lefebvre para entrar en su Seminario ya es mucho, mucho. Muchos otros jóvenes no lo pensaron. Por lo tanto, honor a todos los que entraron. Es muy normal que no comprendieran el fondo de lo que hacía Monseñor Lefebvre. ¿Y cómo formar para mañana jóvenes que no caigan en la misma trampa?
La Iglesia cayó por la estructura, la jerarquía y la obediencia en los años 60, la obra de Monseñor Lefebvre está cayendo por la estructura, la jerarquía y la obediencia. Dios sabe que  hay buenos sacerdotes en la Fraternidad que todavía son valientes, pero no lo suficiente para enfrentar a Monseñor Fellay y su equipo, porque se trata de un equipo indudablemente.
Por ejemplo, una buena fiel de París me contó una frase que dijo el padre Baudot, es una frase que lo honra por un lado pero que lo sitúa del otro lado. El dijo: “Hace 10 años que frecuento a Monseñor Fellay de cerca y puedo decirle que es un santo”. El padre Baudot, sacerdote con muy buena presentación, buena doctrina, todo lo que se puede querer pero que le falta lo esencial. Un buen sacerdote y todo lo que usted quiera pero que no entiende lo esencial.
La palabra de San Pablo en el noveno capítulo de la Epístola a los Romanos “el resto escogido por la gracia” ¿no es así? Ahora hay que reconstituir el resto del resto, y allí escogerá Dios, la elección de los fieles que vinieron con Monseñor Lefebvre fue ciertamente por la gracia, como en el tiempo de la elección de los católicos. Es clásico que Dios de su gracia a este y no a este otro. Misterio de la gracia. No ponemos en cuestión las elecciones de Dios, sino que la gracia tiene un rol muy importante en la elección de los católicos de ayer, en la elección de los tradicionalistas en tiempos de Monseñor Lefebvre y en la elección del resto del resto, la gracia de Dios actuará para muchos.
Pero al mismo tiempo es necesario que los hombres hagan lo suyo. Entonces ¿qué hay que hacer hoy en día para ayudar a la gracia de Dios a constituir un resto del resto católico sin que este resto no siga el mismo camino funesto de la Iglesia antes del Concilio y la Fraternidad sin Monseñor Lefebvre? Si Monseñor Lefebvre viviera todavía estoy seguro que los cuatro no hubieran caído como lo han hecho y que la Fraternidad no estaría en camino de resbalar. Todo esto es sentido común. Monseñor de Castro Mayer tenía la diócesis de Campos y solo diez años después de morir, Campos resbaló. Se necesitó un poco más de tiempo para la Fraternidad pero está en el mismo camino. Ponemos a un joven en un banco en el seminario, se le dice: este es el liberalismo, esta es la podredumbre, este es el mundo moderno. Y ellos dicen ¡Oh sí, sí, sí! Pero luego salen al mundo: “¡Oh no es tan malo, pero nosotros condenamos a todo el mundo, etc. etc. Y en poco tiempo… empieza a resbalar. ¿Cómo resolver este problema? Hay quien quiere que este su servidor ayude a rehacer un seminario, yo comprendo muy bien porque se necesitan sacerdotes, pero yo pongo en cuestión el seminario clásico.

 (Discusiones en la sala)

Los futuros sacerdotes

Por el momento tengo que ocuparme de varios países, no debo quedarme en Francia o en América del Sur donde podría alentar las cosas, yo podría apoyar las cosas. En Estados Unidos está este pequeño grupo con el Padre Chazal, el Padre Pfeiffer quien es un jefe natural y que quizá actúa de una manera un poco caótica pero que actúa, que tiene la energía, mucha devoción, mucha fe y quien actúa para que se acuda en ayuda las almas en desamparo, en dolor, o que han salido de la Fraternidad. Hay grupos de laicos en Estados Unidos que ven muy claro y que temen por sus hijos, sus nietos, el futuro de la Fraternidad. Entonces tenemos estos laicos y lo que debe hacerse es asegurarles los sacramentos. Hay dos o tres sacerdotes que circulan entre estos centros, gente con la que se ha hecho contacto, con el Padre Chazal, desde el verano. Entonces está empezando a moverse. Ellos quieren mi apoyo, por supuesto que quieren que yo en cuanto obispo me ponga a la cabeza. Yo no lo hago por tres razones:
  • Primero: Honestamente, no me gusta estar a la cabeza. ¡Honestamente!
  • Segundo: Yo creo que la resistencia debe permanecer suficientemente flexible y no muy estructurada. Yo comprendo muy bien esta necesidad de un marco para que un joven sacerdote pueda dar el paso, por supuesto, pero ¿será necesaria una estructura para el ministerio de mañana? ¿O la eventualidad de la clandestinidad exigirá que nos quedemos sin demasiados contactos, sin mucha estructura y un matorral en vez de una congregación? Honestamente, yo pienso más en un matorral.
  • Tercero : Vuelvo a que es la autoridad la que está hundiendo a la Fraternidad. Si no es contradictorio, lo que yo contemplaría sería una estructura sin autoridad pero con paternidad, con paternidad sí. Esta es indispensable. Y sí es posible si los gobiernos del mañana permiten todavía una paternidad. Y es por eso, para que ellos lo permitan, no hay que dar blanco, no hay que tener publicidad. Hay que guardar discreción. Mientras que todo permanezca discreto, no tendremos encima al gobierno. La gente en los gobiernos temerán seguramente que haya gente fiel. El resto del resto será observado por los más inteligentes en los gobiernos. Pero no todos en los gobiernos son inteligentes, me parece. Pero por eso no hay que anunciar que se lanza una nueva estructura, en mi opinión se necesita… piano, piano!.
(Comentarios en la sala, los fieles están en la expectativa…)
Si, es eso, la incertidumbre, la traición de la Fraternidad parece haber sido evitada y no hay certidumbre, por lo que hay que ir poco a poco. Si queremos constituir una resistencia tiene que ser, en Francia, poco a poco por el momento. De otro modo alejaremos muchas buenas personas que no ven la necesidad. Por eso hay que ir de puntillas si queremos hacer algo.
Lo que es seguro es que la resistencia conocida de Monseñor Lefebvre sin duda ha frenado la locura conciliar, ¿no es así? Y creo por un lado que la resistencia ahora debe ser discreta para no alienar a la gente que piensa que no es necesario, pero por el otro lado, debe existir y sentirse.
 (Comentarios en la sala)
Actualmente la política de Menzingen es de ir poco a poco, de apagar el fuego, de tranquilizar, dejar todo en su lugar y no cambiar para que esto tranquilice de nuevo y una vez que todo esté tranquilo, volver a avanzar.
Estoy presto a confirmar o a ordenar. Monseñor Lefebvre ordenó muchos sacerdotes fuera de sus seminarios. Estoy determinado a darle mi paternidad a un preceptor o a seminaristas.
¿Consagración episcopal?
Paul Chaussée le preguntó la cuestión de la transmisión del episcopado, pero Monseñor no parece estar listo por el momento.

FIN



jueves, 24 de enero de 2013

DON CURZIO NITOGLIA: ACUERDO "DISCRETO, PERO NO SECRETO"


Dos niveles de encuentro: el diálogo "diplomático" y aquel "doctrinal"
Por Don Curzio Nitoglia



Invitación a la lectura

En diciembre del 2011 fue publicado un libro muy interesante, escrito por el Reverendo Padre Michel Lelong de la "Sociedad de los Padres Blancos" (licenciado en lengua y literatura árabe, en letras, profesor emérito al Instituto de las Ciencias de la Teología de las Religiones en París). El Libro está intitulado: "Por la necesaria Reconciliación. Grupo de Reflexión entre Católicos (GREC)”, Nuevas Ediciones Latinas, París. -1- Una lectura estimulante que aconsejo a todos.

Encuentros privados y discretos.

El "Padre Blanco", ordenado sacerdote en 1948, cuenta la historia de los diálogos del "Grupo de Reflexión entre Católicos” (GREC); diálogos que define "discretos, pero no secretos" (pág. 29) con algunos miembros de la dirigencia de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) en vista de un acuerdo completo entre la mismísima Fraternidad San Pío X y el Vaticano, después de haber aceptado la interpretación del Concilio Vaticano II a la luz de la Tradición o la "hermenéutica de la continuidad" y haber recibido la liberación de la Misa tradicional, la remisión de la excomunión y la plena solución canónica.

El Padre Lelong se define un amante de la Liturgia tradicional (pág. 25) y al mismo tiempo del Concilio Vaticano II, especialmente de las relaciones interreligiosas, aprobados por Nostra aetate, la "Declaración sobre los informes entre la Iglesia Católica y las religiones no cristianas" (pág. 17); sino también de Gaudium et spes, de Unitatis redintegratio, de Dignitatis humanae  y de  Sacrosantum  Concilium (págs. 75 a 82),  todas, - según él - perfectamente legales a la luz de la Tradición. Él, junto a los primeros de los tradicionalistas reunidos en la "GREC", ha buscado de llevar adelante un diálogo caritativo y diplomático, más que doctrinal (págs. 21 y 22), para llegar a un acuerdo sobre la compatibilidad entre Vaticano II y Tradición.

Uno de los inspiradores de la "GREC" fue el ex-embajador de Francia en Italia, Doctor Gilbert Pérol († 1995), que del año 1963 al 1967, había ya ejercitado importantes funciones en el Eliseo al lado del Presidente Charles de Gaulle, luego fue nombrado "Secretario General" del Ministerio de Asuntos Exteriores y al final, embajador en Túnez, en Tokio y luego en Roma, del 1988 al 1998 (págs. 17 a 24).

El embajador francés pensaba, como el Padre Lelong, que algunos textos del Concilio Vaticano II fuesen buenos en sí; pero que fueron mal interpretados, en manera discutible y no correcta, por los progresistas (pág. 18). Luego, para llegar a "una necesaria reconciliación" con los tradicionalistas, hacía falta interpretarlos a la luz de la Tradición o según "la hermenéutica de la continuidad", permaneciendo fieles, al mismo tiempo, a la Liturgia tradicional (pág. 18).

El embajador francés, partiendo del punto firme e imprescindible que el Concilio no puede ser rechazado en bloque (pág. 22), que su aplicación no ha sido correcta, sobretodo, en materia de Liturgia (pág. 22) desde el año 1988 (año de las consagraciones de los cuatro obispos de parte de Monseñor Lefebvre y de su propio arribo a Roma en calidad de neo embajador), se esforzó por recomponer la fractura ante todo visitando discretamente el Priorato de Albano Laziale y al fin del 1995, poco tiempo antes de morir, escribiendo un texto que ha influenciado el nacimiento de la "GREC"  y, por tanto, los encuentros "discretos" en diálogo caritativo y diplomático más que doctrinal (págs. 21 y 22), con los dirigentes de la FSSPX (Pág. 29), de la cual diez años después, gracias a Benedicto XVI y su "caballo de batalla" sobre "la hermenéutica de la continuidad y no de la ruptura" respecto al Concilio,  está originada – según el Padre Lelong - la concesión del ‘Motu proprio’ del 2007 (pág. 49), luego la remisión de la excomunión a los cuatro Obispos consagrados por su Excelencia, Monseñor Marcel Lefebvre en 1988 y luego los coloquios doctrinales "públicos" entre el Vaticano y la FSSPX (págs. 50 y 52).

La obra del Doctor Gilbert Pérol después de su muerte fue llevada adelante por su esposa, la señora Huguette Pérol, autora de dos interesantes libros sobre la cuestión actualmente debatida(Cristina Siccardi, "Mons. Marcel Lefebvre en el nombre de la verdad" en la pág. 281 hace referencia al cónsul Gilbert Pérol y a su esposa Huguette y le agradece en la pág.21, junto a don Emmanuel du Chalard por las informaciones que le donaron para escribir su libro). -2-

El Padre Lelong relata el hecho de haber conocido algunos capifila de la FSSPX, a partir de 1996. Sobre todo, con el Padre don Emmanuel du Chalard en el Priorato de Albano Laziale (pág. 24), el cual "no ha cesado nunca  de llevar su apoyo  tanto discreto como valioso al "GREC" (pág. 24) y en 1997 con don Alain Lorans, ex Director del Seminario de Ecône, luego del Instituto Universitario San Pío X de París y luego, Director de la Prensa oficial de la FSSPX "DICI" (pág. 24). Solo entonces nace formalmente la "GREC".
Los encuentros se hacían en casa de la señora Huguette Pérol en la calle Roma en París; en ellos tomaba parte, sobre todo, la señora Pérol, el Padre Lelong, don Lorans, que le daba cuenta al Superior General de la FSSPX (pág. 29) y el padre Olivier de La Brosse, un dominico hecho más tarde, el portavoz oficial de la Conferencia Episcopal francesa (págs. 24 y 25).

Reuniones Públicas



El 23 de marzo del 2000 la "GREC" pasó, gracias a la ayuda de uno de los primeros sostenedores, el señor Michel Brisacier responsable de la "Dirección de Cultos" al Ministerio de los Internos franceses (pág. 26), del encuentro "discreto y diplomático" al encuentro público y doctrinal o teológico, los cuales se mantenían a la luz del sol de las conferencias sobre temas acuciantes del Concilio, en las cuales intervenían, sean sacerdotes tradicionalistas como conservadores para exponer sus diversos puntos de vista.
Las reuniones de la "GREC" hechas públicas, fueron presenciadas también por los primeros en la línea del Instituto del Buen Pastor, de la Fraternidad San Pedro y del Instituto de Cristo Rey y Sumo Sacerdote de Gricigliano, de don Claude Barthe, de muchos Cardenales, Obispos y profesores universitarios (pág. 27).

A partir del 2000, fueron informadas las más altas autoridades vaticanas (págs. 30 y 31). El Cardenal Joseph Ratzinger, en calidad de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, fue informado igualmente (pág. 48), como también el Cardenal Secretario de Estado, Angelo Sodano (págs. 42-43).

El Padre dominicano Charles Morerod – hecho “Maestro del Sacro Palacio”, o sea el teólogo oficial del Papa - ha iniciado a tomar parte a los encuentros o debates públicos y teológicos, en los cuales han participado también don Patrick de La Roque, de la FSSPX, que en el 2010 había tomado parte también a los encuentros oficiales entre el Vaticano y la Santa Sede (pág. 57), don Grégoire Celier (págs. 62 -65) y don Troadec (pág. 67),Director del Seminario de la FSSPX, en Flavigny.

Es interesante la entrevista que don Paul Aulagnier (ex Superior del Distrito de Francia de la FSSPX desde 1973 hasta 1994, luego asistente del Superior general hasta el 2002 y ahora miembro del Instituto del Buen Pastor) otorgó al Padre Lelong y publicada en el libro (págs. 98-114). En ella, se reconoce que en 1984 el entonces Superior general de la FSSPX, don Franz Schmidberger, había presentado una "petición" a Juan Pablo II para obtener la liberación de la Misa de San Pío V y el Papa había concedido - 3 de octubre 1984 - un "indulto" a la condición "drástica" (pág. 103) de reconocer la plena ortodoxia del Concilio Vaticano II y del Novus Ordo Missae de Paulo VI, condición que pese a todo, fue acogida favorablemente por don Schmidberger -3-, pero no por Monseñor Lefebvre y ni siquiera por Monseñor Antonio de Castro Mayer, que lo definió hasta de un "indulto doloso" (engañoso, fraudulento).

Luego don Aulagnier narra de los primeros coloquios informales con los padres dominicos y los monjes benedictinos franceses (favorables a la lectura del Concilio a la luz de la Tradición), coloquios sucedidos ya a partir de 1992 y en los cuales participaba él mismo con los reverendos don Celier, Lorans, Boubée y Laisney (pág. 107).

Conclusión


El libro es interesante porque distingue dos grados de encuentros o debates entre los tradicionalistas y el Vaticano: 1º) el nivel "discreto, no totalmente secreto y diplomático", abierto a aceptar la hermenéutica  de la continuidad entre Tradición apostólica y Concilio Vaticano II,  nivel que parece considerado de valor real para el Vaticano y la dirigencia de la FSSPX (1997-2001); 2º) el nivel público, teológico y doctrinal (2000-2010), que se muestra reacio a aceptar la hermenéutica de la continuidad, insistiendo doctrinalmente más bien sobre los puntos de rotura entre Concilio y Tradición, pero que parece ser considerado de escaso valor, casi "polvo para los ojos" de los fieles y sacerdotes tradicionalistas.

El libro nos ayuda a comprender como se ha podido llegar, ya en el 2001, a la declaración del actual Superior general de la FSSPX según el cual :"El Concilio Vaticano II es aceptable el 95% " (Conforme "DICI", N.º 8, 18 de mayo 2001) -4- Declaración que encontró la oposición inmediata de Monseñor Richard Williamson de los Estados Unidos en una publicación del boletín americano de la FSSPX, "Carta a los amigos y benefactores", en la cual definía "los contactos con Roma" ("contacts with Rome") "una traición", poniendo al final, una piedra sepulcral a Albano Laziale en la reunión del "Distrito italiano de la FSSPX” del 26 de abril del 2002.

La infausta fórmula "Vaticano II aceptable al 95% " pasado por una década bajo un embarazado silencio fue relanzada en setiembre-octubre del 2012 en concomitancia con la expulsión de la FSSPX de Monseñor Williamson, que se hacía un obstáculo demasiado grande para los acuerdos "diplomáticos", como había dicho el Cardenal Castrillón Hoyos el 11 de mayo del 2001 en Alemania a los sacerdotes de la Fraternidad San Pedro.

A partir de los coloquios "discretos, pero no secretos" tenidos en manera caritativa y diplomática más que doctrinal (pág. 21-22), se ha llegado a la proximidad del hundimiento casi total, al menos en palabras, incluso si, afortunadamente, no todavía en acciones jurídicas y canónicamente obligantes.

Nada de objetar sobre los debates públicos y doctrinales con relación a la ortodoxia de los Documentos conciliares, pero se quedan sorprendidos sobre los encuentros "discretos" caritativos y diplomáticos más que doctrinales (pág.21-22), hechos a la luz de la "hermenéutica de la continuidad" que, - según el Padre Lelong - han llevado entre el 2001 y el 2012 a la reconciliación entre la FSSPX y el Vaticano, retardada por el "caso Williamson" del 2008 (cfr. Padre Lelong, cit. pág. 120).

No me permito hacer un juicio sobre las intenciones subjetivas de los sacerdotes y prelados en cuestión, solo Dios les conoce y yo quiero esperar que ellos sean formalmente o subjetivamente rectos, aunque sí materialmente y objetivamente son erróneos e inaceptables.

Aquello que sucederá en el próximo futuro, quitado el obstáculo del Obispo británico, solo Dios lo sabe. "El hombre propone, pero Dios dispone". Aquello que se constata, es la desbandada en el interior del frente tradicionalista, análogo a aquello que fue provocado por Juan XXIII en 1959 con el anuncio del indicio del Concilio Vaticano II. A tal estado, sólo Dios puede poner un remedio con una intervención milagrosa, tal fue lo anunciado por la Virgen de Fátima en 1917: "Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará!". No nos desanimemos, sino confiemos en la ayuda de Aquella que es "la Omnipotente por gracia y por naturaleza".
don Curzio Nitoglia


1:  www.editions-nel.com, 159 páginas, 20 euros.
2:  Les sans-papiers de l’Église, Parigi, François-Xavier de Guibert, 1999 ; La tempête apaisée, reprise du dialogue entre Rome et Écône, Parigi, François-Xavier de Guibert, 2006.
3:  "No obstante (las condiciones impuestas por Juan Paulo II, ndr) nos alegramos de esta decisión..." (don Franz Schmidberger, Rikenbach 18 octubre 1984).
4: La Agencia del diario oficial de la FSSPX "DICI" retoma la entrevista dejada al periódico vallesano "La Libertad" del 11de maggio 2001 y traída de los periódicos suizos de lengua alemana St Galler Tagblatt e Basler Zeitung, en el cual dice:: «Cela donne l’impression que nous rejetons tout de Vatican II. Or, nous en gardons 95%. C’est plus à un esprit que nous nous opposons, à une attitude devant le changement … (Podría parecer que rechazamos enteramente el Vaticano II. En cambio, aceptamos el 95%. Es más bien a un espíritu, a una actitud que nos oponemos...."


Fotografías llevadas en sitio junto al artículo.
1º) cubierta.
2º) pagina 28, Priorato Albano Laziale, 1994. El Embajador Gilbert Pérol (a la derecha), don Franz Schmidberger entonces Superior general de la FSSPX (al centro) y don Emmanuel du Chalard (a la izquierda).
3º) pág. 154, Monseñor Bernard Fellay (a la izquierda) con el embajador Gilbrt Pérol en las cercanías de Roma, en los primeros años del Noventa.

Traducción: Cristina Pallero.
Publicado por DON CURZIO NITOGLIA