Excelencia, cumplió dos años de su expulsión,
¿cómo se encuentra?
En
el fondo bien, pues me he liberado del veneno que está envenenando toda la
Fraternidad debajo de esta cúpula que quiere a cualquier precio llegar a un
acuerdo para someterse a los romanos apóstatas, entonces me he liberado o
Monseñor Fellay me ha liberado con mi expulsión de la Fraternidad. Creo que
fue providencial. Me encuentro bien pero un poco decepcionado por la relativa
falta de reacción por parte de muchos buenos sacerdotes de la Fraternidad.
También por parte de los laicos, pero la decepción es menor en cuanto a los
laicos que en cuanto a los sacerdotes.
Yo
comprendo bastante bien, humanamente hablando, que los sacerdotes prefieran
quedarse dentro de la Fraternidad. Humanamente es comprensible, pero desde el
punto de vista de la fe, es una lástima que no vean la necesidad de la fe y la
necesidad de protegerse de este veneno universal que ahora está en la
Fraternidad y es terrible que los sacerdotes no vean esto. Porque si no
reaccionan van a caer poco a poco. Por ejemplo, escucho desde Chicago, Estados
Unidos, donde Monseñor Tissier está relativamente encarcelado, no absolutamente
pero sí relativamente encarcelado. Escucho que sus posiciones están
debilitándose. Es decir, es un hombre muy bueno, un obispo bueno, de buena
doctrina, pero si insiste en quedarse dentro de la Fraternidad y como súbdito
“leal” de Monseñor Fellay, estará más y más envenenado. Esto es lo que observan
los que están cerca de él.
¿El Capítulo del 2012 tuvo una gran
influencia en el declive de la Fraternidad?
Poco
después del Capítulo 2012, el Padre Chazal habló con Monseñor Tissier y éste
dijo que el Capítulo fue un desastre. Cuando el Padre Chazal publicó esto, por
presiones de la cúpula Monseñor tuvo que negar que lo dijo. De cualquier modo,
es verdad, el Capítulo 2012 fue un desastre. Porque al ingresar al Capítulo,
hubo varios sacerdotes y obispos que estaban resueltos a resistir esta traición
de Mons. Fellay, el P. Nely, el P. Pfluger, el P. Lorans, el P. Du Chalard, de
toda la cúpula. Estaban resueltos a resistir, pero al salir del mismo Capítulo,
Mons. Fellay había logrado envenenarlos, y al salir habían perdido su
clarividencia, su valor, su voluntad de resistir. Increíble. Este Capítulo fue
una obra maestra de encantamiento por parte de Mons. Fellay. Es un maestro de confusión,
para confundir los espíritus y hacerse seguir en su mala dirección tiene un
poder increíble. Yo diría que incluso demoníaco. No creo que sea agente
consciente del diablo, pero agente inconsciente, me parece evidente por sus
frutos. Sus frutos son la destrucción de la obra de Mons. Lefebvre. Pero hay
que decir que no está solo, tiene colaboradores que constituyen juntos una
cúpula que está dominando y falsificando toda la obra de Mons. Lefebvre. Es
increíble.
Y la formación de los seminaristas es
también una clave para el éxito de la cúpula, ¿no es así?
Monseñor
Lefebvre, después de las consagraciones del '88 y antes de morir en el '91, leyó
el libro del Padre Emmanuel Barbier, un libro muy bueno, antiliberal, que
estudia toda la historia de la lucha desde el siglo XIX, entre los liberales y
anti-liberales. Después de leerlo, Monseñor Lefebvre dijo (tengo dos fuentes
por las cuales sé que lo dijo): “Si yo hubiera leído este libro antes, habría
formado de otra manera mis seminaristas”.
Y es muy posible, pues dijo también en los ejercicios espirituales los
dos últimos años de su vida, que al leer el libro del Padre Barbier comprendió
que la lucha entre los liberales y anti-liberales del siglo XIX, era
exactamente la misma lucha de Ecône contra Roma. Es decir, los buenos papas
antiliberales, Pío IX, por ejemplo, del siglo XIX, que lucharon contra los
liberales malditos de ese mismo siglo, es la misma lucha, solo que en aquel
siglo los buenos tenían el poder y los malos eran echados fuera, en el siglo XX,
después del Vaticano II, los malos tienen el poder y los buenos fueron echados
fuera. Por eso es muy verosímil que haya dicho que hubiera formado mejor a sus
seminaristas, es decir, más fuertemente antiliberales, con más conocimiento
sobre la Revolución para saber y poder resistirla. Monseñor Lefebvre insistió
siempre en la santidad del sacerdote, lo que es excelente, inatacable, pero es
una formación un poco como los seminaristas de los años 30 o 50, es decir, una
formación clásica pero superada por el mal del Vaticano II. Todo esto sugiere
que, tal vez, Monseñor Lefebvre no había tomado bastante en consideración, no
había comprendido al principio toda la profundidad del mal del concilio. No lo
sé. Hacia el fin de su vida, Monseñor Lefebvre dijo que entre más se leen los
documentos del Vaticano II, más uno se da cuenta que se trata de una profunda
perversión del espíritu. No se trata solamente de errores particulares, como
libertad religiosa, ecumenismo, etc., aún cuando estos errores son inmensos; se
trata de algo más profundo y más universal: una perversión total del espíritu.
Es una cita muy interesante y muy justa de los últimos tiempos de vida del
Arzobispo, y yo creo que al final de su vida, cuando hizo las consagraciones
del 88 -acción justísima- comprendió que eran necesarias acciones más profundas
en los espíritus, en las almas, en la religión; en contra de este mal
profundísimo que es la perversión liberal cada vez más fuerte en los espíritus, por el mundo moderno.
Reafirmó, además, al final de su
vida, que no podían acercarse a Roma hasta que ésta se hubiera convertido…
Sí,
muy claramente, y tenemos esa cita importantísima que dice que seré yo quien
pondré las condiciones, y mi condición
será que ellos acepten Pascendi, Quanta Cura, Syllabus, los grandes documentos
antiliberales de los papas del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.
Monseñor se dio cuenta que no hubo manera de hablar con los romanos. Si no hay
fundamentos o principios compartidos por los que discuten, la discusión es
imposible. Y de hecho es así, y pobre Monseñor Fellay, no tiene ni la mínima
idea del mal que enfrenta cuando está en Roma. Es tan ingenuo, está ciego, es
completamente ignorante del problema. Entonces busca la solución de un acuerdo
con Roma que es completamente falso desde el punto de vista de la fe. No ve
nada, está ciego. Y lo decepcionante es que haya tantos sacerdotes de la
Fraternidad que no ven, o que viendo no actúan en contra, porque el problema no
puede ser más grave, es la perversión total del hombre moderno, perversión en
profundidad. Pudieran ser sinceros, pero precisamente, la sinceridad es
perfectamente compatible con esta perversión del espíritu, la bondad subjetiva
no cambia el mal objetivo de estar en el error, de estar en la fantasía, y
estos romanos y casi todo el mundo moderno está en la fantasía, y creo que solo
un castigo de Dios podrá corregir, poner fin a esta fantasía. Los hombres
prefieren la mentira de los hombres a la verdad de Dios. Solo Dios podrá
cambiar esto.
Y Monseñor Fellay afirmaba que ya no
había discusiones con Roma, mientras que Monseñor Pozzo dijo que jamás fueron
suspendidas.
Desde
luego, y es que Monseñor Fellay está en la ilusión, o diciéndolo de manera
más rígida, diríamos que miente. ¿Está consciente del grado en que está
mintiendo? Constantemente miente. Es increíble, absolutamente increíble. Pero
es un hombre moderno, y para un hombre moderno, la fantasía justifica todo. Se
puede decir cualquier cosa, y si está en armonía con la fantasía, está
justificado. Esta es una mentalidad inconcebible. Pero es la mentalidad que
existe en las cabezas de la cúpula, la cúpula está loca objetivamente,
¿subjetivamente? Podría haber buena voluntad pero es difícil creerlo porque
Dios da constantemente gracias para que salgan de su fantasía y vuelvan a la
realidad y Verdad de Él, para que guíen a las almas para ir al Cielo real y
evitar el infierno real. Pero rechazan esta ayuda de Dios porque no actúan
según la realidad de Dios. Siguen actuando según la fantasía, las mentiras… es
increíble.
¿Qué piensa de un “reconocimiento de
tolerancia” o “reconocernos" tal cual somos?
Es
una trampa. Porque los romanos se han hecho agentes del diablo, y Monseñor
Fellay, por ejemplo en su respuesta a los tres obispos de abril 2012, nos dijo
“ustedes no son realistas, no tienen el espíritu sobrenatural, es posible
convertir Roma, no es imposible”. Querido amigo, ¡es imposible! El Padre Vallet
decía: “Un liberal no se convierte”. ¡No se convierten! Excepto por una gracia
excepcional de Dios. El liberalismo es un sistema de pensamiento y de vida
según el cual uno se encierra en la verdad de su fantasía. Y no se puede salir
porque es demasiado lindo y bello estar dentro de la fantasía. Es casi
imposible salir, pues casi el mundo entero es liberal, y para ser liberal
cuento con todos los amigos, para ser antiliberal, estoy en el aislamiento, las
dificultades, la oposición, la contrariedad. Por eso casi todos los sacerdotes
de la Fraternidad aparentemente están siguiendo la fantasía de Monseñor Fellay,
porque es más cómodo.
Un
acuerdo con estos romanos así como son, es imposible; así como es imposible
reconciliar a Satanás y Cristo. Es ridículo. He aquí el centro de la fantasía
de Monseñor Fellay: Vamos a reconciliar el concilio de Satanás con la Tradición
de Cristo, que es lo mismo que querer reconciliar a Satanás y Cristo. Es
imposible. Es irreconciliable. No lo ve o porque está ciego o porque no quiere
verlo.
¡Eso
es! Es ecumenismo. Los romanos no pueden aceptar la Fraternidad de Monseñor
Lefebvre porque es el verdadero catolicismo, es la verdad de Dios, Verdad a la
cual Monseñor Lefebvre permaneció fiel. Lo esencial de Monseñor Lefebvre es que
ha sido fiel hasta el fin: Tradidi quod
et accepi, he transmitido lo que recibí. Transmitir la verdad es
inaceptable para los agentes de la fantasía. Es la realidad de Dios contra la
fantasía de los hombres. Y los dos son inconciliables.
Lo
que dice el Cardenal Ouellet es perverso, pues dice con una mirada ecuménica, es decir, es bueno lo que hace la
Fraternidad, pero hay que incorporarla en el ecumenismo de la iglesia oficial.
Es decir, hay que conciliar la Tradición con el concilio. Imposible.
Monseñor
Fellay probablemente está contento con esta cita de Monseñor Ouellet porque es
la misma posición de él. Los romanos dicen hay
que conciliar el concilio con la Tradición y Monseñor Fellay dice hay que conciliar la Tradición con el
concilio. Por los dos lados llegan al mismo centro. Una mirada ecuménica
significa que la Fraternidad tiene que cambiar según los deseos de Roma. Es un
error terrible. Los romanos, encerrados en su sistema, son incapaces de
comprender la Tradición. No pueden comprender. Tienen sus espíritus tan
falsificados, tienen principios en la cabeza tan falsos, que no pueden
comprender que hay un Dios que tiene exigencias absolutas y que no puede ceder
a la voluntad de los hombres.
¡Por
supuesto que es un lenguaje modernista! Porque de lo que se trata es de la
Doctrina de Dios que no se puede cambiar. Replegarse, encerrarse en la Doctrina
de Dios, es encerrarse en la Verdad de Dios. La Verdad de Dios está
infinitamente abierta pero a la realidad de Dios, y esta apertura a la realidad
de Dios excluye las mentiras y tonterías de Monseñor Fellay y de los romanos y
de todos los idiotas del mundo moderno. Entonces nuestro encierro es en
relación a lo que es malo y una apertura infinita a lo que es bueno, pero esto
Monseñor Fellay no lo comprende más. Es la voluntad de los hombres contra la
voluntad de Dios. Y él parece comprender cada vez menos lo que es la voluntad
de Dios. Y cada vez conduce peor a la Fraternidad, envenena cada vez más los
espíritus de los sacerdotes que no tienen el coraje de apartarse de su mala
conducta.
Después del blando comunicado sobre
la supuesta “beatificación” de Paulo VI, ¿cómo cree usted que hubiera actuado
Monseñor Lefebvre?
De
manera completamente diferente a la de Monseñor Fellay. Pobre Monseñor
Lefebvre, sin duda está en el cielo, pero si se pudiera, su cadáver estaría
revolcándose en su sepulcro en Ecône. Es la traición de su obra. Es la
disolución de su obra.
Monseñor
hizo todo lo que pudo en su tiempo. Ha agradecido a Dios, Dios le ha agradecido
a él lo que ha hecho y con el mundo de hoy, era inevitable que la Fraternidad
callara después de su muerte. Son así las cosas. El mundo de hoy tiene tanta
fuerza de corrupción, de presión, de confusión, de mentiras, de engaño…
Monseñor Lefebvre debe estar muy disgustado con lo que sucede en su
Fraternidad.
La Fraternidad cada vez más se parece
a una comunidad Ecclesia Dei. ¿No es así?
Sí,
es el veneno. Es el veneno de Monseñor Fellay, de Monseñor de Galarreta, del P.
Pfluger, del P. Nely, del P. Du Chalard, del P. Lorans, del P. Schmidberger,
estos jefes liberales. Pero el conductor de la banda es Monseñor Fellay y tiene
una responsabilidad espantosa en esta caída de la Fraternidad al pensamiento
del mundo moderno. Algunos romanos estarán gustosos pero no todos. Y lo que
Monseñor Fellay no ve es que si logra conducir a la Fraternidad dentro de la
iglesia oficial, él no permanecerá por mucho tiempo como jefe de ésta. Lo depondrán,
como depusieron al Padre Bisig de la Fraternidad San Pedro. Porque ¿quién tiene
confianza en un traidor? Un traidor siempre puede traicionar una segunda vez. Y
al no tener confianza en él, pronto será reemplazado por un pobre miembro de la
Fraternidad que esté más engañado que él. Pero no ve esto, no quiere ver. ¿Qué
es lo que lo empuja en el fondo? ¿Cuál es su motivo? Dios lo sabe, pero sea lo
que fuere, está envenenado y está envenenando. Transmite lo que recibe, es
decir, veneno. Veneno del liberalismo, de modernismo, de la disolución del
pensamiento, de lo que es verdadero, bueno, justo.
Sobre la Consagración de Rusia,
¿usted cree que en Menzingen todavía crean en la necesidad de realizarla?
No
lo sé. Muy probablemente creen cada vez menos. Probablemente. Es muy posible
que una vez hayan creído en la Consagración de Rusia por el pedido que hizo la
Santísima Virgen de Fátima. Pero cuando se toma una posición en contra, hay un
enfrentamiento, hay una tensión, y la tensión tiene que resolverse en un sentido
o en el otro. Y si la cúpula de la
Fraternidad insiste para seguir a Roma, Roma rechaza Fátima, es evidente
(Cardenal Ratzinger en el año 2000, etc.) Roma rechaza Fátima porque rechaza la solución del Cielo, porque los
masones en Roma evidentemente no quieren la solución divina, no quieren a Dios,
no quieren lo que es de Dios, no quieren a la Santísima Virgen; fingen que sí
pero de hecho no; entonces rechazan la solución de NS de Fátima y los dementes
quieren agradar a los romanos, quieren gustarle a los romanos, entonces está el
empuje de tomar cada vez menos en consideración las medidas de la Virgen.
Acabarán por no creer más en estas medidas, en la solución de la Santísima
Virgen. Y al dejar de creer en esta solución, buscan soluciones falsas que no
pueden ayudar. La Fraternidad está acabada, efectivamente acabada. Si no ha
muerto, está muriendo. Es muy triste. Todavía hay buenos sacerdotes en la
Fraternidad, pero esta bondad de estos sacerdotes no basta. Esta crisis es muy
exigente. Esta crisis no toma prisioneros, o uno se salva o muere. No hay
término medio. O uno guarda la fe y se aparta de este Obispo peligrosísimo que
es Monseñor Fellay, o uno se queda bajo su terreno y se hace envenenar. Así
pasa con estos buenos sacerdotes. Y esta es la causa de muchos sacerdotes están
cayendo, deslizándose poco a poco, encabezándolos Monseñor Tissier, que es
bueno. Monseñor de Galarreta se ha deslizado hace dos años, en octubre de 2012
en su discurso de Villepreux, donde anunció que él está del lado de la cúpula
de la Fraternidad (tal vez quiere ser parte de la cúpula). Bien, vaya con Dios,
digo yo. Pero su utilidad para la Tradición ha tomado fin. Ellos ya no pueden
defender la Tradición. Porque no comprenden. Porque desde el momento que uno
dice: La Tradición es incompatible con los masones de Roma, ellos dicen: La
Tradición es compatible con estos romanos. Estos últimos tienen otro concepto
de la Tradición. Y un concepto disminuido de la Tradición porque la conciben
como siendo compatible con estos enemigos objetivos de Dios que son los romanos.
¿Esto se debe a que la Cúpula ya no
hace la distinción entre Iglesia Católica e iglesia conciliar?
He
aquí una manera de decir las cosas. Sí. Es decir que fingen que estos hombres
que objetivamente son agentes del demonio, son de hecho agentes de Cristo. Es
falso. Monseñor Lefebvre dijo cuántas veces que la Iglesia Católica y la
iglesia conciliar no son la misma.
¿Qué
significa la iglesia conciliar? Significa muchos hombres de iglesia que ocupan
las sillas de la verdadera Iglesia. Ellos mismos tienen la cabeza ocupada por
ideas y principios ajenos a la verdad católica. Es decir que ideas
anti-católicas ocupan la autoridad católica de la Iglesia. La autoridad existe
siempre. No negamos la autoridad de las sedes ni lo falso de las ideas de los
que ocupan estas sedes. Esa es la fuerza de estos malditos, que ocupan las
sedes de Nuestro Señor Jesucristo. No tienen otra fuerza. Manejan una autoridad
que no tienen derecho a manejar. Ordenan en un sentido completamente falso,
entonces no son católicos, no son para nada católicos, salvo que ocupan las
sedes que son católicas. Misterio de Dios, pero también un castigo para la
humanidad que no quiere ya ir al Cielo, que ya no quiere la verdad de Dios y
que prefiere las mentiras del hombre. Ya no queda más que Dios intervenga con
un castigo espantoso, y esto es lo que hará, esto es lo que yo creo.
La
Consagración de Rusia llegará, pero tarde, dijo Nuestro Señor a la hermana
Lucía. Tendremos el castigo y solo después de éste la humanidad será sana.
En medio de esta terrible situación,
¿Qué podemos hacer los fieles?
Rezar
el Rosario. El Rosario es el chaleco salvavidas, Nuestro Señor lo ha dicho, con
el Rosario y el Escapulario salvará a los hombres. Los fieles por lo tanto
deben llevar su Escapulario y deben rezar el Rosario. Yo digo frecuentemente
que recen 15 misterios cada día. Es más fácil de lo que uno piensa. Parece
mucho pero no lo es. Y es muy fuerte. Si yo pienso todavía según la Verdad, lo
atribuyo al Rosario. Dios me dio la gracia de rezar un promedio de 15 misterios
diarios desde hace decenas de años. Llevo en mi agenda la cuenta de lo que he
rezado, y esto es lo que recomiendo. Es sencillo, práctico, no es muy exigente
pero esto es lo que la Santísima Virgen pide y si Ella lo pide, es lo que
tendrá éxito. Sencillamente. Si Ella lo pide es porque el Cielo lo quiere, y si
lo quiere, es lo que compensará para que lleguemos al Cielo. Inundaciones,
bombas, ¿qué importancia tienen si llego al Cielo? Si llego al Cielo no importa
la manera de morir. Es el Cielo lo que cuenta.
Entonces,
el Rosario, los Sacramentos si es posible, por supuesto, aunque puede ser que
cada vez sean menos accesibles por falta de sacerdotes. Ahora en la Fraternidad
todavía hay muchos sacerdotes que dan buena doctrina y los Sacramentos. Por eso
yo no creo que se deba decir todavía que hay que alejarse completamente de la
Fraternidad, creo que todavía hay medios sobrenaturales dados por los
sacerdotes de la FSSPX para ayudar a llegar al cielo, pero es seguro que hay un
peligro en la Fraternidad, un peligro cada vez más fuerte de envenenamiento.
Entonces, sacramentos en cuanto sea posible, la buena lectura, mantenerse al
tanto para no dejarse engañar. Leer para orientarse. Sin olvidar el deber de
estado. Ocuparse correctamente de su familia. Obedecer los diez mandamientos.
LEA LA ENTREVISTA EN INGLÉS.- READ THE INTERVIEW IN ENGLISH: