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domingo, 24 de febrero de 2019

COMENTARIO ELEISON Número DCVI (606) - 23 de febrero de 2019

Comentarios Eleison por su Excelencia Richard Williamson

EUA Engañado

Gracias a Dios, si Trump y Putin trabajan por la paz.
Que, por el asesinato, ninguno de ellos vaya a terminar!
La semana pasada estos “Comentarios” citaban al Presidente Putin de Rusia en 2014 acusando a los Estados Unidos de América de haber “arruinado todos los sistemas de seguridad colectiva global”. ¿A qué se refería?
En los años 80, los Presidentes Reagan y Gorbachov de los EUA y Rusia respectivamente, al darse cuenta del peligro del almacenamiento de armas nucleares de cada bando capaz de acabar con la vida en la tierra, llegaron a acuerdos para reducir las armas que poseían y para abstenerse de producir más armas de tipos específicamente peligrosos que aún no tenían. Estos acuerdos sirvieron para relajar las tensiones y mantener la paz entre las dos naciones hasta el final de la Guerra Fría en 1989, y más allá, pero la caída del Muro de Berlín y el colapso de la Rusia soviética crearon una nueva situación en el escenario mundial: los Estados Unidos eran ahora la única superpotencia. ¿Tendría la sabiduría de no abusar de su ahora abrumador poderío militar?
Varios líderes dentro de los EUA pidieron una reducción severa en el gasto militar –¿acaso era necesario por más tiempo? – pero ya en 1961 el presidente saliente Eisenhower había advertido a los ciudadanos estadounidenses en su discurso de despedida a la nación contra su “complejo militar-industrial” que ejercía una influencia demasiado grande en la política pública. Con el “MIC” se refería a la alianza triangular informal que había surgido entre las fuerzas armadas de los EUA, la industria pesada y el Congreso, y el peligro era que juntos quisieran una guerra en aras de los inmensos beneficios que se obtendrían de la producción de armas costosas. Per esempio en 2011, los EUA gastaron más en sus fuerzas armadas que las 13 naciones siguientes juntas.
La verdad es que una economía capitalista prospera en la guerra, en la medida en que las armas pueden ser caras de producir, y si se destruyen y tienen que ser reemplazadas, eso es aún más rentable para los productores. Así que al final de la Guerra Fría, había al menos tres argumentos para mantener el elevado gasto en armas: los EUA deben estar preparados para defenderse contra las amenazas que puedan surgir, la economía necesita el volumen de negocios, y el mundo necesita un policía. Dentro de lo razonable, cada uno de los argumentos es válido, pero el Plan que los líderes de EUA (especialmente Dick Cheney) elaboraron en los años 90 para guiar la política de EUA no era necesariamente razonable, porque era un plan para que los EUA gobernaran el mundo. Hace un llamamiento a los Estados Unidos para que mantengan su abrumadora superioridad militar y eviten que nuevos rivales se levanten para desafiarlo en el escenario mundial. Requiere dominio sobre amigos y enemigos por igual. No dice que los Estados Unidos deben ser más o mucho más poderosos, sino que deben ser absolutamente poderosos. El Plan ha vuelto a convertir el desarme en un rearme.
Que un plan expresado en tales términos sufre de un orgullo peligroso y una ambición desmesurada debería ser obvio para cualquiera que tenga el menor conocimiento de la naturaleza humana. Bajo el Presidente Clinton (1992–2000) el Plan se ralentizó, pero tan pronto como Dick Cheney volvió al poder con los republicanos como Vicepresidente, la idea malvada de un nuevo Pearl Harbour como un evento urdido para movilizar a la gente detrás de una política que nunca aprobarían en su sano juicio, fue realizada – era el 9/11 – una de las mayores mentiras de toda la historia, que sólo puede haber sido diseñada por el gobierno secreto (el verdadero “Estado Profundo”) desde lo más profundo del gobierno público. Pero en ese momento tuvo un gran éxito en promover el Plan de Cheney. El 9/11 hizo posible inmediatamente la invasión militar de Irak, y cuántas más guerras de agresión desde entonces. También hizo que el Estado policial mundial diera pasos gigantescos hacia adelante.
Pero las mentiras son la huella segura de Satanás. De ello se deduce que hay algo satánico en el Plan de Cheney con su diseño para la dominación militar del mundo por parte de los EUA, todo ello en nombre de la “democracia”. Para una visión sensata de la política demente de EUA que se dirige directamente a la Tercera Guerra Mundial, lea en PaulCraigRoberts.org la cordura de un ex alto funcionario del presidente Reagan en el gobierno de EUA, quien observó de primera mano y admiró cómo Reagan y Gorbachov tuvieron éxito en trabajar juntos para proteger la paz mundial. Y oremos por Trump y Putin. Con todas sus respectivas faltas, ambos son seguramente dones de Dios por los que debemos estarle agradecidos.
Kyrie eleison.