PÁGINAS

viernes, 28 de abril de 2017

ACERCA DEL ANUNCIADO CONTUBERNIO ENTRE MONS. PLANET Y LA FSSPX

REPRODUCIMOS UN ARTÍCULO PUBLICADO EN MARZO DEL 2011 POR LA PORTE LATINE (EL SUBRAYADO ES DE NP) ACERCA DE MONS. ALAIN PLANET, EL OBISPO FRANCÉS QUE HA ANUNCIADO QUE DARÁ UNA DELEGACIÓN IRRESTRICTA A LOS SACERDOTES DE LA FSSPX PARA RECIBIR EL CONSENTIMIENTO MATRIMONIAL EN SU DIÓCESIS. 

POR MEDIO DE ESTE ARTÍCULO, LA ANTIGUA FSSPX RECHAZÓ CIERTOS OFRECIMIENTOS DE "COLABORACIÓN" DE ESE PRELADO MODERNISTA FILOMASÓN, FILOMUSULMÁN Y FILOPROTESTANTE, PERO EL PAPA FRANCISCO CON LA CARTA DEL 4 DE ABRIL SOBRE LOS MATRIMONIOS EN LA FRATERNIDAD Y MONS. FELLAY CON LA ACEPTACIÓN DE ESA CARTA, HAN ABIERTO FINALMENTE LAS PUERTAS DE LA NEO-FSSPX A MONS. PLANET EN LA DIÓCESIS DE CARCASONA - NARBONA. 

DESDE AHORA EN ADELANTE A LA FSSPX LE SERÁ IMPOSIBLE NEGARSE A ACEPTAR TODAS LAS OFERTAS DE "AYUDA" DE ESTE OBISPO Y SE VERÁ COMPELIDA A CALLAR TODA CRÍTICA EN CONTRA DE ESTE "GRAN BENEFACTOR"; Y LO MISMO SUCEDERÁ CON LOS OBISPOS QUE SE MUESTREN IGUAL DE "DADIVOSOS" CON LA FSSPX EN EL RESTO DEL MUNDO, Y -POR CIERTO- CON ESE GRAN DEMOLEDOR DE LA IGLESIA Y GRAN “BIENHECHOR” DE LA FSSPX QUE ES EL PAPA FRANCISCO.

"Sus centinelas son ciegos, ninguno sabe nada. Todos son perros mudos que no pueden ladrar". 
(Isaías 56, 10)

"Duermen tus pastores... tus jefes reposan. Tu pueblo está disperso por los montes y no hay quien lo reúna". 
(Nahúm 3, 18)


Mons. Alain Planet, Obispo de Carcasona y Narbona
Como cada año desde 1995, la FSSPX organizó una peregrinación a Notre Dame de Marceille en Limoux (Aude). Una sola vez, el primer año, la misa de la peregrinación tuvo que realizarse en el exterior de la basílica, aunque en los terrenos del santuario. A partir de 1996, los fieles pudieron acceder, con el acuerdo del obispo de la época, Mons. Jacques Despierre, al coro, para asistir allí a la misa. Ciertamente, los confesionarios estaban cerrados con candados para que nuestros sacerdotes no pudieran absolver allí los pecados, por lo que administraron el sacramento fuera de los confesionarios. Pero las puertas permanecían abiertas para esta multitud que venía únicamente para… rezar. Los organizadores de la peregrinación siempre se aseguraron de agradecer a las autoridades eclesiásticas, tratando de mantener en lo posible relaciones respetuosas, como en otros lugares.
Esta es la situación heredada por Mons. Alain Planet cuando llegó a la diócesis el 24 de junio de 2004.
Hoy en día es difícil ver un aumento de confianza por su parte: nuevas condiciones han sido exigidas unilateralmente para que se pueda perpetuar una situación que funcionó perfectamente durante 15 años. Tanto la diócesis como la escuela de la Fraternidad estaban conscientes que todos los problemas tanto doctrinales, litúrgicos como canónicos, no estaban arreglados completamente -dejando a las autoridades respectivas a encargarse de ello- pero una puesta a disposición, no buscando resolver los viejos desacuerdos de cuarenta años, permitían una cierta recuperación de la confianza a nivel local. Pues ésta se encuentra manifiestamente quebrantada por las nuevas exigencias impuestas por el obispo:
«Si sus sacerdotes me solicitan los poderes de confesar, si ustedes utilizan los Santos Óleos de la diócesis, si soy yo quien confirma a los niños de sus escuelas; entonces todo se resolverá”.
Si por esta solicitud, el obispo de Carcasona y Narbona quiere asegurarse de que se reconozca su ministerio legítimo, entonces estamos listos para confirmarla. Si él desea, por estas disposiciones, escuchar de parte nuestra que la “pastoral” de los obispos de Francia, tanto doctrinal como litúrgica, es fiel a la Tradición de la Iglesia, entonces no podemos admitirlo.
En una entrevista reciente, nuestro superior general, Mons. Bernard Fellay, afirmó: “No hay duda alguna que en el futuro podría haber una colaboración con ciertos obispos”. Pidamos a Nuestro Señor para que suscite obispos valientes, como recibimos el apoyo de Mons. de Castro Mayer en Brasil o de Mons. Lazo en Filipinas, que supieron comprender esta crisis de la Iglesia.
En esta entrevista, Mons. Fellay continúa: Será indispensable que esto se haga con los obispos que han comprendido la crisis y que nos quieran verdaderamente". En efecto, Mons. Marcel Lefebvre, nuestro fundador, por experiencia vio en su tiempo que la dependencia de los obispos diocesanos era un medio oculto para que ellos contuvieran y destruyeran a fuego lento las obras sanas. El ejemplo de las comunidades Ecclesia Dei es también elocuente. Es porque ellas dependen de los obispos para recibir los poderes de confesar o para recibir la confirmación, que ellas han sido intimidadas, confinadas, reducidas al silencio y han sido invitadas progresivamente al birritualismo.
Entonces la cuestión que se plantea es de saber si Mons. Alain Planet “nos quiere verdaderamente” -como dice Mons. Fellay- a fin de responder a sus exigencias. ¿Quiere desarrollar nuestras obras establecidas en Aude por lo que ellas mismas son, alentándolas, extendiendo su ministerio? ¿O bien quiere hacer de ellas comunidades amarradas, a las cuales, después de haberles concedido los poderes de confesar -como si ya no existiera la situación de necesidad- terminaría por negárselas, por exigir de ellas otras condiciones que ya se les pide a otros: el birritualismo, el silencio sobre la doctrina y la presencia activa en la misa crismal del Jueves Santo?
Por supuesto, con el fin de conocer las verdaderas intenciones de Mons. Alain Planet hacia nosotros, no nos contentaremos con depender de rumores falsos o limitarnos a impresiones vagas. En el contexto actual, estas proposiciones por parte de un obispo serían inesperadas para algunos. Lo serían si -y solamente si- la voluntad de quien las otorga es de agrandar nuestras obras, no de destruirlas por vía de una obediencia que nos aprisionaría. Además, vamos a quedarnos con los hechos y las declaraciones del obispo de Carcasona y Narbona.
Para Mons. Planet, los masones son “hombres de buena voluntad”

El Obispo de Carcasona expresa simpatías con la Gran Logia Nacional de Francia, obediencia deísta de la cual numerosos miembros son católicos.

Mientras que algunos de sus cofrades en el episcopado recuerdan valerosamente la reprobación total de la Iglesia respecto de la masonería, Mons. Alain Planet manifestó, más de una vez, su real amistad por sus adeptos, confirmando su voluntad de dialogar con ellos, minimizando completamente el peligro que ellos representan, dando a entender que todas las obediencias no estaban en oposición con la Iglesia, dejando publicar (1) en los periódicos, anuncios de sus visitas a las logias masónicas como en l’Express del 23 de mayo de 2005:

“Inédito. El obispo de Carcasona, Mons. Alain Planet, hablará de las relaciones entre la Iglesia y la masonería, el 27 de mayo, en Narbona (Aude), durante una tendida de la Gran Logia nacional francesa”.
Interrogado por la cadena KTO el 13 de junio de 2008, él reconoció su compromiso por el diálogo con los masones:
"Todas las obediencias [masónicas] están [en Aude]. Pero, yo creo que allí también es mucho más complicado que esto. Hay todo un proceso de encuentros de masones que se lleva a cabo. Bueno, sin traicionar el secreto, puedo decir que hay incluso quienes trabajan en los grupos bíblicos. Se ha puesto justamente en el punto del encuentro (sic). No es tan simple como esto, tan definido. Luego, que quede claro que el ideal de la masonería no es exactamente el de la Iglesia católica, es evidente. Dicho esto, quiero decir que hay siempre un diálogo para los hombres de buena voluntad y que el diálogo existe en Aude”.
No sólo el ideal de la masonería no es exactamente el de la Iglesia, sino que es completamente contradictorio e incompatible con el de ella, volviendo particularmente nocivas estas relaciones. Incluso el sentido común del periodista lo condujo a preguntarse ante el obispo: “¿Qué espera usted de este diálogo?

El laxismo del obispo respecto al islam
El pasado 2 de noviembre, día de muertos, la iglesia de Viguier (Aude) fue apedreada. Lejos de tomar en serio esta nueva señal del odio al cristianismo en nuestro país, Mons. Alain Planet vio allí la diversión de algunos adolescentes, llegando hasta intercambiar los roles de los culpables y las víctimas:
“El desencadenamiento del odio anti-islámico que siguió a los acontecimientos de Carcasona, es mucho más ofensivo para el cristianismo y el mismo Cristo, que las boberías de algunos niños mal intencionados”.
Y durante la ceremonia de reparación, el obispo invitó al imam local a expresarse en la iglesia de Viguier. (France Catholique)

Mons. Planet, habitual en los templos protestantes
Mons. Alain Planet participa regularmente en ceremonias organizadas en los templos protestantes con los pastores.
Este fue el caso en Narbona el 8 de mayo de 2010, así como fue el caso en el templo reformado de Carcasona (cuyo servicio es proporcionado por una mujer pastora) el 23 de enero.
Durante una ceremonia de coloración política celebrando la defensa de los “sin papeles”, el obispo no temió escuchar la prédica del pastor para dar finalmente su bendición final.
Así, si él amenaza a los católicos tradicionalistas bajo pretexto de que no estarían en plena comunión; al revés, ninguna reserva tiene respecto a aquellos que no están en comunión en lo absoluto.
Finalmente, para la celebración del domingo de Pascua en 2009, Mons. Planet asistió al culto protestante celebrado por el pastor Pairou en Malportel (Aude).

El Motu proprio engendraría la “contaminación” de los ritos

En Pennautier (Aude): Mons. Planet concelebrando con sus cofrades de Perpiñán y de Pamiers durante la fiesta de la amistad.

¿Podemos legítimamente pensar que la finalidad de Mons. Planet es la de alentar la Misa tradicional? Verdaderamente podemos dudarlo cuando, en un estudio de televisión, afirmó su desaprobación a la liturgia preconciliar considerándola como “pobre”:

“Tuve la oportunidad de ser cura del ZUP y descubrí que la liturgia, cuando es vivida con gente que está desprovista de medios para recibir los discursos didácticos que tan bien sabemos hacer, son capaces de vivir las cosas. Porque lo vivimos juntos. La liturgia, es vivir el Evangelio con sus pies, con sus manos, con su nariz, con todo su cuerpo […] La liturgia de mi infancia era sin embargo muy pobre. Era interesante, pero muy pobre”. 

Misa de ordenación celebrada por Mons. Planet el 7 de julio de 2007 en Burkina Faso
Después el obispo de Carcasona explica diplomáticamente que el Motu Proprio podría engendrar una contaminación entre los ritos. Tememos de no verla en el mismo sitio:
“Frecuentemente estamos suspendidos entre dos liturgias. Lástima. Entonces esto puede ir en el sentido de enriquecimiento que desea el Santo Padre, o puede ir en el sentido de la contaminación que impiden a uno y otro existir. Por lo tanto creo que hay que dar toda su dimensión a la reforma litúrgica del Vaticano II y hay todavía mucho trabajo por hacer”.

La justicia hacia las hermanas de Fanjeaux
Finalmente, un poco de historia permite comprender el contexto del departamento de Aude. Uno de los hogares de la resistencia católica para conservar la doctrina y la liturgia, fue Saint Dominique de Cammazou en Fanjeaux, donde la Madre Ana María Simoulin, quien con un buen número de sus hermanas tomó sus distancias respecto a su comunidad decadente, vinieron a fundar en julio de 1975 una obra unánimemente reconocida pues ya tienen 182 religiosas y han fundado 9 casas nuevas.
La acogida del obispo de Carcasona fue de lo más distante, pues Mons. Pierre Marie Puech quien, el año siguiente, le dio como bienvenida a las religiosas un rescripto imponiéndoles la dispensa de sus votos de religión. El decreto agregaba:
“La misa ya no debe ser celebrada, tanto en latín como en francés, más que según el rito del Misal romano promulgado por Paulo VI”…
Hoy en día, Mons. Alain Planet propone confirmar en las escuelas que cuenten con capilla. Pero primero convendría que se hiciera justicia a las dominicas de Fanjeaux que siempre lo han merecido.

 Conclusión
Mons. Lefebvre en su tiempo estaba acostumbrado a solicitudes canónicas prometedoras garantizándole que todo sería resuelto mediando tal o cual concesión simbólica. Lejos de cegarse por un espejismo canónico, sabía sobre qué intenciones estas promesas se basaron. Es por ésta razón que Mons. Fellay le pidió a Roma las condiciones previas para restablecer un mínimo de confianza. ¿No habría que tomar estas precauciones a nivel de las diócesis también?
Una vez más, los hechos están allí, ante nosotros, revelando las intenciones profundas de los hombres y probando, si fuera necesario todavía, el estado de urgente necesidad en el cual se encuentra esta diócesis siniestrada.
Mañana, ¿tendremos que pedir una confirmación que nos será finalmente negada pasado mañana? En conciencia, no podemos permitir que predique ante nuestros alumnos un prelado que se empeña en afirmar sus relaciones con los protestantes, los musulmanes o los masones, los cuales reciben más consideraciones en esta diócesis que los católicos a quienes se añaden hábilmente condiciones con el fin de poner término a generosidades pasadas.
Sabemos demasiado bien lo que este sistema diocesano ha generado para no querer dejar entrar en nuestras escuelas, incluso por la predicación, una pastoral desaprobada por los hechos. Hoy en día no hay más que un solo seminarista en la diócesis de Mons. Planet. En su departamento, nuestra escuela de Saint Joseph des Carmes, situada en Montréal de l’Aude, ha provisto a los seminarios de la Fraternidad de 39 vocaciones sacerdotales desde que él es obispo (2004), sin contar los numerosos sacerdotes ordenados con anterioridad.
Juzgaremos el árbol por sus frutos para considerar la prudencia a adoptar.
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(1) Después de la aparición de otro artículo del Express n° 3010 de fecha marzo de 2009, Mons. Planet hizo publicar un “mensaje del obispo” en el cual confirmó la existencia de un grupo de católicos-masones y persistió en la utilidad de estos encuentros. Luego de su mensaje, Mons. Planet se vio obligado a recordar las directivas de la Iglesia respecto a la masonería. Este recordatorio parece puramente platónico respecto a los hechos patentes reportados en nuestro artículo…



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ADDENDUM: COMENTARIO LLENO DE ENTUSIASMO PUBLICADO HACE POCAS HORAS POR EL P. AULAGNIER, QUIEN FUE EXPULSADO DE LA FSSPX EL AÑO 2004 POR CAUSA DE SUS POSTURAS LIBERALES: 

"Mi comentario: Esto es el inicio del proceso de normalización canónica de la FSSPX en la Iglesia. Las cosas se harán de esta manera. Y ningún miembro de la FSSPX podrá oponerse a ello. Han terminado los temores inútiles de algunos contra esta normalización… El comportamiento de este obispo de Carcasona es un reconocimiento de facto de la catolicidad de la FSSPX, es un reconocimiento “en marcha”, en los hechos. Nada se le pide a la FSSPX a cambio, ni de abandonar “su” misa, ni reconocer el concilio… Cuánto tiempo perdido… El obispo la recibe “tal como ella es”. Es lo que pidió Mons. Lefebvre en su carta enviada al término de la visita apostólica, al cardenal Gagnon, el 21 de noviembre de 1987. ¡Es un día bendito! ¡Hay que darle gracias a Dios! El domingo del Buen Pastor voy a cantar, en la iglesia de Rolleboise, un TE DEUM." (Fuente)

jueves, 27 de abril de 2017

MORDIENDO EL ANZUELO: UN OBISPO DE FRANCIA AUTORIZA LOS MATRIMONIOS DE LA FSSPX

MONS. PLANET EN UN ACTO DE CONFRATERNIDAD ENTRE CATÓLICOS Y MUSULMANES EN CARCASONA EN ENERO.


Riposte catholique informa que "Mons. Alain Planet, Obispo de Carcasona, dará, mediante decreto que próximamente será expedido, una delegación irrestricta a todos los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para recibir el consentimiento matrimonial en todo el territorio de su diócesis y en todas las capillas de la FSSPX".

Pare situar correctamente el hecho en su contexto, hay que tener en cuenta que en Francia hay 15 arquidiócesis metropolitanas, 9 arquidiócesis y 72 diócesis, lo que da un total de 96 circunscripciones eclesiásticas. En todo el mundo hay 2981 diócesis u otras circunscripciones eclesiásticas equivalentes. Entonces, en 1 de 96 circunscripciones eclesiásticas francesas, y en 1 de las 2981 circunscripciones eclesiásticas que existen en el mundo, la FSSPX contará con esta delegación irrestricta (general y permanente) del Ordinario para la recepción del consentimiento matrimonial. 

¿Qué pasará en el futuro? ¿Muchos o pocos Obispos seguirán el ejemplo de Mons. Planet? La respuesta es incierta. Lo cierto es la impresionante astucia de los lobos con piel de oveja de la "iglesia conciliar":
  • Si, como en este caso, el Ordinario del lugar concede esa delegación irrestricta, la FSSPX queda comprometida por gratitud con ese Obispo modernista.
  • Si, al contrario, el Ordinario no está dispuesto a conceder una delegación irrestricta, sino caso a caso; la FSSPX está obligada a suplicarla al Obispo novus ordo cada vez que se deba celebrar un matrimonio.
  • Si el Obispo diocesano no concede la delegación a sacerdotes de la FSSPX, encomendará la recepción del consentimiento matrimonial a su propio clero modernista, con lo que la FSSPX deberá agradecer al Obispo la provisión de esos sacerdotes. 
  • En todos estos casos, la FSSPX va quedando comprometida con los Obispos liberales y se va vinculando paulatinamente a la estructura oficial, de modo que, con el tiempo, una hipotética vuelta atrás será prácticamente imposible.  
"Lo importante es que no hay más rechazo en sus corazones ... la reconciliación lleva su propio dinamismo interno que hará madurar las cosas" (Card. Cottier sobre la cuestión lefebvrista, entrevista dada a Zenit, 20-02-2002)

MONS. FELLAY: CARTA "POLÍTICAMENTE CORRECTA" N° 87 A LOS AMIGOS Y BIENHECHORES



"No podemos celebrar con alegría el 500º aniversario de la Reforma protestante". Gracias, Mons. Fellay, por aclararnos eso.

Esta nueva carta de Mons. Fellay es "políticamente correcta", como es costumbre en las declaraciones del Superior General, por limitarse a repetir ciertas verdades acerca del protestantismo sobradamente conocidas por los amigos y bienechores, y, principalmente, por omitir toda crítica al demoledor Francisco, que sí celebró el aniversario de la satánica rebelión protestante, y con tan grande alegría como para convertirse en el primer papa en la historia que viajó a territorio protestante para festejar ese tremendo desastre

No se podía obviar. Algo tenía que decir Mons. Fellay -aunque tardía y diplomáticamente- acerca de los 500 años del alzamiento del heresiarca Lutero en contra de la Iglesia de Cristo. Los conservadores del muy leído sitio español "Adelante la Fe", justamente horrorizados por el gravísimo escándalo de la sacrílega asistencia del papa a las celebraciones de Lund, pero, al mismo tiempo, llenos de vanas esperanzas en Mons. Fellay; publicaron, en noviembre pasado, las declaraciones de dos superiores de distrito de la Fraternidad "a la espera de un comunicado de la Casa General de la FSSPX". Pues bien, este comunicado de la Casa General de la FSSPX nunca llegó. Así que la gente de "Adelante la Fe", al igual que muchos fieles de la FSSPX que no son capaces de decidir si están con el acuerdo traidor o están con Mons. Lefebvre, con la Verdad, con Cristo, tienen dos opciones: o siguen esperando y soñando con reacciones varoniles de la FSSPX, o despiertan y entienden que Mons. Fellay no critica al papa Francisco -terrible demoledor de la fe y el más escandaloso Pontífice de toda la historia- porque si cumple ese gravísimo deber, pone en riesgo el pretendido reconocimiento de la FSSPX por parte de Roma liberal, modernista y apóstata. Primero la unidad y la paz, y luego la Verdad.

¿Y dónde quedó la primera "condición sine qua non" dispuesta por el capítulo general del 2012 para la aceptación de un acuerdo con Roma?: "Libertad de (....) corregir, reprender incluso públicamente los fautores de errores o novedades del modernismo, del liberalismo, del Concilio Vaticano II y sus consecuencias". ¿Acaso el papa Francisco no es fautor de errores o novedades del modernismo, del liberalismo, del Concilio Vaticano II y sus consecuencias? ¿La FSSPX no tiene nada que criticar a Francisco por sumarse a los festejos del levantamiento de Lutero? ¡Ah! Pero los acuerdistas de la FSSPX no tardaron en desechar las "condiciones sine qua non" del 2012: "Lo que hago ahora es decir a Roma: la única, la condición sine qua non para aceptar un reconocimiento, es que nos acepten como somos." (Mons. Fellay, conferencia a los fieles en Brasil, noviembre de 2015). Lo cierto -reiteramos- es que para la Neo-FSSPX, importa más la tranquilidad y la unidad que la Verdad

A propósito de estas cosas, es interesante saber que ayer, a horas de la publicación de esta inofensiva carta, el acuerdista P. Schmidberger andaba en al Vaticano. ¿Haciendo qué? Secreto. Esto nos dijo un lector de Europa hace un par de horas: "Un amigo mío se encontró ayer con el P. Schmidberger en el Vaticano. Él estaba cruzando la plaza con el ceño fruncido."  


Carta a los amigos y bienhechores nº 87


ABRIL 27, 2017 DE FSSPX.NEWS

El libre examen de Lutero niega la necesidad de una autoridad sobrenatural y hace que sea imposible unidad en la verdad.

Queridos amigos y bienhechores:

Hace 500 años, Martín Lutero se rebelaba contra la Iglesia, arrastrando en pos de sí una tercera parte de Europa. Fue tal vez la pérdida más importante que sufrió la Iglesia católica durante su historia después del cisma de Oriente del año 1054. De este modo privó a millones de almas de los medios necesarios para la salvación, alejándolos no de una organización religiosa entre tantas, sino de la única Iglesia fundada por nuestro Señor Jesucristo, al mismo tiempo que negaba su carácter sobrenatural y su necesidad para la salvación. Desfiguró completamente la fe, rechazando sus dogmas fundamentales, como lo son el santo sacrificio de la Misa, la presencia real de Jesucristo en la sagrada Eucaristía, el sacerdocio, el papado, la gracia y la justificación.

A la base de su pensamiento, que aún hoy es el del protestantismo en su conjunto, se halla el libre examen. Este principio equivale a negar la necesidad de una autoridad sobrenatural e infalible que pueda imponerse al juicio personal y privado, y dirimir los debates existentes entre aquellos a los que debe guiar en su camino al cielo. Este principio claramente reivindicado hace totalmente imposible el acto de fe sobrenatural, que reposa sobre la sumisión de la inteligencia y de la voluntad a la verdad revelada por Dios y enseñada por la Iglesia con autoridad.

El libre examen, establecido como principio, hace no sólo inaccesible la fe sobrenatural,  que es el camino de la salvación («el que no crea será condenado», Marc. 16, 16), sino también imposible la unidad en la Verdad. De este modo ha asentado como un principio para los protestantes la imposibilidad de conseguir tanto la salvación eterna como la unidad en la Verdad. Y de hecho, la multiplicación de las sectas protestantes no cesa de aumentar desde el siglo XVI.

Ante un espectáculo tan desolador, ¿quién no comprenderá los maternales esfuerzos de la verdadera Iglesia de Cristo para buscar a la oveja perdida? ¿quién no alabará sus numerosas iniciativas apostólicas para liberar a tantas almas prisioneras de este falaz principio que les impide el acceso a la salvación eterna? Esta preocupación por el retorno a la unidad de la verdadera fe y de la verdadera Iglesia se halla a través de los siglos. No es nada nuevo, basta considerar la oración del Viernes Santo:

Oremos por los herejes y cismáticos, para que Dios Nuestro Señor los saque de todos sus errores, y se digne volverlos al gremio de la Santa Madre Iglesia Católica y Apostólica.

Oh Dios omnipotente y eterno, que a todos salvas, y no quieres que ninguno se pierda; mira compasivo a tantas almas seducidas por la astucia diabólica; para que, renunciando a toda perversidad herética, vuelvan sobre sí y entren en la unidad de tu verdad.

Este lenguaje tradicional no deja lugar para la confusión tan ampliamente extendida hoy en nombre de un falso ecumenismo. Las advertencias de la Congregación del Santo Oficio en 1949, después de varios documentos pontificios, el más importante de los cuales es ciertamente la encíclica Mortalium animos de Pío XI (1928), estas justificadas advertencias parecen ya letra muerta. Sin embargo, los peligros de este irenismo ecuménico, denunciado por Pío XII en Humani generis (1950), son inmensos y gravísimos, ya que desalienta las conversiones al catolicismo. ¿Qué protestante, viendo cómo se alaban las «riquezas» y «venerables tradiciones» de la Reforma de Lutero, sentiría la necesidad de convertirse? Por otra parte, se ha suprimido del vocabulario católico oficial aun la palabra «conversión» en relación con las demás confesiones cristianas.

Además, esta nueva actitud, llena de alabanzas hacia el protestantismo y de arrepentimiento hacia el catolicismo, provoca –es un hecho– la pérdida de la fe en un sinfín de católicos. Cada encuesta sobre la fe de los católicos muestra los desmanes que produce este alineamiento espantoso con los protestantes. ¿Cuántos católicos están contagiados en este siglo XXI por lo que la Iglesia condenó, hasta el Concilio Vaticano II, bajo el nombre de indiferentismo? Error funesto que afirma que todo el mundo está salvado, sea cual fuere su religión. Error que se opone diametralmente a las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo mismo y de toda la Iglesia. Sin embargo, si alguien se atreve a denunciar este error opuesto a la fe católica bimilenaria, se lo considera enseguida como un fanático o un peligroso extremista.

También en nombre de este nuevo ecumenismo se inventó la nueva liturgia, la cual tiene tales relaciones con la Cena protestante, que varios teólogos protestantes han podido afirmar que sus correligionarios podrían utilizar el nuevo misal católico, como por ejemplo Max Thurian de Taizé. Y durante este tiempo los hijos de la Iglesia católica se veían privados de los más hermosos tesoros de la alabanza divina y de la gracia. Gracias a Dios, Benedicto XVI declaró valientemente que la liturgia multisecular no había sido abrogada jamás, pero durante más de 40 años en todo el mundo la reforma litúrgica postconciliar alejó a millones de fieles de las iglesias, pues ya no encontraban en ellas lo que esperaban de la Iglesia católica.

¿Cómo sorprenderse, pues, de que este ecumenismo que supuestamente debía promover la unidad de los cristianos, haga tan pocos avances?

Monseñor Marcel Lefebvre, ya desde el Concilio, denunció este nuevo modo de proceder con los protestantes, que se disfrazaba bajo el nombre de ecumenismo. De hecho, este término tan elástico expresa un manera general de ver y de obrar, introducida en la Iglesia durante el Concilio Vaticano II. Se trata de una benevolencia mostrada hacia todos los hombres, de una voluntad decidida de no condenar ya el error, de una búsqueda en todas las direcciones de «lo que nos une» de preferencia a lo que nos separa... Y lo que debería haber sido tan sólo el primer paso de un camino hacia la unidad, en el marco de una captatio benevolentiae, se transformó rápidamente en una búsqueda querida por sí misma, convertida en su propio fin; una búsqueda interminable en pos de una verdad indefinida, que se apartaba entonces de su fin objetivo: el retorno a la unidad de la Iglesia de aquellos que la habían abandonado. Así, cambió el sentido del término ecumenismo, se modificó el concepto de unidad, y se falsearon los medios para llegar a ello.

A la claridad tradicional de una Iglesia que sabe ser la única verdadera, y que lo proclama en voz alta, sucedió una doctrina nueva y confusa –mezcla de autodenigración arrepentida y de relativismo postmoderno («no tenemos toda la verdad», por ejemplo)– que conduce actualmente a una gran mayoría de católicos a rechazar la afirmación de que sólo hay una vía de salvación, que hemos recibido de Jesucristo mismo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie va al Padre sino por Mí» (Juan 14, 6).

Se ha cambiado subrepticiamente el sentido del dogma «Fuera de la Iglesia no hay salvación» por ideas confusas, llegando a alterar la afirmación de la identidad de la Iglesia de Cristo con la Iglesia católica. El Cardenal Walter Kasper, entonces presidente del Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos, reconocía que la nueva definición de la Iglesia (subsistit in) es lo que hizo enteramente posible el ecumenismo promovido desde el Concilio. Esta confesión, salida de labios de semejante personalidad, es importante, y hay que tomarla en serio.

Estas son, en resumidas cuentas, las razones de por qué no podemos celebrar con alegría el 500º aniversario de la Reforma protestante. Muy al contrario, gemimos por esta cruel desgarradura. Rezamos y trabajamos, en pos de Nuestro Señor, para que las ovejas vuelvan a encontrar el camino seguro que las conducirá a la salvación, el de la santa Iglesia católica y romana.

Rezamos también para que se abandone cuanto antes este irenismo ilusorio, y para que en su lugar renazca un verdadero movimiento de conversión, como existía antes del Concilio, en particular en los países anglosajones.

Finalmente, en este centenario de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima, rezamos asimismo para que los llamados de la Santísima Virgen María sean escuchados. Ella ha prometido la conversión de Rusia, cuando el Sumo Pontífice se digne consagrar explícitamente este país a su Corazón Inmaculado. Redoblemos nuestras oraciones y sacrificios para que la promesa de la Madre de Dios se haga realidad sin tardanza.

Que Ella con su divino Hijo, cum prole pia, les bendiga en este tiempo pascual, y nos conduzca a todos a la eterna bienaventuranza.

Domingo de Pascua 2017
+Bernard Fellay

ACUERDO INMINENTE ENTRE ROMA APÓSTATA Y LA FSSPX: PRIMACÍA DEL DESEO DE UNIDAD Y DE PAZ SOBRE EL SANTO AMOR A LA VERDAD

Mons. Juan Ignacio Arrieta pertenece al Opus Dei y es el Secretario del Consejo Pontificio para los textos Legislativos y el Coordinador de la comisión para la reforma del Instituto para Obras de Religión (Banco Vaticano). En una entrevista publicada el lunes 24 de abril, que se puede leer entera en el link arriba señalado, se dice:
"Respecto a si la Iglesia aprobará próximamente una nueva prelatura, monseñor Arrieta considera que “es una opción muy posible para la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (los lefebvrianos) por los datos que hay a corto plazo. La problemática de tipo doctrinal se ha apaciguado y concretado. El superior general, monseñor Bernard Fellay, en manifestaciones públicas, ha expresado su deseo de unidad de toda la Iglesia Católica".

martes, 25 de abril de 2017

PARA RELEER II: INTRODUCCIÓN DE MONS. LEFEBVRE AL LIBRO "LE DESTRONARON, DEL LIBERALISMO A LA APOSTASÍA. LA TRAGEDIA CONCILIAR"



Fuente (comentario de NP en color rojo)

¿A dónde vamos? ¿Cuál será el término de todos los cambios actuales? No se trata tanto de guerras, de catástrofes atómicas o ecológicas, sino sobre todo de la revolución fuera y dentro de la Iglesia, de la apostasía, en fin, que gana pueblos enteros, antaño católicos, e incluso la Jerarquía de la Iglesia hasta su cima. 

Roma parece sumergida en una ceguera completa, la Roma de siempre está reducida al silencio, paralizada por la otra Roma, la Roma liberal que la ocupa. Las fuentes de la gracia y de la fe divinas se agotan y las venas de la Iglesia canalizan por todo su cuerpo el veneno mortal del naturalismo. 

Es imposible comprender esta crisis profunda sin tener en cuenta el hecho central de este siglo: el segundo Concilio Vaticano. Creo que mi sentir en relación a él es bastante conocido para que pueda decir, sin rodeos, el fondo de mi pensamiento: sin rechazar en su totalidad ese concilio, pienso que es el desastre más grande de este siglo y de todos los siglos pasados desde la fundación de la Iglesia. En esto, no hago más que juzgarlo por sus frutos, utilizando el criterio que nos ha dado Nuestro Señor (Mat. 7, 16). 

Cuando se pide al Card. Ratzinger que muestre algunos buenos frutos del Concilio, no sabe qué responder (1); y al preguntarle un día al Card. Garrone cómo un “buen” concilio había podido producir tan malos frutos, me respondió: “¡No es el Concilio, son los medios de comunicación social! (2)”. [Nada nuevo bajo el sol: treinta años después, los liberales y modernistas que ocupan Roma mantienen exactamente el mismo mentiroso discurso, como sucede con el "gran amigo" de la FSSPX, Mons. Pozzo, que hace pocos días ha dicho: "El Papa Benedicto XVI habló de un “concilio verdadero” y un “concilio virtual”, siendo éste último el fruto del poder de los medios de comunicación masivos, la corriente modernista en teología, en otras palabras, la “ideología conciliar” que se ha superpuesto a la “mens” verdadera de los padres del concilio."] Aquí, un poco de reflexión puede ayudar al sentido común: si la época postconciliar está dominada por la revolución en la Iglesia, ¿no es simplemente porque el Concilio mismo le dio entrada? “El Concilio es 1789 en la Iglesia”, declaró el Card. Suenens. “El problema del Concilio fue asimilar los valores de dos siglos de cultura liberal”, dijo el Card. Ratzinger. Y explica: Pío IX con el Syllabus, había rechazado definitivamente el mundo surgido de la Revolución, al condenar esta propuesta: “El Pontífice romano puede y debe reconciliarse y acomodarse con el progreso, con el liberalismo y con la civilización moderna” (N° 80). 

El Concilio, dice abiertamente Joseph Ratzinger, ha sido un “Contra Syllabus” al efectuar esta reconciliación de la Iglesia con el liberalismo, particularmente por medio de la Gaudium et Spes, el más largo documento conciliar. Así se deja la impresión que los Papas del siglo XIX no supieron discernir en la Revolución de 1789 la parte de verdad cristiana asimilable por la Iglesia. ¡Una afirmación así es absolutamente dramática, sobre todo en la boca de representantes del magisterio de la Iglesia! De hecho y esencialmente ¿qué fue la Revolución de 1789? Fue el naturalismo y el subjetivismo del protestantismo, traducidos en normas jurídicas e impuestos a una sociedad todavía católica. De allí la proclamación de los derechos del hombre sin Dios; de allí la exaltación de la subjetividad de cada uno, a expensas de la verdad objetiva; de allí el poner en el mismo nivel todas las creencias religiosas ante el Derecho; de allí, en fin, la organización de la sociedad sin Dios y sin Nuestro Señor Jesucristo. Una sola palabra designa esta teoría monstruosa: el liberalismo. Por desgracia allí tocamos verdaderamente al “misterio de iniquidad” (II Tes. 2, 7). 

Después de la Revolución, el demonio suscitó dentro de la Iglesia hombres llenos del espíritu de orgullo y de novedad, presentándose como reformadores inspirados que, soñando reconciliar la Iglesia con el liberalismo, intentaron realizar una unión adúltera entre la Iglesia y los principios de la Revolución. Ahora bien ¿cómo conciliar a Nuestro Señor Jesucristo con un enjambre de errores que se oponen tan diametralmente a su gracia, a su verdad, a su divinidad y a su realeza universal? No; los Papas no se equivocaron cuando, apoyados en la tradición y asistidos por eso mismo por el Espíritu Santo, condenaron con su autoridad suprema y con una continuidad notable la gran traición católica liberal. Entonces, ¿cómo logró la secta liberal imponer sus puntos de vista en un concilio ecuménico? ¿Cómo la unión contra natura entre la Iglesia y la Revolución ha podido dar a luz el monstruo cuyas divagaciones llenan ahora de espanto incluso a sus más fervientes adeptos? 

Son estas preguntas las que trato de responder en estas charlas sobre el liberalismo, mostrando que una vez que penetró en la Iglesia, el veneno del liberalismo, la conduce a la apostasía por consecuencia lógica. 

Del Liberalismo a la Apostasía; tal es entonces el tema de estos capítulos. Ciertamente, ¡vivir en un tiempo de apostasía no tiene en sí nada de agradable! Pensemos sin embargo, que todos los tiempos y todos los siglos pertenecen a Nuestro Señor Jesucristo: “Ipsius sunt tempora et saecula”, nos hace decir la liturgia pascual. Este siglo de apostasía, sin duda de manera distinta a los siglos de fe, pertenece a Jesucristo. Por una parte, la apostasía de la mayoría pone de manifiesto la fidelidad heroica del  pequeño número; así era en los tiempos del profeta Elías en Israel, cuando sólo siete mil hombres preservados por Dios se negaron a doblar su rodilla ante Baal (III Rey. 19, 18). No doblemos pues la rodilla ante el ídolo del “culto del hombre”, “establecido en el santuario y residiendo como si él fuera Dios” (II Tes. 2, 4). ¡Sigamos siendo católicos, adoradores del único Verdadero Dios, Nuestro Señor Jesucristo, con el Padre y el Espíritu Santo! 

Por otra parte, como testimonia la historia de la Iglesia, toda edad de crisis prepara una edad de fe y, en la fidelidad a la tradición, una renovación verdadera. A todos vosotros os toca contribuir, queridos lectores, recibiendo humildemente lo que la Iglesia nos ha transmitido hasta la víspera del Vaticano II, por la boca de los Papas, y que yo os transmito a mi vez. Es esta enseñanza constante de la Iglesia que he recibido sin restricción, la que os comunico sin reserva “quam sine fictione dedici, sine invidia communico” (Sab. 7, 13).
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(1) Joseph Card. Ratzinger, Informe sobre la Fe, B.A.C. popular, Madrid, 1985, págs. 45-48.

(2) Entrevista del 13 de enero de 1975.

lunes, 24 de abril de 2017

PARA RELEER I: PREFACIO DE MONS. LEFEBVRE AL LIBRO "LE DESTRONARON, DEL LIBERALISMO A LA APOSTASÍA. LA TRAGEDIA CONCILIAR"



Fuente (extracto)

La idea de esta obra nació con algunas conferencias sobre el liberalismo dadas a los seminaristas de Ecône. El fin de esas conferencias era instruir a esos futuros sacerdotes sobre el error más grave y más nocivo de los tiempos modernos y permitirles formarse un  juicio conforme a la verdad y a la fe sobre todas las consecuencias y manifestaciones del liberalismo ateo y del catolicismo liberal. 

Los católicos liberales introducen los errores liberales en el interior de la Iglesia y en las sociedades todavía algo católicas. Es muy instructivo volver a leer las enseñanzas de los Papas al respecto y comprobar el vigor de sus condenaciones. Es de gran valor recordar la aprobación de Pío IX a Luis Veuillot, autor del admira- ble libro L’Ilusion Libérale [La Ilusión Liberal], y la del Santo Oficio al del Padre Félix Sardá y Salvany El Liberalismo es Pecado. ¿Qué habrían pensado esos autores si hubieran comprobado, como nosotros hoy, que el liberalismo es rey y señor en el Vaticano y en los episcopados? De allí la urgente necesidad, para los futuros sacerdotes, de conocer este error. Pues el católico liberal tiene un falso concepto del acto de fe, como bien lo muestra el Padre Sardá (Cap. VII). La fe no es ya una dependencia objetiva de la autoridad de Dios, sino un sentimiento subjetivo, que, en consecuencia, respeta todos los errores y especialmente los errores religiosos. Luis Veuillot en su Cap. XXXIII muestra bien que el principio fundamental del 1789 es la independencia religiosa, la secularización de la sociedad y en definitiva, la libertad religiosa. 

Y mientras se llevaba a cabo este trabajo, cumplíase en Asís la más abominable manifestación del catolicismo liberal, prueba tangible de que el Papa y aquellos que lo apoyan tienen una falsa noción de la fe, noción modernista, que va a sacudir todo el edificio de la Iglesia. El Papa mismo lo anuncia en su alocución del 22 de diciembre de 1986 a los miembros de la Curia. A fin de guardar y proteger la fe católica de la peste del liberalismo, este libro me  parece llegar muy oportunamente, haciéndose eco de las palabras de Nuestro Señor: “Aquel que crea será salvo, aquel que no crea se condenará”; es esta fe la que el Verbo de Dios encarnado ha exigido a todos si quieren ser salvados. Ella causó su muerte, y siguiendo su camino, la de todos los mártires y testigos que la han profesado. 

Con el liberalismo religioso, no hay más mártires ni misioneros, sino liquidadores de la religión, reunidos alrededor de la pipa de una paz puramente verbal. Lejos de nosotros ese liberalismo sepulturero de la Iglesia católica. Siguiendo a Nuestro Señor llevemos el estandarte de la Cruz, único signo y única fuente de salvación. 

Ecône, 13 de enero de 1987 en la fiesta del Bautismo de Nuestro Señor

                                                                   + MARCEL LEFEBVRE

domingo, 23 de abril de 2017

R.P. TRINCADO - SERMÓN DEL DOMINGO I DESPUÉS DE PASCUA


Y les dijo Cristo: "La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió, así también yo os envío". Y dichas estas palabras, sopló sobre ellos y les dijo: "recibid al Espíritu Santo: a los que perdonéis los pecados les quedarán perdonados y a los que se los retengáis les quedarán retenidos".
Como Dios Hijo fue enviado por Dios Padre, Cristo, a su vez, envía a sus Apóstoles al mundo con un fin determinado y con un poder determinado: el fin que les señala es salvar a los hombres y el poder que da para eso no es el de un dominio tiránico sobre las ovejas, el de un control férreo sobre las vidas de los creyentes; sino el poder de perdonar los pecados, el poder de la misericordia, un poder en el que, ante todo, resplandecen el amor y la mansedumbre. Y aunque solamente se ha dado a los sacerdotes católicos ese poder que es capaz de abrir a las almas las puertas del Cielo, la inmensa mayoría de los hombres ignora o desprecia ese poder, esa misericordia, ese amor; y van por los caminos oscuros que alejan de Dios, hacia las tinieblas eternas del infierno.
Los demonios, por su parte, son enviados por Satanás al mundo para condenar a los hombres introduciéndolos en el pecado y reteniéndolos en él. La victoria de Dios en nuestras vidas es el fracaso del demonio. La victoria del demonio sobre un alma hace inútil la muerte de Cristo, hace infructuosa la Redención para esa alma en particular. Nuestro Señor Jesucristo ha venido a salvarnos, el demonio ha venido a condenarnos, y nosotros hemos venido a decidir quién vencerá en nuestras vidas: Dios o el diablo. Esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe, dice San Juan en la Epístola de hoy. Sin la fe católica es imposible que Cristo venza en la guerra que cada uno de nosotros ha venido a librar a esta tierra. Nuestra fe es la victoria que vence al mundo. Fue para destruir la fe y derrotar a Cristo, que el demonio planeó y ejecutó el portentoso engaño del Vaticano II.
“El Papa actual y estos obispos -afirma Mons. Lefebvre en su libro “Itinerario Espiritual”- ya no trasmiten a Nuestro Señor Jesucristo, sino una religiosidad sentimental, superficial, carismática, por la cual ya no pasa la verdadera gracia del Espíritu Santo en su conjunto. Esta nueva religión no es la religión católica; es estéril, incapaz de santificar la sociedad y la familia.”
Desde ese concilio, entonces, una falsa religión antropocéntrica (humanista) tiende a reemplazar, en la Iglesia, a la verdadera religión teocéntrica. Y aunque esa religión nueva y falsa está causando grandísimos estragos a innumerables almas desde hace 50 años, siendo propagada desde dentro por un clero católico traidor plagado de envenenadores liberales y modernistas, y extendiéndose cada vez más, como tumor maligno o como gangrena; nunca logrará suplantar enteramente a la religión verdadera. Nunca, porque Cristo prometió que “las puertas del Infierno no prevalecerán” contra su Iglesia.
Para salvar nuestras almas, debemos rechazar esa nueva religión mentirosa y conservar la fe de siempre. Dice el Introito de esta Misa: como bebés recién nacidos, aleluya, como espirituales; desead la leche espiritual sin maldad. Ese alimento espiritual purísimo es la fe de siempre, la fe que profesaron los católicos de todos los tiempos y de todos los lugares hasta el maldito concilio Vaticano II. ¿Se exagera al calificar de “maldito” al último concilio? No: ese concilio es verdadera y propiamente maldito y satánico.
Dice Mons. Lefebvre en la obra antes referida: “El mal del concilio es la ignorancia de Jesucristo y de su Reino. Es el mal de los ángeles malos, el mal que encamina al infierno.” "El resultado de este concilio es mucho peor que el de la Revolución" (francesa). “No hay que tener miedo de afirmar que las autoridades romanas actuales, desde Juan XXIII y Pablo VI, se han hecho colaboradoras activas de la Masonería judía internacional y del socialismo mundial.”
Y en su libro "Le Destronaron”, Mons. Lefebvre no vaciló en afirmar que el concilio "es el desastre más grande (que ha sucedido a la humanidad) desde la fundación de la Iglesia". Sí, porque ningún otro desastre ha dañado tanto la fe, ningún otro desastre ha debilitado y desfigurado tanto a la Iglesia, ningún otro desastre ha resultado tan devastador para las almas como el concilio Vaticano II. Nadie pudo imaginar jamás que un concilio de la misma Iglesia de Cristo iba a ser “degollador”, iba a intentar separar a Cristo de su Cuerpo Místico, convirtiendo al 99,99% de los católicos en herejes al menos materiales. Porque ese concilio -por la vía astutísima de las palabras ambiguas, no de una contradicción directa o abierta del dogma- osó fundar, dentro de la Iglesia, una nueva religión opuesta a la única religión verdadera; el Vaticano II es la más grande trampa, el mayor fraude, la más colosal siembra de cizaña que el demonio haya hecho jamás. En momentos en que los acuerdistas que dirigen la FSSPX se esfuerzan por disimular la inconmensurable maldad del concilio a fin de no chocar con los anticristos que usurpan la Jerarquía católica, conviene decir esta verdad terrible: sólo dos acontecimientos en la historia humana son peores que el Vaticano II: el deicidio y el pecado original.
Queridos fieles: la victoria que ha vencido al mundo es nuestra fe. Conservemos la fe para que Cristo venza. Bendigamos siempre el día en que, por gracia de Dios, pasamos del “catolicismo liberal” de las Parroquias al catolicismo verdadero de la FSSPX. Gracias a eso pudimos conservar el tesoro de la fe que vence al mundo. Bendigamos también el día y la hora en que, por nueva gracia de Dios, salimos de una Fraternidad finalmente envenenada por el liberalismo, que busca capitular ante Roma apóstata. Gracias a eso podremos seguir conservando el tesoro de la fe que vence al mundo.
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Imagen: "Misa en una cabaña de Connemara" (Irlanda), por Aloysius O'Kelly (1853-1936). 

viernes, 21 de abril de 2017

¡BRAVO!: LA SECTA ANTICATÓLICA DE LOS "TESTIGOS DE JEHOVÁ" ES PROHIBIDA EN RUSIA


Testigos de Jehová oficialmente prohibidos en Rusia y ordenan incautar todas sus propiedades

Fuente

20-abril-2017. El Tribunal Supremo de Rusia declaró como un grupo extremista a los Testigos de Jehová y ordenó la incautación de todos sus bienes en ese país.

Con efecto inmediato quedaron suspendidas todas las actividades de esta religión, luego que el ministerio de Justicia hace unas semanas presentara una demanda.

Svetlana Borísova, vocera del ministerio, dijo que los Testigos de Jehová distribuyen textos extremistas y su negativa a la transfusión de sangre, atenta contra la vida. En Rusia los Mormones y la cienciología, tuvieron el mismo destino. 
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UE defiende libertad de reunión de Testigos Jehová tras prohibición en Rusia

Fuente

21-abr-2017. El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) de la Unión Europea (UE) defendió hoy en un comunicado el derecho a la libertad de reunión de los Testigos de Jehová tras la prohibición de Rusia de ejercer la práctica de ese culto.

"Los Testigos de Jehová, al igual que otros grupos religiosos, deben poder disfrutar pacíficamente de su libertad de reunión sin intromisión, tal y como garantiza la Constitución de Rusia y sus compromisos internacionales de Derechos Humanos", comunicó la portavocía del SEAE en un comunicado.

La agencia comunitaria reiteró su continua "promoción de la libertad de religión o creencia" como un derecho que puede ser ejercitado por "todo el mundo en todas partes", basado en los principios de "igualdad, no discriminación y universalidad", sentencia la nota.

El Tribunal Supremo de Rusia prohibió ayer las actividades de los Testigos de Jehová al considerarlos una organización extremista y ordenó la incautación de todas sus propiedades.

De esta forma, a partir de ahora queda suspendida "con efecto inmediato" la práctica de ese culto y se disuelve tanto el Centro de dirección de esta organización religiosa en Rusia como sus 395 filiales en todo el país.

jueves, 20 de abril de 2017

ENTREVISTA A MONS. WILLIAMSON ACERCA DE LA CONSAGRACIÓN EPISCOPAL DEL P. ZENDEJAS

Por Sean Johnson.
En el Comentario Eleison (N° 504), Su Excelencia anunció su intención de consagrar un cuarto Obispo (P. Gerardo Zendejas) para la Resistencia el 11 de mayo en Vienna, VA (USA). ¿Podría compartir con nosotros sus principales motivos para llevar a cabo esta planeada consagración episcopal?
En el número de otoño 2016 de la revista de los Dominicos de Avrillé “Le Sel de la Terre”, se publicó una carta de Mons. Lefebvre del 28 de octubre de 1988, dirigida a los Tradicionalistas de habla inglesa y escrita en inglés, que dice: “Estamos en tiempos de la gran apostasía. Necesitamos más y más obispos y sacerdotes, muy católicos. Son necesarios en todas partes del mundo.
¿Qué clase de reacción ha recibido Su Excelencia en respuesta a esta consagración episcopal anunciada?
Abrumadoramente positiva. Muchos católicos que quieren conservar la Fe ven en este futuro obispo una esperanza seria de tener un pastor sensato y serio para ayudarlos a llegar al Cielo. Las cosas se demuestran con hechos, pero la esperanza es de estabilidad y constancia en nuestra escena de creciente confusión.
¿Podría compartir con nosotros algunas de las razones para elegir consagrar al P. Gerardo Zendejas en particular?
El P. Zendejas tiene 54 años, suficientemente joven para tener bastantes años útiles por delante, suficientemente viejo para tener casi 30 años de experiencia detrás de él, la mayoría de esos años los pasó en la FSSPX. En su decisión de unirse a la “Resistencia” no hubo trazas de rebelión, sino una lenta y madura decisión para hacer lo que debía para servir a la Fe. Un buen signo, me parece, es que Mons. Fellay no quería dejarlo ir de la Fraternidad.
Aunque Mons. Fellay fue consagrado por Mons. Lefebvre con solo 30 años de edad, y con solo 6 años de sacerdocio (y sin más educación que la de cualquier otro sacerdote de la FSSPX recibía en Ecône), un famoso y arbitrario comentario en un foro cuestionó la aptitud intelectual/académica del P. Zendejas para el episcopado (aunque cuando sea consagrado obispo tendrá casi 25 años más de experiencia sacerdotal y madurez que Mons. Fellay tuvo en la suya). ¿Qué respondería Su Excelencia a tal acusación?
La Iglesia Católica siempre necesita un cierto número de sacerdotes bien formados, pero la mayoría de los sacerdotes de antaño contaban con poco más que su formación de seminario. De hecho, la formación dada por los seminarios del Arzobispo era sólida y exigente, al nivel de estudios universitarios aceptables y debido a su verdad, considerablemente por encima del nivel de la mayoría de los intelectuales e intelectualismo actual. ¿No fueron los Jesuitas y Dominicos “intelectuales” los líderes del neo-modernismo del Vaticano II, y emponzoñadores de la Iglesia por su seudointelectualismo desde entonces?
Su Excelencia decidió dar la noticia de esta consagración episcopal con mucho más tiempo de anticipación que en los casos de Mons. Faure y Mons. Tomás de Aquino. ¿Puede darnos las razones?
La consagración de Mons. Faure tuvo lugar con muy poca anticipación en caso de que los múltiples enemigos de la Fe, si hubieran sabido con bastante tiempo, hubieran querido impedirla por cualquier medio a su disposición. Lo mismo se aplica, en menor medida, a la consagración de Mons. Tomás de Aquino. Ahora el gato está fuera de la bolsa, por así decirlo, y ya no existe el mismo riesgo de exterminio de la Resistencia católica por la parálisis de sus Obispos. Ahora ya hay muchos como para deshacerse de todos al mismo tiempo. También porque muchos católicos que quieren conservar la Fe estarán felices con la información anticipada que les permitirá asistir a esta ceremonia única de Consagración de un nuevo Obispo, siendo este obispo una seria esperanza para el futuro de su Fe Católica.
En los Comentarios Eleison que anunciaron la Consagración Episcopal, Su Excelencia explicó la necesidad de la autoridad, y en combinación con su analogía o paralelo respecto a la localización geográfica de los 4 obispos originales de la FSSPX con los cuatro obispos de la Resistencia, algunos están tratando de sacar de esta referencia a la geografía y a la autoridad, una intención suya de impartir jurisdicción territorial a los obispos de la Resistencia. Presumiblemente, esa ridícula disputa será disipada por la lectura del Mandato Apostólico, pero entretanto, ¿podría decir algunas palabras a este respecto?
Mons. Lefebvre fue muy claro cuando consagró los cuatro Obispos en 1988, que no pretendía darles ningún tipo de jurisdicción como sólo Roma es capaz de dar. Debían ser simplemente el sistema de iluminación de emergencia de la Iglesia mientras las luces normales de la Iglesia estuvieran oscurecidas. De la misma manera, el P. Zendejas recibirá el Orden Sagrado del Episcopado para ser capaz de actuar sacramentalmente como Obispo, pero no tendrá jurisdicción geográfica en Norte América ni en ningún otro lugar.
Como miembro de la Sociedad Sacerdotal de los Apóstoles de Jesús y María (SAJM), el futuro Mons. Zendejas será miembro de una congregación religiosa erigida canónicamente. ¿Se prevé que el Obispo electo Zendejas confinará su ministerio a la SAJM (casi de la misma manera que los obispos de la FSSPX confinan su ministerio a la FSSPX), o el empeoramiento de la situación en la Iglesia lo forzarán a un apostolado más amplio (si no ex officio, entonces por lo menos ex caritate)?
La idea principal tras la consagración del P. Zendejas es que en suelo Norteamericano esté accesible un obispo Católico ortodoxo debidamente consagrado como una fuente confiable de la verdadera doctrina católica y sacramentos, incluyendo sacerdotes. Dado que la crisis en la Iglesia se afianza y empeora, es posible que en los próximos años cada vez más católicos y no católicos vean la utilidad de un obispo y recurran a sus servicios (cf. Jn. XII, 20-21) para ayudarlos a ir al cielo.
¿Podría Su Señoría explicar cómo un no católico podría ver la utilidad de tal obispo, y cómo un no católico recurriría a sus servicios?
Cuando yo me convertí en católico, hablé con posiblemente ocho diferentes sacerdotes, Carmelitas, Benedictinos, Jesuitas y seculares, todos los cuales respondieron a mis ignorantes preguntas con paciencia y caridad, y esencialmente con la Verdad. Pero ellos debieron estar allí, tuvieron que ser pacientes, ¡y tuvieron que tener todavía suficiente Verdad para que no me convirtiera en un mormón! Desde entonces estoy muy agradecido con cada uno de ellos, y todos ellos en ese tiempo dependían de obispos que todavía no habían podido envenenarlos con modernismo.
Su Excelencia se refiere al futuro Mons. Zendejas como un obispo “debidamente consagrado”. ¿Esta afirmación implica que Su Excelencia retiene ciertas dudas con respecto a la validez del nuevo Rito de Consagración Episcopal?
Los lectores de los Comentarios Eleison recordarán dos números, hace unos dos años, en los cuales se resumió un artículo del P. Álvaro Calderón acerca de la validez del nuevo Rito de Consagración Episcopal. Él es uno de los mejores teólogos en la FSSPX. Su conclusión fue que el nuevo Rito es probablemente válido, pero una sombra de duda se cierne sobre sus intenciones neomodernistas: ¿Verdaderamente tiene la intención de producir un obispo católico? La sobra es suficiente para que el P. Calderón juzgue que idealmente, todos los obispos recién consagrados deben ser reconsagrados bajo condición.
Como el Obispo electo Zendejas habla español e inglés, parecería que sería adecuado para encargarse de los deberes en Australasia, donde esos idiomas son comunes en Filipinas y Oceanía. ¿Está contemplado que él se encargará de los deberes (por ejemplo, Confirmaciones y ordenaciones, etc.) en esa parte del mundo?
El tiempo lo dirá. Mientras vuelen los aviones, el P. Zendejas puede viajar.
Los obispos de la Resistencia se han negado a colaborar con el P. Joseph Pfeiffer y el P. David Hewko en los Estados Unidos por razones que son bien conocidas, con la esperanza que este aislamiento caritativo corregiría sus escandalosos ataques públicos. ¿Está previsto que continuará esta política bajo el episcopado del futuro obispo Zendejas?
Existen toda clase de cuestiones pastorales que el P. Zendejas tendrá que juzgar en las circunstancias que entonces prevalezcan, porque en el actual caos de la Iglesia, toda clase de situaciones se desarrollan todo el tiempo.
Una opinión dice que, a la luz del relativamente pequeño número de fieles de la Resistencia (al menos comparados con los de la FSSPX), esta última consagración episcopal no es necesaria, y por consecuencia su justificación en base a la necesitad no se justifica por ese número. ¿Cómo responde Su Excelencia a esta perspectiva?
No es cuestión de números o cantidad, sino de la Verdad y calidad. La Sagrada Escritura nos dice (Luc. XVIII, 8) que al final del mundo la Iglesia será muy pequeña. Sin embargo, no se necesitará menos la verdadera doctrina y verdaderos sacramentos, y en el mismo final todavía habrá un mínimo número de verdaderos sacramentos, y en el mismo final todavía habrá un mínimo número de verdaderos obispos y sacerdotes. Pero nada impide que esos obispos y sacerdotes sean notablemente pocos en número. La Verdad no es democrática.
El futuro Obispo Zendejas tendrá su residencia en los Estados Unidos donde, a pesar de tener el segundo lugar en número de sacerdotes de la FSSPX en el mundo, ha tenido un desproporcionadamente bajo número de defecciones (en contraste con Gran Bretaña, donde hay solo una docena de sacerdotes pero se perdieron la mitad para la Resistencia). ¿Piensa Su Excelencia que la consagración y la residencia del obispo electo Zendejas en los Estados Unidas tendrá algún efecto al respecto, tal vez alentando a algunos que de otro modo no hubieran considerado la Resistencia?
El futuro ejemplo que el P. Zendejas dará como obispo al continuar en la línea de Mons. Lefebvre para enseñar la verdadera doctrina de la Iglesia y para dispensar los verdaderos sacramentos de la Iglesia, ciertamente debe atraer la atención de los sacerdotes de la FSSPX y hacerlos pensar. El tiempo dirá si suscita que muchos o algunos de ellos siguen su ejemplo.
Gracias Su Excelencia, Mons. Richard Williamson, por tomarse el tiempo de responder a estas preguntas.