PÁGINAS

jueves, 7 de abril de 2016

FSSPX - ROMA: ACLARACIONES PREVIAS AL ACUERDO

Mons. Guido Pozzo

LA CROIX
CIERTOS TEXTOS CONCILIARES PUEDEN SER OBJETO DE “DISCUSIÓN” CON LA FSSPX, SEGÚN EL VATICANO.
Algunos días después del encuentro entre el papa Francisco y el superior de la FSSPX, Mons. Guido Pozzo, secretario de la comisión Ecclesia Dei, indicó que los “documentos del Concilio Vaticano II (debían) ser acogidos según el grado de adhesión requerido”.
La aceptación de los textos sobre las relaciones con las otras religiones no constituye un pre-requisito para el reconocimiento jurídico de la sociedad lefebvrista y algunas cuestiones podrán permanecer “objetos de discusión y de clarificación”, le precisó a La Croix.
El encuentro, el 1º de abril, entre el papa Francisco y Mons. Bernard Fellay, líder de los lefebvristas, se inscribe “en el contexto de la marcha de la FSSPX hacia la plena reconciliación, que ocurrirá con el reconocimiento canónico del instituto”, indicó a La Croix Mons. Guido Pozzo, secretario de la comisión Ecclesia Dei, que se ocupa de las relaciones con la Tradición en el seno de la Congregación para la doctrina de la fe.
 “En este momento, es sobre todo importante el contribuir a crear un clima de confianza (…) para sobrepasar la radicalización y la desconfianza, que pueden ser comprensibles después de tantos años de distancia y de fractura”, continuó Mons. Pozzo, asegurando querer “disiparlas” para reencontrar “las razones de la unidad y de la promoción de la integridad de la fe católica y de la Tradición de la Iglesia”.
Diferentes grados de adhesión requeridos
Para el responsable de las discusiones con la FSSPX, conviene recordar los tres puntos esenciales que hacen de una persona un católico: “la adhesión a la profesión de fe, el lazo de los sacramentos, y la comunión jerárquica con el papa”. Esto es lo que contendrá la Declaración doctrinal “que será sometida a la adhesión de la FSSPX en el momento oportuno”.
 “En lo que concierne al concilio Vaticano II, el trayecto recorrido en las conversaciones de los últimos años, han conducido a una clarificación importante: el concilio Vaticano II no puede ser comprendido de manera adecuada más que en el contexto de la Tradición entera de la Iglesia y de su magisterio constante”, precisó Mons. Pozzo.
 “Las afirmaciones de las verdades de fe y de doctrina católica segura contenidas en los documentos del concilio Vaticano II deben ser acogidas según el grado de adhesión requerido”, continúa el obispo italiano, que reitera la distinción entre el dogma y ciertos decretos o declaraciones que contienen las “directivas de la acción pastoral, las orientaciones y sugerencias o exhortaciones de carácter práctico-pastoral”, como notablemente es el caso  de Nostra Aetate, abriéndose al diálogo con las religiones no cristianas.
No hay obstáculo para el reconocimiento canónico
Éstos “constituirán, incluso después del reconocimiento canónico, un tema de discusión y de profundización en vista de una mayor precisión, con el fin de evitar los malentendidos o equívocos que, nosotros lo sabemos, están extendidos en el mundo eclesial actual”.
 “Las dificultades que plantea la FSSPX respecto a las cuestiones de la relación Iglesia-Estado y de la libertad religiosa, de la práctica del ecumenismo y del diálogo con las religiones no cristianas, de ciertos aspectos de la reforma litúrgica y de su aplicación concreta, siguen siendo objeto de discusión y de clarificación, agregó Mons. Pozzo, pero no constituyen un obstáculo para el reconocimiento canónico y jurídico de la FSSPX”.
Se le pide a la FSSPX “aceptar que el magisterio de la Iglesia sea el único a quien está confiado el depósito de la fe para ser conservado, defendido e interpretado”. “Yo creo que esta clarificación puede constituir un punto fijo para la FSSPX”.
El Preámbulo doctrinal presentado en 2011 bajo Benedicto XVI a la FSSPX correspondía a esto pero fue rechazado.
Marie Malzac