PÁGINAS

viernes, 10 de abril de 2015

TRADICIONALISMO AL GUSTO MASÓNICO





Los grupos y asociaciones como Una Voce son todo un modelo que los modernistas romanos tienen para ofrecer a los tradicionalistas de todo el mundo. No hay dudas que es un ejemplo a imitar por la Neo-FSSPX y a eso la han encaminado sus máximas autoridades. De hecho este grupo de “sensibilidad tradicional” dentro de la iglesia conciliar lo que hace es aplaudir y adular cuanto puede a la FSSPX, quizás porque algunos de ellos crean que ingresando la FSSPX a la estructura oficial de la Iglesia ellos mismos verán avanzar e imponerse la liturgia tradicional a la que son afectos; quizás porque otros de ellos muy astutos saben que ese será el definitivo fin de la FSSPX en su combate contra los modernistas.

Para acabar con toda verdadera resistencia, los masones se involucran y/o introducen algunas de sus consignas y prácticas liberales en las agrupaciones que tienen nostalgia por la doctrina y la liturgia tradicionales. Así es como la tolerancia, la convivencia con el error, el diálogo y la obediencia ciega vuelven inoperantes todos los atisbos de combate contra el enemigo verdadero, el Liberalismo, logrando que finalmente, gracias a estas contradicciones, los que se creen tradicionalistas terminen condenando a los que están realmente comprometidos en el combate contra los enemigos de la Iglesia. Jugada maestra de estos últimos, “golpe maestro de Satanás”, como decía Mons. Lefebvre. Esto se demuestra muy fácilmente con unas pocas imágenes que facilitamos al lector, tomadas del último número de la revista de Una Voce informa, de abril de 2015, a las cuales agregaremos nuestro comentario.



 La portada exalta el momento en que los líderes de Una Voce Internacional son recibidos por Francisco. Doble mensaje: el Papa está con nosotros, y nosotros somos fieles al Papa. Pero, ¿cómo si en el portal de la revista se dicen luchadores por el triunfo del Corazón Inmaculado de María y por el establecimiento del Reinado Social de Cristo, manifiestan toda su simpatía a quien es un modernista que hace todo lo contrario para que ello ocurra? ¿Acaso Francisco no se ha dedicado a destruir la Tradición y doctrina católicas e incluso va más allá permitiendo los ataques a la moral? ¿No promueve el liberalismo en las sociedades? ¿Acaso no es el “ídolo” de los medios de prensa del mundo? Pero para Una Voce lo que cuenta es la imagen que dice que ellos “son católicos”, debido a su sumisión al Papa. Lo cual hará que nunca sean capaces de criticar sus desvíos modernistas. Pero no se quedarán allí, porque lo que sí harán será atacar a la verdadera Tradición que denuncia este estado de cosas con total claridad y sin conciliación con el error.


Luego aparece un texto “combativo”, que dice lo siguiente (en el cual intercalamos nuestros comentarios):

El Beato Jonh (sic) Henry Newman, señaló que los seglares del siglo IV, tuvieron que asumir un manto de protección y conservación de la Fe Catolica, cuando la mayoría de los Obispos e incluso el Papa, cayeron presos de la herejía arriana. “Fue principalmente gracias al pueblo fiel, que el paganismo fue derrocado. El cuerpo del episcopado fue infiel a su a su (sic) encargo, mientras que el cuerpo de los laicos, fue fiel a su bautismo.” Ahora esta claro, que este tiempo una vez mas ha llegado para la Iglesia.

Muy bien, ¿y entonces por qué no lo reconocen en sus actuales autoridades? Es fácil decir que un papa antiguo cayó en la herejía arriana, pero lo que vale es decirlo en el momento en que ocurre, como hizo San Atanasio. En cambio en Una Voce…callan, y sonríen a los actuales defensores de la herejía.

Somos ahora, XVII siglos después, también los laicos quienes debemos dar un paso adelante viviendo y anunciando la verdad de la Fe Católica, frente a esta terrible situación de crisis actual, en que muchos obispos y sacerdotes ha perdido la fe en lo sobrenatural, si es que alguna vez la tuvieron en absoluto, y predican a un Cristo, fruto de su propia invención.

Hablan de obispos y sacerdotes, nada más, de papas y cardenales…no, ya meterse con tan alta jerarquía, es peligroso. Parece que ellos no han claudicado en la fe…

Tal es una situación frente a la cual, muchos católicos, ni quieren ver ni oír, porque es difícil de soportar… así unos viven conscientes y otros conscientes  (sic) la crisis, que como resumen todos sufrimos y padecemos. Pero debemos enfrentarla, y estar dispuestos a soportar la realidad amarga y no desentendernos porque es desgarradora. En la guerra espiritual, como en toda guerra, la cobardía es la muerte.

Bonitas palabras. Pero, ¿y en la práctica qué vemos? Otra cosa. Cobardía.

Los fieles del Movimiento Una Voce, debemos enfrentar este mal y ser los encargados, cual nuevos San Atanasio, de llevar y transmitir la antorcha de la fe, porque para decirlo claramente, los buenos pastores son superados ampliamente, por los lobos con piel de oveja que ocupan puestos oficiales, y estos buenos obispos y sacerdotes que van quedando cual un resto, necesitan de nosotros para luchar, denunciar, y vencer la contracciones y la falta de fe.

Blablismo puro.

Sigue más abajo una confesión de su falta de doctrina y de su subjetivismo en materia litúrgica. Veamos esto:


Dicen que es una “linda frase, para enmarcar”. Y citan al cardenal Robert Sarah, Prefecto del Culto Divino, al que le preguntan lo siguiente:

-Eminencia, en su libro Dios o nada se refiere varias veces a la “guerra litúrgica” que divide a los católicos desde hace décadas, guerra muy desafortunada, dice usted, ya que sobre esta cuestión deberían estar especialmente unidos. ¿Cómo salir hoy de estas divisiones y reunir a todos los católicos en torno al culto dado a Dios?

Como se ve, se limita todo al tema de la liturgia, por lo que si se permite la liturgia tradicional, estaría “todo bien”, porque lo importante es “estar unidos”. Y responde el cardenal citado:

El Concilio Vaticano II nunca ha pedido rechazar el pasado y abandonar la misa de san Pío V, que ha engendrado numerosos santos, ni tampoco dejar el latín. Pero al mismo tiempo hay que promover la reforma litúrgica querida por ese concilio.

Sí, hay que abrazar la verdad, pero también el error. El infaltable “pero” de los liberales hace una vez más su aparición. E insiste este cardenal elogiado por Una Voce:

En la Iglesia, cada uno debe poder celebrar según su sensibilidad. Es una de las condiciones de la reconciliación.

Por supuesto. Cada uno debe poder celebrar según su sensibilidad, y si Francisco tiene una sensibilidad que lo lleva a incluir carismatismo, “misa criolla”, travestidos, tango y globos de colores en sus misas, ¿por qué impedírselo? ¿No debe cada uno celebrar según su sensibilidad? Hay que reconciliarse…

Sigue más adelante un vil ataque a la consagración episcopal de Mons. Faure:



Parece que su “sensibilidad” tradiconciliar fue irritada sobremanera por este acto, y se dedican a repetir las mismas mentiras que la neo-FSSPX, ¡incluso con más virulencia!:

Se comportan como papas y hasta peor, porque acusan con la calumnia y la mentira a la actual dirigencia de la Iglesia y de la FSSPX, de cuantos males se les ocurren, solo porque no hacen lo que a ellos les venga en gana. Mientras sólo Dios sabe, lo que hay en su fuero interno... Hay que hacer volver a leer los ejercicios espirituales de San Ignacio, porque aunque puedan tener celo apostólico, el celo sin verdad, sin caridad, sin obediencia a la jerarquía, no lleva a ningún lado, el celo por la Casa de Dios es bueno "en tanto en cuanto", se respete todo lo demás.

Por supuesto que no se dedican a demostrar ninguna de sus acusaciones de faltar a la verdad, de faltar a la caridad, de faltar a la obediencia, de ser calumniadores y mentirosos, contra los obispos y sacerdotes de la Resistencia. Son acusaciones graves que se lanzan como un exabrupto de mujerzuela herida en su amor propio y que no razona nada de lo que regurgita. Es como dijo el Padre Sardá y Salvany del resabiado de liberalismo, que “guarda todos sus tesoros de tolerancia y de caridad liberal para los enemigos jurados de su fe. ¡Es claro, como que el infeliz los ha de atraer! En cambio, no tiene más que el sarcasmo y la intolerancia cruel para sus más heroicos defensores. En suma, al buen resabiado, aquello de la oposición per diametrum del Padre San Ignacio en sus Ejercicios espirituales, nunca le pudo entrar” (El Liberalismo es pecado).

Finalmente aclaran también algo para ellos muy importante:

Cabe notar que la FSSPX esta absoluta y completamente desligada de cualquier actividad de Mons. Williamson desde su remoción de la Sociedad en el 2012.
Las eventuales sanciones relacionadas con las consagraciones de 1988 a los que en ese entonces eran los cuatro obispos de la SSPX (actualmente ya solo tres desde la expulsión de Williamson) fueron levantadas por la Santa Sede el 21 de enero del 2009 por orden del Papa Benedicto XVI. Fue, de hecho, la inclusión específica de Williamson en la lista de aquellos cuyas sanciones habían sido levantadas lo que terminó causando una gran angustia y dolor a Benedicto XVI.
Ahora, en caso de violación de los cánones 1013 y 1382 del Código de Derecho Canónico una nueva sanción de excomunión caerá sobre Williamson (sólo Williamson, quien ya no es miembro de la FSSPX ) y sobre aquellos sacerdotes que consagre.

Y pensar que antes esta gente se permitió elogiar a San Atanasio, “excomulgado” por los herejes de su tiempo. Por supuesto, ya lo dijimos: es fácil elogiar a los campeones de la fe de hace 1.700 años, pero es probable que estos tradiconciliares lanzarían los mismos insultos que vierten hoy contra los obispos resistentes, contra aquel Santo, de haber sido sus contemporáneos.

A continuación, una página que sin duda los liberales saborean mucho:



La inclusión de estos dos comunicados en una misma página, y en el orden en que se encuentran, es algo que por sí solo define muy bien cuál es el estado de cosas: la Neo-FSSPX y los grupos tradiconciliares, unidos con la iglesia conciliar para condenar la verdadera Tradición ¡por hacer lo mismo que hizo Mons. Lefebvre, al cual ellos elogian! Elogian, sí, pero no imitan.



Nos encontramos aquí ante la infaltable inclusión de los dos nuevos campeones de la Iglesia, los dos Hércules en cuyas espaldas (o bonetes) cifran sus esperanzas de restauración –o reconciliación- los tradiliberales, dentro o fuera de la estructura oficial de la Iglesia. “Valientes” atletas que  defienden el Vaticano II, se valen de la Misa nueva, llaman “santo” a Juan Pablo II, aceptaron callados todas las tropelías ecumaníacas de los papas anteriores, pero ahora parece que, porque Francisco desdice de su “sensibilidad”, han decidido reaccionar. Incapaces de ver los principios de donde surge la enfermedad, ¿qué podrán curar estos médicos? Una Voce incluye una entrevista al Card. Burke de la que citamos este fragmento:

Rorate Caeli: ¿Qué podría decir para animar a los católicos tradicionales que se esfuerzan por salvar su alma y la de sus hijos en este mundo moderno, a veces sin ver ninguna ayuda por parte de Roma?
Card. Burke: Con frecuencia, a los que me escriben expresando desaliento por ese motivo o pidiendo orientación en una situación que se les hace muy angustiosa, les digo que en momentos como los actuales en que hay cierta confusión en el gobierno de la Iglesia tenemos que empaparnos más que nunca de la enseñanza constante de la Iglesia, transmitírsela a nuestros hijos y afianzar el conocimiento de esas enseñanzas en nuestras parroquias y familias.

¡Vean la audacia de este hombre, que llega a decir que “hay cierta confusión en el gobierno de la Iglesia”! No, no es una confusión total, no es una enfermedad catastrófica, no es el veneno liberal y modernista corrompiendo la Iglesia por dentro, no, apenas es “cierta confusión”. No hay que dramatizar el problema. Y claro, “hay que empaparse de la enseñanza constante de la Iglesia”, ¡incluidos los errores del Vaticano II que condujeron a esta situación desastrosa de hoy!. Claro, hace poco se destacó masivamente su declaración de que “resistiré a Francisco” si éste continúa así, en relación al Sínodo de la Familia. O sea que resistirá si pasa algo muchísimo más grave, pero por ahora no resiste. Los que resisten verdaderamente, en cambio, son atacados por los mismos tradiliberales que están detrás de él. Buen favor le hacen a los herejes conciliares y a los masones. Recordemos unas palabras del gran papa Pío IX: “Lo que alabamos más en vuestra empresa religiosa es que estáis llenos de aversión contra los principios católico-liberales, que tratáis de borrar de las inteligencias tanto cuanto está a vuestro alcance. Aquellos que están imbuidos de esos principios parecen consagrarse a la defensa de la Iglesia, pero no trabajan menos en pervertir su espíritu y su doctrina, y cada uno de ellos, según la manera de ser particular propende a ponerse al servicio o de César o de los que inventan derechos en favor de la falsa libertad”. Nótese bien: habla de estar “llenos de aversión” a los principios católico-liberales, es decir, a esta mezcla espantosa que se da en la iglesia conciliar y en los documentos del concilio. ¿Se comprende cuál debe ser la actitud del buen  católico para poder combatir y para resistir a estos errores?

Además, ya hemos visto de sobra la “caridad” que manifiestan los seguidores de estos nuevos “seudo-lefebvres”, cuando calumnian a los auténticos seguidores de Monseñor Lefebvre. Los verdaderos combatientes de la Fe católica están hoy “excomulgados”. ¿Se atreverán a soportar esta mancha los tan atildados Cardenal Burke y Monseñor Schneider, resistirán hasta ese punto?

Para terminar, otra muestra perfecta de la contradicción permanente en que viven los liberales:


Homenajean a Monseñor Lefebvre, publicando una nota del sitio informativo francés de la FSSPX, y además citando una frase elogiosa de Benedicto XVI. Sin embargo, al día de hoy Mons. Lefebvre sigue estando  “excomulgado”. Una Voce reconoce las excomuniones  a la FSSPX como válidas, y señala más arriba que fue Benedicto XVI quien las levantó a sus cuatro obispos. Pero no ocurrió lo mismo con Mons. Lefebvre. Entonces ¿por un lado rinden homenaje a un excomulgado, y por el otro rechazan a otros excomulgados, Mons. Williamson  y Mons. Faure, cuyo motivo de “excomunión” fue exactamente el mismo? ¿Pero entonces por qué no rechazan e insultan a los tres obispos actuales de la FSSPX, que participaron de una consagración episcopal en 1991 sin mandato pontificio? Ah, claro, les levantaron la excomunión. ¡Pero a Mons. Lefebvre no! Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Usamos el criterio según nos convenga? ¿Adaptamos la verdad a nuestra “sensibilidad”? ¿O usamos también a Mons. Lefebvre para atraer incautos hacia la iglesia conciliar que lo sigue considerando excomulgado?

Si hay algo que está claro para estos hipócritas liberales que rinden homenajes a Mons. Lefebvre, es que se alegran de que esté muerto, pues de estar él hoy vivo lo repudiarían por “creerse más que un papa”, por tener “celo sin verdad”, por faltar a la caridad y por ser desobediente. Todo lo cual tuvo que escuchar en su momento el Arzobispo, para su mayor honor como soldado que fue del Buen Dios.  

No nos llenemos la boca de homenajes y citas al venerable Monseñor, más bien sepamos seguirlo en su fidelidad a Cristo, imitando su coraje para saber desobedecer a los hombres por obedecer a Dios.