PÁGINAS

viernes, 27 de junio de 2014

CONFERENCIA DE MONSEÑOR FELLAY EL 27 DE FEBRERO DE 2014 A LOS PRIORES DEL DISTRITO DE FRANCIA EN FLAVIGNY.- PARTE 6, PREGUNTAS Y RESPUESTAS (extracto).-

Preguntas y respuestas

¿Después de la elección del nuevo papa Francisco en abril (sic) de 2012, ha tratado usted de reunirse con él como con sus predecesores?
No. Yo me digo que tal vez un día yo debería hacerlo. Hasta ahora yo verdaderamente no tengo necesidad. No es una cuestión de sentimiento. ¿Qué nos diremos? Yo no sé cómo tomarlo. Verdaderamente no lo sé. Una vez más, no es imposible que, para mantener las relaciones, humanas, de cortesía, haya alguna vez un encuentro. Yo no lo excluyo, pero por ahora no lo veo. Si debo reunirme con él, tal vez podría yo pedirle reconocer la validez de nuestros actos sacramentales, pues Roma nos fastidia con ese punto, por ejemplo para los matrimonios. Yo no quiero poner el dedo en un engranaje que no sabríamos a dónde nos lleva. Por lo tanto, por ahora, no me he movido. (…)
Mons. Fellay responde con sus habituales reservas mentales, ocultando su encuentro con Francisco y su reunión con Ecclesia Dei el 13 de diciembre de 2013. Si el sitio Rorate Caeli no hubiera dado a conocer estos hechos, nunca nos habríamos enterado. ¿Esa es la confianza que tiene a sus Sacerdotes? ¿Esta es la franqueza de un Obispo tradicionalista? ¿Esa es la transparencia del sucesor de Mons. Lefebvre? ¿Hasta cuándo habrá que soportar la deliberada ambigüedad, la diplomacia, las intrigas, el secretismo y las innobles maniobras de la cúpula liberal de la FSSPX?

-Monseñor, hemos escuchado varias veces, de diferentes lados, la opinión que tendería a exigir de vuestra parte una retractación más clara y más oficial de la declaración del 15 de abril de 2012. ¿Cómo responde usted a eso?
(Digo) que es el encarnizamiento terapéutico sobre un muerto. Esta declaración está enterrada. Ya no existe. Si todavía hay puntos que no están claros, yo quiero retomarlos una vez más, pero ella ya no existe. Cuando yo dije a Roma que esta no puede servir de base para una discusión futura, eso quiere verdaderamente decir que ha sido hecha a un lado completamente.
Pero no se retracta.
Me doy cuenta que hice una prueba, una prueba digamos fracasada pues lo que yo pensé expresar no fue leído así, incluso por los cofrades. Esto quiere decir que fracasé, es todo. Fue un poco difícil porque fue un trabajo (elaborado) sobre un trabajo hecho por Roma. Yo tomé la goma y el lápiz para tratar de borrar esta hermenéutica de la continuidad y, a pesar de esto, se comprendió que este texto estaba a favor de esta hermenéutica. Pues bien, lo reconozco, fallé, es todo.
¿Es todo? No es todo porque expulsó a decenas de Sacerdotes escandalizados con “su falla”. ¿Dónde está la retractación? ¿Dónde está la reparación? Nada de eso hemos visto hasta hoy día, sino más ambigüedad y secretismo con miras a ser “reconocidos” por Roma liberal, modernista y apóstata.