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viernes, 12 de octubre de 2018

HABLA EL P. PAGLIARANI: MÁS DE LO MISMO



Fuente: sitio oficial de la FSSPX (Negrita y comentarios en color rojo, añadidos por NP.)

[Edición corregida el 14-10-18 a las 08.24 hrs., gracias a que un fiel de Irlanda nos hizo ver una falla en la comprensión de determinadas palabras del superior general] 

Hoy se ha publicado la segunda entrevista (y primera relevante) al P. Pagliarani.
Como era previsible, sus ideas en cuanto al acuerdo con Roma apóstata, están en exacta continuidad con las de Mons. Fellay.
El mismo lenguaje “políticamente correcto”, incapaz de desagradar demasiado a los herejes que usurpan la Jerarquía católica: de hecho, ni la palabra herejía, ni la palabra liberalismo, ni la palabra modernismo -por ejemplo- aparecen ni una sola vez en esta entrevista.
La misma ingenuidad ante las astutas autoridades romanas.
Sobre todo, el mismo falso sobrenaturalismo de Mons. Fellay, medio muy eficaz para hacerse seguir por incautos bien intencionados. 
Y, en definitiva, la misma apertura -transgresora de lo resuelto en el capítulo del 2006- a un acuerdo puramente práctico con Roma, a condición de no ser obligados a aceptar el concilio Vaticano II (cómo si eso fuera suficiente para poder seguir cumpliendo el sagrado deber de combatir en defensa de la Verdad conculcada por los liberales y modernistas que detentan el poder en la Iglesia).
Más de lo mismo...


Entrevista al Reverendo Padre Pagliarani: La FSSPX tiene un tesoro en sus manos [en vías de ser entregado a los herejes modernistas]

Reverendo Superior General, sucede usted a un obispo que ha estado al frente de la Fraternidad San Pío X durante veinticuatro años y que, además, lo ordenó sacerdote. ¿Cuáles son sus pensamientos al sucederle?

Se me planteó ya una pregunta equivalente cuando fui nombrado director del Seminario de La Reja donde dos obispos me habían precedido en el cargo. Digamos que esta vez ¡es un poco más complicado! Mons. Fellay es una personalidad importante en la historia de la Fraternidad, puesto que la ha dirigido durante un tiempo que corresponde a la mitad de su existencia. Durante este largo período, las pruebas no han faltado y sin embargo la Fraternidad sigue siempre ahí, llevando en alto el estandarte de la Tradición. Creo que esta fidelidad de la Fraternidad a su misión es de cierta manera el reflejo de la fidelidad de mi predecesor a la suya. Por ello me importa mucho darle las gracias en nombre de todos. [Mal comienzo con alabanzas a Mons. Fellay, que pasará a la historia por haber sido el destructor del espíritu combativo de los tradicionalistas y de la cohesión de la FSSPX]

Algunos [ilusos], sin embargo, han querido ver en usted una personalidad muy diferente de la de su predecesor. ¿Hay algún punto en que se sienta verdaderamente diferente?

Debo confesar – cum grano salis – que detesto irremediablemente todos los medios electrónicos sin excepción y sin posibilidad de cambiar de opinión, mientras que Mons. Fellay es un experto en la materia… [Respuesta infantil]

¿Cómo ve usted la Fraternidad San Pío X que tendrá que dirigir durante doce años?

La Fraternidad tiene en sus manos un tesoro. Se ha subrayado varias veces que este tesoro pertenece a la Iglesia, pero creo que puede decirse que nos pertenece también a nosotros de pleno derecho. Es nuestro y por ello la Fraternidad es perfectamente una obra de Iglesia. ¡Ya desde ahora! [¿Desde ahora? ¿Y antes?]
La Tradición es un tesoro, pero, para guardarlo fielmente, debemos ser conscientes de que somos vasos de barro. La llave de nuestro porvenir se encuentra aquí: en la conciencia de nuestra debilidad y de la necesidad de estar vigilantes sobre nosotros mismos. No basta con profesar la fe en su integridad, si nuestras vidas no son expresión fiel y concreta de esta integridad de la fe. Vivir de la Tradición significa defenderla, luchar por ella, combatir a fin de que triunfe primero en nosotros mismos y nuestras familias, para que después pueda triunfar en la Iglesia entera. [Obviedades… Eso se ha oído miles de veces en sermones y conferencias]
Nuestro deseo más firme es que la Iglesia oficial no la considere ya como un pesado fardo o un conjunto de antiguallas, sino más bien como la única vía posible para regenerarse ella misma. Sin embargo las grandes discusiones doctrinales no serán suficientes para realizar esta obra: nos hacen falta primero almas dispuestas a toda suerte de sacrificios. Ello vale tanto para los consagrados como para los fieles. Nosotros mismos debemos renovar sin cesar nuestra mirada sobre la Tradición, no de forma puramente teórica sino de manera verdaderamente sobrenatural, a la luz del sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz. Esto nos preservará de dos peligros opuestos que se alimentan a veces uno a otro, a saber: un cansancio pesimista, vale decir derrotista, y un cierto intelectualismo que deseca.
Estoy persuadido que de que tenemos la llave para hacer frente a las diferentes dificultades con que podemos encontrarnos.

 ¿Incluso al problema mayor de la crisis en la Iglesia?

¿Cuáles son hoy los asuntos importantes? Las vocaciones, la santificación de los sacerdotes, la preocupación por las almas. [Quede claro: esto es lo importante, lo verdaderamente esencial en esta crisis; y no el liberalismo, el modernismo y la sodomía imperantes en el clero católico desde el fatídico Vaticano II. Esta visión de la crisis de la Iglesia que tiene el P. Pagliarani, no desagradaría ni al mismo Francisco] La situación dramática de la Iglesia no debe tener tal impacto psicológico sobre nuestras mentes que no seamos ya capaces de cumplir estos deberes. La lucidez no debe ser paralizante: cuando se hace tal, se transforma en tinieblas. Contemplar la crisis a la luz de la Cruz nos permite conservar la serenidad y ver las cosas con distancia, serenidad y distancia que son indispensables para garantizarnos un juicio seguro. [Falso supernaturalismo fellayciano al 100%]
La situación presente de la Iglesia es la de un declive trágico: caída de las vocaciones, del número de sacerdotes, de la práctica religiosa, desaparición de las costumbres cristianas, del sentido más elemental de Dios, que hoy se manifiestan – ¡por desgracia! – en la destrucción de la moral natural… [Ni una palabra sobre las causas malsonantes de todo eso]
Ahora bien, la Fraternidad posee todos los medios para guiar el movimiento de regreso a la Tradición. [pretensiones mesiánicas fellaycianas a tono con las revelaciones de Madame Rossiniere:“la FSSPX salvará a la Iglesia”]  Más precisamente, tenemos que hacer frente a dos exigencias:
- por un lado, preservar nuestra identidad recordando la verdad y denunciando el error: “Praedica verbum: insta opportune, importune: argue, obsecra, increpa, predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta” (2 Tim. 4, 2);
- por otro lado, “in omni patientia, et doctrina, con una paciencia sin falla e instruyendo siempre” (ibídem): atraer a la Tradición a quienes caminan en esta dirección, animarles, introducirles poco a poco en el combate y en una actitud cada vez más valiente. Hay todavía almas auténticamente católicas que tienen sed de la verdad, y nosotros no tenemos derecho a negarles el vaso de agua fresca del Evangelio por una actitud indiferente o altiva. Esas almas terminan a menudo por animarnos a nosotros mismos gracias a su propio valor y determinación. 
Son éstas dos exigencias complementarias que no podemos disociar una de la otra, privilegiando sea la denuncia de los errores salidos del Vaticano II, sea la ayuda a quienes toman conciencia de la crisis y tienen necesidad de ser iluminados. Esta doble exigencia es profundamente una, puesto que es manifestación de la única caridad de la verdad.

¿Cómo se traduce concretamente esta ayuda a las almas sedientas de verdad?

Creo que no hay que poner límites a la Providencia que nos dará caso a caso medios adaptados a las diferentes situaciones. Cada alma es un mundo por sí sola, tiene detrás suyo un recorrido personal, y hay que conocerla individualmente para estar en condiciones de ayudarla eficazmente. Se trata sobre todo de una actitud fundamental que debemos cultivar en nosotros, una disposición pronta para ayudar, y no una preocupación ilusoria por establecer un manual de instrucciones universal que se aplicaría a todos.
Para dar ejemplos concretos, nuestros seminaristas acogen actualmente a varios sacerdotes ajenos a la Fraternidad – tres en Zaitzkofen y dos en La Reja – que quieren ver claro en la situación de la Iglesia y que, sobre todo, desean vivir su sacerdocio integralmente.
Por la irradiación del sacerdocio y únicamente por él será como se hará regresar la Iglesia a la Tradición. Debemos imperativamente reavivar esta convicción. La Fraternidad San Pío X tendrá pronto cuarenta y ocho años de existencia. Por la gracia de Dios, ha conocido una expansión prodigiosa en el mundo entero: tiene obras que crecen por doquier, numerosos sacerdotes, distritos, prioratos, escuelas… La contraparte de esta expansión es que el espíritu de conquista inicial se ha debilitado inevitablemente. [Sobre todo desde el 2012 y por causa del giro dado a la congregación por Mons. Fellay] Sin quererlo, estamos cada vez más absorbidos por la gestión de los problemas cotidianos engendrados por este desarrollo: el espíritu apostólico puede sufrir por ello; los grandes ideales corren riesgo de marchitarse. Vamos ya por la tercera generación de sacerdotes desde la fundación de la Fraternidad en 1970… Nos hace falta recuperar el fervor misionero, el que nos insufló nuestro fundador. [Para eso, Padre, le basta con volver a combatir varonilmente contra Roma apóstata]

En esta crisis que hace sufrir a tantos fieles que adhieren a la Tradición ¿cómo concebir las relaciones entre Roma y la Fraternidad?

También aquí debemos intentar conservar una mirada sobrenatural, [más falso supernaturalismo] evitando que esta cuestión se transforme en obsesión, pues toda obsesión asedia subjetivamente al espíritu y le impide alcanzar la verdad objetiva que es su fin.
Más especialmente hoy, debemos evitar la precipitación en nuestros juicios, a menudo favorecidos por los medios modernos de comunicación; no lanzarnos al comentario “definitivo” de un documento romano o de un asunto sensible: siete minutos para improvisarlo y un minuto para ponerlo en la red… Tener una primicia, estar en boca de todos son nuevas exigencias de los medios, pero de este modo proponen una información muy superficial y – lo que es peor – a largo plazo convierten en imposible toda reflexión seria y profunda. Los lectores, los oyentes, los espectadores se inquietan, se angustian… Esta ansiedad condiciona la recepción de la información. La Fraternidad ha sufrido demasiado por esta tendencia malsana y – en último término –  mundana, que debemos todos intentar corregir con urgencia. Cuanto menos estemos conectados a Internet, mejor reencontraremos la serenidad de espíritu y de juicio. Cuantas menos pantallas tengamos, mejor estaremos en condiciones de efectuar una apreciación objetiva de los hechos reales y de su alcance exacto.

Tratándose de nuestras relaciones con Roma ¿cuáles son los hechos reales?

Desde las discusiones doctrinales con los teólogos romanos, se puede decir que tenemos ante nosotros dos fuentes de comunicación, dos tipos de relaciones que se establecen sobre dos planos que hay que distinguir bien:
1. Una fuente pública, oficial, clara, que sigue siempre imponiéndonos declaraciones con – sustancialmente – los mismos contenidos doctrinales;
2.     Otra que emana de tal o cual miembro de la Curia, con intercambios privados interesantes que contienen elementos nuevos sobre el valor relativo del Concilio, sobre uno u otro punto de doctrina… Son discusiones inéditas e interesantes que ciertamente deben proseguirse, pero que no por ello dejan de ser discusiones informales, oficiosas, mientras que en el plano oficial – a pesar de cierta evolución del lenguaje – se reiteran siempre las mismas exigencias. [Todo lo cual se conoce como la vieja “técnica del policía bueno y del policía malo”. Ingenuidad típicamente fellayciana…]
Ciertamente tomamos nota de lo que se dice en privado de forma positiva, pero ahí no es verdaderamente Roma la que habla, son Nicodemos benevolentes y tímidos [policías buenos], no son la jerarquía oficial. Hay pues que atenerse estrictamente a los documentos oficiales, y explicar por qué no podemos aceptarlos.
Los últimos documentos oficiales –por ejemplo, la carta del cardenal Müller [policía malo] de junio de 2017- manifiestan siempre la misma exigencia: el Concilio debe aceptarse previamente, y después será posible continuar discutiendo sobre lo que no está claro para la Fraternidad; al hacerlo así, se reducen nuestras objeciones a una dificultad subjetiva de lectura y de comprensión, y se nos promete ayuda para comprender bien lo que el Concilio quería verdaderamente decir. Las autoridades romanas hacen de esta aceptación preliminar una cuestión de fe y de principio; lo dicen explícitamente. Sus exigencias hoy son las mismas que hace treinta años. El concilio Vaticano II debe aceptarse en continuidad con la tradición eclesiástica, como una parte que ha de integrarse en esta tradición. Se nos concede que puede haber reservas por parte de la Fraternidad que merecen explicaciones, pero en ningún caso un rechazo de las enseñanzas del Concilio en tanto que tales: ¡es Magisterio, pura y simplemente!
Ahora bien, el problema está ahí, siempre en el mismo sitio, y no podemos desplazarlo a otro lugar: ¿cuál es la autoridad dogmática de un Concilio que se quiso pastoral? ¿Cuál es el valor de esos principios nuevos enseñados por el Concilio, que se han aplicado de manera sistemática, coherente y en perfecta continuidad con lo que se había enseñado por la jerarquía que fue responsable a la vez del Concilio y del post-Concilio? Este Concilio real, es el Concilio de la libertad religiosa, de la colegialidad, del ecumenismo, de la “tradición viva”…, y desgraciadamente no es el resultado de una mala interpretación. Prueba de ello es que este Concilio real no ha sido nunca rectificado ni corregido por la autoridad competente. Vehicula un espíritu, una doctrina, una forma de concebir la Iglesia que son un obstáculo a la santificación de las almas, y cuyos resultados dramáticos están a la vista de todos los hombres intelectualmente honrados, de toda la gente de buena voluntad. Este Concilio real, que corresponde a la vez a una doctrina enseñada y a una práctica vivida, impuesta al “Pueblo de Dios”, nosotros nos negamos a aceptarlo como un concilio semejante a los demás. Por ello discutimos su autoridad, pero siempre en un espíritu de caridad, pues no queremos otra cosa sino el bien de la Iglesia y la salvación de las almas. Nuestra discusión no es una simple justa teológica y, de hecho, tiene por objeto asuntos que no son “discutibles”: es la vida de la Iglesia la que está aquí en juego, indiscutiblemente. Y es sobre esto sobre lo que Dios nos juzgará.
He aquí, pues, en qué perspectiva nos atenemos a los textos oficiales de Roma, con respeto pero también con realismo; no se trata de ser de derechas o de izquierdas, duro o laxista: se trata simplemente de ser realista.

¿Qué hacer mientras tanto?

No puedo responder sino evocando algunas prioridades. Primero, tener confianza en la Providencia que no puede abandonarnos y que nos ha dado siempre signos de su protección y de su benevolencia. [Más falso sobrenaturalismo fellayciano: la FSSPX se comporta como si tuviera mejores promesas de protección que las de la Iglesia, y por eso se acerca demasiado a la fauces de la bestia conciliar]  Dudar, vacilar, pedir otras garantías por su parte constituiría una grave falta de gratitud. Nuestra estabilidad y nuestra fuerza dependen de nuestra confianza en Dios: creo que deberíamos examinarnos todos a este respecto.
Además, hay que redescubrir cada día el tesoro que tenemos en nuestras manos, recordar que este tesoro nos viene de Nuestro Señor mismo y que le costó su Sangre. Volviendo a situarnos regularmente ante la grandeza de estas realidades sublimes es como nuestras almas permanecerán en adoración de manera habitual, y se fortificarán como hace falta para el día de la prueba.
Debemos tener también una preocupación creciente por la educación de los niños. Hay que mantener bien claro el objetivo que queremos alcanzar y no tener miedo a hablarles de la Cruz, de la pasión de Nuestro Señor, de su amor por los pequeños, del sacrificio. Es absolutamente necesario que las almas de los niños sean cautivadas ya desde su más tierna edad por el amor de Nuestro Señor, antes de que el espíritu del mundo pueda seducirlos y captarlos. Esta cuestión es absolutamente prioritaria y si no llegamos a transmitir lo que hemos recibido, es signo de que no estamos suficientemente convencidos.
Finalmente, debemos luchar contra cierta pereza intelectual: es ciertamente la doctrina la que da razón de ser a nuestro combate por la Iglesia y por las almas. Hay que hacer un esfuerzo para actualizar nuestro análisis de los grandes acontecimientos actuales, a la luz de la doctrina perenne, sin contentarnos con un “copiar y pegar” perezoso que Internet –una vez más – desgraciadamente favorece. La sabiduría pone y vuelve a poner todo en orden, en cada momento, y cada cosa encuentra su lugar exacto.

¿Qué pueden hacer los fieles más en particular?

En la misa los fieles descubren el eco del ephpheta, “ábrete” pronunciado por el sacerdote en el bautismo. Su alma se abre una vez más a la gracia del Santo Sacrificio. Incluso hasta los más pequeños, los niños que asisten a la misa, son sensibles al sentido sagrado que manifiesta la liturgia tradicional. Sobre todo, la asistencia a la misa hace fecunda la vida de los esposos, con todas sus pruebas, y le da un sentido profundamente sobrenatural, pues las gracias del sacramento del matrimonio derivan del sacrificio de Nuestro Señor. Es la asistencia a misa la que les recuerda que Dios quiere servirse de ellos como cooperadores de la más hermosa de sus obras: santificar y proteger el alma de sus hijos.
Con ocasión de su jubileo de 1979, Mons. Lefebvre nos había invitado a una cruzada de la misa, porque Dios quiere restaurar el sacerdocio y, por él, la familia, atacada hoy por todas partes. Su visión era entonces profética; en nuestros días, se ha convertido en una constatación que cada cual puede hacer. Lo que él preveía, nosotros lo tenemos hoy delante de nuestros ojos.
“¿Qué nos queda pues por hacer, mis queridos hermanos? Si profundizamos en este gran misterio de la misa, creo poder decir que debemos hacer una cruzada, apoyada sobre el Santo Sacrificio de la misa, sobre la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo; apoyada sobre esta roca invencible y sobre esta fuente inagotable de gracias que es el Santo Sacrificio de la misa. Y esto lo vemos todos los días. Vosotros estáis aquí porque amáis el Santo Sacrificio de la misa. Estos jóvenes seminaristas, que están en Écône, en los Estados Unidos, en Alemania, han venido a nuestros seminarios precisamente por la santa misa, por la santa misa de siempre, que es la fuente de las gracias, la fuente del Espíritu Santo, la fuente de la civilización cristiana. Esto es el sacerdote. Nos hace falta entonces hacer una cruzada, una cruzada apoyada precisamente sobre esta noción de siempre, del sacrificio, a fin de recrear la cristiandad, rehacer una cristiandad tal como la Iglesia la desea, tal como la Iglesia la hizo siempre con los mismos principios, el mismo sacrificio de la misa, los mismos sacramentos, el mismo catecismo, la misma Sagrada Escritura” (Sermón de Mons. Lefebvre con ocasión de su jubileo sacerdotal, el 23 de septiembre de 1979 en París, Puerta de Versalles).
Esta cristiandad debe rehacerse en lo cotidiano, por el cumplimiento fiel de nuestro deber de estado, allí donde Dios nos ha puesto. Algunos deploran, a justo título, que la Iglesia y la Fraternidad no sean lo que deberían ser. Olvidan que ellos tienen los medios para remediarlo, en su lugar, por su santificación personal. Allí, cada cual es Superior General… No hace falta ningún Capítulo para ser elegido, hay que santificar cada día esta porción de la Iglesia de la cual se es dueño absoluto: ¡su alma!
Mons. Lefebvre proseguía: “Debemos recrear esta cristiandad, y es a vosotros, mis queridos hermanos, vosotros, que sois la sal de la tierra, vosotros, que sois la luz del mundo (Mt 5, 13-14), a quienes Nuestro Señor Jesucristo se dirige, diciéndoos: “No perdáis el fruto de mi Sangre, no abandonéis mi Calvario, no abandonéis mi sacrificio”. Y la Virgen María, que está al pie de la Cruz, os lo dice también. Ella, que tiene el corazón traspasado, lleno de sufrimientos y de dolores pero también lleno del gozo de unirse al sacrificio de su divino Hijo, os lo dice también. ¡Seamos cristianos, seamos católicos! No nos dejemos arrastrar por todas esas ideas mundanas, por todas esas corrientes que están en el mundo y que nos arrastran hacia el pecado, hacia el infierno. Si queremos ir al Cielo, debemos seguir a Nuestro Señor Jesucristo; llevar nuestra cruz y seguir a Nuestro Señor Jesucristo; imitarle en su Cruz, en su sufrimiento y en su sacrificio”.
Y el fundador de la Fraternidad San Pío X lanzaba una cruzada de los jóvenes, de las familias cristianas, de los jefes de familia, de los sacerdotes. Insistía con una elocuencia que sigue conmoviéndonos, cuarenta años después, pues vemos cuánto se aplica este remedio a los males presentes:
“La herencia que Jesucristo nos ha dado, es su sacrificio, es su Sangre, es su Cruz. Y esto es el fermento de toda la civilización cristiana y de lo que debe llevarnos al Cielo. (…) ¡Guardad este testamento de Nuestro Señor Jesucristo! ¡Guardad el sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo! ¡Guardad la misa de siempre! Y entonces veréis reflorecer la civilización cristiana”.
Cuarenta años después no podemos eludir esta cruzada; ella nos reclama un ardor todavía más exigente y un entusiasmo aún más ardiente en el servicio de la Iglesia y de las almas. Como decía al comienzo de esta entrevista, la Tradición es nuestra, plenamente, pero este honor crea una grave responsabilidad: seremos juzgados sobre nuestra fidelidad en transmitir lo que hemos recibido.

Reverendo Superior General, antes de terminar, permítanos una pregunta más personal. ¿Le asustó la carga que cayó sobre sus hombros el pasado 11 de julio?

Sí, debo reconocer que tuve un poco de miedo y que incluso vacilé en mi corazón antes de aceptarla. Somos todos vasos de barro y esto vale también para quien es elegido Superior General: incluso aunque se trate de un vaso un poco más visible y un poco más grande, no por ello es menos frágil.
Fue solamente el pensamiento de la Santísima Virgen María el que me permitió vencer el temor: sólo en ella pongo mi confianza, y lo hago totalmente. Ella no es de barro porque es de marfil, no es un vaso frágil porque es una torre inexpugnable: turris eburnea. Es como un ejército en orden de batalla, terribilis ut castrorum acies ordinata, y que sabe de antemano que la victoria es el único resultado posible de todos sus combates: “Al final, mi Corazón inmaculado triunfará”.

jueves, 11 de octubre de 2018

FRANCISCO, EL DEMOCRATIZADOR DE LA IGLESIA



"La Iglesia está a punto de convertirse en una república, no presidencial sino parlamentaria, cuyo Jefe de Estado cumple en la práctica la misión garante de las fuerzas políticas y de representante de la unidad nacional, renunciando a la de monarca absoluto y legislador supremo que le corresponde como Romano Pontífice. Ahora bien, para llevar a cabo este proyecto democrático, el Sucesor de San Pedro se vale de poderes dictatoriales que no tienen nada que ver con la tradición de gobierno de la Iglesia."


El primado romano desfigurado por el sucesor de San Pedro


por Roberto de Mattei


La impresionante rapidez con que se suceden los acontecimientos al interior de la Iglesia hace pensar que no sólo se deba a una dinámica de aceleración histórica, sino a una deliberada decisión de los agentes del caos para aumentar la desorientación y paralizar las fuerzas de quienes intentan contener la marea que avanza.

El pasado 22 de septiembre la Santa Sede y la República Popular China emitieron un comunicado conjunto en el que daban a conocer que han firmado un acuerdo provisional sobre la manera de nombrar obispos católicos chinos. No obstante, el texto en sí no se ha publicado y se ignora su contenido.

El arzobispo emérito de Hong Kong, cardenal Joseph Zen, ha hecho llegar a Asia News la siguiente declaración: «El esperadísimo comunicado de la Santa Sede es una obra maestra de imaginación para no decir nada con muchas palabras. Dice que el acuerdo es provisional, pero no especifica cuándo expira; dice que prevé evaluaciones periódicas, sin decir cuándo será la primera fecha de caducidad. Al fin y al cabo, cualquier acuerdo puede calificarse de provisional, porque una de las dos partes siempre podrá tener motivos para pedir una modificación o incluso la anulación del acuerdo. Pero lo que importa es que si nadie pide modificar ni anular el acuerdo, aunque sea provisional, el acuerdo está en vigor. La palabra provisional no dice nada. El acuerdo “trata del nombramiento de los obispos.” Eso ya lo había dicho bastantes veces la Santa Sede, desde hace mucho. Entonces, ¿cuál es el fruto de tanto esfuerzo? ¿Cómo se responde a nuestra larga espera? ¿No se dice nada? ¡¿Es que es secreto?! El comunicado se reduce a decir que se ha firmado un acuerdo entre la Santa Sede y la República Popular China sobre el nombramiento de los obispos. Todo lo demás son palabras vacías de contenido. Y bien, ¿cuál es el mensaje que quiere transmitir la Santa Sede a los fieles de China con este comunicado? ¿”Confiad en nosotros, aceptad lo que ya hemos decidido”? ¿Y qué dirá el Gobierno a los católicos chinos? ¿”Obedecednos, que la Santa Sede ya está de acuerdo con nosotros”? ¿Aceptar y obedecer sin saber qué se debe aceptar y en qué obedecer?»

En sustancia, el acuerdo consistiría en los siguiente: a los candidatos al episcopado los nombra la iglesia oficial china, que está en manos de la Asociación Patriótica, que tiene su origen directo en el Partido Comunista. Los departamentos pertinentes del Gobierno chino propondrán a la Santa Sede un candidato que sea del agrado del Partido Comunista.

¿Y qué pasaría si el Papa no estuviera de acuerdo? El pasado 24 de septiembre, el padre Bernardo Cervellera comentó en Asia News esta hipótesis de la siguiente manera: «Hasta ahora se decía que el Papa tenía derecho de veto temporal: es decir, que el Sumo Pontífice tenía un plazo de tres meses para exponer las razones de su oposición, pero si las autoridades consideraban infundados los motivos del Santo Padre nombraban y ordenaban de todos modos a su candidato. Al no conocer el texto del acuerdo, ignoramos si se mantiene esa cláusula, si realmente el Pontífice tendrá la última palabra en los nombramientos y ordenaciones, o si por el contrario sólo se reconoce formalmente su autoridad».

En caso de que el veto fuese temporal y la última palabra correspondiera a las autoridades chinas, se incurriría en un grave error condenado por la Iglesia. Por citar un ejemplo, Pío VII revocó el concordato de Fontainebleu, estipulado con Napoleón el 25 de enero de 1813, precisamente porque preveía que si no llegaba la ratificación del Papa en el plazo de seis meses, el candidato del Imperio Francés sería confirmado por las autoridades en el cargo de obispo.

Pero aun en el caso de que el veto fuera permanente, el papel del Pontífice se reduce a hacer de una especie de notario. Se limita a ratificar el nombramiento, y si quiere evitar un tira y afloja con las autoridades políticas con las que ha intentado espasmódicamente llegar a un acuerdo, el veto podría ser la excepción, no la regla. En todo caso, asistimos a una repetición de la Ostpolitik de Pablo VI, que tanto daño hizo a los católicos del Este europeo.

Desgraciadamente, hay una estrecha coherencia entre el funesto acuerdo con China y la constitución apostólica Episcopalis communio sobre la estructura del Sínodo de Obispos firmada por Francisco el pasado 15 de septiembre y dada a conocer el día 18. Mediante este documento, explica Stefania Farlasca en el Avvenire del 18 de septiembre, «queda normativamente establecida la práctica de la sinodalidad como procedimiento para la Iglesia, y con ella el principio que regula las etapas de dicho proceso: la escucha. Pueblo de Dios, Colegio Episcopal, Obispo de Roma: cada uno escucha a los otros, y todos al Espíritu Santo.»

¿De qué forma concluye este proceso de escucha carismática? Lo explican los artículos 17 y 18 de la constitución apostólica. Las conclusiones de la asamblea se recogen en un documento final que, tras su aprobación por parte de una comisión ad hoc, «se presenta al Romano Pontífice, que decide si se publica. En caso de aprobarlo expresamente, el documento final participa del magisterio ordinario del Sucesor de San Pedro» (art. 18, § 2). Si más adelante el Santo Padre concede a la asamblea del Sínodo poderes deliberativos, de conformidad con el canon 343 del Código de Derecho Canónico, el documento final participará del magisterio ordinario del Sucesor de San Pedro una vez ratificado y promulgado. En ese caso el documento final se publica con la firma del Romano Pontífice junto a la de los miembros (art.18, § 3).

En cualquier caso, el documento sinodal «participa del magisterio ordinario del Sucesor de San Pedro». El alcance magisterial de documentos como Amoris laetitia y las conclusiones de sínodos a celebrarse próximamente, como el de los jóvenes y el de la Amazonía, queda confirmado. ¿Y cuál es la misión de San Pedro en la elaboración de documentos sinodales? Pues, como en el caso del nombramiento de obispos chinos, la de hacer de mero notario, cuya firma es necesaria para hacer efectivo el acto, sin necesidad de que sea autor del texto.

La Iglesia está a punto de convertirse en una república, no presidencial sino parlamentaria, cuyo Jefe de Estado cumple en la práctica la misión garante de las fuerzas políticas y de representante de la unidad nacional, renunciando a la de monarca absoluto y legislador supremo que le corresponde como Romano Pontífice. Ahora bien, para llevar a cabo este proyecto democrático, el Sucesor de San Pedro se vale de poderes dictatoriales que no tienen nada que ver con la tradición de gobierno de la Iglesia.

Durante la conferencia de prensa en que se presentó el documento del Papa, el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los Obispos, afirmó que «la constitución apostólica Episcopalis communio del papa Francisco representa una auténtica refundación del organismo sinodal», y que «en una Iglesia sinodal, también podrá tener mayor relevo el ejercicio del primado petrino. El Papa no está solo por encima de la Iglesia; está dentro de ella como bautizado entre los bautizados, en el Colegio Episcopal como obispo entre los obispos, con la misión simultánea como sucesor del apóstol San Pedro de guiar a la Iglesia de Roma que preside en el amor a todas las iglesias» (Vatican Insider, 18 de septiembre de 2018).

Los teólogos ortodoxos pueden evaluar la gravedad de estas afirmaciones que pretenden refundar y reformar el munus petrino. Nunca había sido negado y desfigurado como ahora el Primado Romano, y para colmo en un momento en que una ola de fango parece anegar a la Esposa de Cristo.

Quien ame verdaderamente al Papado tiene el deber de gritarlo desde los tejados. Pero parece que la consigna del silencio no sólo afecta al papa Francisco. También los obispos y cardenales que guían la Iglesia parecen repetir ante los escándalos y errores que la golpean en la actualidad: «No diré una palabra sobre esto».

lunes, 8 de octubre de 2018

EL CARD. OUELLET REPRENDE A MONS. VIGANÓ




(InfoCatólica) «Su posición actual me parece incomprensible y extremadamente reprensible, no solo por la confusión que se siembra en el pueblo de Dios, sino porque sus acusaciones públicas dañan seriamente la reputación de los sucesores de los apóstoles», escribió el cardenal Marc Ouellett, en la carta dirigida al arzobispo Carlo Maria Vigano.
«Les digo francamente que acusar al Papa Francisco de haber encubierto con pleno conocimiento de los hechos a este presunto depredador sexual y, por lo tanto, de ser cómplice de la corrupción que se está extendiendo en la Iglesia, hasta el punto de considerarlo indigno de continuar su reforma como el primer pastor de la Iglesia es increíble y cuestionable desde todos los puntos de vista», agregó Ouellet.
Los hechos, según Viganò
En su primera carta, el ex-Nuncio en los Estados Unidos aseguró:
Entonces, el Papa me preguntó con tono muy cordial: “¿Cómo es el cardenal McCarrick?”. Le respondí con total franqueza y, si lo desean, con mucha ingenuidad: “Santo Padre, no sé si usted conoce al cardenal McCarrick, pero si le pregunta a la Congregación para los Obispos, hay un dossier así de grande sobre él. Ha corrompido a generaciones de seminaristas y sacerdotes, y el Papa Benedicto le ha impuesto retirarse a una vida de oración y penitencia”. El Papa no hizo el más mínimo comentario a mis graves palabras y su rostro no mostró ninguna expresión de sorpresa, como si ya conociera la situación desde hace tiempo, y cambió enseguida de tema. Pero, entonces, ¿con qué fin el Papa me había hecho esa pregunta: “Cómo es el cardenal McCarrick”?Evidentemente, quería saber si yo era aliado o no de McCarrick.
Y:
No satisfecho con la trampa que me había tendido el 23 de junio de 2013 al preguntarme sobre McCarrick, unos meses después, en la audiencia que me concedió el 10 de octubre de 2013, el Papa Francisco me tendió una segunda, esta vez respecto a otro protegido suyo, el cardenal Donald Wuerl. Me preguntó: “¿El cardenal Wuerl cómo es, bueno o malo?”. “Santo Padre –le respondí–, no le diré si es bueno o malo, pero le contaré dos hechos”. Y le conté los dos hechos que he mencionado anteriormente, relacionados con la indiferencia pastoral de Wuerl ante las desviaciones aberrantes en la Universidad de Georgetown, y la invitación que hizo la archidiócesis de Washington a jóvenes aspirantes al sacerdocio a un encuentro con McCarrick. También en esta ocasión el Papa no tuvo ninguna reacción.
En una segunda carta, Mons. Viganò se dirigió expresamente al cardenal Ouellet:
Me gustaría hacer un llamamiento especial al Cardenal Ouellet, porque como Nuncio siempre trabajé en gran armonía con él, y siempre le tuve en gran estima y afecto. Recordará cuándo, al final de mi misión en Washington, una noche me recibió en su apartamento en Roma para mantener una larga conversación. Al comienzo del pontificado del Papa Francisco, él había mantenido su dignidad, como la había demostrado con valentía cuando fue arzobispo de Québec. Más tarde, sin embargo, cuando su trabajo como prefecto de la Congregación para los Obispos estaba siendo socavado porque dos amigos homosexuales de su dicasterio pasaban directamente al Papa Francisco las recomendaciones para los nombramientos episcopales, eludiendo al cardenal, él se dio por vencido. Su largo artículo en L'Osservatore Romano, en el que se manifestó a favor de los aspectos más controvertidos de Amoris Laetitia, representa su rendición.
Eminencia, antes de irme a Washington, usted fue quien me contó las sanciones del Papa Benedicto sobre McCarrick. Tiene a su disposición documentos clave que incriminan a McCarrick y a muchos en la Curia por sus encubrimientos. Eminencia, le insto a que testifique la verdad.
Los hechos, según el cardenal Ouellet
Esta es la respuesta del cardenal Ouellet a las afirmaciones del arzobispo Viganò:
Vamos a abordar los hechos. Usted dijo que el 23 de junio de 2013 le proporcionó al papa Francisco información sobre McCarrick en una audiencia que le concedió, como también hizo con muchos representantes pontificios con quienes se reunió por primera vez ese día. Puedo imaginarme la cantidad de información verbal y escrita que se le proporcionó al Santo Padre en esa ocasión sobre tantas personas y situaciones. Dudo mucho que el Papa tuviera tanto interés en McCarrick como usted quisiera que creamos, dado que para ese entonces era un arzobispo emérito de 82 años que había estado sin ocupar un rol durante siete años. Además, las instrucciones escritas que le dio la Congregación para los Obispos al comienzo de su misión en 2001 no dijeron nada acerca de McCarrick, excepto por lo que le mencioné verbalmente sobre su situación como Obispo emérito y ciertas condiciones y restricciones que debía seguir a causa de algunos rumores sobre su conducta pasada.
Desde el 30 de junio de 2010, cuando me convertí en Prefecto de la Congregación para los Obispos, nunca presenté en audiencia el caso de McCarrick al Papa Benedicto XVI o al Papa Francisco, hasta hace poco, después de su despido del Colegio de Cardenales. Se pidió al ex cardenal, retirado en mayo de 2006, que no viajara ni hiciera apariciones públicas para evitar nuevos rumores sobre él. Es falso, por lo tanto, presentar esas medidas como «sanciones» formalmente impuestas por el Papa Benedicto XVI y luego invalidadas por el Papa Francisco. Después de una revisión de los archivos, encuentro que no hay documentos firmados por ninguno de los dos papas al respecto, y que no hay notas de las audiencias de mi predecesor, el cardenal Giovanni-Battista Re, que impongan al arzobispo retirado la obligación de llevar una vida callada y privada, con las condiciones normalmente reservadas a las penas canónicas. La razón es que en aquel entonces, a diferencia de hoy, no había pruebas suficientes de su presunta culpabilidad. Así, la decisión de la Congregación se inspiró en la prudencia, y las cartas de mi predecesor y de mis propias cartas lo instaron, primero a través del Nuncio Pietro Sambi Apostólico y luego a través de usted, a llevar una vida de oración y penitencia, por su propio bien y para El bien de la Iglesia. Su caso hubiera merecido nuevas medidas disciplinarias si la Nunciatura en Washington, o cualquier otra fuente, nos hubiera proporcionado información reciente y definitiva sobre su comportamiento. Soy de la opinión de que, por respeto a las víctimas y dada la necesidad de justicia, la investigación actualmente en curso en los Estados Unidos y en la Curia romana debería proporcionar un estudio exhaustivo y crítico de los procedimientos y las circunstancias de este caso doloroso. para evitar que algo como esto suceda en el futuro.
Por tanto, el cardenal Ouellet, aun negando la existencia de sanciones canónicas al cardenal McCarrick, reconoce explícitamente que se le instó a llevar una vida de oración y penitencia y que Mons. Viganò fue uno de los encargados de trasmitirle esa orden.
Por otra parte, las denuncias ante la Santa Sede sobre la inmoralidad sexual del ex-cardenal estadounidense son muy anteriores en el tiempo. Según una carta obtenida por Catholic News Service, la Secretaría de Estado del Vaticano tuvo conocimiento de las acusaciones hechas contra él por un sacerdote de Nueva York en el año 2000

A continuación, la carta de Ouellet (Fuente: Infovaticana):

domingo, 7 de octubre de 2018

EL SUPERIOR DEL DISTRITO DE EE.UU. NIEGA QUE EL VATICANO II SEA LA CAUSA PRINCIPAL DE LA INFESTACIÓN SODOMITA EN EL CLERO CATÓLICO

El Padre Wegner con Monseñor Fellay y el P. Rosica, importante colaborador de Francisco.


"Entiendo que en estos tiempos de confusión y crisis, existe la tentación de buscar respuestas fáciles para explicar la corrupción en la Iglesia. Pero hay que tener cuidado. Si bien no podemos descartar el efecto adverso del Concilio Vaticano II y las consecuencias que ha tenido en el Cuerpo Místico de Cristo, temo que las raíces de la crisis de abusos sexuales son mucho más profundas."

¿Cuáles son esas raíces más profundas de la crisis de abusos (homo)sexuales en el clero? ¿El liberalismo? Ciertamente que es una de las causas de la invasión homosexual del clero católico y el P. Wegner habría hecho bien en mencionarla. ¿El modernismo? Idem. Y hay otras causas de este desastre terrible, que el superior del distrito de EE.UU podría haber mencionado, como la infiltración de los seminarios, planificada por comunistas y masones, o como la entronización de Satanás en la Iglesia hecha el 29 de junio de 1963. Pero estas concausas son como afluentes que confluyeron en el río de aguas envenenadas que es el concilio Vaticano II. El P. Wegner pudo decir algo de esto, pero, en cambio, se limitó a atenuar el papel primordial que en este desastre sin precedentes jugó el último concilio; de modo que para los fieles que leen la carta del superior de EE.UU., queda clara una sola cosa en cuanto al origen de la infestación sodomita del clero católico: que se debe exculpar al Vaticano II de la acusación de ser la causa principal de esa gran calamidad.

A la hora de hablar claro sobre este sórdido asunto, ante todo, es preciso reconocer que, actualmente, en la Jerarquía católica existe una verdadera y propia infestación sodomita, una plaga de enormes proporciones; y -segunda cosa- que se puede hablar de una real invasión o infestación sodomita del clero sólo desde el concilio, pues aunque es verdad que antes del concilio hubo homosexuales entre las almas consagradas (siempre hay cizaña entre el trigo), jamás en toda la historia de la Iglesia, la presencia de estos elementos alcanzó las pavorosas proporciones de hoy. Si antes del fatídico concilio siempre hubo uno que otro tumor sodomita entre el clero, a partir de él se observa que el cáncer sodomita se ha hecho metastásico, se ha propagado por todo el cuerpo de la Iglesia, desde el Vaticano hasta la última parroquia, seminario o convento. Por tanto, hay que estar ciegos para no ver que algo ha sucedido en el concilio Vaticano II, que ha hecho posible la conquista del clero por los sodomitas. 

San Pablo nos aporta las claves para comprender lo que sucedió. En efecto, cuando leemos, en el primer capítulo de la Epístola de San Pablo a los Romanos, la explicación del origen de la sodomía en el mundo, se comprende el rol principal que tuvo el Vaticano II en la epidemia homosexual sin precedentes que devasta a la Jerarquía de la Iglesia:

18 Pues la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que injustamente cohíben la verdad (traducción de Straubinger).

La culpable opresión de la verdad, es algo que no queda sin castigo. El Apóstol nos dice que tal coerción de la verdad se ejecuta por medio de la impiedad y de la injusticia. Por impiedad debe entenderse el pecado contra el culto debido a Dios. La palabra injusticia se refiere al pecado en contra del hombre. Cita de Santo Tomás de Aquino en su comentario sobre Romanos: "Así como se dice que la piedad es el culto que se ofrece a Dios como a Sumo Padre, así también se dice que la impiedad es el pecado contra el culto divino. Luego habla de la culpa que se comete contra el hombre, diciendo: e injusticia."  Ahora bien, ¿qué hizo esencialmente el Vaticano II, sino cohibir o aprisionar la verdad, al falsear la religión verdadera, pecando gravísimamente contra el culto de Dios, y darla así, falseada, a los fieles, pecando gravísimamente contra los hombres? Notoriamente, entonces, el Vaticano II cometió ambos pecados, traicionando a Dios y a las almas.

Prosigamos citando la Epístola de los Romanos:

21 Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido.

...“por haber sido oscurecido, su corazón se hizo insensato, privado de la luz de la sabiduría, por la cual conoce el hombre verdaderamente a Dios. En efecto, así como el que desvía los ojos corporales del sol material cae en la oscuridad material, así también aquel que se aparta de Dios, apoyándose en sí mismo y no en Dios, se oscurece espiritualmente.” (S. Tomás, op. cit).

22 Alardeando de sabios, se volvieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por la semejanza de la imagen del hombre corruptible... 

En el Vaticano II se inicia el culto del hombre en la Iglesia, se inaugura la herética nueva religión humanista o “religión conciliar, opuesta a la religión católica y destinada por el infierno a sustituirla, intento que fracasará inexorablemente en virtud de la promesa de Cristo sobre la invencibilidad de su Iglesia. Nunca, sin embargo, la Iglesia se encontró en mayor peligro que en este momento de la historia, en el que todos los fieles católicos han sido  convertidos súbitamente en herejes al menos materiales por aquél concilio maldito. "Su delito consistió en que, en cuanto de ellos mismos dependía, transfirieron el honor divino a otro ser, según aquello de Jeremías (II,2): Mi pueblo ha transferido su Gloria a un ídolo", cometa Santo Tomás.

24 Por eso Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos;

La actual infestación sodomita en el clero católico es, pues, un castigo por el engaño y traición sin precedentes del concilio Vaticano II. “No se quiere decir que Dios entregue directamente a los hombres a la inmundicia inclinando el apetito del hombre al mal -aclara Santo Tomás-, porque todo lo ordena Dios para Sí mismo, y el pecado es algo que se obra por aversión a Él. Pero indirectamente lleva a los hombres al pecado en cuanto justamente substrae la gracia por la cual los hombres se contenían para no pecar, así como si alguien le retira a alguien su sustentáculo, se dice que causa su caída.”

25 porque trocaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, quien es bendito por los siglos. Amén.

Comenta Santo Tomás: ...“al decir trocaron, etc., indica el delito de impiedad que cometieron contra la verdad de la divina naturaleza (…) en cuanto es la razón de lo que se debe conocer, como verdad primera, y respecto de esto dice el Apóstol que trocaron la verdad de Dios en mentira (...) porque el verdadero conocimiento que recibieran de Dios con perversa razón lo trocaron en dogmas falsos” como la libertad religiosa, el ecumenismo, la colegialidad y otros errores del Vaticano II que son como los dogmas de la religión conciliar.Han avezado sus lenguas a hablar con mentira (Jer 9,5). De otro modo también trocaron la verdad de Dios en mentira, porque la naturaleza de la divinidad, que es la verdad misma, la atribuyeron al ídolo, que es mentira por cuanto no es Dios”: el culto del hombre inaugurado en el concilio.

26 Por esta razón Dios los entregó a pasiones ignominiosas; porque sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra la naturaleza;

..."por haber trocado la verdad de Dios en mentira, los entregó Dios, no ciertamente empujándolos al mal, sino abandonándolos a pasiones ignominiosas, o sea, a pecados contra natura (...) Y se les llama pasiones ignominiosas porque no son dignas de mencionarse según aquello de Efesios 5,12: da vergüenza hasta el nombrar las cosas que ellos hacen en secreto. En efecto, si los pecados de la carne comúnmente se censuran porque por ellos se rebaja el hombre a lo que es bestial en él, con mucha mayor razón por el pecado contra natura, por el cual el hombre cae aun por debajo de la naturaleza bestial. Trocaré su gloria en ignominia (Os 4,7)." (S. Tomás, op. cit).

27 y de la misma manera también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lujuria unos con otros, cometiendo acciones torpes hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos el castigo correspondiente a su extravío. 28 Y como ellos no procuraron conocer a Dios, Dios los entregó a su réprobo sentir, para que cometieran actos indecentes; 29 estando llenos de toda injusticia, maldad, avaricia y malicia; colmados de envidia, homicidios, pleitos, engaños y malignidad; son chismosos, 30 detractores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de lo malo, desobedientes a los padres, 31 insensatos, desleales, hombres sin amor y despiadados; 32 los cuales, aunque conocen el decreto de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también aprueban a los que las practican.

Leer carta completa del P. Wegner acá.

sábado, 6 de octubre de 2018

COMENTARIO ELEISON Número DLXXXVI (586) - 06 de octubre de 2018



La Femineidad, sin Precio – I

Santa Ana, Santa Ana, consígueme un hombre (tan rápido como puedas),
¡PERO NO CUALQUIER VARON, SINO UN BUENO!
Es donde los soldados de un ejército de asedio están tirando los muros que los defensores necesitan combatir. Es donde la salvación de las almas está siendo más obstaculizada que los siervos de Dios deben luchar más. Es por eso que estos “Comentarios” y las “Cartas del Rector” antes de éstos vuelven a menudo sobre desfeminización de las mujeres y la desvaronilización de los hombres. El diseño de Dios que hizo complementario al hombre y a la mujer, que se remonta a Adán y Eva, es básico para la naturaleza humana y la vida. Y cuando ese diseño es desgarrado por el hombre y supuestamente desechado por las locas manipulaciones de “género” etc., ¿cómo puede la gracia sobrenatural de Dios penetrar en las naturalezas humanas tan radicalmente arruinadas? Y sin gracia, ¿dónde terminan?
En teoría, las mujeres católicas no deberían tener demasiada dificultad en comprender y aceptar cómo Dios las diseñó. En la práctica, la propaganda pro-feminista es tan implacable en la educación abyecta y los medios de comunicación viles de hoy en día, que incluso los instintos naturales de las mujeres católicas y el sentido dado por Dios de su verdadero papel en la vida son a menudo abrumados por el impulso del orgullo hacia el poder aparente. He aquí algunas ásperas pero sabias palabras sobre la mujer de Irene Claremont de Castillejo, Conociendo a la mujer: Psicología Femenina:—
“Cualquier muchacha que crece hasta la adultez sin saber que el amor es su valor supremo ha sido espiritualmente violada. La espiritualidad femenina expresa una actitud de espera espiritual, de atención y de disponibilidad para el encuentro con lo opuesto, que es un requisito previo para la totalidad interior de la mujer. Sin esto, ella se convierte en presa de lo masculino dentro de sí misma, en un espíritu furioso de actividad intelectual o física con el que ningún hombre puede relacionarse, y con el cual no puede de ninguna manera relacionarse. Es una mujer poseída”.
Luego, de Henry Makow, Ph.D., La Mujer Occidental Ha perdido su Poder de Amar (corregido):—
“Las mujeres occidentales han sido engañadas, para que busquen el poder en vez del amor. Paradójicamente, nunca han sido tan impotentes. Quieren ser amadas pero ya no tienen amor que ofrecer a cambio. En la película War Games de 1983, el héroe, Matthew Broderick, es un niño mago de la informática que accidentalmente comienza una cuenta atrás nuclear y corre a evitar la catástrofe. Su novia, interpretada por Ally Sheedy, es vista en un papel complementario, básicamente ayudándole, animándole y admirándolo. Él es el líder. Pero su presencia informa, valida y realza todo lo que hace. Es como si sus acciones estuvieran dedicadas a ella. Así es como funciona la heterosexualidad. La mujer empodera al hombre confiando su poder a su marido. Así es como ama la mujer, es decir, ‘confiando’, reclutándose como Primer Oficial a su Capitán. Si esta película se volviera a hacer hoy, ella sería el capitán, él sería castrado, y ellos romperían.
“Desde Chaucer a Freud, los hombres han preguntado: ‘¿Qué quieren las mujeres?’ Es realmente muy simple. Quieren ser amadas. Específicamente, quieren el amor apasionado de toda la vida de un marido. ¿Pero qué hace que un hombre ame a una mujer de esta manera? Su sacrificio. Uniéndose a él, aceptando su liderazgo y sirviéndole a él y a sus hijos. En otras palabras, el amor duradero se gana con las obras. No se basa en el sex-appeal (que se desvanece) o en conversaciones ingeniosas. Se construye con lazos de GRATITUD.
“Enseñando a las mujeres a ser egoístas en vez de sacrificarse a sí mismas, el feminismo las ha privado de su poderío, el amor. Todo lo que les queda por dar es el acto del matrimonio sin matrimonio. Porque no se rinden a un esposo cariñoso, se reducen a entregarse a extraños” (Fin de la cita de Makow).
“Pero, Excelencia, ¿dónde están los Capitanes? ¿Dónde están los potenciales maridos amorosos que nos guiarán? Los hombres de hoy están en la ruina, sin excluir a los católicos tradicionales”. Muchachas, al igual que ustedes han sido des-feminizadas sin que se den cuenta, ellos han sido castrados por la despreciable cultura de hoy en día. Deben orar, porque Dios les puede encontrar fácilmente un joven. Recen a Santa Ana, como arriba, pero antes que nada, prométanle que si ella les encuentra un hombre, están listas y dispuestas a someterse a él. Así estará más inclinada a buscárselos. Entonces tuerzan su brazo. Al Cielo esto le complace. —Luc. XVIII, 2–8.
Kyrie eleison.

viernes, 5 de octubre de 2018

CONTINÚA LA POLÍTICA DE EMPODERAMIENTO JUVENIL EN LA FSSPX - EL P. DE LA ROCQUE ES ENVIADO A ARGENTINA


Una de las tendencias características de los liberales, es la indebida exaltación de la juventud y el correlativo desprecio por la madurez. Las autoridades de la FSSPX no escapan a eso. Un joven sacerdote acaba de ser nombrado como director del seminario de Argentina: el P. Jean de Lassus, un francés de 37 años de edad, ordenado en 2010, y favorable al acuerdo con Roma. 

Noten los lectores cómo la Neo-FSSPX destaca, en su artículo sobre la designación del P. de Lassus, la juventud de los sacerdotes que son mencionados:


FSSPX en Argentina: un nuevo director para el Seminario de La Reja

Luego de la elección del Padre Davide Pagliarani, el 11 de julio de 2018, como Superior General de la Fraternidad San Pío X, el cargo que ocupaba de director del Seminario Nuestra Señora Corredentora de La Reja (Argentina) se encontraba vacante. El nuevo Superior General eligió al Padre Jean de Lassus, de nacionalidad francesa y de 37 años de edad, ordenado en 2010, quien hasta el momento había sido el director de la escuela Saint-Joseph-des-Carmes, en Montréal-de-l’Aude (Francia), para convertirse en el nuevo director del Seminario.
En su lugar, el Padre Benoît de Jorna, superior del Distrito de Francia, nombró al Padre Gonzague Peignot, de 32 años de edad, ordenado en 2015, que hasta ahora había ocupado el cargo de director de la escuela Saint-Michel-Garricoïts, en Etcharry (Francia). Éste último fue remplazado por el Padre Arnaud d'Humières, de 31 años de edad, ordenado en 2011, que ocupaba el cargo de profesor en la escuela Saint-Jean-Bosco, en Marlieux (Francia). (Fuente)


Otra novedad en Argentina: el P. Patrick de la Rocque ha sido nombrado como capellán de las Dominicas de Anisacate (localidad cercana a Córdoba, distante 11.122 km. de París), con lo que seguirá bien neutralizado luego de haber caído en desgracia ante Ménzingen. Este sacerdote es uno de los teólogos más importantes de la Fraternidad. Fue miembro de la Comisión de la FSSPX para las discusiones doctrinales con Roma y fue también uno de los autores del libro “Del Ecumenismo a la Apostasía Silenciosa” entregado por la FSSPX a todos los cardenales en 2004. También escribió el libro “Juan Pablo II: Dudas sobre una Beatificación”. Siendo superior de la iglesia de San Nicolás de Chardonnet en París, la más importante de la FSSPX en Francia; comenzaron sus desgracias. A fines del 2015 Ménzingen censuró un sermón suyo contra el Vaticano II. A inicios del año 2017, publicó un boletín con fuertes reservas respecto del acuerdo con Roma, texto que desagradó a las autoridades acuerdistas de la Fraternidad. En mayo de ese mismo año se pronunció, con otros 9 superiores franceses, contra el acuerdo entre la FSSPX y Roma sobre los matrimonios, lo que le valió ser destituido y enviado a Filipinas, donde se enfermó. Ahora ha sido enviado a Argentina. 

Alguien mal informado podría preguntar: el P. de la Rocque es un teólogo destacado, habla español y tiene mucha experiencia. ¿Por qué no fue enviado él a Argentina como director del seminario de La Reja? Porque osó oponerse a la política acuerdista de Mons. Fellay y sus secuaces... Y quizá también por estar próximo a cumplir 50 años. 

P. de la Rocque: de Francia a Filipinas y de ahí a Argentina

jueves, 4 de octubre de 2018

PROSIGUE EL HUNDIMIENTO DE LA FRATERNIDAD: UNA ESCUELA DE LA NEO-FSSPX DECLARA PÚBLICAMENTE SU RESPETO A LA SODOMÍA


FUENTE (Extracto. Los links a los documentos de la escuela están en el sitio fuente)

Reportan un nuevo grave escándalo de declaraciones inmorales por parte de escuelas de la FSSPX, esta vez en Canadá.

Del documento sobre la política de la escuela, pág. 45:

COMUNIDADES INCLUSIVAS

Consistente con su misión y visión, la Escuela Privada San Juan Bosco está comprometida con un ambiente de aprendizaje y enseñanza seguro, atento, respetuoso, inclusivo y acogedor para todos. El personal y los estudiantes tienen caridad por encima de todas las demás consideraciones.

Para garantizar que todos los miembros de la comunidad escolar trabajen juntos en un ambiente de respeto a la dignidad de todas las personasse adopta esta política para garantizar que cada estudiante y miembros del personal tengan un ambiente de aprendizaje acogedor, atento, respetuoso y seguro que respeta la diversidad y fomenta el sentido de pertenencia.

La Junta no tolerará el acoso, la burla, la intimidación o la discriminación de estudiantes o personal según lo dispuesto en la Ley de Derechos Humanos de Alberta o la Ley Canadiense Carta de Derechos y Libertades, que incluye la discriminación basada en un diferencias actuales o percibidas del individuo, incluyendo orientación sexual, identidad de género y expresión de género.

Para lograr esta meta, la Junta Directiva requiere que sus escuelas, personal y estudiantes, promuevan un ambiente de aprendizaje acogedor, afectuoso, respetuoso y seguro, que respete la diversidad y fomente un sentido de pertenencia de acuerdo con los derechos del personal y de los estudiantes bajo la siguiente legislación y como se refleja en los Reglamentos de la Escuela:


- Carta Canadiense de Derechos y Libertades.

- Ley de Derechos Humanos de Alberta.

- Declaración de Derechos de Alberta.

- Ley Escolar.

Una Ley para Apoyar las Alianzas Gay-Heterosexuales.


Se puede prever la defensa: "Incluimos estas disposiciones en nuestro documento de política escolar, pero realmente no las creemos ni tenemos la intención de hacerlas cumplir o implementarlas."


Problema: el perjurio y el engaño no son exactamente cualidades sacerdotales, y se da el mal ejemplo de que el fin justifica los medios, particularmente a los niños, que se han inscrito en la escuela principalmente para tener caracteres sólidos en la defensa de los principios morales, espirituales y doctrinales católicos.


¿Cómo explicar a los niños por qué los primeros mártires se negaron a ofrecer incienso a los dioses romanos, si, después de todo, es perfectamente aceptable decir una cosa y practicar otra? ¿O los primeros mártires eran tontos que desperdiciaban sus vidas innecesariamente, cuando simplemente podrían haber ofrecido incienso pensando internamente otra cosa, o retractarse después?


Si hay que aceptar este tipo de políticas, es mejor ser honesto y no abrir una escuela, y apoyar el home schooling. ¿O es que el crecimiento material (más capillas, escuelas, etc...) equivale a bendiciones de Dios?


Claramente, sería mejor no tener ninguna escuela, que una en la que sea necesario hacer una escandalosa declaración pública y oficial de indiferencia moral.


Pero la FSSPX está en caída libre ahora, y el pensamiento mundano justifica cualquier compromiso como “prudente”.


Pero hay más información sobre el tema en el enlace de la página de Bienvenida de la Escuela San Juan Bosco titulado "Política de Acogida y Cuidado." ¡Este documento es peor que el otro! Prevé cosas como clubes de transexuales y grupos de apoyo en la escuela:


"(a) Si uno o más estudiantes que asisten a una escuela operada por una junta solicitan a un miembro del personal empleado por la junta que los apoye para establecer una organización estudiantil voluntaria o para dirigir una actividad destinada a promover un ambiente de aprendizaje acogedor, cuidadoso, respetuoso y seguro, que respete la diversidad y fomente un sentido de pertenencia; el director de la escuela:


...concederá inmediatamente permiso para el establecimiento de la organización estudiantil o la realización de la actividad en la escuela, y


...Para mayor certeza, el director no debe prohibir o desalentar a los estudiantes de escoger un nombre que incluya “Alianza Gay/Heterosexual” o “Alianza queer-heterosexual”.

miércoles, 3 de octubre de 2018

INCREÍBLE: LA NEO-FSSPX PUBLICA ARTÍCULO NEUTRAL SOBRE EL ACUERDO TRAIDOR ENTRE EL VATICANO Y LA TIRANÍA COMUNISTA DE CHINA.


"TODAVÍA ES DEMASIADO PRONTO PARA HACER UN JUICIO DEFINITIVO"

LA FSSPX SE PRONUNCIA POR PRIMERA VEZ SOBRE EL RECIENTE ACUERDO ENTRE CHINA COMUNISTA Y ROMA PARA EL NOMBRAMIENTO DE LOS OBISPOS, Y LO HACE -COMO DE COSTUMBRE- MEDIANTE UN ARTÍCULO NEUTRAL Y "POLÍTICAMENTE CORRECTO" EN EL QUE LA FRATERNIDAD SE LIMITA A NARRAR HECHOS, CITAR A TERCEROS, Y FORMULAR LA PREGUNTA "¿FIN DE UN CISMA O RENDICIÓN?" SIN QUERER DAR LA RESPUESTA. 
¿CÓMO SE EXPLICA ESTO? SIMPLE: PORQUE EL SIGUIENTE "ACUERDO PASTORAL PARA PONER FIN A UN CISMA" SERÁ CON LA FRATERNIDAD, O POR LO MENOS ESO ES LO QUE LA FSSPX NOTORIAMENTE ESPERA DESDE EL 2012. EL QUE PUEDE LO MÁS, CON MAYOR RAZÓN PUEDE LO MENOS: SI ROMA FUE CAPAZ DE HACER UN ACUERDO CON LOS COMUNISTAS, TAMBIÉN SERÁ CAPAZ DE HACER UN ACUERDO CON LOS TRADICIONALISTAS. POR ESO LA FSSPX NO PUEDE CONDENAR EL ACUERDO TRAIDOR CON CHINA COMUNISTA.
SE COMPRUEBA UNA VEZ MÁS QUE LAS AUTORIDADES DE LA FRATERNIDAD MANTIENEN EL NUEVO ORDEN DE PRIORIDADES HEREDADO DE MONS. FELLAY. SEGÚN PALABRAS RECIENTES DE MONS. WILLIAMSON EN FRANCIA, ESTE ES EL ORDEN DE PRIORIDADES DE LA NEO-FSSPX:
1° EL ACUERDO CON ROMA.
2° LA UNIDAD DE LA FSSPX.
3° LA FE.

CHINA: ¿FIN DE UN CISMA O RENDICIÓN?

Fuente: sitio oficial de la FSSPX (el subrayado y los comentarios son de NP)

El 22 de septiembre de 2018, se estableció un modus vivendi entre la Santa Sede y la República Popular China, relativo al nombramiento de los obispos, con el fin de poner fin a un cisma de casi setenta años. [!] [Empieza la FSSPX su artículo sin formular ninguna crítica a la versión oficial de los hechos]

"El objetivo del acuerdo no es político sino pastoral, permitiendo a los fieles tener obispos en comunión con Roma, pero al mismo tiempo reconocidos por las autoridades chinas", dijo Greg Burke, Director de la Sala de Prensa dela Santa Sede, el 22 de septiembre. [¡Maravilloso! En otras palabras: nada de qué preocuparse: este acuerdo entre la Iglesia de Cristo y el satánico Partido Comunista, es sólo pastoral. Francisco encontró el modo de unir pacíficamente a Cristo con Belial. ¡Genial!]
El Secretario de Estado de la Santa Sede, Cardenal Pietro Parolin, insistió en la importancia de un acuerdo que él considera histórico: "por primera vez en tantas décadas, hoy todos los obispos de China están en comunión con el Obispo de Roma". [!]

[Ahora siguen algunos "peros" a esta gran noticia] 

Sin embargo, varias cuestiones siguen sin resolverse, incluida la "sinización" de las religiones que el régimen comunista totalitario de Xi Jinping quiere lograr. 

El término "sinización" puede cubrir muchas realidades, y muchos católicos de la Iglesia clandestina, que han permanecido, contra todo pronóstico, fieles a Roma, temen que este acuerdo provisional lleve al Partido a tomar el control de una Iglesia vaciada de su contenido espiritual para convertirse en una especie de asociación. 

La crítica más notable provino del cardenal Joseph Zen: el prelado, de más de 86 años, era obispo de Hong Kong. Se jubiló hace casi 10 años. El Card. Zen se ha dado a conocer en los medios de comunicación por su oposición de principios a cualquier acercamiento entre la Iglesia y el régimen chino. El 22 de septiembre denunció un acuerdo que, según él, no es más que una "obra maestra de la creatividad que no dice nada en muchas palabras", sobre todo porque todo es secreto. Resume así el mensaje del Papa Francisco a los fieles chinos: ¡todo lo que tienen que hacer es obedecer a su gobierno, que ahora puede "presumir de tener el acuerdo del Vaticano"! 

El prelado chino no cede: el acuerdo consiste, de hecho, en "una traición y una rendición incondicional que precipita el rebaño en la boca del lobo". 

El Papa Francisco respondió a las críticas del obispo Zen tres días después, el 25 de septiembre, en el avión que lo trajo de su viaje apostólico a los Estados Bálticos. El Cardenal Secretario de Estado -explicó- "estudió todos los documentos hasta la última coma", que para el Santo Padre es la garantía de "una seguridad muy grande". En cualquier caso, "es el Papa quien nombrará [a los obispos en China]. [¡De entre los propuestos por el Partido Comunista!] Seré yo: la cosa está clara", recalcó Francisco. 

Aunque todavía es demasiado pronto para hacer un juicio definitivo, [Según la Neo-FSSPX, entonces, la postura del Card. Zen debe ser desestimada por precipitada] es hora de orar para que los católicos chinos puedan algún día ejercer su religión libremente, sin sufrir las vejaciones y persecuciones del omnipresente Partido Comunista.