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jueves, 14 de junio de 2018

EL DIÁLOGO

P. Xavier Bauvais


"algunos pueden pensar que por un reconocimiento canónico se podría hacer resonar más la voz de la Tradición; las intenciones son sinceras, pero hemos visto que esto es una ilusión."



Autor: Maubert. Tomado de la revista L'acampado, del Priorato de Marsella, cuyo superior es el R.P. Xavier Bauvais FSSPX. Leído en Tradinews. Se publica un extracto.


Por "diálogo" no se entiende la conversación ni la discusión, sino un entendimiento y un intercambio entre personas cuyo pensamiento es divergente, mediante concesiones doctrinales.

Se puede decir que los maestros en esta materia, en el siglo XX, fueron los comunistas. A pesar de las atrocidades que cometieron, con esta arma lograron seducir a una multitud de cristianos que, sin embargo, habían sido testigos de sus atropellos.

Es asombroso observar que los métodos comunistas son  casi idénticos a los utilizados por la Roma modernista con respecto a las comunidades tradicionales. 

Diálogo entre comunistas y católicos en China

Principio general

En primer lugar, el principio general es que todo lo que emana de los comunistas debe interpretarse en el sentido marxista. Cuando hablan de "patriotismo", es conforme a los principios marxistas, para un propósito marxista, y por lo tanto materialista.

Hacer deslizar a los católicos sobre el terreno político

Para atraer a los cristianos a unirse a sus movimientos y embarcar a la Iglesia en la Revolución, comienzan acusándola de ser cómplice del imperialismo. Buscan arrastrarla a la arena política, transformando la religión en un asunto político. Por lo tanto, el problema está falseado en la base. A partir de entonces, la autoridad civil reivindica el derecho y el deber de controlar la política del grupo religioso, procediendo a las purgas necesarias. Todo oponente ya no será un defensor de la fe, sino un refractario político. De allí el gobierno hace que los católicos fieles sean combatidos por los progresistas; siembran la desconfianza sobre los primeros, levantan a los segundos contra ellos. Como el terreno es profano, ya no existe la cuestión del martirio, por lo que la voluntad de resistencia desaparece.

Fórmulas ambiguas

La seducción del diálogo proviene de fórmulas ambiguas empleadas por los comunistas: se presentan como ardientes defensores del patriotismo. ¿No es el patriotismo un imperativo del cristianismo? Escuchar a los comunistas convertidos en patriotas, ¿no es ya una victoria del catolicismo?

Las propuestas presentadas por los comunistas siempre tienen una posible interpretación católica. Además, ellos dicen querer esta interpretación. Pero luego, en su propia conducta, ellos utilizan el sentido y los principios propios. Saben muy bien que las palabras no tienen el mismo significado en ambos bandos. Toda su política de seducción y acercamiento se basa en este conocimiento. La Revolución es ante todo una praxis; las palabras son una simple herramienta. 

Las concesiones

Una vez que los cristianos son arrastrados a la emboscada, comienzan las concesiones y los compromisos. En un círculo, alguien hace una acusación contra un obispo que es considerado antipatriota. Al principio, esto confunde a los católicos, pero se ven obligados a hacer lo mismo, después de haber admitido el principio del [falso] patriotismo. Así, actúan en contra de su conciencia; y rápidamente caen en decadencia moral. El comunismo hace que la Iglesia se desmorone bajo la corrupción de las conciencias, de la cual uno no se levanta. Es peor que una apostasía, es una repetición de actos contra la fe, las ideas se nublan completamente.

A partir de entonces, la resistencia se vuelve imposible.

No todos abren los ojos al mismo tiempo; así el bloque católico se divide y desintegra, pedazo a pedazo.

Conclusión: desde un principio, rechazar el diálogo y preferir el martirio

Por lo tanto, debemos rechazar el diálogo, que es injusto y con armas desiguales. Las sonrisas de los marxistas son infinitamente más peligrosas que sus armas. Para ellos, romper el diálogo no es deseable; es esencial para su objetivo. ¿Qué hacer? ¿Podemos continuar el diálogo? No, porque los comunistas arrastran a los católicos a su dialéctica materialista: lo que está en juego es la fe. Para salvarla, debemos aceptar la persecución y el martirio. Pues así, haciendo mártires, el comunismo prepara su propia derrota. “Tened valor, yo he vencido al mundo", dijo el Rey de los Mártires.

Diálogo entre la Roma conciliar y los tradicionalistas

Principio general

Si aplicamos todo esto a nuestra situación, el primer principio es que lo que viene de los modernistas debe ser interpretado en un sentido modernista. Lo hemos visto, entre otras cosas, en esta expresión: "Concilio visto a la luz de la Tradición". Su objetivo es involucrar a todos en la dinámica revolucionaria del Vaticano II, es decir, la evolución de los dogmas y, en última instancia, el ecumenismo, base de la "nueva evangelización" y, en última instancia, la unidad de la humanidad en la diversidad de creencias, cada una de las cuales es igual y libre.

Deslizar a los tradicionalistas desde el plano doctrinal al plano disciplinario

Para atraer a los tradicionalistas a este movimiento, empiezan con acusaciones: "Son disidentes, separados de Roma". O bien, hacen propuestas tentadoras: las posibilidades de una mayor proyección apostólica; por último, nada es más eficaz que los regalos: el Motu proprio 2007, el levantamiento de las excomuniones (2009), la jurisdicción de las confesiones, la delegación episcopal para nuestros matrimonios.

La ganadora es la Santa Sede, porque aparece como un buen príncipe, mostrando misericordia; nuestra negativa a hacer concesiones parecerá aún más odiosa. Por lo tanto, se ejerce presión psicológica sobre nosotros para que cesemos el combate. Y estos avances sugieren públicamente que las cosas están mejorando, cuando en realidad, el problema fundamental, que es doctrinal, permanece intacto.

Los católicos de la Tradición están invitados a venir "como fieles de la Tradición"; quieren incorporar la Tradición "tal como ella es" en la Revolución; deben conservar su "carisma". A través de este juego, la luz de la Tradición ya no es la que debe iluminar a todo hombre; es una opinión entre muchas otras.

De este modo, el proceso de ralliement pone en primer lugar las cuestiones prácticas y entre paréntesis el problema doctrinal. Es en este nivel donde se opera este deslizamiento. Ciertamente no negamos la doctrina, pero insistimos en la regularización. Y a fuerza de hablar principalmente de esto, terminamos pensando que estamos en una irregularidad. Todo se considera desde este punto de vista. Así como los comunistas hicieron de la religión una cuestión política, las autoridades romanas hicieron de la adhesión al Concilio una cuestión de obediencia. De esta manera, se elimina el motivo del martirio: la fe. Cualquier reclamo contra errores conciliares o contra escándalos ecuménicos será etiquetado como desobediencia o pecado contra la unidad. Así, ya no hay más mártires, y poco a poco la resistencia desaparece.

La reducción al silencio, o el olvido del bien común de la Iglesia

Esto nos muestra que, por el mero hecho del reconocimiento canónico reduce al silencio. Mons. Lefebvre lo dijo sobre Dom Gérard: "No es verdad que ellos no hayan cedido en nada; ellos han renunciado a la posibilidad de oponerse a Roma. Ellos ya no pueden decir nada. Deben callarse."

Este punto es fundamental, porque demuestra que, aunque no se nos exija ninguna declaración doctrinal sobre el Vaticano II, ya estamos dejando de criticarlo y, en los hechos, estamos entrando en la máquina revolucionaria que admite a todo el mundo con sus opiniones, pero a condición de que las opiniones del vecino sean admitidas como defendibles. Así, de hecho, al permanecer en silencio, la ideología conciliar es admitida como aceptable; por lo tanto, es un reconocimiento implícito del Vaticano II. Entonces las cuestiones doctrinales son rápidamente relativizadas, y los errores modernos son explícitamente admitidos.

Esto nos permite dar una importante precisión: la cuestión del bien común. A través de nuestro combate doctrinal y nuestra oposición pública a los errores conciliares, defendemos el bien común de la Iglesia. Al permanecer en silencio, seríamos admitidos en la Iglesia oficial con ventajas ciertas, pero al hacerlo, pondríamos nuestro bien particular por encima del bien común. Tal es la trampa liberal: hacer que lo absoluto [la verdad, la Tradición] sea relativo. En efecto, en este momento, la verdad, la Tradición es considerada como un bien para ciertas personas retrasadas (nosotros), por lo tanto un bien relativo, pero en ningún caso un bien necesario para todos, un absoluto.

Al contrario, nuestra actitud es una actitud de miembros de la Iglesia. El miembro es parte de un todo; la parte es para el todo. Lo que queremos es el bien de la Iglesia, el bien común, es decir, que Roma recupere su Tradición. Ciertamente, algunos pueden pensar que por un reconocimiento canónico se podría hacer resonar más la voz de la Tradición; las intenciones son sinceras, pero hemos visto que esto es una ilusión. La cabrita del señor Seguin pensó que vencería al lobo, pero la terrible realidad se le impuso. Lo que cuenta es la realidad objetiva. Debemos reflexionar sobre esto, porque el bien común aquí es una cuestión de salvación eterna. 

miércoles, 13 de junio de 2018

"BEATIFICACIÓN" DE FALSO MÁRTIR Y GRAN TRAIDOR MARXISTA



El Obispo Angelelli fue uno de los adalides más radicalizados de la lucha revolucionaria que llevó el marxismo dentro de la Iglesia en la Argentina. Era conocido como el obispo Satanelli. El Papa y la recua de apóstatas que lo secundan no ignoran que el trabajo de estos criminales obedeció a un plan subversivo de inspiración marxista. Ni Angelelli ni sus curas trabajaron por  los pobres; se aprovecharon de ellos por su poca instrucción. Vieron en ellos el caldo de cultivo apto para hacer la revolución. Y su prédica sembró odio, violencia, terror y muerte. Envenenaron de rencor y odio el corazón de muchos al punto de transformarlos en asesinos. Lucharon para que la Iglesia fuese antropocéntrica, temporalista, naturalista, materialista, secularizante y que estuviese  embarcada al servicio del marxismo. Angelelli no murió en odio a la fe, pero su pelea fue para cambiar la Fe.

martes, 12 de junio de 2018

SABIDURÍA OLVIDADA



..."esa clase de hombres, los modernistas, cuya personalidad fue descrita en la encíclica Pascendi dominici gregis, no han dejado de maquinar para perturbar la paz de la Iglesia. Tampoco han cesado de atraerse adeptos, formando un grupo clandestino; sirviéndose de ello inyectan en las venas de la sociedad cristiana el virus de su doctrina, a base de editar libros y publicar artículos anónimos o con nombres supuestos. Al releer Nuestra carta citada y considerarla atentamente, se ve con claridad que esta deliberada astucia es obra de esos hombres que en ella describíamos, enemigos tanto mas temibles cuanto que están mas cercanos; abusan de su ministerio para ofrecer su alimento envenenado y sorprender a los incautos, dando una falsa doctrina en la que se encierra el compendio de todos los errores.

Ante esta peste que se extiende por esa parcela del campo del Señor, donde deberían esperarse los frutos que más alegría tendrían que darnos, corresponde a todos los Obispos trabajar en la defensa de la fe y vigilar con suma diligencia para que la integridad del divino depósito no sufra detrimento; y a Nos corresponde en el mayor grado cumplir con el mandato de nuestro Salvador Jesucristo, que le dijo a Pedro -cuyo principado ostentamos, aunque indignos de ello-: Confirma a tus hermanos. Por este motivo, es decir, para infundir nuevas fuerzas a las almas buenas, en esta batalla que estamos manteniendo, Nos ha parecido oportuno recordar literalmente las palabras y las prescripciones de Nuestro referido documento:

"Os rogamos, pues, y os instamos para que en cosa de tanta importancia no falte ni en lo más mínimo vuestra vigilancia, vuestra diligencia, vuestra fortaleza. Y lo que a vosotros pedimos y de vosotros esperamos, lo pedimos y lo esperamos de todos los pastores de almas y de los que enseñan a los jóvenes clérigos, y de modo especial lo esperamos de los maestros superiores de las Ordenes Religiosas."

(San Pío X, Motu proprio Sacrorum Antístitum).

lunes, 11 de junio de 2018

EL MONASTERIO DE LA SANTA CRUZ ANUNCIA ORDENACIÓN SACERDOTAL



Ordenación del Hno. Juan Bautista –  Ordenação do Ir. João Batista – Ordination du fr. Jean-Baptiste – Ordination of Br. John Baptist

+
PAX


ESPAÑOL

Queridos amigos y bienhechores
Les damos una buena noticia: la ordenación SACERDOTAL de nuestro hermano Juan el Bautista (ahora diácono), que tendrá lugar el 24 de junio.
Pedimos sus oraciones por él, para que sea un santo sacerdote, para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.
También aprovechamos a decir que las comunicaciones con los amigos y bienhechores ya no serán hechas a través del e-mail mostsantacruz@gmail.com, sino del siguiente:
secretariusmonasterii@gmail.com
Fotos anexas de su ordenación DIACONAL.
En unión de oraciones,
Renato Müller


PORTUGUÊS

Caros amigos e benfeitores
Damo-lhes uma boa notícia: a ordenação SACERDOTAL de nosso Irmão João Batista (agora diácono), que acontecerá no dia 24 de junho.
Pedimos suas orações por ele, para que seja um santo sacerdote, para a maior glória de Deus e salvação das almas.
Aproveitamos também para dizer que as comunicações com os amigos e benfeitores não serão mais feitas  a partir do e-mail mostsantacruz@gmail.com, mas do seguinte:
secretariusmonasterii@gmail.com
Fotos anexas de sua ordenação DIACONAL.
Em união de orações,
Renato Müller
Secretário de Dom Tomás de Aquino


FRANÇAIS

Cher amis et bienfaiteurs,
Nous vous donnons une bonne nouvelle: l’ordination SACERDOTALE du fr. Jean-Baptiste (qui est diacre en ce moment), laquelle aura lieu le 24 juin prochain.
Nous vous demandons vos prières pour lui, pour qu’il soit un saint prêtre, pour la gloire de Dieu et le Salut des âmes.
En pièces attachées, les photos de son ordination DICONALE.
Nous profitons pour vous dire aussi que les communications avec les amis et bienfaiteurs désormais ne seront plus faites depuis  l’adresse courriel mostsantacruz@gmail.com, mais depuis la suivante : 
secretariusmonasterii@gmail.com
En union de prières,
Renato Müller
Secrétaire de Mgr Thomas d’Aquin


ENGLISH

Dear friends and benefactors:
We are writing you to give you good news: the PRIESTLY ordination of our Brother John Baptist OSB (now deacon), which is going to take place on June 24.
We ask for your prayers for him, so that he may be a holy priest, for the greater glory of God and the salvation of souls.
We also take this opportunity to say that communications with friends and benefactors will no longer be made from the e-mail account mostsantacruz@gmail.com, but from the following: secretariusmonasterii@gmail.com
His DIACONAL ordination photos are attached to this message.
United in prayers,
Renato Müller
Secretary of Bp Thomas Aquinas

U.I.O.G.D.

TRANQUILOS, MUCHACHOS: ES SÓLO UNA CRISIS DE ADOLESCENCIA...




LA CRISIS DE LA IGLESIA SEGÚN EL SUPERIOR DEL DISTRITO DE SUDAMÉRICA: 

... "la Iglesia entró en una época de confusión, como una crisis de identidad, como el adolescente que un poco empieza como a desconfiar, a dudar de todo lo que aprendió de niño, lo que le enseño papá y mamá"... 
(Cita de sus palabras, desde el min. 10.38 en adelante, en este video). 


LA CRISIS DE LA FSSPX SEGÚN EL DIRECTOR DEL SEMINARIO DE EE.UU.

... "nuestra joven Fraternidad religiosa todavía no cumple ni cincuenta años. Para una orden religiosa, eso es la edad de la adolescencia; una edad particularmente frágil, cuando el crecimiento puede ocurrir en formas desequilibradas y difíciles." 
(Cita de sus palabras en esta carta)

sábado, 9 de junio de 2018

COMENTARIO ELEISON Número DLXIX (569) - 09 de junio de 2018


Se Preparan los Liberales
Capitulares, la Iglesia y la Fe son lo primero,
¡Y Menzingen puede tener que salir perdiendo!
No todos están dormidos. Alguien en Francia está observando cómo los liberales se preparan para asumir el inminente Capítulo General de la Fraternidad San Pío X, donde la Fraternidad tiene su última oportunidad, probablemente la definitiva, de defender la fe católica contra el Vaticano II, como lo hizo Mons. Lefebvre. Quienquiera que fuera escribió un excelente artículo en Fidélité catholique francophone denunciando algunas palabras siniestras del Secretario General de la Fraternidad, el P. Christian Thouvenot, pronunciadas en una entrevista con la revista del Distrito Alemán de la Fraternidad a principios de este año. Lo que sigue debe mucho a ese artículo.
En primer lugar, las palabras siniestras: “Es probable que la cuestión del estado actual de la Prelatura Personal se plantee en el Capítulo General (en julio). Pero es sólo el Superior General quien está a la cabeza de la Fraternidad y quien es responsable de las relaciones entre la Tradición Católica y la Santa Sede. En 1988, Mons. Lefebvre dejó muy claro este punto”. Estas palabras son siniestras porque están abiertas a la interpretación de que Menzingen, sede de la Fraternidad donde labora el P. Thouvenot, está preparando a los miembros y seguidores de la Fraternidad para que el Capítulo General sea el momento y el lugar en el que Mons. Fellay aceptará, aparentemente legalmente, el ofrecimiento de Roma de una Prelatura Personal, y al hacerlo paralizará de una vez por todas la capacidad de la Fraternidad de defender la Fe resistiendo a la Misa del Novus Ordo y al Concilio Vaticano Segundo. Y estas palabras son siniestras porque son ambiguas o falsas.
En primer lugar, no es el Superior General quien está solo a la cabeza de la Fraternidad. Por los Estatutos de la Fraternidad establecidos por Mons. Lefebvre, es verdad que, una vez elegido el Superior General, tiene a su disposición poderes notables y por un período no inferior a 12 años, porque el Arzobispo quería que el Superior General tuviera tiempo y poder para realizar algo, sin ser obstaculizado como él mismo lo había sido en los Padres del Espíritu Santo. Pero el Capítulo General de la Fraternidad, reunido cada seis o doce años, está por encima del Superior General, y éste debe seguir las políticas decididas por aquél. Ahora bien, en teoría, el Capítulo General de 2012 decidió que cualquier “normalización canónica” de la Fraternidad requeriría una mayoría de votos en el pleno del Capítulo General, pero en la práctica, Mons. Fellay ya ha procedido a “normalizar” con Roma las confesiones, ordenaciones y matrimonios de la Fraternidad. Y ahora su Secretario General habla como si el Capítulo General no tuviera nada más que decir, como si sólo Mons. Fellay pudiera “normalizar” el resto. ¿Los cuarenta futuros Capitulares de julio son conscientes de cómo habla Menzingen? ¿Están de acuerdo?
En segundo lugar, el P. Thouvenot afirma que Mons. Fellay es – ¿solo él? – responsable de las relaciones entre la Tradición Católica y la Santa Sede. Sin duda es así como Roma y el mismo Mons. Fellay quisieran ver la situación, para que Roma pueda absorber toda la “Tradición” de una sola vez y Mons. Fellay pueda extender su imperio. Pero la “Tradición” es una colección variada y heterogénea de congregaciones y comunidades religiosas que ciertamente no todas quieren ser absorbidas por la Roma conciliar, o encabezadas por Mons. Fellay. Por esta razón, Mons. Lefebvre se negó repetidamente a ser llamado cabeza de la Tradición Católica. Pero tanto Mons. Fellay como su secretario juegan al juego de la Roma conciliar.
Y en tercer lugar, si el Arzobispo insistió en el momento de las Consagraciones de 1988, que él solo era el único que controlaba las relaciones de la Fraternidad con Roma, fue porque sabía que los jóvenes colaboradores a su alrededor no eran rivales para los astutos romanos, como hemos visto a nuestro costo desde su muerte en 1991. No porque confiara en la estructura de la Fraternidad para dotar a su Superior General de una gracia especial que lo protegería contra los conciliares romanos. Cuando los hombres quieren equivocarse, no es necesariamente una estructura quien los salvará. ¿Pero qué podía hacer el Arzobispo? ¡Tenía que morir en algún momento!
Lectores, si conocen a un Capitular de julio, ¡pregúntenle si sabe lo que el Secretario General está diciendo!
Kyrie eleison.

MÉNZINGEN PUBLICA COMENTARIO COMPLACIENTE CON ROMA, SOBRE LA DIFUSIÓN DEL ACTA DE LA REUNIÓN DEL 11-09-76 ENTRE MONS. LEFEBVRE Y PABLO VI


Fuente de esta imagen: Infovaticana


Fuente: FSSPX NEWS Primera parte  Segunda parte


El 16 de mayo, Vatican Insider publicó el acta del encuentro entre Mons. Lefebvre y Pablo VI que tuvo lugar el 11 de septiembre de 1976.  Dicha acta apareció primero en el libro “La barca de Pablo”, del regente de la Casa Pontificia Leonardo Sapienza.

El día 17 de mayo, Non Possumus publicó una entrada sobre esto. Ahí dijimos lo siguiente: La transcripción parcial publicada no es fidedigna. Si se la compara con el relato de Mons. Lefebvre, se hace evidente que alguien (¿Sapienza?, ¿Benelli?, ¿Macchi?, ¿algún otro?) ha falseado lo dicho en esa reunión, cosa que no nos extraña en modo alguno, dada la conocida falta de honestidad de los modernistas. Más abajo los lectores podrán constatar que, en los días siguientes a la reunión, Monseñor Lefebvre acusó al Vaticano de mentir en las informaciones que daba sobre esta audiencia. (…) Hasta ahora hay un silencio absoluto de la Fraternidad acerca de esta "acta secreta" que deshonra la memoria de su fundador, presentándolo como un hombre atormentado, exaltado, impredecible, contradictorio y vacilante.

Pues bien, el 7 de junio, la FSSPX, en un artículo dividido en dos partes y firmado por el P. Thouvenot, Secretario General de la FSSPX; se refiere al acta publicada por la Roma apóstata:

1° Dando por fidedigna, en general, la versión de los modernistas.

2° "Disculpando" a Mons. Lefebvre por haber dado su versión “en caliente” (sic!).

3° Minimizando el fuerte intercambio de acusaciones que, en los días siguientes a la entrevista, se dio entre Mons. Lefebvre y el Vaticano en relación con el supuesto juramento contra el papa.

4° Finalmente -y esto es lo más importante-, teniendo el mismo trasfondo acuerdista que tuvo la publicación de Vatican Insider, por lo que ratificamos hoy lo dicho el 17 de mayo: ¿Por qué se hace justamente ahora esa publicación? No lo sabemos, pero podemos suponer que esta "revelación" forma parte de la estrategia romana para conducir a la FSSPX hacia el acuerdo suicida y traidor. (…) como un apoyo a la idea -superada por los hechos y definitivamente desechada por Mons. Lefebvre, pero resucitada por Mons. Fellay- de pedir a Roma que deje a la FSSPX “hacer la experiencia de la Tradición”, siendo Fraternidad reconocida e integrada a la estructura oficial "tal como ella es”.


EXTRACTOS DEL TEXTO DEL SERCETARIO GENERAL DE LA NEO-FSSPX


Con la publicación del libro de Mons. Sapienza el 16 de mayo de 2018, tenemos ahora dos fuentes que reconstruyen la famosa entrevista entre el Papa Pablo VI y Mons. Lefebvre el 11 de septiembre de 1976, en Castelgandolfo.

La primera fuente que relató el acontecimiento fue el mismo Obispo Lefebvre, que inmediatamente dio cuenta de ello a los seminaristas de Ecône a través de dos conferencias grabadas los días 12 y 18 de septiembre de 1976.

La segunda fuente, secreta hasta ahora, consiste en la transcripción de la entrevista que el Papa pidió establecer "con la mayor fidelidad posible". Las palabras de la audiencia fueron puestas por escrito por el Obispo Benelli, el sustituto de la Secretaría de Estado; cubren ocho páginas mecanografiadas.

Si las dos conferencias de Mons. Lefebvre son una reacción enérgica [réaction vivante], "en caliente" [à chaud], justo después de la entrevista y destinadas a sus seminaristas, no pretenden agotar las actas de la audiencia en sus mínimos detalles. [Noten el contraste: según la Neo-FSSPX, Pablo VI dispuso que de la conversación se levantara un acta "con la mayor fidelidad posible", en tanto que Mons. Lefebvre relató esa conversación en el marco de una “reacción enérgica” "en caliente", esto es, de modo impulsivo, apasionado, poco sereno, poco objetivo]

Las actas de Mons. Benelli corroboran las líneas generales del relato de Mons. Lefebvre. Sin embargo, hay diferencias.

Mons. Lefebvre propone sinceramente al sucesor de Pedro: hacer fielmente el experimento de la Tradición, utilizando la Fraternidad para edificar la Iglesia. No para sofocarla o casarla con la revolución, sino para demostrar a las autoridades - a los obispos de todo el mundo - que ésta es la solución a la crisis de la Iglesia.

El 14 de septiembre de 1976, Mons. Lefebvre mantuvo la esperanza en el noticiario de la televisión francesa: "Se creó un nuevo clima, se rompió el hielo... Fue una conversación, una primera negociación, por así decirlo. Esperamos que se apruebe la luz verde, como todos los experimentos que se están haciendo en este momento... El Papa me dijo que está consultando a las Congregaciones sobre esta posibilidad. Pablo VI dio a entender que habría un seguimiento de este diálogo, pero antes de dos meses. Después de todas las pruebas que nos han separado, no llegaremos a una solución en cuarenta y ocho horas... Para nosotros no es una cuestión de cisma, continuamos la Iglesia... En la medida en que el Papa está siempre en unión con los que le precedieron y nos transmite exactamente la verdad de sus predecesores, estamos perfectamente en unión. Tan pronto como se empieza a entrar en novedades, es necesario examinar si estos cambios están realmente en conformidad con la Tradición".

viernes, 8 de junio de 2018

EL P. LE ROUX REVELA LA PROFUNDIDAD DE LA CRISIS EN LA QUE LAS AUTORIDADES ACUERDISTAS HAN SUMIDO A LA FRATERNIDAD



No lo decimos nosotros, lo dice el Director del seminario de USA de la FSSPX: 
“A juzgar por la ola de pánico que se ha apoderado de algunos de nosotros durante estos últimos meses, parecería que algunos hemos perdido el dominio de nuestra razón y equilibrio en la víspera del próximo Capítulo General electivo de nuestra Fraternidad. Todo mundo opina, insiste en lo que "debe" hacerse, pronostica, critica a diestra y siniestra y va por ahí anunciando a gritos lo terrible que está todo. ¿No sería éste el momento perfecto para recuperar un poco de la cordura perdida?(...) Recemos por los sacerdotes, para que sepan mantener su lugar, viviendo en obediencia, sin asumir poderes que no les pertenecen, especialmente el de emitir juicios generales sobre todas las cosas.

Carta del P. le Roux, rector del seminario Sto. Tomás de Aquino sobre el Capítulo

En la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, junio 7, 2018. [sic]
Queridos amigos y benefactores,
Mi Padre y su Padre, en otras palabras, Nuestro Señor Jesucristo nos revela la naturaleza íntima de Dios y de nuestra adopción divina.
Sin embargo, esta revelación no significa que el hombre esté libre de las leyes que gobiernan la naturaleza humana y dictan el equilibrio que debe mantener. El hombre debe respetar y someterse a la ley de la Encarnación, por la cual Dios mismo asumió la naturaleza humana sin perder absolutamente nada de su dignidad, para que el hombre pudiera participar en la vida íntima de Dios - pero de acuerdo con los límites de la naturaleza humana.
Es fundamental que se nos recuerde nuestra condición humana, porque desde el pecado original el hombre es constantemente atraído por el exceso. Aunque Dios, por su naturaleza infinita, está más allá de toda medida, el hombre, creatura finita, no puede exceder la medida debida sin desviarse de su propia naturaleza.
Esta desviación está particularmente presente en los períodos de crisis, cuando los puntos de referencia no están claros y los cimientos vacilan. Poco a poco, cegado y desorientado por el torbellino de los errores que lo rodean, el hombre juzga y actúa únicamente como respuesta a la crisis. Pero debido a que la crisis sólo es la negación y destrucción del orden, no puede constituir la base para un juicio y acción correctos; por tanto, primero es necesario regresar al orden. Este regreso al orden se vuelve más apremiante cuando la crisis no sólo afecta a un individuo, sino que cuestiona los cimientos de toda una sociedad.
La historia de la Iglesia nos muestra que todas las órdenes religiosas se originaron de alguna crisis. Pero la crisis no puede constituir la esencia de la vida consagrada: únicamente se trata de una ocasión providencial para su florecimiento. La esencia del orden es de una naturaleza muy diferente. Por tanto, así como la orden de Santo Domingo no puede definirse únicamente por su lucha contra la herejía cátara, la Fraternidad San Pío X no puede reducirse a su lucha necesaria contra los errores actuales. Si, por desgracia, la crisis se convirtiera en la única razón de su existencia, la Fraternidad San Pío X desaparecería muy pronto, sin haber trabajado por el establecimiento del Reinado de Cristo a través de la santidad de los sacerdotes. Ésta es la esencia de la vida de esta Fraternidad Sacerdotal: la inmolación de sus sacerdotes para la gloria de Dios Padre sobre el altar de la Santa Misa. Regnavit a ligno Deo, "Dios reina por la Cruz", como se afirma en el himno Vexilla Regis.
Mientras más se intensifique la crisis de la Iglesia, más se estremecerán sus bases doctrinales y Satanás trabajará más fuertemente para desorientar a los hombres mediante trastornos inimaginables en la Iglesia. Por tanto, la Fraternidad debe permanecer tanto más fiel a la vocación que recibió de su fundador, Monseñor Marcel Lefebvre: preservar la santidad del sacerdote, del hombre de la Misa, y por tanto, del Calvario. Sería un grave y desastroso error afirmar que, por haber nacido en la crisis progresista, los juicios y acciones de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X deben determinarse según el desarrollo de esta crisis.
A juzgar por la ola de pánico que se ha apoderado de algunos de nosotros durante estos últimos meses, parecería que algunos hemos perdido el dominio de nuestra razón y equilibrio en la víspera del próximo Capítulo General electivo de nuestra Fraternidad. Todo mundo opina, insiste en lo que "debe" hacerse, pronostica, critica a diestra y siniestra y va por ahí anunciando a gritos lo terrible que está todo. ¿No sería éste el momento perfecto para recuperar un poco de la cordura perdida?
Estos extremos tienen la marca satánica del espíritu igualitario de la Revolución, mediante el cual todo mundo se establece a sí mismo como una autoridad soberana. Esta crisis de autoridad no es otra cosa que el rechazo frenético de cualquier tipo de paternidad y, especialmente, de la paternidad divina. También es la negación de la naturaleza del hombre: un ser dependiente, sujeto a Dios.
Es necesario que no nos dejemos llevar por este desequilibrio y que mantengamos nuestro curso durante la tormenta. Basta con enfrentar la realidad: en un momento en que la Iglesia y el mundo están atravesando por una crisis profunda y duradera, nuestra joven Fraternidad religiosa todavía no cumple ni cincuenta años. Para una orden religiosa, esto sería el equivalente a la adolescencia; una edad particularmente frágil, cuando el crecimiento puede ocurrir en formas desequilibradas y extrañas. Por tanto, no deberíamos sorprendernos por ciertas desarmonías, sino luchar por remediarlas.  [Así que la actual crisis de la FSSPX sería una etapa más en el desarrollo normal de una congregación, una "crisis de adolescencia", y no algo causado por los esfuerzos de sus autoridades en cuanto a lograr un acuerdo traidor y suicida con la Roma apóstata, liberal y modernista... N de NP] Y no existe otro remedio más que volver a las fuentes del espíritu que guiaron la fundación de nuestra obra.
Cuando la crisis actual amenaza con engullirnos en su torbellino, es necesario combatir de manera ordenada, recurriendo a los principios y, particularmente, respetando la regla suprema de la paternidad, que es la piedra angular de cualquier sociedad. Al vivir como hijos, enraizados en la paternidad divina, todos - tanto sacerdotes como fieles, cada uno en su lugar - trabajaremos por la fidelidad de la Fraternidad San Pío X a su vocación.
Recemos por los sacerdotes, para que sepan mantener su lugar, viviendo en obediencia, sin asumir poderes que no les pertenecen, especialmente el de emitir juicios generales sobre todas las cosas. Pidamos para que, al contrario, puedan desarrollar una intensa vida sacerdotal que consista en la fidelidad a la oración, la renuncia y la dedicación al servicio de las almas.
Esperamos que, por su parte, los fieles fortalezcan su vida de oración y que no dejen de hacer una oración diaria por el próximo Capítulo. Esperamos que escuchen el mensaje de Nuestra Señora de Fátima respecto a la necesidad de la penitencia mediante la fidelidad al propio deber de estado. Recemos para que ellos también desarrollen un espíritu de devoción hacia sus sacerdotes y parroquias.
Un Capítulo electivo en una fraternidad religiosa es un momento importante que no puede ser tratado como una carrera de caballos abierta a las apuestas. Este evento es una ocasión solemne para cualquier fraternidad religiosa porque es un momento particular de gracia durante el cual la fidelidad a los Estatutos debe renovarse. Permite también una mayor unidad de los miembros que dependen de la jerarquía, así como una reorganización para las nuevas batallas.
Pidamos la gracia necesaria para evitar el desequilibrio del que hemos hablado, para evitar los abusos e insultos, para evitar un juicio imprudente de las intenciones y la formación de bandos. En pocas palabras, pidamos la gracia de permanecer fieles a nuestra Regla.
Es una cuestión de comprometernos resueltamente, para que el Reinado Social de Cristo pueda establecerse mediante el Reinado Sacerdotal de Cristo.
Confiamos a su habitual benevolencia y, particularmente, a sus oraciones, a nuestra Fraternidad, a la que amamos con un corazón filial, para que pueda dedicarse completamente al servicio del Reinado de Cristo en la Iglesia, en el mundo y en las familias, y para que sea custodiada por su fundador, nuestro padre en la fe, nuestro venerado Monseñor Lefebvre.
In Christo Sacerdote et Maria,

Padre Yves le Roux, Rector del seminario Santo Tomás de Aquino
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Gracias, P. le Roux, por desmentir a los que nos acusan de exagerar y a los ciegos voluntarios que afirman que nada ha cambiado en la FSSPX.

HOY ES LA FIESTA DEL SAGRADO CORAZÓN






SERMÓN PARA ESTA FIESTA

jueves, 7 de junio de 2018

EL CARD. PAROLIN ASISTIRÁ A LA REUNIÓN DEL CLUB BILDERBERG


 Club Bilderberg invita al Card. Parolin a su reunión de este año

El Club Bilderberg, considerado por muchos como el gobierno del mundo en la sombra, celebra su reunión de este año en Turín (Italia) entre el 9 y el 12 de junio. Entre los invitados a dicho encuentro figura el Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin.


lunes, 4 de junio de 2018

CORPUS CHRISTI - SERMÓN DEL R.P. TRINCADO




En esta gran fiesta de Corpus Christi es conveniente recordar, aunque sea de modo muy sintético, una de las principales verdades relativas a la Eucaristía: la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

Enseña la Iglesia que la Eucaristía es un sacramento en el cual, por la conversión del pan en el Cuerpo de Jesucristo y del vino en su Sangre, se contiene verdadera, real y sustancialmente, el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad del mismo Jesucristo, bajo las especies (apariencias) de pan y de vino.

Se contiene -dice el catecismo de San Pío X- el Cuerpo de Cristo; pero no sólo su Cuerpo, sino también su Sangre. Y no solamente lo físico o material de Cristo hombre (Cuerpo y Sangre), sino que también se contiene lo inmaterial del hombre: el Alma. Cuerpo, sangre y alma son las tres cosas que  componen a todo hombre, son la humanidad, en este caso, la Humanidad de Cristo; pero además de su Humanidad, en este sacramento se contiene la Divinidad: no sólo está presente como hombre, sino también como Dios.

En la Eucaristía está verdaderamente presente el mismo Jesucristo que está en el cielo y que en la tierra nació de la Santísima Virgen.

La hostia, antes de la consagración, es pan de trigo. Pero después de la consagración, ella es el verdadero Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo bajo las apariencias de pan. 

En el cáliz, antes de la consagración, hay vino de uvas con unas gotas de agua. Pero después de la consagración está en el cáliz la verdadera Sangre de nuestro Señor Jesucristo bajo las apariencias de vino.

La conversión del pan en el Cuerpo y del vino en la Sangre de Jesucristo se produce cuando en la santa Misa el sacerdote pronuncia las palabras de la consagración. Esta milagrosa conversión se llama transustanciación.

Hasta acá esta breve síntesis de la doctrina católica sobre la presencia real.

Contra la verdad salvadora, el demonio, que siempre pretende destruir la obra redentora de Cristo, ha puesto dentro de la misma santa Iglesia a esos hombres infernales, esos ministros del diablo que son los herejes modernistas.

La bestia modernista nace a fines del siglo XIX, es derrotada por San Pío X, se repliega -mal herida pero no muerta- a sus guaridas subterráneas hasta el Vaticano II, y es en este conciliábulo donde nuevamente levanta su venenosa cabeza, apoderándose de Roma y de toda la Jerarquía católica hasta el presente. Por eso el Vaticano II es la derrota más grande la Iglesia en toda su historia, porque por medio de él -cosa nunca vista ni imaginada- una herejía ha logrado inficionar todo el Cuerpo Místico de Cristo, desde el Papa hasta el último de los laicos.

Suscitados por el enemigo del género humano, jamás han faltado -dice San Pío X en la encíclica Pascendi- hombres de lenguaje perverso, decidores de novedades y seductores, sujetos al error y que arrastran al error. Pero es preciso reconocer que en estos últimos tiempos ha crecido, en modo extraño, el número de los enemigos de la cruz de Cristo, los cuales, con artes enteramente nuevas y llenas de perfidia, se esfuerzan por aniquilar las energías vitales de la Iglesia, y hasta por destruir totalmente, si les fuera posible, el reino de Jesucristo. Son -sigo citando al Papa santo- los peores enemigos de la Iglesia  porque ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro.

Y así, para los herejes modernistas, la Eucaristía es sólo el signo de una cierta presencia espiritual de Cristo: Cristo estaría presente de manera meramente espiritual o simbólica en la hostia consagrada. La hostia consagrada no es Cristo, sino que simboliza a Cristo, como la bandera no es la patria sino que simboliza a la patria.

Si los herejes modernistas moderados (llamados “conservadores”) siguen hablando de transustanciación; de acuerdo al astuto proceder de su instigador, el diablo, cambian más o menos sutilmente el sentido de este término. Los herejes modernistas más extremos (conocidos como “progresistas”) evitan, por preciso, el uso del término "transustanciación" y prefieren hablar de transfinalización, pretendiendo que después de las palabras de la consagración, sólo hay un pan con un fin distinto; o de transignificación, para expresar que después de la consagración hay un pan con un significado distinto.

Me he limitado a dar sólo un par de ejemplos de los errores con los que los modernistas intentan destruir la fe sobre este Sacramento, sólo dos entre los muchísimos resbaladizos tentáculos y las mil caras (algunas, a veces, bastante simpáticas) de la maldita bestia modernista.

Unas palabras sobre la comunión eucarística:

Es la cizaña modernista lo que causa que la Eucaristía sea tratada con tanta falta de respeto en nuestro tiempo: comunión de pie y/o en la mano, omisión del uso de la patena de comunión, comunión bajo las dos especies, ministros laicos para la comunión, empleo de vasos de materiales indignos, etc. 

Además de eso, el demonio y esos humanos instrumentos suyos que son los herejes modernistas, quieren alejar de lo que todavía queda de la Eucaristía a los que se deben acceder a ella, al tiempo que se esfuerzan por permitir la comunión eucarística a los indignos. 

Dice el catecismo que el precepto de la comunión empieza a obligar desde que se tiene uso de razón. Pecan los que siendo capaces por la edad, no comulgan, o porque no quieren o porque no están instruidos por su culpa. Pecan, además, los padres si por culpa de ellos difiere el niño la comunión, y de eso tendrán que dar a Dios rigurosa cuenta. Es cosa excelentísima comulgar a menudo, siempre que se haga con las debidas disposiciones. Para hacer una buena comunión son necesarias tres cosas: 1ª estar en gracia de Dios; 2ª guardar el ayuno eucarístico; 3ª saber lo que se va a recibir y acercarse a comulgar con devoción. 

“Estar en gracia de Dios” es tener libre la conciencia de todo pecado mortal. Como el alimento material no puede devolver la vida a los muertos, del mismo modo, este alimento espiritual no devuelve la vida a los que están espiritualmente muertos por haber cometido algún pecado grave o mortal. Por eso los que viven en concubinato o los acatólicos, por ejemplo, no pueden comulgar, y si hoy se autoriza a hacer lo contrario y hay discusión en la Iglesia sobre esto, es por causa de la herejía modernista en la que se halla inmerso el clero. El que sabe que está en pecado mortal, aunque crea estar muy arrepentido, debe confesarse antes de comulgar; y si comulga en pecado mortal comete un sacrilegio. Los que así comulgan no sólo no sacan de este sacramento fruto alguno, sino que comen y beben su propia condenación, como enseña San Pablo (I Cor 11 27). 

“Saber lo que se va a recibir” quiere decir conocer las cosas que se enseñan en la doctrina cristiana acerca de este sacramento y creerlas firmemente, sobre todo, creer firmemente que cuando comulgamos no comemos un pan (sagrado, especial, bendito, santificado), sino el Cuerpo de Cristo. 

“Comulgar con devoción” quiere decir acercarse a la sagrada comunión con humildad y modestia, prepararse antes, y dar gracias después de la sagrada comunión. 

Finalmente, una observación acerca de estas palabras del catecismo: es cosa excelente comulgar a menudo, siempre que se haga con las debidas disposiciones. Según esto, hacen mal los feligreses que dejan de comulgar por el sólo hecho de no haber confesado recientemente los pecados veniales. Cristo quiere ser comulgado por los fieles bien dispuestos, sobre todo en estos tiempos de apostasía general en los que, por un lado, cada vez menos fieles comulgan y en los que, por otro lado, cada vez hay más comuniones sacrílegas. Así que no hacen la voluntad de Dios, sino la del demonio, los fieles que desaprovechan la oportunidad de comulgar por el escrúpulo de tener sólo pecados veniales. La comunión no es un premio para los santos sino un remedio para los pecadores. Hay que creer a la Iglesia cuando enseña que los pecados veniales se perdonan de nueve modos, uno de los cuales es la comunión: 1° por oír Misa, 2° por comulgar, 3° por decir el Confiteor, 4° por la bendición Episcopal, 5° por el agua bendita, 6° por el pan bendito, 7° por rezar el Padrenuestro, 8° por oír un sermón, 9° por darse golpes de pecho pidiendo a Dios perdón.

Estimados fieles: siempre a prudente distancia de esta peste modernista y de los que la esparcen, recibamos muy frecuentemente a Jesús sacramentado con las almas bien dispuestas, esto es, en gracia de Dios, y defendamos constante y resueltamente -contra los impíos errores que son difundidos incluso desde la misma Sede de Pedro- la Verdad sobre la presencia real de Cristo en la Eucaristía; teniendo en cuenta aquellas graves palabras del Credo de San Atanasio: “todo aquél que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe católica; y el que no la guardare íntegra e inviolada, sin duda perecerá para siempre”.

Que la Virgen Santísima nos preserve de caer en las redes del error y la herejía. Y que aplaste pronto a la serpiente modernista que, desde el fatídico Vaticano II, está envenenando y asesinando a las almas católicas.

sábado, 2 de junio de 2018

COMENTARIO ELEISON Número DLXVIII (568) - 02 de junio de 2018


Polémica Sobre Mozart
La naturaleza necesita música, hagamos que ambas sean apreciadas.
Se paga un alto precio si alguna de las dos es despreciada.
Después de que el número 550 de estos “Comentarios” elogiara a Mozart (27 de enero de 2018), un lector escribió en privado para decir que tenía un problema con el famoso compositor: Mozart fue un masón entusiasta, en la segunda mitad de su vida no realizó ninguna obra importante para la Iglesia Católica, y sus óperas tratan las relaciones hombre-mujer y la moral de una manera muy casual. Ahora bien, la música es tan importante en el alma de las personas que las objeciones de este lector merecen ser contestadas en público, para que las personas que aún no conocen a Mozart puedan ser alentadas, obviamente no forzadas, a hacer de él la música de sus momentos de esparcimiento. Así que vamos a destacar algunos principios para cada una de las tres objeciones del lector.
El hecho de que Mozart fuera masón plantea un principio muy importante: el artista y su arte no están separados, sino que son distintos. Lo que hace la bondad moral del artista como persona no es lo mismo que lo que hace la bondad artística de los artefactos que produce (Summa Theologiae, 1a 2ae, Q57, Art. 3). Así pues, Picasso era un sinvergüenza personal, pero su arte, puramente artístico, es brillante, mientras que incontables pintores victorianos pueden haber sido personalmente muy morales, pero sus pinturas son aburridísimas. Así, la masonería ciertamente entró en parte de la música posterior de Mozart, notablemente la “Flauta Mágica”, pero la música se sostiene sobre sus propios pies, y ciertamente debe su belleza no a la guerra de la masonería contra Dios, sino a los padres católicos de Mozart y a su temprana educación en la Austria altamente católica de la emperatriz María Teresa.
Que, en segundo lugar, el maduro Mozart nunca completó otra obra mayor para la Iglesia es cierto en la medida en que la Misa en Do Menor y el Réquiem están inconclusos, pero ¡cuán a menudo se tocan esas dos obras, y con qué efecto religioso! Además, ¿hay alguna pieza musical tan a menudo tocada o cantada en iglesias y capillas católicas como el “Ave Verum Corpus” de Mozart? Y si distinguimos la música implícitamente de la explícitamente católica, ¿puede alguien negar que Mozart, como Shakespeare, es un tremendo portador de valores católicos, en el caso de Mozart los valores de armonía, orden, belleza y alegría para innumerables oyentes? ¿Y no son estos grandes artistas, implícitamente y por herencia católicos, una misericordia de Dios para que los post-católicos puedan disfrutar de los valores católicos sin darse cuenta? Si los pos-católicos se dieran cuenta de ello, ¿no repudiarían esos valores como los liberales que actualmente “de-construyen” a Shakespeare en las supuestas “universidades”, y sin duda a Mozart en los “conservatorios de música”? De hecho, ¿pueden los actores y músicos liberales de hoy en día acercarse al corazón de Shakespeare o Mozart? ¿Qué dice esto de ese corazón? ¡No liberal!
Y en tercer lugar, el hecho de que algunas óperas de Mozart sean en parte tan desenfadadas que hayan provocado el desprecio de Beethoven – “Nunca podría yo escribir óperas tan frívolas”, dijo – deja fuera de la vista la parte seria de las mismas óperas. Junto a los coqueteos de Zerlina están las llamas de la condenación de Don Giovanni; junto a las aventuras amorosas del Conde está su sincera disculpa a su sufrida Condesa; junto al Seraglio está el resplandor del perdón. La vida real en un mundo caído es a la vez cómica y seria. Vea cómo al principio de “Don Giovanni”, Mozart combina musicalmente el duelo y la muerte de un duelista con el pánico burbujeante del criado-conejo de Don Giovanni, Leporello. Seguramente Mozart, como Shakespeare, “veía la vida con firmeza y la veía completa”, como decía Matthew Arnold de Sófocles.
Sin embargo, un lado de Mozart sigue siendo el de un niño malcriado (cf. la película “Amadeus”), y es parte integrante de una cristiandad ya decadente a finales del siglo XVIII. Pero cuando se compara con la caída de la música desde entonces, ¿no es su música casi angélica, sin que esté tan alejada de nuestros tiempos que pueda parecer inaccesible? Cualquier hombre daña su alma acostumbrándose a escuchar música que es basura, con poco o ningún valor intrínseco de melodía, armonía o ritmo. No dañará normalmente su alma acostumbrándose a Mozart, al contrario.
Kyrie eleison.

Crímenes liberales - La Vendée - Alberto Bárcena