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martes, 20 de marzo de 2018

VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS N° 52

VOZ DE FÁTIMA, VOZ DE DIOS N ° 52
24 de febrero de 2018
Vox túrturis audita est in terra nostra”
(Cant. II, 12) 
¿Qué cuestión actual podrá compararse en gravedad con la cuestión de la gnosis, que es la doctrina de la Anti-Iglesia? ¿Y qué es la Anti-Iglesia sino este cuerpo del cual el demonio es la cabeza y los malos, los miembros? Estos miembros, otrora dispersos, se unirán progresivamente hasta la llegada del Anticristo, cuya oposición a Nuestro Señor y a su Iglesia será completa y aparentemente triunfante, pero su triunfo será de corta duración. En realidad, la victoria verdadera corresponderá a la Iglesia Católica, cuyos miembros serán santificados por la paciencia y obtendrán la vida eterna, mientras que el Anticristo y los que obstinadamente perseveren en seguirlo, irán al fuego eterno en castigo de sus crímenes, junto con Lucifer y los ángeles rebeldes.
Esta oposición entre la Iglesia y la Anti-Iglesia es la esencia del drama que vivimos y que durante el Concilio Vaticano II opuso a los obispos fieles a la Iglesia a los obispos liberales imbuidos en mayor o menor grado de las doctrinas masónicas.
Todo el drama entre Mons. Lefebvre y la Iglesia Conciliar, todo el drama que divide la Tradición con respecto a los acuerdos con Roma, todo el drama que caracteriza al mundo actual, encuentra su razón profunda en la irreductible oposición entre la doctrina católica y la gnosis, entre la Iglesia Católica y la Anti-Iglesia.
Algunos pueden encontrar simplista esta afirmación, pero lean los documentos pontificios, lean lo que los Papas enseñaron al respecto, y verán cómo el combate entre la Iglesia militante y sus crueles enemigos (el demonio, el mundo y la carne) se resume en este combate entre la Iglesia y la Anti-Iglesia. ¿Qué fue el Concilio Vaticano II sino el triunfo de las ideas masónicas del Estado neutral y del relativismo doctrinal?
¿Para qué Roma quiso los acuerdos con Mons. Lefebvre (que los rechazó) y los quiere con los superiores de la Fraternidad, sino para integrarlos como integró a Campos? ¿E integrarse para qué? Para que se apresure el triunfo de la Anti-Iglesia. Incluso lo que parece no tener conexión con este combate tiene algún vínculo con él. ¿Qué más desea la Anti-Iglesia sino la destrucción de la Iglesia?
La doctrina de la Iglesia está consignada en los documentos de su Magisterio infalible, mientras que la doctrina de la Anti-Iglesia está en la gnosis, la cual, careciendo de un magisterio, busca una sistematización a través de autores como René Guénon, que preparan las bases doctrinales para el advenimiento del Anticristo. Esto explica la imprecisión, más aparente que real, de su doctrina, la que, de hecho, está todavía en vías de finalización y no llegará nunca a una perfecta definición, pues el error es por naturaleza obscuro.
Que Nuestra Señora, que aplastó la cabeza de la serpiente, nos asista y proteja contra los enemigos del reino de su divino Hijo.
+ Tomás de Aquino OSB

lunes, 19 de marzo de 2018

EXCELSO PATRIARCA SAN JOSÉ.-


1. Después de Jesús y María, San José ha de ser el Santo más honrado y amado de nuestro corazón, porque lo fue de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.
2. El Patriarca San José es un Santo sin igual y el más honrado y amado de Dios, porque es padre virginal de Jesús, Hijo de Dios y verdadero Esposo de María, Madre de Dios.
3. Es Ayo de Jesús, tesorero y dispensador de las gracias del Rey de la gloria.
4. Es Provisor de la gran familia cristiana y Patrón de la Iglesia Universal. (Pio IX, 8 de diciembre de 1870).
5. San José es guía del Gobernador de cielos y tierra, y preceptor del Niño Jesús, Sabiduría encarnada.
6. En el cielo Jesús hace cuanto le pide su Padre virginal San José. (Santa Teresa).
7. San José es Maestro de oración y de conocimiento y unión íntima con Jesús.
8. Jamás pedí cosa por intercesión de San José que no la haya alcanzado (Santa Teresa).
9. San José, tengo experiencia, socorre en toda necesidad; todos los años en su día le pedí alguna gracia y siempre la vi cumplida (Santa Teresa)
10. Quien no tenga maestro que le enseñe oración, tome a San José por maestro y no errará el camino. (Santa Teresa).
11. San José alcanza una buena muerte a todos sus devotos.
12. Querría ver a todo el mundo devoto de mi Padre y Señor San José. (Santa Teresa)
13. No he conocido persona que de veras sea devota de San José y le haga particulares servicios, que no la vea más aprovechada en la virtud. (Santa Teresa).
14. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio del bienaventurado San José, de los peligros que me ha librado, así del cuerpo como del alma. (Santa Teresa).
15. Pruébelo quien no lo creyere, y verá por experiencia cuán gran bien es encomendarse a este glorioso Patriarca San José y tenerle devoción. (Santa Teresa)


CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ

Incomparable Patriarca San José, el más digno entre todos los Santos de ser venerado, amado e invocado, tanto por la excelencia de vuestras virtudes, como por el mérito de vuestra dignidad, sublimidad de vuestra gloria y el poder de vuestra intercesión.

En presencia de Cristo Jesús, que os ha obedecido como Padre, y de María Inmaculada, que os ha servido como a Esposo, yo os elijo por mi abogado, por mi Protector y mi padre en todo peligro y necesidad. Me obligo a no olvidarme nunca de Vos, a honraros y extender vuestra devoción y culto todos los días de mi vida. Os suplico con todas las veras de mi corazón, oh mi amadísimo Padre y Señor mío San José, que me recibáis en el número de vuestros hijos. Asistidme en todas mis acciones, y no me abandonéis en la hora decisiva de mi muerte. Amén.

COMENTARIO ELEISON Número DLVII (557) - 17 de marzo de 2018


Enemigos Constantes
¿Los enemigos de Dios están ganando? No por mucho tiempo.
La confianza total en Él debe hacernos fuertes.
Muchos lectores de estos “Comentarios” – de ninguna manera todos ellos – deben estar conmocionados e incrédulos cuando estos “Comentarios” siguen refiriéndose a los judíos como una fuente importante de los problemas en la Iglesia y el mundo de hoy. Esto se debe a que desde la Revolución Francesa (1789), cuando los francmasones emanciparon a los judíos y les dieron libertad para ocupar todas las posiciones de influencia en la sociedad, los judíos por su control progresivo de la política, las universidades y los medios de comunicación en particular se han apoderado cada vez más de las mentes de la gente, y han utilizado este control que les han otorgado los gentiles incautos para persuadir a todos de que los judíos son las víctimas en lugar de la causa de las constantes tensiones entre ellos y el resto del mundo.
Sin embargo, en la Edad Media, cuando la Fe iluminaba las mentes de los hombres con el Camino, la Verdad y la Vida, los Papas Católicos y los Concilios de la Iglesia publicaron un torrente de documentos para hacer que los cristianos desconfiaran del engaño judío, incluso prohibiendo a los cristianos, por el bien de su salvación eterna, asociarse con los judíos. ¿Eso fue meramente “antisemitismo”? En nuestros días un profesor italiano acaba de argumentar – y no está solo – que los judíos son la fuerza controladora dentro del Papado y de la Iglesia Conciliar. A continuación se presenta un breve resumen del argumento del profesor, cuyo texto completo se encuentra aquí – http://​www.​unavox.​it/​ArtDiversi/​DIV2277_​Lamendola_​Scacco_​in_​tre_​mosse.​html
El neomodernismo que actualmente asola la Iglesia Católica es el modernismo condenado por San Pío X, pero con un nuevo elemento añadido: el judaísmo talmúdico. Los judíos siempre se han esforzado por neutralizar la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, porque si Él no es Dios, sigue que el catolicismo no es nada, y entonces el principal obstáculo para su dominio mundial de ellos está fuera de su camino. Por ejemplo, ¿por qué en 2009 hubo tanta furia mundial en torno a algunos comentarios en la televisión sueca que arrojaron dudas sobre la existencia de cámaras de gas homicidas en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial? El problema no puede haber sido simplemente el obispo que hizo las observaciones. De hecho, el alboroto se concibió para perjudicar a la Fraternidad Tradicional de San Pío X a la que pertenecía entonces el obispo, pero sobre todo para forzar al Papa Benedicto XVI a alejarse de la Tradición Católica que está en línea con la Fe de la Edad Media. Así el Cardenal Ruini, Vicario emérito del Papa para la diócesis de Roma, declaró entonces: “Nadie que niegue el ‘Holocausto’ puede ser obispo católico”.
El profesor continúa diciendo que un gran paso hacia adelante a esta colocación del “Holocausto” en el centro de la religión católica se dio en 1965 cuando el Vaticano II declaró en su documento Nostra Aetate que la alianza de Dios con los israelitas en el Antiguo Testamento es todavía válida, lo que significa que la redención por Jesucristo ya no es necesaria para la salvación, en otras palabras, Su Iglesia Católica ya no está en posesión única de la Verdad completa y ya no es el único medio de salvación eterna. De ahí que la importancia religiosa de Nuestro Señor Jesucristo, abandonada por el Vaticano II, fue inmediatamente recogida por los judíos y vinculada a su “Holocausto”. Por eso dijo Abraham Foxman del B’nai B’rith en Nueva York: “El Holocausto no es simplemente un ejemplo de genocidio, sino que es un ataque casi exitoso contra el pueblo elegido de Dios, en otras palabras, contra Dios mismo”.
Así pue s, para los judíos, el “Holocausto” es un acontecimiento teológico, central para la nueva religión que debe imponerse al mundo entero, y ante la cual todas las demás religiones deben inclinarse, empezando por el catolicismo. He aquí por qué los obispos católicos que cuestionan el “Holocausto” deben ser silenciados y proscritos, y la Iglesia Católica debe hacer lo que sus maestros talmúdicos le digan que haga. Y el profesor italiano concluye que los “Hermanos mayores” han logrado convertirse en los tutelares indiscutibles de la Iglesia de Cristo.
Note que esta tesis del profesor ejemplifica perfectamente la afirmación de Tertuliano de que sólo la debilidad de los católicos es la fuerza de los judíos. La propaganda a favor del “Holocausto” no despegó hasta después del Vaticano II. Antes del Concilio, la gente todavía tenía un poco demasiado sentido común para creer que cerca del doble de judíos que existían en Europa antes de la guerra fueron exterminados.
Pero “no temáis pequeño rebaño” (Lc. XII, 32). Todo católico sabe que es Dios y no Sus enemigos quienes tendrán la última palabra. Este fin catastrófico de la Quinta Era de la Iglesia, a través de la cual vivimos ahora, está preparando y pagando por adelantado el mayor triunfo de la Iglesia en toda su historia, la breve Sexta Edad, o Triunfo del Inmaculado Corazón de María. Algún tiempo después puede venir el triunfo más grande en toda la historia del mundo de los enemigos de Dios, el reinado de tres años y medio del Anticristo (Jn. V, 43), o la Séptima Edad de la Iglesia. Pero luego sigue la última palabra para terminar con todas las últimas palabras, el Juicio General, que pertenece a Dios solo, y que restablecerá perfectamente Su justicia universal.
Kyrie eleison.

jueves, 15 de marzo de 2018

RELACIONES ROMA-FSSPX: LAS INTERPRETACIONES TENDENCIOSAS DEL P. THOUVENOT, SECRETARIO GENERAL DE LA FSSPX


Mientras la serpiente marina del acuerdo entre Roma y el FSSPX continúa profundizando las divisiones, el Padre Thouvenot dio una entrevista asombrosa el 16 de febrero de 2018 al boletín informativo del distrito de Alemania.
Después de esbozar su papel como Secretario General y dar algunos detalles técnicos sobre el Capítulo General que se celebrará el próximo mes de julio, afirmó:
“Nuestros estatutos prevén que la Fraternidad realice “los trámites necesarios para llegar a ser de derecho pontificio”. Esta fue, por lo demás, la preocupación de Mons. Lefebvre contra la injusta e ilegal supresión de la Fraternidad en 1975 y en el momento de las propuestas de reconocimiento canónico que formuló en 1987. Pero esta cuestión de nuestra condición jurídica es consecuencia de la situación anormal de la Iglesia y del mal proceso que se nos hizo. Somos católicos, romanos, profundamente unidos al papa y a la jerarquía de la Iglesia, pero en la fe católica. Nosotros seguimos al papa, vicario de Cristo y sucesor de san Pedro, no a Lutero o Lamennais. Reconocemos el magisterio, la autoridad del Pontífice romano y los concilios, pero en continuidad con la Tradición, no en las novedades que corrompen la fe, la liturgia y la doctrina de la Iglesia.
Para responder a su pregunta, es probable que durante el Capítulo se plantee la cuestión del estatuto de la Prelatura personal. Pero es sólo el Superior General quien dirige la Fraternidad y es responsable de las relaciones de la Tradición con la Santa Sede. Mons. Lefebvre, en 1988, tuvo a bien precisar este aspecto”.
Es preciso corregir dos puntos gravemente inexactos, pero tristemente significativos.
1 - ¿Los estatutos de la FSSPX disponen que la FSSPX tome las medidas necesarias para volverse de derecho pontificio?
En efecto, es cierto que Mons. Lefebvre planeó, cuando se creó la FSSPX en 1970, que ésta "tomaría las medidas necesarias para volverse de derecho pontificio". Esta mención es perfectamente natural y no tiene nada que ver con la situación actual de la Iglesia. Inicialmente establecida como de derecho diocesano, que es lo correcto, toda congregación que tiene presencia en varias diócesis, normalmente llega a ser de derecho pontificio. Esta mención de los estatutos de la FSSPX es, por lo tanto, atemporal, y utilizarla como argumento para buscar hoy un acuerdo con Roma sin tomar en cuenta el hecho que ella está ocupada por los enemigos de la Iglesia, considerados canónicamente como sospechosos de herejía; es una superchería. Por el contrario, Mons. Lefebvre siempre prefirió la unidad en la profesión integral de la Verdad católica y el combate público que tal unidad impone, a un reconocimiento canónico que impondría a la Sociedad que él fundó, sólo el silencio acerca de las fechorías y peligros de la Roma conciliar.

“Hay quienes están dispuestos a sacrificar el combate de la fe diciendo: “¡entremos primero en la Iglesia!” (...) Callemos nuestro problema dogmático. (...) No hablemos más de la maldad de la misa. (...) No digamos nada sobre la libertad religiosa, los derechos humanos o el ecumenismo. Callemos, callemos, y entonces podremos entrar en el marco de la Iglesia, y una vez que estemos en el interior de la Iglesia, verán ustedes: podremos combatir, podremos hacer esto, podremos hacer lo otro… ¡Es absolutamente falso! No se entra en un marco y bajo superiores, diciendo que vamos a cambiar todo cuando estemos dentro, ¡mientras ellos tienen todo en sus manos para frenarnos!, ¡ellos tienen toda la autoridad”. Mons. Lefebvre, Ecône, 21 de enero de 1984).
“Por lo tanto, es un deber estricto para todo sacerdote que quiera permanecer católico, separarse de esta iglesia conciliar, en tanto que ella no vuelva a la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe católica (Mons. Lefebvre, Itinerario espiritual, 1990, pág. 31)
2 - ¿El Superior general es el único responsable de las relaciones de la Tradición con la Santa Sede?
Para evitar todo debate, el Padre Thouvenot afirmó lo siguiente:
“Es probable que durante el Capítulo se plantee la cuestión del estatuto de la Prelatura personal. Pero es sólo el Superior General quien dirige la Fraternidad y es responsable de las relaciones de la Tradición con la Santa Sede”.
Ante tal opinión, hay que recordar en primer lugar que el Superior General de la FSSPX es superior de la FSSPX, y no el "papa" de la Tradición.
Allí también Monseñor Lefebvre se abstuvo, explícitamente y en numerosas ocasiones, de caer en este escollo. Incluso si su autoridad moral estaba allí, ésta nunca dió lugar a un cargo. Por tanto, es muy desafortunado ver cuánto esta sabiduría del Obispo Lefebvre, tan respetuoso de las Órdenes que pedían sus sacramentos, ha sido abandonada. Estas comunidades amigas quedan marginadas en la evolución de las relaciones con Roma, estando a menudo menos informadas que los simples sacerdotes del FSSPX. Emitir su propia opinión sobre estas relaciones romanas, a veces incluso provocó que se les denegasen los sacramentos.
En cuanto a la FSSPX, una cosa es que el Superior general, como Mons. Lefebvre señalaba con sentido común, esté encargado de las relaciones con Roma; pero ¿es por ello todopoderoso y él único que decide en este dominio? El Capítulo General, que es la autoridad suprema en una sociedad religiosa no en materia de gobierno, sino en materia de directrices y a veces incluso en lo legislativo[1], ¿no tiene ningún lugar en estas relaciones con Roma en tiempos de crisis?  La pregunta se planteó cruelmente en la FSSPX cuando, en 2011, su Superior general hizo caso omiso de las directrices dadas por el capítulo de 2006, que estipuló que no era posible ningún acuerdo práctico sin un acuerdo doctrinal previo. En efecto, en 2011, a pesar de la triste constatación de las discusiones doctrinales que pusieron de manifiesto el desacuerdo total en materia dogmática, el Superior general siguió el ejemplo de Roma, buscando "dejar de lado a los teólogos" para llegar a un acuerdo práctico.
El Capítulo de 2012 también decidió que si alguna vez Roma llegara a ofrecer un estatuto canónico al Superior General en condiciones aceptables (condiciones enumeradas en dicho Capítulo), habría un Capítulo deliberativo, lo que significa que la decisión de aceptar este acuerdo no le correspondía por derecho al Superior General, sino al Capítulo General. Desafortunadamente, estas prescripciones del capítulo de 2012 fueron ignoradas, a su turno, ampliamente ignoradas por el Superior General de la FSSPX. Se pretexta que, dado que la erección de una prelatura personal requiere de un motu proprio del papa, el cual no corresponde que sea aceptado o no (!), tal erección se realizaría sin una decisión previa del Capítulo General.
Y lo que es más grave aún, se están liberando de las seis condiciones necesarias establecidas en el capítulo de 2012. Por lo tanto, se entiende la grave crisis de autoridad que atraviesa actualmente la FSSPX: su origen no está en los sacerdotes que están en desacuerdo con las decisiones del Superior general. La crisis de autoridad que atraviesa hoy el FSSPX se deriva de la contradicción entre las directrices del Capítulo General y las decisiones prácticas tomadas por su Superior general.
Conclusión
En vísperas de un nuevo Capítulo General de la FSSPX (julio de 2018), sólo podemos rezar para que la Fraternidad retome la antorcha de la lucha antiliberal y que termine con la crisis de autoridad que la socava desde hace algunos años. Esto pasaría inevitablemente por el cambio del hombre a la cabeza de la Sociedad fundada por Mons. Lefebvre.
Christian Lassale
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[1] – Cf. Emile Lombart, (Decano de la Facultad de Derecho Canónico del Instituto Católico de Toulouse), Manuel de droit canon, 1958, p. 168: "Casi siempre la autoridad suprema es detentada por el Capítulo General, que elige al Superior general y tiene más poder que él. El capítulo se reúne en momentos fijos (cada 6 años en la mayoría de los institutos recientes) y en circunstancias extraordinarias, como la muerte o renuncia del Superior general. En los institutos de clérigos exentos, tiene poder legislativo; en otros lugares puede tomar ciertas medidas válidas hasta el próximo Capítulo, que puede mantenerlas".

martes, 13 de marzo de 2018

¿REGULARIZACIÓN DE LA FSSPX "A CAMBIO DE NADA"?: ¡IMPOSIBLE!



Desde el 2012, la Neo-FSSPX ha reiterado la idea falsa de que la Fraternidad puede ser regularizada por la Roma apóstata, liberal y modernista, "a cambio de nada", o, dicho de otro modo, pudiendo ella seguir siendo "tal cual es"
Dada la insistencia de las autoridades de la FSSPX en esa falsedad, Non Possumus, por su parte, considera conveniente insistir, una vez más, en la verdad.
Cita de un artículo de un sacerdote acuerdista publicado en los sitios web de la Fraternidad: "este artículo entiende el reconocimiento “tal cual es” en el mismo sentido de la Casa General, y especialmente como una frase que incluye libertad para la FSSPX de profesar abiertamente sus posturas doctrinales, mantener sus prácticas litúrgicas, y conservar sus propiedades y lugares de culto." 
Ménzingen, entonces, entiende el reconocimiento “tal cual es” como aquél que permitiría a la FSSPX estas tres cosas:

- libertad para la FSSPX de profesar abiertamente sus posturas doctrinales;
- mantener sus prácticas litúrgicas; 
- conservar sus propiedades y lugares de culto.
Pues a esto respondemos, reiterando lo que antes hemos dicho en este blog (más reciente y sintéticamente acá), que un tal reconocimiento es absolutamente imposible, impracticable, inconcebible.
Es necesario dejar claro que estamos ante un mero slogan de los acuerdistas.
Veamos:
1° En cuanto a propiedades y lugares de culto: ¿es posible que la FSSPX al ser regularizada, conserve el derecho de dominio sobre sus bienes inmuebles? Se puede conceder esto, aunque en este punto están implicadas ciertas cuestiones canónicas no fáciles sobre las que no nos podemos extender aquí. Nos limitaremos a indicar que, en la estructura oficial, los entes titulares de los bienes eclesiásticos son las personas jurídicas como sujetos inmediatos, los Ordinarios como mediatos, y el Romano Pontífice como titular supremo. La titularidad del patrimonio, es, entonces, compleja, múltiple y concurrente (ver acá).
2° En cuanto a lo litúrgico: al ser reconocida, ¿podría la FSSPX mantener sus prácticas litúrgicas? Sí podría, como pueden las congregaciones Ecclesia Dei.
3° Y, finalmente, en cuanto a lo doctrinal, que es lo esencial, ¿podría la FSSPX profesar abiertamente sus posturas doctrinales? No. Esto es imposible:
a) Porque la Fraternidad pasaría a regirse por el código liberal de 1983, producto del Vaticano II, con exclusión del código de 1917, obra de San Pío X en la mayor parte. Actualmente, la Fraternidad utiliza como base el código de 1917 y rechaza todos los cánones del nuevo código de 1983 que juzga nocivos o inútiles. Algunas citas: “¿Por qué, en mi opinión, nos es imposible aceptar en bloque el derecho canónico tal como fue editado? Porque está precisamente en la línea de las reformas de Vaticano II” (Mons. Lefebvre, conferencia en Ecône, 15-3-83). El código de 1983 “es muy grave porque va mucho más lejos [en la promoción de los errores] que el propio concilio” (Mons. Lefebvre, conferencia de 29-10-84 en Stuttgart, Alemania). «La Fraternidad de San Pío X manifiesta su profundo desacuerdo con la letra y el espíritu de este nuevo Código, que engloba las opiniones conciliares sobre la Iglesia y el mundo» (“Breviario sobre la FSSPX”, Seminario de la Santa Cruz, Australia, en el que el P. Robinson es profesor, 1998). El mismo Mons. Fellay ha reconocido que el código nuevo es “expresión de las novedades conciliares”.
b) Porque la Fraternidad quedaría sometida a autoridades que son liberales y modernistas, y nadie en su sano juicio puede pretender que los sacerdotes de la FSSPX, estando sometidos a un papa liberal y modernista, se van a atrever a combatir los dichos y hechos liberales y modernistas de su superior, el papa. Ya en el año 2012, tres de los cuatro obispos de la FSSPX alertaban a Ménzingen sobre una“disminución en la confesión de la fe” a causa de las tratativas con Roma. Si esa disminución no ha hecho sino agravarse desde entonces, como es evidente para todo el que tenga ojos para ver; ¿qué queda para cuando la FSSPX esté sometida a la Jerarquía oficial? Cita más extensa de la carta de Mons. Tissier, Mons. de Galarreta y Mons. Williamson al Consejo General de 7-4-12: ..."un acuerdo incluso puramente práctico haría necesaria y progresivamente callar, por parte de la Fraternidad, toda crítica del concilio o de la nueva misa. Dejando de atacar estas victorias que son las más importantes de la Revolución, la pobre Fraternidad cesaría necesariamente de oponerse a la apostasía universal de nuestra lamentable época y se enterraría a ella misma. En última instancia, ¿quién nos garantizará el permanecer tal como somos protegiéndonos de la curia romana y de los obispos? ¿El Papa Benedicto XVI? Por más que se niegue, este deslizamiento es inevitable. ¿No se ven ya en la Fraternidad los síntomas de esta disminución en la confesión de la Fe? Hoy en día, desgraciadamente, es lo contrario que sería “anormal”. Justo antes de las Consagraciones de 1988 cuando numerosas personas valientes insistían ante Monseñor Lefebvre para que hiciera un acuerdo práctico con Roma ya que abriría un gran campo de apostolado, él dijo su pensamiento a los cuatro consagrandos: Un gran campo de apostolado puede ser, pero en la ambigüedad y siguiendo dos direcciones opuestas a la vez, lo que habría terminado pudriéndonos” ¿Cómo obedecer y continuar predicando toda la verdad? ¿Cómo hacer un acuerdo sin que la Fraternidad se pudriera en la contradicción?"
c) Porque la FSSPX se vería obligada a hacer concesiones inaceptables en la declaración doctrinal que tendría que firmar al aceptar el reconocimiento canónico o como requisito para el otorgamiento de éste, declaración cuya preparación ha sido reconocida muchas veces desde Roma y desde Ménzingen, y que tiene, como precedente inmediato, la inaceptable declaración doctrinal redactada y entregada al Vaticano por Mons. Fellay el año 2012.
En consecuencia: dado que es imposible que Roma reconozca a la FSSPX “tal cual es”, la premisa esencial de la argumentación del P. Robinson queda destruida, y con ella, las conclusiones de su artículo.
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ENTRADAS RELACIONADAS

domingo, 11 de marzo de 2018

COMENTARIO ELEISON N° DLVI (556) - 10 de marzo de 2018

Comentarios Eleison por su Excelencia Richard Williamson

Paternidad – III

Difícil es llegar al Cielo, pero vale la pena esforzarse,
¡Incluso si mis esfuerzos necesitan redoblarse!
El CE 553 (“Paternidad I” Feb. 17) ha tocado un nervio. No es de extrañar. El diablo tiene virtualmente toda la sociedad en su poder. El campo de batalla se ha trasladado a aquellas familias que aún no están en su poder. Padres, no desesperen de Dios (que es lo que el diablo quiere que hagan), sino que midan la gravedad de la situación, y vean la lógica de las dos contra-medidas propuestas por Dios a través de Su Madre para esta situación. Hagan lo mejor que puedan y pongan a sus hijos en las manos de la Virgen.
Varios lectores han reaccionado hasta ahora a “Paternidad – I”, y seguramente habrá más. Un primer lector lamenta que el análisis del P. Delagneau se ajuste exactamente a su propia familia. El día después de Navidad del año pasado, su hija mayor, que acaba de cumplir 20 años, le dio la espalda a la familia, abandonó “de una vez por todas” el estilo de vida católico Tradicional de la familia, y se entregó al mundo con un matrimonio inminente para el cual, además, no está preparada. Sin embargo, una chispa de esperanza es que el joven en cuestión no tiene ninguna religión, ¡lo que significa que puede encontrar su camino con ella hacia Dios tal vez más fácilmente que si tuviera alguna religión! Otra chispa de esperanza es siempre que la maternidad puede devolver a la realidad la chica, como lo hizo per Marya Shatova en la novela “Los Demonios” de Dostoievski (que vio venir el mundo moderno).
Una segunda lectora, dada la precisión del retrato que el P. Delagneau hace de los jóvenes de hoy, se pregunta por qué estos “Comentarios” recomiendan a los jóvenes de hoy, en general, que se casen. Escribe que apenas quedan hombres o mujeres jóvenes medianamente genuinos, porque “el material básico ha cambiado ”. ¿No sería el momento, pregunta, de considerar la posibilidad de que Dios quiera que más hombres y mujeres permanezcan solteros y sufran de la soledad, pero liberándose de los compromisos familiares para tener más tiempo para la lucha en el celibato y el sacrificio? En el lugar de trabajo dice que la nueva generación de trabajadores quiere dinero, poder y tiempo libre, que no tienen idea ni siquiera en teoría de alguna ética laboral, y casi todos viven en pecado, con “compañeros” o segundas esposas o alguna perversión u otra. “Jesús, ten piedad”, concluye.
Un tercer lector sugiere que está muy bien que el P. Delagneau se dirija a los padres, pero ¿qué hace ahora la Iglesia para defender a las familias? Mientras que el lector mismo es lo suficientemente mayor como para poder mirar con cariño a los años sesenta, cuando su madre siempre estaba en casa para cuidar a los niños, ahora dice que pocas familias pueden llegar a fin de mes sin que la madre tenga que salir de casa para trabajar, y los niños tienen que ser entregados al Estado para que se les cuide, porque la Iglesia oficial está en las cuerdas y la Tradición Católica está lejos. Las condiciones de vida de las familias están determinadas por el Estado, que no favorece a las familias y no tiene ninguna de las capacidades que tiene la Iglesia para ayudar a los problemas humanos de las familias. Este lector concluye que somos esclavos, como los judíos en Egipto. Pero también dice que como Dios ha dejado a las familias en la situación actual, debe haber algo que puedan hacer al respecto.
Ciertamente. “Donde hay voluntad, hay un modo”, dice el proverbio. Y el Concilio de Trento cita a san Agustín en el sentido de que Dios no puede abandonar a un alma que no lo ha abandonado primero. Como dijo Solzhenitsyn, Rusia nunca habría caído en el infierno comunista si no hubiera dado la espalda a Dios. Dios Todopoderoso permitió ese infierno para traer la “Santa Rusia” de vuelta a Él. Tomó varios años, pero ese regreso a Dios está teniendo lugar ahora en toda Rusia, aunque la conversión todavía no sea católica. Paciencia. La consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María se encargará de ello. “En el sufrimiento está el aprendizaje”. Y ahora las familias de todo el Occidente consumista están sufriendo intensamente. Entonces paciencia.
Los padres necesitan sobre todo comprender la urgencia de la necesidad de recurrir a los dos remedios de Nuestra Señora, el Rosario y la Devoción de los Primeros Sábados para hacer reparación a su Corazón Inmaculado. Porque ¿quién puede decir que estos remedios son absolutamente imposibles? Que los padres hagan un verdadero esfuerzo con ambos – cinco Misterios con los hijos, otros diez individualmente si es posible, y lo que sea necesario para hacer los Primeros Sábados, y entonces ¿cómo podrá Nuestra Señora abandonarlos? ¡No es posible!
Kyrie eleison.

sábado, 10 de marzo de 2018

SERMÓN DE MONS. ZENDEJAS EN LA MISA DE TOMA DE SOTANAS Y ÓRDENES MENORES EN AVRILLÉ




ESPAÑOL - FRANCÉS


Avrillé, France, 24 de febrero de 2018.

En el nombre del Padre y del Hijo y el Espíritu Santo, Amén.

Muy estimado Monseñor,
Muy estimado Padre Prior,
Mis estimados cofrades en el sacerdocio, y Frailes dominicos,
Mis queridos amigos,

Estamos en la Cuaresma para hacer penitencia, ¡y éste sermón será seguramente para Ustedes una buena ocasión para hacer un poco penitencia!

¿Por qué nos encontramos reunidos el día de hoy en la capilla de los queridos Frailes Dominicos?

Porque queremos profesar nuestra Fé Católica en el reino de Nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Igualmente, porque nosotros amamos la Santa Misa de San Pío V – el gran Papa Dominico que la ha codificado – puesto que el sacrificio de la Santa Misa es la proclamación de la Realeza de Nuestro Señor por su Cruz. Verdaderamente, Jesucristo ha reinado por el madero de la Cruz puesto que El ha vencido el pecado, El ha vencido al demonio, El ha vencido la muerte por su Cruz.

Queremos no solamente profesar el triunfo de la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo con el Rito Romano tradicional que es la expresión de la Fe de siempre, sino también queremos adorar la Sagrada Eucaristía por el misterio de la Transubstanciación, de la presencia real, y por la gracia sacramental que nos viene a través del verdadero sacerdocio católico.

La Divina Providencia ha querido que nosotros celebremos esta ceremonia en el sábado de las Cuatro Témporas. En el Evangelio, nosotros tenemos el relato de la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo. La Tradición nos dice que en otro tiempo, en la estación de San Pedro en Roma, los Cristianos se reunían alrededor del Papa, pasando la noche en oración para preparar las ordenaciones que habrían de tener lugar a la mañana del segundo domingo de la Cuaresma.

En efecto, en esas circunstancias, el Evangelio del misterio de la Transfiguración conllevaba un gran ánimo, puesto que el reafirma nuestra Fe en a la vida eterna y nos alienta a tener esperanza en este valle de lágrimas. Es ciertamente en previsión de la noche que ha precedido al escándalo de la Cruz, en el curso de la cual los Apóstoles se dispersaron, que Nuestro Señor ha querido reafirmar la Fe de Pedro por la contemplación del misterio de la Transfiguración… debemos conservar el rezar y hacer penitencia por Pedro, es decir, rezar más que nunca por la Fe del Papa, porque en nuestros días los enemigos de Jesucristo – con astucia infernal – han ocupado la Cátedra de Pedro. La Iglesia tiene la necesidad de seguir el ejemplo que Jesucristo nos ha dado para bien imitarlo, y ésta es más notoria en el trancurso de la Cuaresma.

Nosotros conmemoramos igualmente, el día de hoy, la festividad del Apóstol San Matías, quien puede eficazmente obtenernos la gracia de la fidelidad hacia la Iglesia Católica, de suerte que nos aleje de los traidores, así como los Apóstoles lo han elegido por inspiración del Espíritu Santo para reemplazar a Judas Iscariorate, quien ya había traicionado a Nuestro Señor Jesucristo y quien se dio a sí mismo la muerte. Imploremos a San Matías para que nos libre de la traición y de los traidores a la Fe a lo largo de la crisis de la Fe dentro de la Iglesia.

Ahora, ¿qué es lo que va a suceder en el transcurso de ésta Misa Pontifical?

Vamos a realizar éstas ceremonias siguiendo el Pontifical Romano, que contiene los ritos que deben ser llevados a cabo por los Obispos, de suerte que las palabras utilizadas expresen la integridad de la Fe de la Iglesia Católica.

Para Ustedes los que van a recibir la Tonsura, habrá un verdadero cambio en su vida; la sotana ha cambiado su exterior pero la Tonsura también les dará un cambio interior. Ustedes tendrán que vivir de acuerdo a la dignidad del hábito que llevarán por toda su vida clerical. Ustedes serán separados del mundo y de sus concupiscencias. Particularmente, ustedes deberán separarse del mundo electrónico que rehúsa aceptar la dependencia del buen Dios.

El Hombre moderno lucha contra su Creador destruyendo la vida interior del alma y haciendo completamente profana la conducta exterior del cuerpo. En la actualidad los Cristianos no reciben más la verdad eterna, ellos están desamparados y abandonados por sus pastores, quienes no se interesan más por conocer la Divinidad de Nuestro Señor. Esto se manifiesta en la Nueva Misa que está al servicio del Hombre hasta el punto de olvidarse del Creador.
Así que delante de éste mundo racionalista y perverso, ustedes van a recordar que es un deber inclinarse delante de Dios; que se debe adorar a Nuestro Señor en la Sagrada Eucaristía. En fin, con su sotana y con su sobrepelliz, ustedes vendrán a ser clérigos. Especialmente, ustedes deben ser testigos de la victoria de la Cruz del Calvario, a pesar de la incredulidad del mundo.

Encuanto a las Ordenes Menores, he aquí lo que podemos decir:

El Ostiario debe cuidar la iglesia de día y de noche; tener cuidado de la propiedad y del decoro del lugar de culto; tocar las campanas para indicar los distintos llamados a la oración; hacer conservar el silencio y la modestia de la casa de Dios; abrir y cerrar la puerta; impedir la entrada de los infieles dentro de la iglesia.

El Lector está encargado de leer en alta voz los extractos de la Sagrada Escritura durante el Oficio Divino. Sin embargo, este oficio está atribuido a los seminaristas que se están preparando a la recepción del sacerdocio a fin de que puedan enseñar el Catecismo.

El Exorcista tiene como encargo específico el expulsar a los demonios, y él recibe por ello el tercer grado en las Ordenes Menores. El exorcista es un clérigo, pero todo sacerdote es también exorcista.

El Acólito tiene como función el servicio del altar y el ayudar al sacerdote. Acompaña el canto del Evangelio llevando una vela encendida, y también presenta el agua y el vino para el sacrificio de la Misa.

Por lo tanto, para ustedes, mis queridos Levitas de la Sociedad de los Apóstoles de Jesús y de María:

Ustedes Ostiarios, que van a cuidar el Templo del Señor: manifiesten la santidad de Aquél que la habita, por la pureza de intención en su corazón.

Ustedes Lectores, que desde un lugar elevado irán a enseñar, lleven la palabra del Evangelio y del Catecismo a aquellos que no la conocen, y hagan eso con la integridad de la doctrina católica, en particular por la enseñanza de la doctrina de Santo Tomás de Aquino.
Ustedes Exorcitas, que van a luchar con el demonio y contra sus tinieblas las cuales siempre son tan ponderosas: conserven la castidad de su espíritu y de su cuerpo, con un alma rodeada de humildad y de pureza.

Ustedes Acólitos, que van a llevar la luz y que deben ser luz: hagan resplandecer y qué su luz brille en las tinieblas por la brillantez de su Fe y de su caridad.

*

Eh aquí la significación de ésta ceremonia de la Tradición Católica, según la doctrina del concilio de Trento al cual nosotros queremos ser fieles, porque ésta doctrina ha sido definida por la Iglesia de siempre.

Desgraciadamente, el concilio Vaticano II ha cambiado esta Tradición por un espíritu de novedad favorable al mundo anticristiano, abierto al espíritu de libertad con su demagogia mundana. Ésta se transfiere por el espíritu de colegialidad, el cual destruye la noción de autoridad. La autoridad no puede ejercerse más sin que se pregunte obligatoriamente a todos los súbditos lo que piensan. Tal es la situación actual: ciertos laicos usurpan como un derecho la participación en el ejercicio de la autoridad, ¡y hasta pasa lo mismo con algunos religiosos! ¡Esta es la destrucción de la autoridad! ¿Cómo la autoridad puede ejercerse si se tiene que pedir el permiso de ejercerse?

Esta es la consecuencia de la actitud que el Concilio Vaticano II ha adoptado contra la autoridad del Papa; contra la autoridad de los Obispos; contra toda autoridad, incluso contra la autoridad del padre de familia. Es un espíritu revolucionario el que sopla desde el Concilio Vaticano II. Pero, recordemos que “toda autoridad viene de Dios,” como dice San Pablo.

Ustedes saben bien que el error y la verdad no son compatibles. Es por eso que estamos firmemente resueltos a no aceptar esta unión adúltera de la Iglesia con la revolución anticristiana. “Nosotros no podemos dejar de hablar de Nuestro Señor Jesucristo.” (Hechos 4,17) ¡Debemos hablar de Dios; debemos hablar de Nuestro Rey! Así es del mismo modo que nosotros reconozcamos que Nuestro Señor es el solo Sacerdote, el solo (único) Sumo Sacerdote.  

No estamos en ruptura con la Tradición: al contrario, nosotros somos los continuadores de la Iglesia que Nuestro Señor Jesucristo nos ha dado por la Revelación Divina. Son aquellos que han hecho las innovaciones los que rompen con la integridad de la Tradición; son aquellos que desean tener un reconocimiento oficial estampado con un sellazo, los que se alejan de la Tradición de la Iglesia Católica.

A pesar de las dificultades que nos vienen, nosotros debemos tener confianza; no debemos desesperarnos, aun ante la situación actual. En efecto, hay muchas personas que conocen el movimiento de la Resistencia mejor que cualquiera de uno de nosotros; esas personas saben mucho mejor lo que nosotros hacemos y aún mejor que aquellos que nos critican. Sin embargo, nosotros debemos seguir adelante en el camino recto así como Monseñor Lefebvre siempre seguió por la Iglesia Católica. La Tradición es un elemento esencial de la Iglesia, no es un accidente o un simple capricho.

Así, nosotros reconocemos que Nuestro Señor Jesucristo es nuestro Rey: Rey de nuestras almas; Rey de nuestras familias; Rey de todas las sociedades y naciones. En verdad, El nos lo ha pedido en su oración, en el Padre Nuestro: “Que venga a nos tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo.” He aquí el ideal que debemos seguir. No se puede amar lo que no se conoce, por consecuencia, nosotros debemos reconocer a Cristo Rey.

Es por eso que ésta ceremonia de Ordenaciones Menores y de Tonsura es muy útil, para la preservación del sacerdocio católico del cual ustedes participarán, mis queridos seminaristas, y del que ustedes ya han comenzado de alguna manera a participar por los diversos grados por los cuales deben pasar, previstos para el acceso al sacerdocio que la Iglesia Católica, tal como lo ha definido de modo solemne y definitivo. Por lo mismo, hay una jerarquía dentro del sacerdocio de rito romano y tradicional; jerarquía en la cual Nuestro Señor Jesucristo es el Sumo Sacerdote y su Vicario es el Soberano Pontífice.

Así pues, pidamos todos juntos a la Santísima Virgen María, a Nuestra Señora de Fátima, darnos la humildad del alma y la pureza del corazón a fin de librarnos de ésta desorientación diabólica, la cual no solamente conduce a la arrogancia del mundo contra Dios e incita la impureza de la carne en la sociedad, sino, peor, ella crea necesariamente un clima de apostasía general, y más que nunca a través del pontificado del Papa Francisco.

¡Adelante! Mis queridos amigos; Santa Juana de Arco nos exhorta a seguir adelante valerosamente: “Nosotros combatimos, nosotros rezamos, y Dios nos dará la victoria.”

Así como en otra época, cuando la Vendée resplandeció, nosotros debemos llevar también con convicción aquella insignia del Sagrado Corazón que enarbolaba su escapulario. O así como lo que los Cristeros han hecho en México durante la persecución religiosa del año 1926.

Concluyo agradeciendo a todos Ustedes que continúen haciendo de ésta Misa una ceremonia profundamente Católica. Es menester contar con la gracia de Nuestro Señor y con el auxilio de la Santísima Virgen María: ¡Ella está con nosotros! He aquí entonces la razón de ser de nuestra Fe: Oportet illum regnare! Es necesario que Él reine! (1Cor15, 25)

“¡Qué viva mi Dios,
Qué viva mi Rey,
Qué viva Jesús,
Qué viva su Cruz!”

Mis bien queridos amigos, ¡VIVA CRISTO REY!

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.

viernes, 9 de marzo de 2018

ALERTA SOBRE EL CAPÍTULO DE JULIO DE LA FSSPX




ALERTA SOBRE EL CAPÍTULO DE JULIO DE LA FSSPX


¿UN NUEVO "GOLPE" DE LA CASA GENERAL EN PREPARACIÓN?


Recientemente, una participante del Forum Fidélité catholique francophone levantó una "liebre", preguntando sobre el alcance de las declaraciones hechas en el Boletín del Distrito alemán por el Padre Christian Thouvenot, Secretario General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, en cargo en Menzingen, sobre la cuestión de la Prelatura personal (La Porte Latine, 16 de febrero).

En la perspectiva del próximo Capítulo General de julio de 2018, el P. Thouvenot habló de este tema sensible en los siguientes términos:

“Es probable que durante el Capítulo se plantee la cuestión del estatuto de la Prelatura personal. Pero es sólo el Superior General quien dirige la Fraternidad y es el responsable de las relaciones de la Tradición con la Santa Sede. Mons. Lefebvre, en 1988, tuvo a bien precisar este aspecto”.

Esta declaración sorprendente requiere una triple puntualización:


-El Superior General no está "solo" en la conducción de la Fraternidad, especialmente en lo que se refiere a las relaciones con la Santa Sede.

-En sus funciones, no tiene ningún mandato para representar a la totalidad de la "Tradición".

-Sobre estos puntos, el ejemplo de Mons. Lefebvre en 1988 no puede ser evocado para reforzar la posición de las actuales autoridades de la Fraternidad.


I - Sobre el primer punto, se recuerda que el Capítulo general es la autoridad suprema de la Fraternidad. Nombra al Superior General y a sus dos Asistentes por 12 años (§ V, 1 de los estatutos).

Este mismo Capítulo se encarga también de la tarea esencial de "verificar si la Fraternidad aplica (…) sus estatutos y procura mantener el espíritu de los mismos" (§ V, 2).

El Superior general elegido goza, durante su mandato, de los más amplios poderes para gobernar y administrar la Fraternidad con la ayuda de sus Asistentes. Juntos forman el Consejo General.

Como complemento a estas reglas, y tras el Capítulo General de 2006, que adoptó la posición de principio "no al acuerdo práctico con Roma sin acuerdo doctrinal", el Capítulo de julio de 2012 estableció disposiciones específicas precisando las condiciones para una posible "normalización canónica" de la Fraternidad: en este caso, debe celebrarse de antemano un Capítulo extraordinario "deliberativo", es decir, con poder de decisión sobre las orientaciones contempladas.

Dado que estas disposiciones no han sido derogadas, siguen en vigor: toda acción en este ámbito requiere, por lo tanto, que se convoque al Capítulo, se informe exhaustivamente, y se delibere sobre el contenido del proyecto en cuestión (tras la verificación de las seis condiciones formuladas en 2012). La decisión votada por el Capítulo es vinculante para el Consejo General y para todos los miembros de la FSSPX.

Así lo declaró Mons. deGalarreta en Villepreux el 13 de octubre de 2012:

Asimismo, en este Capítulo se decidió que si la Casa general llegaba a algo valioso e interesante con estas condiciones, habría un Capítulo deliberativo, lo que significa que su decisión obliga necesariamente (a los miembros de la Fraternidad). Cuando hay un capítulo consultivo, se pide consejo, pero después la autoridad decide libremente. Un capítulo deliberativo significa que la decisión tomada por mayoría absoluta -la mitad más uno, lo que nos pareció razonable- será seguida por la Fraternidad”.

De ello se deduce que el Superior General no es "el único" competente para dirigir el proceso de normalización con Roma. Por el contrario, tiene por encima de sí una instancia que es legalmente la “única” competente para definir la posición de la Fraternidad de manera soberana.

Por lo tanto, el Padre Thouvenot se equivoca gravemente en este punto. Y puesto que él implica a la Casa General debido a su alto puesto, es sorprendente que Mons. Fellay no haya reaccionado.


II - Sobre el segundo punto, es evidente que el llamado "mundo de la Tradición", con sus diversas ramificaciones, sociedades y comunidades religiosas; desborda ampliamente el perímetro de la sola Fraternidad San Pío X. ¡Basta recordar las negativas de Monseñor Lefebvre cada vez que trataban de convertirlo en "el jefe de los tradicionalistas"!

La redacción que atribuye al Superior General "responsabilidad por las relaciones de la Tradición con la Santa Sede" es claramente inadvertida, y Mons. Fellay podría corregir las palabras de su Secretario General sobre este punto.


III - Sobre el tercer punto, el P. Thouvenot invoca incorrectamente al Fundador para validar la posición actual de Mons. Fellay como único encargado de dirigir las conversaciones con Roma. Sólo que olvida que desde 1988 se ha modificado un parámetro esencial, a saber, que el Superior general ha sido sometido el 2012 -como se ha dicho- a un acuerdo previo del Capítulo para toda normalización canónica de la Fraternidad.

Como Mons. Lefebvre no se encontraba en una posición similar durante sus conversaciones con Roma, el paralelismo que hizo el P. Thouvenot entre las situaciones de 1988 y 2018... es un anacronismo. Mons. Fellay debería, una vez más, corregir las palabras de su colaborador.

Pero es poco probable que lo haga... ¿Por qué?

Porque el propio Mons. Fellay ha omitido deliberadamente en los últimos años convocar al Capítulo antes de aceptar la jurisdicción concedida por el Papa Francisco sobre ciertos sacramentos:

-Penitencia y extrema unción a finales de 2015.
-Orden sacerdotal en verano 2016.
-Matrimonio en 2017.

Aunque se requería autorización previa, por tratarse en todos los casos de una "normalización" -parcial, ciertamente, pero indiscutible- de la situación de la Fraternidad.

Sin arriesgarnos a un juicio temerario, podemos entonces inferir la intención de actuar de la misma manera para la normalización final de la FSSPX que resultaría de su erección como Prelatura personal.

La advertencia emitida por el Padre Thouvenot de Alemania, y el aplomo con el que declara transferida la autoridad del Capítulo al Superior General, es una indicación inquietante en este sentido...

Asumiendo que la cuestión de la Prelatura sea efectivamente planteada en el momento del Capítulo previsto para el próximo mes de julio, estas mismas declaraciones del Secretario General implican que el recurso al órgano supremo del FSSPX, si tiene lugar, se reduciría a una simple "consulta de opinión", o en el mejor de los casos a una "deliberación-marco" que daría facultades al Superior General para tratar el asunto, limitándose así el Capítulo a la función de "oficina de timbres".

De esta manera, el debate doctrinal de fondo sería descartado.

¿Cómo garantizar en estas condiciones que el Capítulo pueda cumplir su propia misión, la de verificar la conformidad del proyecto de normalización con los estatutos, por un lado, y con el "espíritu" que los inspiró en la voluntad del Fundador, por otro?

Si en definitiva este escenario pesimista (¿o realista?) resulta correcto, y si el Capítulo, el de julio u otro, ratifica por cualquier procedimiento la transformación de la Fraternidad en una Prelatura personal; la "revolución copernicana" (J. Madiran) de la Obra de Mons. Lefebvre estaría consumada, y el legado del gran Prelado caería como fruto maduro en manos de los sectarios del Concilio Vaticano II.

En el nuevo contexto canónico en que ella se situaría, bajo la férula del Papa Francisco, ¿qué protección podría esperar la Fraternidad de la Roma conciliar?

Si, de hecho, el Superior General (y el Capítulo) "olvidan" o eluden las directrices dadas por Mons. Lefebvre después de las consagraciones, las obligaciones estatutarias de la Sociedad, y los "cerrojos" -ya reducidos- puestos en marcha con ocasión del Capítulo de 2012; ¿cómo podrá la Fraternidad exigir que los modernistas romanos cumplan sus propios compromisos cuando la Fraternidad esté totalmente bajo su tutela jurídica?

Sería desconocer la Roma actual si imagináramos que ésta respetaría el espacio doctrinal y pastoral de la Prelatura, mientras que Mons. Fellay, por su parte, se toma sus libertades con las reglas internas de la Fraternidad y desatiende las prudentes advertencias del Fundador.

¿Quién podrá asegurar, por lo tanto, que la FSSPX no sufrirá, un día u otro, la misma suerte de los Franciscanos de la Inmaculada?

Antes de que se dé el paso decisivo hacia la Prelatura y se haga lo irreparable, las últimas esperanzas están en los propios capitulares, si es que ellos no descargan sus propias responsabilidades en otras manos.

En estas difíciles circunstancias, esperamos que su conciencia esté firmemente orientada en los caminos de la prudencia sobrenatural, aunque lleguen a confrontarse con aquellos que buscan compromisos imposibles en detrimento del combate de la fe.

Rezaremos por ello a San José, Patrón de la Iglesia Universal.
                         
                                                                                                      Correctio Marcelis
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Nota: el autor ha enviado este texto (en francés) directamente a Non Possumus. El artículo ha sido publicado en varios sitios web, pero hasta ahora, no en español.