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jueves, 12 de marzo de 2015

ACERCA DE LA DEPOSICIÓN DEL PAPA EN JUAN DE SANTO TOMÁS - R.P. PIERRE MARIE DE AVRILLÉ Parte 4

Anexos
Damos aquí algunos otros textos de autores tomistas  que comparten la opinión de Cayetano y Juan de Santo Tomás: Bañez, los Carmelitas de Salamanca, Billuart y el P. Garrigou-Lagrange.
Báñez
Domingo Báñez o Bannez O.P. (1528-1604) es uno de los más ilustres teólogos del siglo 16, la edad de oro de la teología en España (con Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Melchor Cano, Bartolomé de Medina y Pedro de Sotomayor).
Báñez es considerado, a justo título, como uno de los comentadores más profundos y los más seguros de la doctrina de santo Tomás. Su estilo es claro, sobrio y vigoroso, sin oscuridad ni falsa elegancia. Su erudición es abundante, sin ostentación ni sobrecargado. Su poder lógico y su inteligencia de la metafísica son particularmente remarcables, y en este terreno él sobrepasó a sus maestros y cofrades más célebres [i].
En su comentario de la Summa teológica (II-II, p. 1, a. 10), él defiende la siguiente opinión:
Si el pontífice supremo cae en la herejía, él no pierde enseguida la dignidad pontifical, antes de que sea depuesto por la Iglesia.
Él explica que cierto número de teólogos piensan que el papa convertido en hereje pierde inmediatamente su poder. Pero la opinión que defiende es la de Cayetano, del cual resume los argumentos:
1. Los otros obispos, si se vuelven herejes, conservan su dignidad episcopal hasta que sean depuestos por el papa. […]
2. Si el pontífice vuelto hereje está dispuesto a corregirse, no debe ser depuesto, como lo admiten incluso aquellos que sostienen la opinión contraria, por lo que no deja de ser papa.  […]
Enseguida examina una objeción contra su tesis, y este es el pasaje más interesante para nuestro estudio:
Se nos objeta que el soberano pontífice deja de ser cabeza de la Iglesia desde el momento que cae en herejía, y por lo tanto deja de ser papa. “Desde que cae en la herejía deja de ser miembro de la Iglesia y por lo tanto de ser cabeza”.Respondemos fácilmente a esta objeción con la doctrina que dimos explicando la definición de la Iglesia. El soberano pontífice no es dicho cabeza de la Iglesia en razón de su santidad o de su fe, pues no es así que el influye sobre los otros miembros, sino que es dicho cabeza de la Iglesia en razón de su oficio ministerial que aspira a gobernar la Iglesia definiendo la verdad, estableciendo leyes,  administrando los sacramentos, todas las cosas que son ejercidas exteriormente según la jerarquía eclesiástica visible, y por así decirlo, palpable. Por otra parte, el hecho de que el pontífice, a causa de la herejía, deje de ser miembro de Cristo porque deja de recibir de Él la influencia espiritual con miras a su propia santificación, no le impide ser dicho el miembro principal de la Iglesia, a saber, su cabeza, en cuanto al gobierno eclesiástico. De la misma manera el jefe del Estado es dicho la cabeza de la república. Como la noción de miembro es empleada metafóricamente, hemos dicho anteriormente que puede haber allí diversos puntos de vista de la metáfora: según un punto de vista [NDLR: la influencia espiritual recibida de Cristo] el pontífice no es miembro de Cristo o de la Iglesia, y según otro [NDLR: el poder de gobernar] él es miembro de ella.
Los carmelitas de Salamanca
La composición del Cursus theologicus salmanticensis se extiende durante unos setenta años, durante los tres últimos cuartos del siglo 17. Es un célebre curso de teología compuesto por seis teólogos carmelitas descalzos del convento San Elías de Salamanca. Este convento fue fundado en 1581, viviendo y según el consejo de Santa Teresa de Ávila.
Ellos se preguntan si el papa, en cuanto doctor particular, puede volverse hereje. Ellos citan algunos autores que piensan que no es posible (Pighi, Belarmino, Suárez), luego continúan:
La opinión contraria (que afirma que el soberano pontífice como doctor particular puede equivocarse, no solamente sobre los objetos secundarios sino incluso sobre las cosas de la fe, y no solamente un error no culpable proveniente de la ignorancia o de la negligencia, sino también con pertinacia de suerte que sea hereje) es mucho más probable (longe probabilior) y más común entre los teólogos.
Entre las razones que dan en favor de su opinión, está la siguiente:
Porque la Iglesia puede deponer al pontífice de su dignidad, como lo demuestra Cayetano en su tratado sobre “La Autoridad del Papa” (del capítulo 20 al capítulo 26) y Melchor Cano en su obra “De Locis Theologicis” (libro 6, cap. 8). Pero este poder de deponer no es vano en la Iglesia, y no puede ser reducido al acto más que si el pontífice erra en la fe: por lo que este error puede encontrarse en el papa como persona particular [ii].
Billuart
Charles-René Billuart (1685-1757) O.P. es un teólogo tomista francés. Él compuso un curso de teología que goza de una gran reputación.
En el tratado de la Encarnación (De Incarnatione, diss. IX, a. II, §2, obj. 2), Billuart defiende la tesis de que Cristo no es la cabeza de los herejes incluyendo los ocultos.
Se le objeta que varios doctores (Cayetano, Soto, Cano, Suárez, etc.) dicen que el papa caído en la herejía oculta sigue siendo cabeza de la Iglesia. Por lo tanto, él debe ser miembro de ella.
Billuart niega la consecuencia:
Hay una diferencia en el hecho que se es constituido cabeza por el hecho que se influya sobre los miembros, y se es constituido miembro por el hecho de recibir un influjo en sí: es por eso, como el pontífice caído en una herejía oculta conserva todavía la jurisdicción por la cual influye sobre la Iglesia gobernándola, por el hecho mismo sigue siendo su cabeza; pero como ya no recibe el influjo vital de la fe o de la caridad de Cristo invisible y primera cabeza, ya no puede ser dicho miembro de Cristo ni de la Iglesia. Instancia: repugna ser cabeza de un cuerpo sin ser miembro, pues la cabeza es el miembro principal. Respuesta: yo distingo la primera frase: repugna para una cabeza natural, yo lo concedo; para una cabeza moral, yo lo niego. Por ejemplo, Cristo es cabeza moral de la Iglesia pero no es un miembro. La razón de la diferencia es que la cabeza natural no puede influir sobre los otros miembros sin recibir el influjo vital del alma. Pero la cabeza moral, como lo es el pontífice, puede ejercer la jurisdicción y el gobierno sobre la Iglesia y los miembros, incluso si él no está informado por el alma de la Iglesia, que es la fe y la caridad, y que él no reciba de ellas ningún influjo vital. En una palabra, el papa es constituido miembro de la Iglesia por la fe personal que él puede perder, y cabeza de la Iglesia por la jurisdicción y el poder que pueden conciliarse con una herejía interna [iii].
En el tratado de la fe (De fide, dis. IV, a. III, § 3, obj. 2), Billuart defiende la siguiente tesis: Los herejes, incluso manifiestos, a menos de ser denunciados nominalmente o que dejen ellos mismos la Iglesia, conservan la jurisdicción y absuelven válidamente.
Él se plantea notablemente la cuestión en el caso del papa, que es un caso particular pues él recibe su jurisdicción no de la Iglesia, sino directamente de Cristo:
No está declarado en ninguna parte que Cristo continúe dando la jurisdicción a un pontífice manifiestamente hereje, pues esto puede ser conocido de la Iglesia y ésta puede procurarse otro pastor. Sin embargo, la sentencia común sostiene que Cristo, por una disposición especial (ex speciali dispensatione), por el bien común y la tranquilidad de la Iglesia, continúa dando la jurisdicción a un pontífice que incluso sea manifiestamente hereje, hasta que sea declarado manifiestamente hereje por la Iglesia [iv].
En el tratado sobre las reglas de la fe, (De regulis fidei, dis. IV, a. VIII, § 2, obj. 2 y 6), Billuart defiende la siguiente tesis: el soberano pontífice es superior por la autoridad y la jurisdicción a todo concilio.
Se le objeta que el pontífice está sometido al juicio de la Iglesia en el caso de herejía. ¿Por qué entonces no estaría sometido también en los otros casos?
Él responde:
Es porque en el caso de herejía, y no en los otros casos, él pierde el pontificado por el hecho mismo de su herejía: ¿cómo puede seguir siendo cabeza de la Iglesia quien ya no es miembro de ella? Es porque está sometido al juicio de la Iglesia, no para ser depuesto, pues él mismo se ha depuesto por la herejía y ha rechazado el pontificado (pontificatum abjecerit),  sino para ser declarado hereje, y que sea conocido de la Iglesia que él ya no es Pontífice: antes de esta declaración, no está permitido negarle la obediencia, pues él conserva hasta ese momento la jurisdicción, no de derecho, como si él fuera todavía pontífice, sino de hecho, pues Dios así lo quiere y lo dispone para el bien común de la Iglesia [v].
Otro objetante hace notar que la Iglesia estaría privada de remedio si ella no pudiera someter al papa al concilio en el caso donde él le fuera dañino y buscara subvertirla.
Billuart responde que:
Si el papa buscara dañarla en la fe, como él sería entonces manifiestamente hereje, perdería por eso el pontificado: solamente sería necesaria una declaración de la Iglesia para que se le niegue la obediencia, como lo dijimos anteriormente [vi].
Si el papa dañara la Iglesia en otra cosa que no sea la fe, algunos dicen que se podría resistir por la fuerza de las armas sin que pierda su superioridad. Santo Tomás de Aquino dice que habría que recurrir a Dios para que se corrija o que él deje este mundo (4 Sent. D. 19, c. 2, a. 2, c.la 3, ad 2 [vii]). Billuart prefiere pensar que:
Como Dios gobierna y conserva con una Providencia especial su Iglesia, no permitirá, como no lo ha permitido hasta ahora, que esta situación se produzca, y si lo permite, no faltará en dar los medios y los socorros oportunos [viii].
San Alfonso de Ligorio
San Alfonso de Ligorio (1696-1787), doctor de la Iglesia, consagró algunos escritos a la defensa del poder pontifical contra la herejía conciliarista (que daba a los concilios una autoridad superior a la del papa). Reunidos en un volumen por un religioso redentorista en la víspera del concilio Vaticano 1ero [ix], estos escritos contribuyeron a preparar la definición del dogma de la infabilidad pontifical. San Alfonso no trata verdaderamente la cuestión del papa hereje, solo la desecha para que ella no enturbie su exposición. Pero, sin entrar en los detalles, él dice varias veces que el papa hereje no pierde su autoridad más que cuando su herejía es constatada por un concilio. Él se sitúa aparentemente a la opinión de Cayetano y Juan de Santo Tomás.
En una disertación sobre la autoridad del Papa agregada por San Alfonso al final de la 1ª edición de su Teología moral en 1748 [x], el santo doctor defiende enérgicamente la superioridad del papa sobre el concilio, pero precisa previamente:
1- Por principio hay que notar que la superioridad del papa sobre el concilio no se entiende al papa dudoso de una época de cisma cuando existe una duda seria sobre la legitimidad de su elección; pues entonces cada quien debe someterse al concilio, como lo ha definido el concilio de Constanza. Entonces, efectivamente, el concilio general tiene su poder supremo directamente de Cristo, como en período de vacancia de la Sede Apostólica, como bien lo dice san Antonino [xi].2 – Otro tanto se debe decir de un papa que fuera manifiesta y exteriormente hereje (y no solamente secreta y mentalmente). Sin embargo, otros sostienen con más exactitud que, en este caso, el papa no puede ser privado de su autoridad por el concilio como si éste fuera superior, sino que es despojado de ésta inmediatamente por Jesucristo, desde el momento que la condición de esta deposición [=la declaración del concilio] se cumpla de la manera requerida [xii].
Después de haber presentado la opinión de Azorius (el concilio es superior al papa manifiestamente hereje), San Alfonso la matiza y se alinea a la posición de Cayetano y Juan de Santo Tomás, juzgada “más exacta”. San Alfonso hace lo mismo en su tratado de apologética Verdad de la fe (1767):
Cuando en tiempo de cisma hay duda sobre el papa verdadero, el concilio puede ser convocado por los cardenales y por los obispos; y entonces cada uno de los papas elegidos está obligado a someterse a la decisión del concilio porque, en ese momento, la Sede apostólica es considerada como vacante. Sería lo mismo en el caso en que el papa cayera notoria y perseverantemente, obstinadamente en cualquier herejía. Sin embargo, hay quienes pretenden con más fundamento que, en este último caso, el papa no sería privado del pontificado por el concilio como si éste fuera superior, sino que sería despojado directamente por Jesucristo porque él se volvería un sujeto completamente inhábil y privado de su cargo [xiii].
San Alfonso defiende la misma idea en 1768 en su refutación a los errores de Febronius:
Si alguna vez el papa como persona privada cayera en la herejía, entonces él sería inmediatamente privado de la autoridad papal pues él estaría entonces fuera de la Iglesia y por lo tanto ya no podría ser cabeza de la Iglesia. En este caso, la Iglesia debería no deponerlo, pues nadie tiene un derecho superior al papa, sino declararlo privado del pontificado. (Nosotros dijimos: si el papa cayera en herejía como persona privada, pues el papa en tanto papa, es decir, enseñando a la Iglesia entera ex cathedra, no puede enseñar un error contra la fe porque la promesa de Cristo no puede fallar) [xiv].
El Padre Garrigou Lagrange
El P. Garrigou Lagrange examina la cuestión del papa hereje en su tratado De Christo Salvatore [xv]. Después de explicar que Cristo no puede ser la cabeza de un hereje formal, concluye:
Es por eso que un bautizado hereje formal no es miembro en acto de la Iglesia, y sin embargo la Iglesia tiene el derecho de castigarlo, en tanto que él no sostiene lo que prometió, como un rey tiene el derecho de castigar a un soldado desertor. 
Belarmino objeta que un papa caído en herejía oculta sigue siendo miembro de la Iglesia en acto, pues el sigue siendo todavía cabeza de la Iglesia, como lo enseñan [también] Cayetano, Soto, Cano, Suárez y otros [xvi].
Hay que responder que este caso es anormal, de suerte que no es de sorprender que se siga una consecuencia anormal, a saber, que un papa ocultamente hereje no siguiera siendo miembro de la Iglesia en acto (según la doctrina que acabamos de exponer), pero que conservaría la jurisdicción por la cual él influye sobre la Iglesia gobernándola. Así, él retendría la razón [= la naturaleza] de cabeza respecto de la Iglesia, sobre la cual continuaría influyendo, pero dejaría de ser miembro de Cristo, porque él ya no recibiría más el influjo vital de la fe de Cristo, cabeza invisible y primera. Así, de manera anormal, en cuanto a la jurisdicción él sería cabeza de la Iglesia, pero ya no sería miembro.
Esto sería imposible si se tratara de una cabeza física, pero no es contradictorio para una cabeza moral secundaria. La razón es que, mientras que una cabeza física no puede ejercer influencia sobre los miembros sin recibir el influjo vital del alma, una cabeza moral, como lo es el pontífice [romano], puede ejercer una jurisdicción sobre la Iglesia incluso si ella no recibe del alma de la Iglesia ninguna influencia de fe interna y de caridad. En breve, como lo dice Billuart, el papa es constituido miembro de la Iglesia por su fe personal que él puede perder, y cabeza de la Iglesia visible por la jurisdicción que puede coexistir con la herejía interna. La Iglesia aparecerá siempre visible como una reunión de miembros ubicados bajo una cabeza visible, a saber, el pontífice romano, aunque ciertos de entre ellos que parecen ser miembros de la Iglesia puedan ser herejes interiores. Por lo tanto hay que concluir que los herejes ocultos no son más que miembros aparentes de la Iglesia, que ellos profesan exterior y visiblemente ser la verdadera.



[i] P. MANDONNET, DTC, “Báñez”.

[ii] De fide, disp. 4, dubium 1, n. 7, pág. 251 en la edición de 1879, París-Bruselas.

[iii] Charles René BILLUART, Cursus theologiae, Pars III, Venecia, 1787, pág. 66.

[iv] Charles René BILLUART, Cursus theologiae, Pars II-II, Brescia, 1838, pág. 33-34.

[v]  Charles René BILLUART, Cursus theologiae, Pars II-II, Brescia, 1838, pág. 123.

[vi] Charles René BILLUART, Cursus theologiae, Pars II-II, Brescia, 1838, pág.125.

[vii] Ad secundum dicendum, quod monachus ille arguitur de hoc quod injuste corripuit sacerdotem recte agentem, et de hoc quod correptionem usque ad correctionem extendit poenam inferendo, quia sacerdotem percussit, et eum ab Ecclesia amovit. Quamvis autem praelati sint corripiendi a subditis; non tamen est eis poena infligenda, sed recurrendum ad superiorem denuntiando; vel si non habet superiorem, recurrat ad Deum, qui eum emendet, vel de medio subtrahat.

[viii] Charles René BILLUART, Cursus theologiae, Pars II-II, Brescia, 1838, pág.125.

[ix] Del papa y del concilio, textos de san Alfonso de Ligorio traducidos, clasificados y anotados por el P. Jules JACQUES, CSSR (+1908), Tournai, Casterman, 1869.

[x] Dissertatio de romani pontificis auctoritate super propositionem 29 damnatan ab Alexandro VIII.

[xi] Summa, pág. 3, tit. 23, c. 2 § 6.

[xii] Dissertatio de romani pontificis auctoritate…, pág. 665 de la edición Jules JACQUES, 1869.

[xiii] Verité de la foi (1767), penúltimo capítulo “De la superioridad del pontífice romano sobre los concilios”, art. I, Nociones preliminares, 2°. [Pág. 31 de la edición de Jules JACQUES, 1869).

[xiv] Vindiciae prosuprema potificis potestate adversus justinum febronium (1768), cap. VIII, respuesta a la 6° objeción. [P. 616 de la edición de Jules JACQUES, 1869].

[xv] Reginaldus GARRIGOU-LAGRANGE O.P., De Christo Salvatore, Roma-Turin, Marietti, 1946, pág. 232.

[xvi] Todos estos autores están de acuerdo sobre el hecho que un papa hereje oculto continúa siendo cabeza de la Iglesia. Algunos, como Cayetano, piensan que un hereje oculto continúa siendo miembro de la Iglesia, de suerte que no hay dificultad. Otros, como el P. Garrigou piensan que un hereje oculto deja de ser miembro de la Iglesia. Esta es la dificultad a resolver. (NDLR).

domingo, 8 de marzo de 2015

¡FELIZ CUMPLEAÑOS MONSEÑOR WILLIAMSON!

Hoy, 8 de marzo de 2015, Monseñor Williamson cumple 75 años. Suplicamos a nuestros lectores que eleven una oración por Su Excelencia. Que Dios Nuestro Señor lo llene de gracias y bendiciones, que la Virgen de Guadalupe lo sostenga en esta tremenda batalla por la Verdad y por la Iglesia.


El buen súbdito no es aquel que siempre está de acuerdo, sino el que siempre dice la verdad. Ha hecho suyo el lema de Santa Juana de Arco: Que Dios sea el primer servido. Asimismo, tanto respecto al Papa como respecto al Superior General, puede decir junto a San Pablo: Le hice resistencia cara a cara por ser digno de reprensión. ¡Muchas gracias Monseñor Williamson!

sábado, 7 de marzo de 2015

"SÍ, ME LEVANTARÉ, VOLVERÉ JUNTO A MI PADRE"

Hoy se lee, en la Misa, la parábola del hijo pródigo, que dijo: "sí, me levantaré, volveré junto a mi padre" (Lc 15, 18).




El Regreso del Hijo Pródigo, por Rembrandt (detalle).

COMENTARIO ELEISON Número CCCXCIX (399) .-07 de marzo de 2015


Inimaginable Enfermedad
En Papas modernos tal enfermedad encontramos
Que no puede ser asida por ninguna mente sana.
En el “verano caliente” de 1976 de la Fraternidad San Pío X, luego que Pablo VI “suspendió” a Monseñor Lefebvre por ordenar 14 sacerdotes para la Tradición, el choque entre el Papa y la Tradición Católica fue tan brutal que en ese Agosto ocurrió uno de los dos momentos en que Monseñor más seriamente consideró si la Sede de Roma estaba vacante. Como puede escucharse en la grabación de sus palabras cuando habló en ese entonces, estaba agonizando a causa de ese choque: ¿cómo es posible que un verdadero Vicario de Cristo esté destruyendo la Iglesia de tal manera? Finalmente Monseñor nunca adoptó la solución sedevacantista, pero veamos cuan claramente él planteó el problema, y luego ofrezcamos una vez más una línea de solución que tal vez para una mente demasiado sana como la suya era impensable. Aquí está un resumen de sus palabras en Agosto de 1976:—
La gente me pregunta que pienso del Papa [Pablo VI]. Es un misterio increíble: el verdadero Papa es la unidad de la Iglesia, inspirado por el Espíritu Santo y protegido por la promesa de Nuestro Señor para defender la Fe. Pero gracias al Vaticano II, Pablo VI está sistemáticamente destruyendo la Iglesia. Nada escapa: catecismo, universidades, Congregaciones, seminarios, escuelas. Todo lo Católico está siendo destruído. Uno busca una solución.
Una serie de falsas soluciones pueden ser descartadas de plano, por ejemplo que Pablo VI es un prisionero, drogado, víctima de sus subordinados, etc. Porque, cuándo él bendijo a los Carismáticos o besó los pies del Patriarca Ortodoxo, ¿tenía un revólver en su cabeza? Lo he observado en audiencias públicas hablando con la habilidad, presencia de mente, pertinencia e inteligencia de un hombre en plena posesión de sus facultades. El Cardenal Benelli me dijo que fue el Papa mismo quien me escribió esas cartas [aplastadoras de la Tradición], que está muy bien informado, que sabe exactamente lo que está haciendo, que ello es su voluntad, que ellas son sus decisiones. El Cardenal dijo que él daba parte al Papa cada día y que lo haría de vuelta inmediatamente después de nuestra propia conversación.
Entonces, ¿puede Pablo VI no ser un verdadero Papa? Esa es una hipótesis posible. Los teólogos han estudiado el problema. Yo no sé. No me hagan decir lo que no digo. Pero el problema parece teológicamente insoluble.
Monseñor hablaba de Pablo VI, pero el problema es esencialmente el mismo con todos los seis Papas Conciliares (excepto tal vez Juan Pablo I). Dividamos el problema en dos: ¿cómo puede el verdadero Dios permitir tal destrucción de Su Iglesia? ¿Cómo pueden Sus verdaderos Vicarios ser los principales destructores?
En cuanto a Dios, en primer lugar la destrucción será aún peor al final del mundo (Lc. XVIII,8). En segundo lugar, puede muy bien ser que Dios este purificando Su Iglesia para preparar el Triunfo del Corazón Inmaculado de Su Madre. En tercer lugar, Dios ciertamente protegió a Pablo VI de destruir completamente la Iglesia cuando por ejemplo Él arregló el descubrimiento “al azar” a Pablo VI de un plan para disolver el Papado por el texto ambiguo de Lumen Gentium. Esto permitió al Papa bloquear el plan agregando la Nota Praevia.
En cuanto a los Vicarios, Monseñor Lefebvre nunca parece haber considerado la solución siguiente que puede ser el porqué en ese Agosto aún él parece haber estado casi enredado entre la espada sedevacantista y la pared liberal. Pues, si con cada año el liberalismo se acerca más a confundir la mente de cada hombre en la tierra ¿cómo pueden los Papas escapar a la enfermedad universal de estar sinceramente equivocados? ¿Porque ellos son hombres instruídos? Pero el liberalismo reina especialmente en las escuelas y universidades. De manera que si los Papas Conciliares mal instruídos están sinceramente convencidos de que la “verdad” evoluciona, ellos, ni siquiera aún por sus graves errores, estarán pertinazmente negando lo que ellos conocen ser definido como Verdad católica porque aún Verdad definida, si debe ser “verdad”, evoluciona, en la dirección de ellos.

Kyrie eleison.

SÁBADO MARIANO, NO OLVIDE REZAR EL ROSARIO.-

Puso el Señor en María la plenitud de todos los bienes y, por lo tanto, si tenemos alguna gracia y alguna esperanza, si alguna seguridad tenemos de salvación eterna, podemos confesar que todo nos viene de Ella, pues está rebosando delicias divinas, Huerto de delicias es su Alma y de allí corren y se esparcen suaves aromas, es decir, los carismas de todas las gracias. San Bernardo.

ÚNASE A LOS CRUZADOS DEL CORAZÓN INMACULADO AQUÍ.

jueves, 5 de marzo de 2015

HACIA EL ACUERDO: LA FSSPX RECOMIENDA A LOS SACERDOTES LEER LIBROS DE LIBERALES - NUEVOS AVANCES DEL BRANDING.




En la «Carta a nuestros hermanos sacerdotes» de la Neo-FSSPX, publicación que dice ser una “carta de contacto entre la FSSPX y el clero de Francia", de fecha diciembre de 2014, recomienda a los sacerdotes leer:
-Roberto de Mattei: Vaticano II, una historia nunca escrita. “El cual tiene contribuciones de la primera historia monumental del Vaticano II, publicada bajo la dirección de Giuseppe Alberigo a finales de los años 90. […] Él no se limita a una simple historia documental y factual, ni siquiera al análisis de las diversas fuerzas presentes, sino que trata de llegar al corazón de la materia, de mostrar lo que dicen los documentos propiamente eclesiásticos que son las constituciones y decretos del Vaticano II”. ¿Será que en la Tradición no se encuentran libros suficientemente buenos sobre el Vaticano II?
- El segundo fue escrito por Mons. Athanasius Schneider (con un prefacio del Cardenal Burke): Corpus Christi, la comunión en la mano en el corazón de la crisis en la Iglesia. Recomiendan el libro sin alertar que Mons. Schneider es ecumenista y acepta el concilio Vaticano II.

Mons. Schneider en un encuentro interreligioso en Astana
Más adelante en la carta, en el apartado “Correo de Lectores”, se lee una carta de un cura modernista que afirma celebrar alegremente el "rito extraordinario" pero con la misma alegría, celebra también el rito de Paulo VI, y afirma que reza siempre por la reconciliación. Le responden:
Nos alegramos que él pueda celebrar el rito tradicional de la misa, descubriendo y haciendo descubrir a los fieles las riquezas sin límite de este rito extraordinario. ¡Aceptan que la Misa Tradicional es un “rito extraordinario”! Deseamos con todo nuestro corazón, y lo más rápido, una “reconciliación” que sería buena para unos y para los otros, y en general para toda la Iglesia. Las dificultades son objetivas, ellas no dependen en principio de los individuos, pero nosotros podemos rezar para que el Señor “reúna su Iglesia en la unidad”. Esto es lo que hacemos cada día con fervor.


P. Célier.
Respondiendo a otra carta de un sacerdote modernista, leemos: Y por supuesto, esperamos reunirnos con el Padre A.F. cada vez más seguido, siempre en el respeto mutuo y orando unos por los otros. ¡Como en el GREC! Siempre la falsa cantinela liberal del “respeto mutuo”… Desde luego, el editor responsable de esta publicación es un famoso acuerdista… ¡el P. Célier!

En otro orden, hay avances en la hábil estratagema menzingeniana de cambio de “imagen de marca” o branding. Decíamos hace unos meses: Este cambio de imagen en sus sitios web y sus publicaciones, está diseñado para agradar más al mundo y al hombre moderno. Según nos informó el Padre Girouard, la FSSPX “debe dejar de discutir, debe dejar de luchar, en vez de eso, debe ir por el lado positivo, mostrar la belleza de la liturgia tradicional, la belleza de la teología tradicional, y de ese modo la gente no lo verá como  cruel, o amargado, o cosas así”. Esto fue declarado por el mismo Padre Wegner, Superior de Distrito de Canadá. […]
Pero hay más. El nuevo sitio web oficial de la FSSPX en Estados Unidos, tiene como objetivo el concentrar en un solo sitio web todos los otros sitios  de la Fraternidad alrededor del mundo. Por ahora, en el de Estados Unidos se puede acceder al sitio del Distrito de Canadá. Con el tiempo, todos los demás se irán agregando, para que tengan el mismo estilo y la misma finalidad. Todos controlados.
El sitio oficial de Francia, La Porte Latine, ya está en proceso de “modernización”. Ahora es el turno del sitio oficial de Alemania de la FSSPX, como ellos mismos lo anuncian:
En una semana, el miércoles 11 de marzo, empieza a funcionar el nuevo sitio web del distrito alemán de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X. Al mismo tiempo empezará a funcionar la nueva página web de la Casa General y del Distrito de Asia. Todos los nuevos sitios web tienen el mismo atractivo diseño […].
El nuevo sitio del Distrito Alemán se puede encontrar aquí. Los invitamos a visitar especialmente esta página dedicada a Monseñor Lefebvre. ¡Ni una palabra sobre su suspensión a divinis o la excomunión! ¡Monseñor Lefebvre las consideraba una bendición!

Vean además en "Organización", el apartado sobre los Obispos: En 1988 Mons. Lefebvre consagró a cuatro obispos auxiliares. Ellos fueron escogidos por él para impartir a los fieles el sacramento de la Confirmación y  ordenar sacerdotes y seminaristas para garantizar la continuidad de la tradición. Ellos dependen directamente del Superior General. Ni una sola palabra respecto a la expulsión de Monseñor Williamson... 

miércoles, 4 de marzo de 2015

HACIA EL ACUERDO: REPORTAJE DE EWTN SOBRE PEREGRINACIÓN DE DOMINICAS A ROMA

Informábamos hace algunas semanas sobre la peregrinación de las Dominicas de Fanjeaux a Roma.
EWTN realizó un reportaje en video muy favorable a la Neo-FSSPX; con declaraciones de algunas personalidades, entre ellas, el P. Pfluger, el cual afirmó que las Hermanas de Fanjeaux están celebrando su 40 aniversario de fundación, que fue especialmente para conservar la Misa antigua. La Iglesia está fundada en Pedro, y Pedro está en RomaEsta es la gracia de la peregrinación.
Por su parte, Monseñor Juan Ignacio Arrieta (del Opus Dei, quien afirmó, hace unos años, que no hay obstáculos doctrinales para la reconciliación con la FSSPX, y quien además, según EWTN, ha tomado un particular interés en el proceso de unidad), declaró: Podemos decir que el único problema con la Fraternidad es un problema de confianza, porque es gente que reza, que cree lo mismo que nosotros. La Fraternidad ha vivido un proceso estancado de separación de las estructuras romanas. Pero tienen su corazón en Roma, me consta, pues los conozco bien. Dijo además a EWTN que la peregrinación es solo un gesto más que muestra que el diálogo con voluntad de unidad está avanzando. Y que la completa unidad no está en un futuro muy distante.

Por su parte, la Madre afirmó: Roma es el Papa y es la Iglesia Católica. Roma es nuestro hogar.



DOMINICOS DE AVRILLÉ: EL PAPEL CARDINAL DEL G.R.E.C.

Damos este documento como complemento al artículo del Padre Marie-Dominique sobre el G.R.E.C., que fue publicado en el último Le Sel de la terre (n°90, pág. 142-158). Fue publicado por la revista Golias (número del 9 de febrero de 2007[i]). Esta revista es muy progresista e izquierdista. Pero es interesante ver que “nuestros enemigos”  tienen olfato, como lo señala Don Sardá y Salvany[ii]: Informémonos de ellos.
Le Sel de la Terre.

Sabemos que « cardo » en latín designa la « bisagra ». Lo que permite una puerta abrirse.
Queremos evocar aquí el papel subterráneo y sin embargo decisivo de un grupo más o menos informal, el GREC. Que tiene como objetivo favorecer la reconciliación entre los tradicionalistas de la FSSPX y la jerarquía católica oficial.
La regla de oro de este grupo es el evitar la polémica agresiva en beneficio de un intercambio, de un compartir respetuoso y una búsqueda conjunta de soluciones. El GREC (sin la “e” final) es el Grupo de reflexión entre católicos que no se debe confundir con el GRECE, club de Alain de Benoist de tendencia tradicionalista y gnóstica.
El GREC nació a iniciativa de la señora Huguette Pérol, viuda del Embajador en Roma Gilbert Pérol, desde 1997.
El grupo sirve de puente extraoficial entre los integristas y Roma. Pero el episcopado francés participa igualmente con uno de sus representantes, Mons. Philippe Breton, nacido en 1936, obispo de Aire et Dax desde 2002, conocido por sus relaciones con todo lo que el Iglesia considera reaccionario. Este prelado, muy valioso para el antiguo régimen, es apodado “Fifi la duquesa”.
Otros dos obispos franceses, deseosos de encuentros amistosos con los integristas, tendrían contactos regulares con el GREC: Monseñores André Fort, obispo de Orléans y Alain Planet, obispo de Carcassonne.
El GREC es cercano a la revista « Kephas », del P. Denis Le Pivain, su redactor en jefe y del protector episcopal (y colaborador), Mons. Raymond Centène. Nacido en 1958, Obispo de Vannes, Mons. Centène está apegado a la antigua liturgia y es cercano al movimiento tradicionalista. Sobre las cuestiones morales, él ha tomado posiciones de una intransigencia increíble y ha reabierto un pequeño seminario en su diócesis para restaurar la teología más esclerótica del sacerdocio.
El principal representante de Ecône es el P. Alain Lorans. Este eclesiástico endeble y cultivado es muy cercano de Mons. Bernard Fellay, obispo cismático lefebvrista de origen suizo y jefe de la FSSPX. Las negociaciones en la cumbre fueron ya señaladas en el GREC. El P. Lorans, hábil diplomático, dirige DICI, el órgano internacional de prensa de la FSSPX. Está en estrecha relación con Monseñor (autoproclamado como tal) Gilles Wach, nacido en 1956, ordenado en 1979 por el papa Juan Pablo II y fundador del Instituto Cristo Rey Soberano Sacerdote de Gricigliano. El P. Lorans es antiguo Rector del Instituto Universitario San Pio X. Él conduce un programa en Radio Courtoisie.
Pero el hombre clave es el P. Claude Barthe. Nacido en 1947, sacerdote de la diócesis de Auch, durante mucho tiempo en estado de “ingravidez canónica”, según sus propias palabras, agradable de verdad, el padre es un teólogo brillante que escribe en la revista “Catholica”, dirigida por un laico cercano de la derecha más dura, Bernard Dumont. El P. Barthe acaba de escribir y difundir un pequeño libro “Proposición para una paz litúrgica en la Iglesia”. Especialista en la cuestión litúrgica, critica vivamente la reforma litúrgica de Paulo VI y desea promover una restauración litúrgica que retoma ciertas consideraciones formuladas por… Joseph Ratzinger.
El Padre Lorans otorgando el Premio Pierre Lafue
 2004 al Cardenal Poupard por su obra:
"En el Corazón del Vaticano, de Juan XXIII a Juan Pablo II"
El P. Barthe tiene sus entradas en Roma, incluso con el cardenal francés Paul Poupard. Está igualmente muy ligado a los padres Paul Aulagnier y Philippe Laguérie, del Instituto Buen Pastor.
Barthe está a la cabeza de una red oculta de influencia que incluye a Gregory Solari, director de las ediciones “ad solem”, Daniel Hamiche, cronista de Radio Courtoisie, Denis Sureau, director del “Homme Nouveau” (al cual el Vaticano acaba de confiarle la edición y difusión de la edición francesa semanal del… Osservatore Romano, ¡nada menos!).

P. Lelong
El P. Michel Lelong, nacido en 1925, padre blanco, en otro tiempo muy activo en el diálogo con los musulmanes, crítico del abuso litúrgico y de la catequesis adulterada (según él), tiene igualmente un papel decisivo. Así como el P. Olivier de la Brosse, nacido en 1931, durante mucho tiempo con puesto en Roma, alejado de los puntos de vista integristas en lo personal, pero conocido por su don de gentes si no por su espíritu de intriga. Es un hombre muy cultivado y autor de una excepcional cronología universal. El buen padre cumple un oficio estratégico en el seno del GREC. En efecto, él trata de hacerse el eco del espíritu de este grupo en el mundo de la cultura, a riesgo de hacer apiadarse falazmente a las personalidades de este mismo mundo sobre la suerte de los tradicionalistas que estarían excluidos y perseguidos en la Iglesia de Francia.
Desde 1998, el GREC se reúne cada mes. Su influencia es considerable pues sirve de regulador a las acciones de las diferentes redes de los participantes… y de lugar de intercambio y cruce de estas mismas redes. En 2003, organizó un coloquio muy aclamado sobre el tema “tradición y modernidad”.
Evidentemente, el GREC no tiene nada de simple grupo marginal, dedicado a piadosas consideraciones. Constituye la correa de transmisión de los intercambios y negociaciones entre Roma y Ecône.
Los diferentes socios también son informados de las reacciones en los diferentes campos. Es en su nombre que podría precisarse la forma concreta bajo la cual una restauración litúrgica podría establecerse y un reconocimiento global muy complaciente de la FSSPX podría implantarse.




[i] Fue puesto en línea el 19 de enero de 2007: http://www.golias-editions.fr/article1266.html. Está archivado bajo la rúbrica: “Mitra de honor”.
[ii] Tienen los partidos y sectas un instinto o intuición particular (olfactus mentis, que dijo un filósofo), el cual les revela a priori lo que han de mirar como suyo y lo que como enemigo. […]Más fiamos, a la verdad, del olfato de nuestros enemigos que del de nuestros propios hermanos.

martes, 3 de marzo de 2015

ACERCA DE LA DEPOSICIÓN DEL PAPA EN JUAN DE SANTO TOMÁS - R.P. PIERRE MARIE DE AVRILLÉ Parte 3

Parte1

Respuesta a las objeciones
Es fácil responder a las objeciones de Belarmino y Suárez contra esta opinión.
Objeción 1. “Un hereje no es miembro de la Iglesia, por lo tanto no puede ser cabeza de ella.”
Belarmino objeta que el Apóstol dice que hay que evitar al hereje después de dos correcciones, es decir, después que él aparezca manifiestamente pertinaz, antes de toda excomunión y sentencia de un juez, como lo dice San Jerónimo en su comentario, porque los herejes se separan por su misma herejía (per se) del Cuerpo de Cristo.
Y he aquí su razonamiento: un no cristiano no puede ser papa, pues quien no es miembro no puede ser cabeza; ahora bien, un hereje no es cristiano, como lo dicen comúnmente los Padres; por lo tanto un hereje manifiesto no puede ser papa.
No se puede objetar que permanece en él un carácter, pues si él siguiera siendo papa en razón de un carácter, pues éste es indeleble, no podrá ser nunca depuesto. Es por eso que los Padres enseñan comúnmente que el hereje, en razón de la herejía e independientemente de la excomunión, es privado de toda jurisdicción y poder, como lo dicen san Cipriano, san Ambrosio y san Jerónimo.
Respuesta: Es necesario responder [a Belarmino] que el hereje debe ser evitado (“vitando”) después de dos correcciones hechas jurídicamente y con la autoridad de la Iglesia, y no según un juicio privado; en efecto, se seguiría una gran confusión en la Iglesia si fuera suficiente que esta corrección fuese realizada por un hombre privado, y que la manifestación de esta herejía habiendo sido hecha, sin ser declarada por la Iglesia y proclamada a todos con el fin de que eviten al pontífice, todos fueran obligados a evitarlo: porque una herejía del papa no puede ser pública para todos los fieles más que sobre el dictamen de algunos, y este dictamen, si no es jurídico, no obliga a que todos lo crean y eviten al pontífice; y por lo tanto, como la Iglesia lo proclama elegido jurídicamente designándolo jurídicamente a todos, también es necesario que ella lo deponga declarándolo y proclamándolo como hereje vitando.
Es por eso que, nosotros vemos que esto ha sido practicado de este modo por la Iglesia en el caso de la deposición del papa, la causa misma ha sido tratada primero por el concilio general antes que el papa haya sido tenido por “no papa”, como lo dijimos anteriormente. Por consecuencia, no es porque el papa es hereje, incluso públicamente, que él deja ipso facto de ser papa, antes de la declaración de la Iglesia, y antes de que ésta lo proclame “vitando” por los fieles.
Y cuando San Jerónimo dice que un hereje se separa por sí del Cuerpo de Cristo, él no excluye un juicio de la Iglesia, sobre todo en un asunto tan grave como la deposición del papa, pero él indica la calidad del crimen que excluye por sí de la Iglesia, sin una censura suplementaria, a partir del momento, por lo menos, que él es declarado por la Iglesia; en efecto, incluso si el crimen de herejía separa por sí (ex se) de la Iglesia, sin embargo respecto a nosotros esta separación no se comprende como habiendo sido hecha (non intelligitur facta) sin esta declaración.
Es lo mismo por la razón añadida por Belarmino. Un no cristiano que es tal en sí y respecto a nosotros (quoad se et quoad nos) no puede ser papa; sin embargo, si él no es cristiano en sí porque ha perdido la fe, pero respecto a nosotros no ha sido jurídicamente declarado como infiel o herético o lo ha sido según un juicio privado, respecto a nosotros es todavía miembro de la Iglesia y por consecuencia, cabeza. Por consecuencia, se requiere un juicio de la Iglesia por el cual él es proclamado (proponatur) como no cristiano y como “vitando”, y entonces él deja, respecto a nosotros, de ser papa, y, por consecuencia, no deja antes de serlo en sí (etiam in se), pues todo lo que hacía era válido en sí[i].
Objeción 2. “La Iglesia no tiene poder sobre la unión del pontificado con la persona”.
[a] La Iglesia no puede tener poder sobre la unión del pontificado con la persona, a menos que tenga poder sobre el pontificado mismo. En efecto, el papa no hace nada más, cuando depone un obispo, que destruir su unión con el episcopado, pues él no destruye el episcopado mismo; por lo tanto, si la Iglesia tiene un poder sobre la unión del pontificado con la persona, por consecuencia ella tiene un poder sobre el pontificado y la persona del papa.
[b] Una confirmación de este razonamiento es que el papa es depuesto contra su voluntad, por lo que es castigado por esta deposición; pero le toca al superior y al juez el castigar. Por lo tanto, la Iglesia que depone o que castiga con la pena de deposición, tiene una superioridad sobre el papa.
[c] Finalmente, el que tiene un poder sobre las partes reunidas o sobre su unión, tiene simplemente un poder sobre el todo. Por lo tanto, si la Iglesia tiene un poder sobre la unión del pontificado con la persona, ella tiene simpliciter un poder sobre el papa, lo que niega Cayetano.
Respuesta: [a] Respondemos que no es de la misma manera que el pontífice tiene un poder sobre el obispo cuando lo depone, y la Iglesia sobre el pontífice: en efecto, el pontífice sanciona al obispo como a alguien que le está sometido, dotado de un poder subordinado y dependiente, que él puede limitar y restringir; así, si bien él retira el episcopado a la persona y no lo destruye, lo hace sin embargo por la superioridad que tiene sobre la persona, comprendido este poder que le está subordinado. Es por eso que él retira realmente el poder a esta persona, y no se contenta con retirar esta persona del poder. Mientras que la Iglesia retira el pontificado [no[ii]] por una superioridad sobre éste, sino por un poder que no es más que dispositivo y ministerial en tanto que ella puede inducir una disposición incompatible con el pontificado, como ya ha sido dicho.
[c] En lo que concierne a la última razón, el que tiene un poder sobre la unión de las partes tiene un poder sobre el todo simpliciter, a menos que su poder sobre la unión no sea ministerial y dispositivo; hay que distinguir entre las realidades físicas donde las disposiciones tienen una conexión natural con el ser mismo de todo, de modo que cuando el agente realiza la unión produciendo las disposiciones que unen las partes, él produce el todo simpliciter; y las realidades morales, donde la disposición realizada por el agente no tiene más que una conexión moral con la forma de parte de una institución voluntaria, de modo que el que hace la disposición no pretende hacer el todo simpliciter; por ejemplo cuando el pontífice concede a alguno el poder de designar un lugar que será privilegiado para ganar indulgencias, o retirar las indulgencias declarando que el lugar ya no es privilegiado, esta designación o declaración retira o concede las indulgencias no como autoridad y de forma principal, sino de manera material solamente.
[fin del texto de Juan de Santo Tomás]
Algunas reflexiones como conclusión
El principal argumento de los sedevacantistas para concluir la vacancia de la Sede apostólica es “el argumento teológico de la herejía del papa”: un papa que se vuelve hereje pierde el pontificado.
En el “Pequeño catecismo del sedevacantismo”, Dominicus explicó que este argumento no puede concluir, por una parte porque habría que probar la herejía formal y manifiesta del papa, y por otra parte porque sería necesario un juicio de la Iglesia declarando esta herejía.
El texto de Juan de Santo Tomás desarrolla este segundo punto: la necesidad de un juicio por parte de la Iglesia para la deposición de un papa hereje.
Pero, al mismo tiempo, demuestra la dificultad de tal juicio en las circunstancias actuales de la Iglesia. En efecto, es fácil constatar que la gran mayoría de los obispos comparten las ideas del papa sobre el falso ecumenismo, la falsa libertad religiosa, etc. Por lo tanto es imposible imaginar, en las circunstancias actuales, un juicio de un concilio general que declare la herejía del papa Francisco.
Vemos que humanamente hablando la situación es inextricable. Hay que esperar que la Providencia, de una u otra manera, indique el camino que permita salir de este callejón sin salida. Mientras esperamos, es más prudente mantener la posición de Monseñor Lefebvre y rezar por el papa resistiendo a sus “herejías”.
Continúa…




[i] El P. Garrigou-Lagrange, apoyándose en Billuart, explica en su tratado De Verbo Incarnato, que un papa herético, incluso sin ser miembro de la Iglesia, puede excepcionalmente continuar siendo su cabeza. En efecto, lo que es imposible en el caso de una cabeza física, es posible (siendo anormal) para una cabeza moral secundaria. Ver el texto en los anexos.
[ii] En el texto latino, la palabra non fue visiblemente omitida por un copista, pues el sed (pero) que sigue supone que la frase precedente es negativa, y si se omite esta palabra, Cayetano diría aquí lo contrario de todo lo que ha dicho anteriormente.

domingo, 1 de marzo de 2015

ACERCA DE LA DEPOSICIÓN DEL PAPA EN JUAN DE SANTO TOMÁS - R.P. PIERRE MARIE DE AVRILLÉ Parte 2


2. ¿Por qué autoridad es depuesto el papa?
Las diversas opiniones
Sobre el segundo punto, a saber, por la autoridad de quién debe hacerse la declaración y la deposición, has disensión entre los teólogos, y no aparece claramente por quién debe ser hecha esta deposición pues se trata de un acto de juicio y de jurisdicción que nadie puede ejercer sobre el papa. Cayetano, en su opúsculo Del poder del papa[1], refiere dos posiciones extremas y dos posiciones medianas.
Las dos extremas: una dice que el papa es depuesto sin juicio humano por el simple hecho de ser herético[2]; opuestamente, el otro dice que el papa tiene simplemente un poder por encima de él por el cual puede ser juzgado[3].
Las dos posiciones medianas: una dice que el papa no tiene superior de manera absoluta, sino solamente en el caso de herejía; la otra dice que el papa no tiene superior en la tierra, ni de manera absoluta ni en caso de herejía, sino solamente de manera ministerial: así como la Iglesia tiene un poder ministerial de elegir la persona [del papa], pero no de dar el poder, pues esto se hace inmediatamente por Cristo, así, en la deposición, que es la destrucción del lazo por el cual el pontificado está unificado a tal persona en particular, la Iglesia tiene el poder de deponer de manera ministerial; pero es Cristo quien le priva [de su poder] con autoridad.
La primera opinión es la de Azorius (la Iglesia está por encima del papa en caso de herejía). La segunda es la de Cayetano, que la desarrolla largamente. Belarmino se refiere a ella y la combate (De romano Pontifice, c.20), sobre todo sobre dos puntos: Cayetano dice que el papa herético manifiesto no es depuesto ipso facto, y que el papa es depuesto realmente y con autoridad por la Iglesia. Igualmente Suárez (De fide, 1ª disputatio, sct. 6, núm 7) reprocha a Cayetano el haber dicho que la Iglesia, en caso de herejía, está por encima del papa como persona privada, pero no como papa. En realidad Cayetano no dice esto: él sostiene que la Iglesia no está por encima del papa de manera absoluta, incluso en caso de herejía, pero que ella está por encima del lazo que une el pontificado con tal persona, y que ella lo disuelve, de la misma manera que ella lo ha unido durante la elección, y que este poder de la Iglesia es ministerial, pues solamente Cristo es simpliciter superior al papa.
Belarmino y Suárez piensan entonces que el papa, del hecho mismo que es herético manifiesto y declarado incorregible, es inmediatamente depuesto por Cristo Nuestro Señor y no por alguna autoridad de la Iglesia.
La opinión de Cayetano

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