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viernes, 5 de julio de 2013

LAS “CANONIZACIONES” EN LA IGLESIA NUEVA

SYLLABUS.




Monseñor Williamson
Carta del 8 de diciembre de 2002, a los amigos y benefactores de la Fraternidad en los Estados Unidos
  


La "canonización" del 6 de octubre pasado de Monseñor Escrivá de Balaguer, fundador del "Opus Dei", así como la "beatificación", en septiembre, del Papa Juan XXIII, iniciador del Vaticano II, vuelven a abrir una vieja y dolorosa llaga: ¿cómo es posible que la Iglesia Católica haga semejantes cosas? Y si no es la Iglesia Católica quien las realiza, ¿quién es?

Pues es claro ciertamente, y más allá de toda duda, que la Iglesia Católica anterior al Vaticano II -cuando era esencialmente fiel a la Tradición Católica- nunca hubiera beatificado al Papa que abrió el Concilio que devastó dicha Tradición, ni canonizado al fundador del "Opus Dei", organización que preparó el camino para ese Concilio.

Hay abundancia de citas, orgullosamente publicadas por el mismo "Opus Dei", para probar que Monseñor Escrivá compartía y promovía ideas fundamentales del Vaticano II. Aquí hay dos: el mismo Monseñor Escrivá dijo: "La nuestra es la primera organización que, con la autorización de la Santa Sede, admite a no católicos, cristianos y no cristianos. Yo siempre he defendido la libertad de conciencia" ("Conversaciones con Monseñor Escrivá", Ed. Rialp, pág. 296).

Y su sucesor a la cabeza del "Opus Dei" dijo acerca del libro de Monseñor Escrivá, "Camino", que "preparó a millones de personas a ponerse a tono con, y a aceptar en profundidad, algunas de las más revolucionarias técnicas que treinta años más tarde serían solemnemente promulgadas por la Iglesia en el Vaticano II" ("Estudios sobre «Camino»", Monseñor Álvaro del Portillo, Ed. Rialp, pág. 58).

Por tanto, para que el Papa Juan XXIII fuera realmente Beato y para que Monseñor Escrivá fuera verdaderamente Santo, el Segundo Concilio Vaticano debería haber sido un Concilio verdadero, o un Concilio fiel a la Tradición Católica. Lo cual es ridículo, como bien lo saben al menos los lectores regulares de esta Carta. Sin embargo, las canonizaciones católicas ¿no deben ser infalibles, acaso?

Ciertamente, antes del Vaticano II, los teólogos católicos estaban de acuerdo en que las canonizaciones (no las beatificaciones) de los Santos eran virtualmente infalibles, por dos razones. En primer lugar, el proponer que católicos modelo sean venerados e imitados como Santos por los fieles es tan capital a la práctica de la fe católica de éstos, que la Santa Madre Iglesia no podría equivocarse en la materia. Así, en segundo lugar, los Papas anteriores al Vaticano II tomaron tal cuidado en examinar los candidatos a canonizar, y a los candidatos triunfantes los canonizaron con tanta solemnidad, que su acto de canonización no podía estar ya más cerca del pronunciamiento del magisterio papal infalible y solemne.

Desde el Vaticano II, empero, los modelos elegidos para imitación, para emulación, estaban expuestos, como Juan XXIII y Mons. Escrivá, a ser elegidos, primeramente, por su alineamiento al Vaticano II, por ejemplo, en la destrucción de la Tradición Católica.

Segundamente, el antiguo y tan estricto proceso de examinación de candidatos se ha relajado tanto con los Papas del Vaticano II y se ha seguido tal desbordamiento de canonizaciones bajo Juan Pablo II, que todo el proceso de canonización ha perdido, juntamente con su solemnidad, toda semejanza de infalibilidad. Ciertamente, ¿cómo puede Juan Pablo II querer hacer algo infalible o, por tanto, realizarlo, cuando a menudo se rige por, o habla de, por ejemplo, la "tradición viviente", como si la Verdad pudiera cambiar?

De este modo, éste o aquel Santo "canonizado" por Juan Pablo II, de hecho, puede estar en el Cielo -aún Monseñor Escrivá, Dios sabrá- pero ciertamente no es su "canonización" por este Papa lo que nos asegura de tal suceso. De aquí que no nos debamos sentir obligados a venerar a ninguno de los "Santos" posteriores al Vaticano II.

Todo esto nos deja con nuestro problema inicial: La Iglesia Católica tiene la divina promesa de indefectibilidad, es decir, no puede fallar ("Yo estaré con vosotros hasta la consumación del siglo", San Mateo, XXVIII, 20). Entonces, ¿cómo pueden las canonizaciones, que a través de la infalibilidad debieran participar de esa indefectibilidad, fallar, al participar, en cambio, en el Vaticano II? ¿No estamos obligados a admitir que, o el Vaticano II no fue tan malo después de todo (como los sacerdotes de Campos lo están admitiendo ahora), o que los sedevacantistas tienen razón después de todo al afirmar que Juan Pablo II no es realmente Papa? ¡El sedevacantismo explicaría cualquier raudal de falibilidad en él!

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, siguiendo a Monseñor Marcel Lefebvre (1905-1991), ni adopta la posición conciliar, ni la sedevacantista. La Fraternidad, aunque cree que el Segundo Concilio del Vaticano estuvo entre los mayores desastres de la historia de la Iglesia Católica, también considera que los Papas que promovieron aquel Concilio y sus ideas (Juan XXIII, Paulo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II) fueron o son verdaderos Papas. ¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo pueden verdaderos Papas desempeñarse de tal modo como para destruir la verdadera Iglesia?

En primer lugar, Dios nos crea a los seres humanos y nos dota de una voluntad libre, porque no quiere robots en Su Cielo. Esto también se aplica para los eclesiásticos que ha elegido para confiarles Su Iglesia Católica. Ellos tienen, por consiguiente, un asombroso grado de libertad para edificar o destruir la Iglesia. Por ejemplo, cuando Nuestro Señor pregunta si encontrará Fe cuando vuelva a la tierra (San Lucas, XVIII, 8), sabemos con certeza que por culpa de los hombres (no sólo de los eclesiásticos), la Iglesia Católica será muy pequeña en Su Segunda Venida.

Sin embargo, Nuestro Señor también prometió que las puertas del Infierno nunca prevalecerían contra Su Iglesia (San Mateo, XVI, 18); así también sabemos con certeza que Dios nunca permitirá que la maldad de los hombres llegue al punto de destruir Su Iglesia completamente. En esta convicción de que la Iglesia nunca va a fallar completamente es donde se apoya su indefectibilidad, y como la primera función de la Iglesia es enseñar la doctrina de salvación de Jesucristo, entonces, a la indefectibilidad en el existir le sigue la infalibilidad en el enseñar. Para las almas de buena voluntad, la Iglesia Católica, la Verdad católica, siempre estarán allí.

Por ende, hasta el fin de los tiempos la Iglesia Católica nunca cesará -por pequeña que su escala fuera- de hacer oír entre los hombres la doctrina de salvación, el Depósito de la Fe. Desde toda la eternidad, esta doctrina procede de Dios Padre a Dios Hijo, fue fielmente confiada por el Dios Encarnado a Sus Apóstoles y desde entonces ha sido transmitida, como inmutable Tradición, a través de los sucesores de los Apóstoles. "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán", dice Nuestro Señor (San Lucas, XXI, 33). De hecho, la inmutabilidad es tan esencial a esta doctrina, que la conformidad con la Tradición es el criterio del magisterio ordinario infalible de la Iglesia. En otras palabras, si uno quiere saber qué no puede ser falso en la enseñanza cotidiana de los maestros de la Iglesia, el modo de proceder es comparar lo que están enseñando ahora con lo que la Iglesia ha enseñado a lo largo de todos los siglos. Si corresponde a la Tradición [si coincide con ella], la enseñanza es infalible, y si no, no es infalible. Más aún, el magisterio extraordinario infalible de la Iglesia es siervo de este magisterio ordinario [es decir, el magisterio ordinario puede llegar a ser infalible], siempre que provea de una garantía protegida divinamente de que tal o cual doctrina pertenece a la doctrina verdadera de la Iglesia, es decir, a la Tradición ordinaria.

Por tanto, la Tradición, o la conformidad con lo que la Iglesia siempre ha enseñado, es el criterio o medida fundamental de la enseñanza infalible de la Iglesia, ordinaria o extraordinaria. Por consiguiente, todo aquello fuera de la Tradición es falible, y todo aquello que contradiga a la Tradición es ciertamente falso, por ejemplo, la nueva enseñanza del Concilio Vaticano II sobre la libertad religiosa y el ecumenismo.

Empero, Juan XXIII fue beatificado y Monseñor Escrivá fue "canonizado", por su afinidad con estas novedades conciliares. Así, tales "canonizaciones" son sin duda, y hasta cierto punto, contrarias a la Tradición Católica y, en tal sentido -y sin que debamos analizar más- son automáticamente NO infalibles. "Pero aunque nosotros o un ángel del cielo os anunciase otro evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema" (Gálatas, I, 8).

Igualmente, si uno se pregunta cómo puede ser que sean los propios eclesiásticos de Dios los que hacen tanto daño a Su Iglesia, la respuesta es: 1) Dios les da gran libertad, aunque no para destruir completamente Su Iglesia, y 2) porque a partir de cualquier mal que ellos realicen, Dios suscitará mayores bienes. Por ejemplo, a partir de canonizaciones dudosas puede dar a los "Católicos Tradicionales" una aún mejor comprensión de la primacía de la Tradición.

Y a la pregunta de cómo las canonizaciones, consideradas como infalibles, pueden, en cambio, ser conciliares, la respuesta es que si Dios permite a un Papa el creer en el Vaticano II, también seguramente puede permitirle el obrar y, de este modo, "canonizar" de acuerdo al Vaticano II, aflojando y ablandando las antiguas y estrictas reglas de las verdaderas canonizaciones, que virtualmente garantizaban la conformidad del candidato con la Tradición. Hay católicos que tropiezan y se caen porque ciegamente siguen la autoridad de la Iglesia cuando esta autoridad se desvía; ése es su propio problema. Pero los católicos que adhieren a la Tradición, seguirán la orden de San Pablo y, con prudencia, "anatematizarán", reprobarán, cualquier claro desvío de ella.

Por tanto, podemos rechazar absolutamente el Concilio Vaticano II, juntamente con todos sus trabajos y con todas sus pompas, sin necesidad de convertirnos en sedevacantistas, siempre y cuando entendamos que la indefectibilidad de la Iglesia no significa que grandes porciones de la Iglesia no vayan a ser destruidas, sino que la Iglesia nunca será completamente destruida.

De modo semejante, la infalibilidad de la Iglesia no implica que los maestros de la Iglesia nunca enseñen falsedades -como por ejemplo, con dudosas "canonizaciones"- sino que, entre otras verdades, la verdad de la santidad cristiana nunca será totalmente falsificada o silenciada.

En conclusión, estas "canonizaciones" más o menos conciliares son, propiamente, falibles y, automáticamente, NO infalibles.

Obviamente, el Padre Pío era un Santo íntegramente tradicional, y no debemos dudar en el valor de su canonización. Sin embargo, sería aconsejable no aprovechar de su canonización por la Iglesia Nueva para venerarlo oficialmente o en público, en cuanto que esto podría impulsar a conceder a otras "canonizaciones" de la Iglesia Nueva, un crédito que no les es debido*.

Queridos lectores: Permítanme desearles a todos una muy Santa Navidad.

Con los mejores deseos y bendiciones, En Cristo,

† RICHARD WILLIAMSON


Nota SYLLABUS: Esto es precisamente lo que ocurre por lo menos en la capilla de la ciudad de Bs. As. de la FSSPX. ¿Tal vez para que los fieles que se acercan desde la iglesia conciliar sientan que después de todo los “lefebvristas” no son tan extraños y diferentes de ellos, pues como la iglesia conciliar tienen también una imagen del P. Pío? Pero entonces el fiel neo-fraternitario podría con toda lógica pensar que puede también venerar a “San Josemaría” u otro “canonizado” liberal (de hecho hay opusdeístas que concurren a las misas de la FSSPX), es un riesgo cierto que se corre.

jueves, 4 de julio de 2013

MAS FOTOS DEL 25 ANIVERSARIO DE CONSAGRACION DE MONSEÑOR WILLIAMSON EN VIENNA.


¿Y POR QUÉ NO, SI LA IGLESIA CONCILIAR ES AHORA CON FRANCISCO MÁS "CAMBALACHE" QUE NUNCA?

EN LA ANTIGUA CATEDRAL DE RÍO DE JANEIRO

Obispo y sacerdotes de S. Juan María Vianney celebrarán la Misa Tradicional en la JMJ



Durante los días de la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil, los sacerdotes de la Administración Apostólica San Juan María Vianney oficiarán la Santa Misa tradicional, en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, antigua catedral, en Rio de Janeiro. El 24 de julio a las 18 horas Mons. Fernando Areas Rifán celebrará la Santa Misa pontifical solemne. Además, habrá diariamente catequesis y atención a los peregrinos.

(InfoCatólica) Durante los días previos al encuentro con el Papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil, los sacerdotes de la Administración Apostólica San Juan María Vianney oficiarán la Santa Misa tradicional, en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, antigua catedral, en Rio de Janeiro (Rua Primeiro de Março). Las celebraciones incluirán la Misa pontifical solemne, que celebrará Monseñor Fernando Areas Rifán, Obispo-Administrador Apostólico de la Administración.
También habrá catequesis diaria, en el mismo lugar.
  

¿QUÉ HAY QUE DECIRLES A LOS HOMBRES?

SYLLABUS

R.P. Jean Dominique, O.P.
(Revista Iesus Christus Nº 79, Enero/Febrero de 2002)


Queridos amigos,

Esta cuestión ha mantenido toda su actualidad, y hasta se volvió candente en estos últimos tiempos.

¿Qué hay que decirles a los hombres? ¿Qué lenguaje hay que tener…

-ante las autoridades romanas, cuando nos hacen gestos de benevolencia?

-ante esa franja indefinible de católicos “conciliares” de tendencia conservadora?

-ante el hombre de la calle que ya no tiene más fe, ni ley?

A primera vista, se presentan ante nosotros dos soluciones. La primera es la del doberman que aúlla ante todo lo que se mueve, y muerde al primer extraño que llega. Es la posición belicosa del que alrededor de sí no ve más que enemigos, y que les lanza sin cesar todos los insultos del diccionario. Esta actitud, de un antiliberalismo primario y autosuficiente, se encuentra a veces, pero no es de hecho la de la mayoría, y no nos parece que sea la más peligrosa.


“Es la posición belicosa del que alrededor de sí no ve más que enemigos, y que les lanza sin cesar todos los insultos del diccionario”.

Un segundo estado de espíritu es el más difundido, y parece imponerse como una moda: es el de la diplomacia. Como algunos católicos conciliares, bastante numerosos se nos dice, nos manifiestan un cierto interés por la Tradición, no hay que espantarlos con un lenguaje polémico: tratemos de conmoverlos con una actitud conciliatoria. Debemos mostrarles que no somos tan malos como se les quiere hacer creer que somos. Hablemos un lenguaje que entiendan. Pongamos a la luz lo que hay de bueno, o por lo menos de soportable, en ellos, sin focalizarse sobre sus errores. Busquemos ante todo ser vistos y escuchados, y agradar.


“Debemos mostrarles que no somos tan malos como se les quiere hacer creer que somos”.

Las dos actitudes que presentamos aquí de una manera voluntariamente caricaturesca contienen ambas una gran parte de verdad. Con la primera hay que afirmar que el modernismo (liberalismo, naturalismo, etc…) sigue siendo el gran enemigo de la Iglesia y de las almas, y que hay que combatirlo abiertamente. Con la segunda, debemos saber que sólo la bondad puede tocar los corazones y abrir un camino a la verdad en los espíritus falseados por los prejuicios. Esta actitud parte de un buen sentimiento: hay que ser misionero, y entonces afable.

Esta segunda actitud, sin embargo, no deja de constituir un peligro. Un sacerdote de la Fraternidad San Pío X decía con razón en los años 1987-1989: “La diplomacia y la fe son incompatibles”.

La proposición aparece provocante, pero contiene una gran parte de verdad.

La diplomacia conduce necesariamente a ciertas concesiones. Para obtener mucho, debo ceder un poco (o hasta mucho). Ahora bien, en las cosas de la fe, no se puede ceder algo, “ni una iota”, como dice Nuestro Señor.

El diplomático debe hablar con el lenguaje de su interlocutor. Pero en el campo de la verdad, hablar el lenguaje del otro ya a menudo es una concesión a las ideas. ¿Qué hacer entonces? ¿Estamos obligados a elegir entre un antiliberalismo excesivo (el famoso “celo amargo”) y el camino tan peligroso y a menudo mundano de la “diplomacia”? No; por encima de estas dos actitudes, hay una tercera, que contiene como en una síntesis superior el bien que presentaban las dos primeras. Esta tercera vía que fue inaugurada por Nuestro Señor y fue practicada sin cesar por la Iglesia, es la de la predicación abierta y simple de la fe.

¿Qué hay que decirles a los hombres? Lo que San Pablo les decía a los judíos y a los paganos de su tiempo: que Jesús es Dios, y que deben convertirse. Fue el lenguaje simple y directo del Santo Cura de Ars en su siglo cientificista, fue también el de Monseñor Lefebvre. Lo que conmueve a las almas es la predicación de los nombres de Jesús, de María, y de las grandes verdades de la fe, donde estas palabras son claramente definidas y explicadas.

Las dos primeras actitudes que hemos mencionado proceden de un gusto insuficiente por la verdad y la luz. Se definen demasiado en función del error o del parecer. Ojalá la misericordia divina nos guarde en el amor de la verdad y en la verdad del amor.

LA INFALIBLE VUELVE AL ATAQUE






El Osko con sus armas de destrucción masiva de resistentes restauracionistas.


A raíz de una Carta de lectores que publicamos recientemente en nuestro blog, Radio Maldad…perdón, Radio Cristiandad vuelve a lo que más disfruta. Así en su “artículo” aquí, vuelve a mostrar que no teniendo nada bueno o interesante para decir –a diferencia de los innumerables artículos críticos, ensayos, estudios y hasta libros por parte de la verdadera Resistencia católica, entonces debe llenar sus espacios con “ironías” o estropicios de diverso calibre.

De tal modo que tomándose de la carta de un lector –no de un artículo nuestro- donde éste cita al Catecismo nuevo (inadvertidamente para nosotros), de allí concluyen que para seguir sutilmente la política acuerdista de Mons. Fellay, nuestro blog deslizaría estas cosas, con lo cual demostraría que es una falsa resistencia. ¡Estupendo! Que por parte nuestra no hayamos revisado una citación –que por otra parte no invalida ni entorpece en absoluto el contenido de la carta publicada- nos convierte en conciliares o acuerdistas. Pero ¿quiénes son los que vienen a buscar el error ajeno para confirmar sus necios razonamientos? Cierto, Radio Cristiandad no se equivoca nunca, por supuesto:



Osko tiene que salir a aclarar un error cometido.


Osko tiene que aclarar otro error cometido.


Por supuesto, Radio Cristiandad comete errores involuntarios, Non Possumus y otros, en cambio, cometen errores voluntarios…

“No seas, ni siempre riguroso, ni siempre blando”, enseña don Quijote. Allá se quede cada cual con su rencor (“la pluma es la lengua del alma”), nosotros con nuestra pacífica (que no pacifista) beligerancia por amor a Dios y nuestra imperfecta resistencia contra todos sus enemigos, así se esconda dentro de nosotros mismos, así se disfrace de virtud o de fiel custodio de la verdad y la fe.

P.S.: Luego de su primer envío una nueva metralla del honesto Osko reincide (¡otra vez!) para “probar” el acuerdismo de Mons. Williamson, con una línea de un Comentario Eleison que –ya inclusive lo recalcó el blog Syllabus hace mucho tiempo- es una ironía de Monseñor Williamson. ¿Pero cómo pedirles que entiendan de sutilezas o ironías a quienes hacen culto de la conmoción inflamada en su viperino “estilo”?“Pensar –decía Chesterton- es relacionar cosas, y detenerse cuando estas no pueden ser relacionadas”. El lunático, puesto que nopuede –ni quiere- dejar de pensar, relaciona las cosas sin relación de acuerdo a su propia lógica, concebida de antemano para destruir algo o alguien que no se somete a esa su propia manera de pensar. Así de simple es la cosa, por lo cual damos por terminada nuestra “polémica”.Por supuesto, seguirán tirando piedras sobre nosotros y la Resistencia, porque es como dice la Escritura

“Casa con goteras en tiempo de invierno,
y mujer rencillosa,
son dos cosas que van a la par.
Quien quiere contenerla a ésta,
es como el que intentare detener al viento,
o trabajare para estrechar el aceite
dentro de su mano.”
(Prov. 27, 15-16)


Buonasera.

martes, 2 de julio de 2013

VED CÓMO VOY A DESTROZAR MI CARRERA: MONSEÑOR WILLIAMSON EN 1994



Transcripción de la parte más importante de esta larga conferencia que Monseñor Williamson dictó en Brémien (Francia) el 17 de julio de 1994
Fue precisamente en julio de 1994 que Monseñor Fellay fue elegido como Superior general de la Fraternidad. 

“¿Saben ustedes que los obispos no siempre son inteligentes?

Ustedes quieren sin duda palabras de aliento. Pues bien, yo puedo decirles lo que dijo San Pio X al cardenal Merry de Val: “Eminencia, esto va mal”. Personalmente, cuando las cosas van mal, prefiero que me lo digan. Para mí es una bocanada de oxígeno cuando alguien me dice las cosas como son. Y cuando tratan de ahogarme con los he, he, he, hehhh, me pongo mal. Porque hoy las cosas están muy mal. En mi opinión, lo siento (no se si vale la pena grabar estas palabras) ¡porque esto va a destrozar mi carrera, puede destrozar mi carrera! Bien, destrocen mi carrera si quieren, estoy listo, en todo caso las cosas están mal, mal en el mundo y en la Iglesia.

¿Y en la Fraternidad ? Mmmmmm, allí, ved como yo destrozaré mi carrera…

Sería muy agradable decir: ¡Ah ! abrimos casas en todas partes, construimos, vamos a otros países, tenemos vocaciones, todo el mundo es bello, todo el mundo es dulce, todo el mundo es joven, todo el mundo es gentil, todo el mundo está entusiasmado, tenemos obispos nnnnnn… ellos son amables, jejeje… ¡Hum! (Silencio).

¿Por qué la Fraternidad gozaría de protecciones especiales contra estas fuerzas del día tras día desencadenadas y que han arrastrado a miles de sacerdotes y de obispos excelentes a la Iglesia oficial?

Yo podría contarles, ¡sería muy edificante! ¡Es la realidad! Y la Fraternidad, ¿que tiene para oponerse a esta oleada, a este desencadenamiento de demonios? ¿Y del mundo, de la carne y de los demonios? ¿Qué tiene la Fraternidad para protegerse? ¿Cuáles son sus cualidades, cuáles sus garantías? ¿La juventud? ¡Ay !


Es tan amable la juventud, es bella, tiene la fuerza de la juventud, las fuerzas físicas, pero la experiencia, la edad, la sabiduría de los años… Muy queridos amigos, todos hemos sido beneficiados por la Fraternidad, ella ha hecho grandes y bellas cosas para todos nosotros, ¡ciertamente las ha hecho por vuestro servidor! Ciertamente, y espero que mañana o pasado mañana, mientras ella sea servidora de la fe y de la Iglesia, ¡yo daría mi vida por la Fraternidad! ¡Pero a condición de que ella permanezca fiel ! ¿Y eso? La juventud, es amable, pero no es sabia. ¿Cómo querían que fuera? ¡Lo señalo con circunflejo para los gramáticos franceses! Para eso tengo una maquinita, para hacerme entender, lamento si no me hago entender, ¡porque yo no digo cosas que hagan avanzar mi carrera!

Pero pensemos en los años, yo evocaba los años cincuenta y sesenta, la Iglesia católica, la Iglesia que entonces estaba sana en apariencia en ese momento, que parecía portarse bien, que parecía muy fuerte, en los años cincuenta, esta Iglesia, bajo Pio XII se oponía heroicamente al oleaje del mundo moderno. Después de la Guerra Mundial, los intelectuales, en Inglaterra en todo caso estaban dispuestos a reconocer que el comunismo era una falsedad, que no había mas que el catolicismo, hubo muchas conversiones, 100,000 conversiones al año, ¡y para los ingleses eso es algo! ¡100,000 por año! Y Estados Unidos, muchas conversiones también, el mundo parecía bajar las armas y rendirse a la verdad. ¿Qué pasó en los años 60? ¡Pasó exactamente lo contrario!

Es la verdad quien bajó las armas y es la Iglesia Católica quien se rindió al mundo moderno con el Vaticano II.

Entonces yo les doy un escenario, no digo que así sucederá, solamente digo que podría ser así. En los años 90 la hermosa pequeña Fraternidad resiste heroicamente con todos sus pequeños sacerdotes, resiste heroicamente a las debilidades y a las traiciones de la iglesia oficial y… se esbozan las conversiones y los intelectuales comienzan a darse cuenta que el Novus Ordo no funciona, que la iglesia oficial es falsa, y en el momento mismo que toda la iglesia oficial esté en el punto de bajar las armas, de rendirse a la verdad, yo digo que podríamos ver esto, no que lo veremos.
¿Qué es lo que podríamos ver? La Fraternidad que baja las armas y se rinde a la iglesia oficial.

Yo no digo que será así, solamente digo que podría ser así. Ya lo hemos visto, no solamente con una pequeña Fraternidad sino en toda la iglesia oficial que se desmoronó. Con mayor razón, con mucha mayor razón una pequeña fraternidad ¿no podría rendirse? ¿Qué es lo que nos protege? ¿Qué es lo que nos garantiza? Esta es una consideración negra, queridos amigos pero ¿qué quieren? Yo prefiero el oxígeno al gas nocivo del optimismo, de la fantasía. La gente está inundada de fantasía en todas partes. Se han separado de lo real y todo el mundo está inundado de lo irreal, se sumerge en la irrealidad, en la fantasía y esta corriente de la fantasía que se aleja de la realidad es cada vez mas fuerte.

Entonces, ¿cómo quieren que valientes sacerdotes le hagan frente a todo esto? ¡Con la ayuda de Dios, sí ! Si Dios no ayuda, entonces piensen en esto:
Toda congregación y sociedad católica, en la Iglesia, antes tenía sobre ella a la Congregación del Clero, la Congregación de los religiosos, yo no sé. Y si había alguna cosa que estuviera mal en una sociedad, comprendiendo a estas, una debilidad por parte de sus jefes, lo que humanamente jamás se excluye, en ese tiempo cabía la posibilidad de apelar a Roma, y Roma podía intervenir y recientemente Roma intervino en la Fraternidad San Pedro, yo no se si ustedes lo saben, pero en el interior de la pequeña Fraternidad San Pedro, no se si lo recuerden, este pequeña Fraternidad vino a la existencia en el 88, compuesta de sacerdotes que dejaron la Fraternidad porque no estuvieron de acuerdo con esta resistencia a Roma por parte de la Fraternidad, y estos sacerdotes constituyeron otra pequeña sociedad, Fraternidad San Pedro que estaría sometida a Roma, ¡bien! Pero se continuaría con la misa buena, tenían el mejor de los mundos posibles, ¡se tenía el aval de Roma y tendrían la misa buena! Muy bien. Entonces esta pequeña Fraternidad que surgió en ese momento, que estaba sometida a Roma, eligieron un superior general que no le agradó a Roma y Roma intervino y evacuó al elegido y lo reemplazó por el antiguo superior general que sigue siéndolo hasta este día. Este es simplemente un ejemplo de cómo Roma puede intervenir.

En ese caso, para bien o para mal. En otros tiempos, era generalmente por bien, ahora es generalmente para mal, por eso es mejor no someterse a Roma.

Pero atención, hay un precio a pagar y el precio a pagar es que no hay nadie encima de nosotros, no hay nadie, ¡nuestro consejo general, nuestro pequeño superior general es el techo! No hay nadie arriba, es peligroso!

Estando iguales todas las cosas, es peligroso en sí. No es normal. Es necesario que sea así porque someterse a Roma hoy en día es abrazar la traición, por lo que no podemos hacerlo, completamente de acuerdo, ponernos bajo esos oficiales de la Roma actual. Pero hay que pagar el precio que estamos abandonados a nosotros mismos. Con el tiempo se adquiere la sabiduría (por sus frutos, creo que podemos decir que Monseñor Lefebvre poseía una sabiduría excepcional –sin culto de personalidad- pero teníamos a nuestra disposición esa experiencia. El tenía 65 años cuando fundó la FSSPX, tenía 89 años cuando murió, me parece, por lo tanto fueron los últimos 20 años de su vida. Tenía una gran experiencia ¿no es así? ¿Cuántos viejos tenemos entre nosotros ahora? no muchos, y como dice el proverbio: si la vejez pudiera, si la juventud supiera… ¡cómo es útil tener cabezas ancianas, y no es suficiente tener cabezas ancianas, hay que saber consultarlos! Si los tenemos y no los consultamos, ¿de qué sirve?

Algunas felices consideraciones, amigos míos, para alegrarlos en este sofocante mes de julio de 1994.

Pero a fin de cuentas, ¿por qué nos salvaríamos?

Bien, nosotros hemos querido tratar de ser fieles ¡sí, de acuerdo! Hemos hecho lo mejor, sí, y el Buen Dios estará agradecido, ciertamente, pero no hay que hacerse ilusiones, yo no quiero que esto se destruya, y con la ayuda de Dios, no haré nada para eso, pero digamos que si se destruye, no me sorprendería. A cada día su propia pena, dice Nuestro Señor, entonces, las penas de mañana no hay que afrontarlas hoy, pero cuando menos veamos claro, y para ver claro, es inútil decir que uno es valiente, o joven, o enérgico, o que ha tenido éxitos.


Pero esto continuará, probablemente esto continuará, y no es solamente porque uno es joven, valiente y enérgico, eso no es suficiente. Es necesaria la sabiduría y una ayuda divina particular, una ayuda de Dios o de la Santísima Virgen, es muy posible que el Buen Dios mantenga en existencia a la Fraternidad hasta el principio del desenlace de esta crisis, es posible que se piense que Dios no abandonará jamás a su rebaño y que sus pequeños sean abandonados a la desesperanza y si se piensa que la Fraternidad es necesaria para (ininteligible)…. la desesperanza, entonces es posible que Dios mantenga a la Fraternidad, nada le impide hacerlo ¡nada se lo impide ! Pero no es imposible por el contrario que la Fraternidad siga el movimiento general y se deje engullir para que nos demos cuenta de nuestra fragilidad y de lo poco que podemos hacer por nosotros mismos. Y no digo que este sea el caso, pero decir que jamás será el caso, es peligroso, el orgullo, la vanidad, la presunción, es peligroso".


EN MEMORIA DE UN PRINCIPIO EN VÍAS DE DESAPARICIÓN: “NO AL ACUERDO CANÓNICO ANTES DE UN ACUERDO DOCTRINAL”


POR UN SACERDOTE. Actualización 29/01/2014: Por el R.P. Jean de Morgon.


    
Si Monseñor Freppel señalaba con razón que el abandono de los principios conduce inevitablemente a la catástrofe, el cardenal Pie nos deja una esperanza al afirmar que un pequeño número de reclamantes es suficiente para salvar su integridad y mantener la oportunidad de un restablecimiento del orden. Desde el mes de julio de 2012, el capítulo de los superiores de la FSSPX parece haber repudiado un principio que había mantenido firmemente hasta entonces, a saber, que no es posible contemplar un acuerdo práctico con el Vaticano, antes que la cuestión doctrinal se resuelva.

El 13 de octubre siguiente, Monseñor de Galarreta tuvo a bien explicarnos que:

« Lo que se hizo fue volver a tomar toda la cuestión doctrinal y litúrgica para hacerlo una cuestión práctica”

El orden ya no se respeta y no podemos mas que temer la advertencia de San Pio X :

« Si la regla parece un obstáculo para la acción, se dice que disimular y transigir facilitan el éxito: entonces se olvidan las reglas seguras, se oscurecen los principios bajo el pretexto de un bien que no es mas que aparente. ¿Qué quedará de esta construcción sin fundamentos, construida sobre la arena?”


El objetivo de nuestro estudio es entonces demostrar, basándonos en la Revelación, en la Tradición y las declaraciones concordantes de los cuatro obispos consagrados por Monseñor Lefebvre junto con este, que el principio mencionado es absolutamente católico, y no puede sufrir ni el abandono, ni la excepción, siendo querido por Dios mismo, y no forjado por algún pensador tradicionalista alérgico a cualquier acuerdo.

  I – La Revelación

En el Antiguo como en el Nuevo Testamento, es la voluntad firmísima y explícita de Dios, que los hombres a los que se digna gratificar con su doctrina pura y verdadera se abstengan absolutamente  de asociarse con los que profesan una diferente, a riesgo de prevaricar.

Es la primera recomendación que Él quiere hacerle a Moisés, cuando concluye la alianza con él:

"Abstente de aliarte con los habitantes de los países adonde vas, por temor de que sean para ti una trampa. Pero derribarás sus altares y quebrantarás sus ídolos… “(Éxodo, 34,11)

Nuestro Señor, a su vez, frecuentemente advertirá a sus discípulos contra la levadura de la doctrina de los fariseos y de los Saduceos (Mt 16, 6; Mc 8, 15), contra los profetas falsos revestidos de piel de oveja (Mt 7, 15) que inducirán a mucha gente en error (Mt 24, 11) y hasta a los elegidos si fuera posible (Mt 24, 24).

       Los Apóstoles estarán tan marcados por estas advertencias del divino Maestro, que las transmiten con fuerza a sus propios discípulos:

- “Os exhorto, hermanos que observéis a los que son contrarios a la enseñanza que habéis aprendido: evitadlos, porque estos tales no sirven a Nuestro Señor Jesucristo”. (Rom. 16, 17).
- «Lo repito : si alguno os predica un evangelio diferente al que vosotros habéis recibido, que sea anatema.”(Gal. 1, 9).
- « Si alguien viene a vosotros que profese una doctrina diferente, no lo recibáis y no lo saludéis. Porque quien los saluda, participa en sus obras perversas” (2 Juan 10).

Podríamos agregar otros pasajes de la Escritura, pero éstos son bastante suficientes, estando dictados por el Espíritu Santo, para convencernos  que el deber de evitar a los fautores de la herejía es de derecho divino.

 II – La Tradición

Los primeros Padres de la Iglesia, no podían olvidar estos anatemas doctrinales, y no pueden mas que repetir en todos los tonos, la exhortación de san Pablo:

 « ¡Huid del hereje! » (Tito 3, 10)

« Huid de los herejes, ellos son los sucesores del diablo que logró seducir a la primera mujer” (San Ignacio de Antioquía)

« ¡Huid de todos los herejes! » (San Irineo)

« ¡Huid del veneno de los herejes! » (San Antonio del desierto)

« ¡No te sientes con los herejes! » (San Efrén)

Y San Vicente de Lérins nos dice:

« El Apóstol ordena esta intransigencia a todas las generaciones: siempre habrá que anatemizar a aquéllos que tienen una doctrina contraria a la recibida”. Es por eso, que en el siglo XIX, Dom Guéranger le escribirá a Monseñor de Astros:

« Uno de los medios de conservar la fe, una de las primeras marcas de unidad, es la huída de los herejes”.

Efectivamente, esta « primera marca de la unidad” concierne evidentemente a la unidad de fe, la primera nota característica de la Iglesia católica, que no puede tener mas que “Un solo Señor y una sola fe” (Efesios 4,5). Esta misma Iglesia, advierte solemnemente a los futuros sub-diáconos así:

« Permaneced firmes en la verdadera fe católica, pues según el Apóstol, todo lo que no proviene de la fe es pecado (Rom. 14,23), cisma, extranjero a la unidad de la Iglesia”.

También, para mejor comprender no solamente la antigüedad, sino sobre todo el carácter absoluto de nuestro principio, hay que conservar bien gravado en nuestro espíritu que durante más de dos mil años de cisma entre los bizantinos y Roma, jamás, sin excepción, se concluyó un solo acuerdo canónico con las Uniatas antes de que hubieran reconocido la doctrina católica sobre los dogmas controvertidos (Filioque, Primado del Papa, etc.)

Esto es lo que recordó el Cardenal Ottaviani, Prefecto del Santo Oficio, la víspera del Concilio:

« Una vez reconocida la verdad, esta verdad sobre la cual la Iglesia no puede transigir, todos los hijos que regresen a ella encontrarán esta Madre dispuesta a todas las larguezas que Ella puede acordar en materia de liturgia, de tradiciones, de disciplina y de humanidad” (Itinéraires n° 70, pág.6)

III.- Las declaraciones de nuestros obispos.

MONSEÑOR LEFEBVRE : « Suponiendo que Roma nos llamara, que quisiera recibirnos, volver a hablar, entonces soy yo quien pondría las condiciones. Ya no aceptaría encontrarme  en la situación en que nos ha dejado los coloquios. Eso ya terminó. Yo colocaría la cuestión en el plano doctrinal. "¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los Papas que les han precedido? (…) Si no aceptan la doctrina de sus predecesores, entonces es inútil hablar. Mientras no acepten una reforma del Concilio teniendo en cuenta la doctrina de estos Papas que les han precedido, no hay diálogo posible. Es inútil. Las posturas serían más claras”. (Fideliter n°66, nov-dic de 1988)

MONSEÑOR WILLIAMSON : « El más grande desafío para la Fraternidad en los próximos años, será el de comprender la primacía de la doctrina, de tomar la mesura de todas las cosas y de orar en consecuencia. En nuestro mundo sentimental, la tentación constante es el seguir los sentimientos. No seguir los sentimientos, es lo que caracterizó a Monseñor Lefebvre, y si, a este respecto, nosotros no lo imitamos, la Fraternidad seguirá la vía de la carne, es decir, en los brazos de los destructores (objetivos) de la Iglesia. (…) ¡Doctrina, doctrina, doctrina! (Angelus press, 21 de junio de 2008)

MONSEÑOR FELLAY: “La clara percepción de la cuestión clave que acabamos de describir, nos prohíbe poner en el mismo plano las dos cuestiones. Es tan claro para nosotros que la cuestión de la fe y del espíritu de fe es tan primordial, que no podemos contemplar una solución práctica antes de que la primera cuestión no encuentre una segura solución” (…)

“Cada día nos aporta pruebas suplementarias de la necesidad de clarificar al máximo las cuestiones subyacentes (de doctrina) antes de ir más adelante en una solución canónica, que sin embargo no es desagradable para nosotros. Pero hay un orden de naturaleza, e invertir las cosas nos pondría inevitablemente en una situación insoportable; tenemos la prueba de esto todos los días. Lo que está en juego es ni más ni menos que nuestra existencia futura” (LAB n°73 del 23 de octubre de 2008)

MONSEÑOR DE GALARRETA : «Hay evidentemente una voluntad de conmovernos, de atemorizarnos ejerciendo presión en el sentido de un acuerdo puramente práctico, que ha sido siempre la proposición de Su Eminencia (el cardenal Hoyos). Evidentemente, ustedes ya conocen nuestra forma de pensar. Esta vía es una vía muerta; para nosotros, es la vía de la muerte. Por lo tanto para nosotros no es cuestión de seguirla. No podemos comprometernos a traicionar la confesión pública de la fe. Esto no está en cuestión. Es imposible” (Sermón del 27 de junio de 2008 en Ecône). 

« No ha llegado el momento de cambiar la decisión del Capítulo de 2006: No al acuerdo práctica sin solución de la cuestión doctrinal”. (Informe leído en el Capítulo de Albano, 7 de octubre de 2011, difundido por Tradinews).

MONSEÑOR TISSIER DE MALLERAIS: “Nos rehusamos a un acuerdo puramente práctico porque la cuestión doctrinal es primordial. La fe es antes que la legalidad. No podemos aceptar una legalización sin que el problema de la fe sea resuelto. (…) Se trata de una nueva religión que no es la religión católica. Con esta religión, nosotros no queremos ningún compromiso, ningún riesgo de corrupción,  incluso ninguna apariencia de conciliación, y es esta apariencia la que daría nuestra dizque “regularización”. (Entrevista a Rivarol del 1 de junio de 2012)

Conclusión    
      
-El principio : « No al acuerdo canónico antes de un acuerdo doctrinal”, es un principio: -fundado en la Palabra de Dios que nos prohíbe formalmente asociarnos con los que profesan una doctrina diferente que la transmitida por la Iglesia, “columna y fundamento de la verdad” (1 Tim. 3,15), en particular por más de mil años en sus discusiones con los cismáticos orientales.

-Absoluto, sin sufrir rodeos, reducción o excepción, porque concierne al “orden de la naturaleza” como justamente escribió Monseñor Fellay en otro tiempo, y no a un proceso convencional.

En consecuencia. Si es verdad que uno no se recupera del abandono de los principios, sobre todo los más graves porque tocan la fe, debemos hoy mas que nunca no solamente mantener este principio, sino que debemos velar para que no sea olvidado, alterado o rodeado, y proclamarlo contra viento y marea a todas las almas de buena voluntad.


¡Que los Santísimos Corazones de Jesús y de María vengan en nuestra ayuda en el verdadero combate de la fe, y nos guarden siempre en Su amor!

SE APRUEBA EL MILAGRO PARA LA CANONIZACIÓN DE JUAN PABLO II

La canonización de Juan Pablo II queda ya en manos del Papa Francisco gracias a la aprobación del milagro por parte de los cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos, según informaron el martes varias agencias de prensa. El milagro es la curación extraordinaria de una mujer de Costa Rica que sufría un aneurisma cerebral, desaparecido sin explicación científica posible después de rezar al beato Juan Pablo II.En cuanto a la fecha de la ceremonia, las posibilidades son varias: el 20 de octubre, el 8 de diciembre o bien la primavera del 2014.La decisión queda en manos del Papa Francisco, quien podría aprobar el milagro y convocar la ceremonia directamente, o bien seguir la práctica habitual de convocar un «consistorio» o reunión formal de todos los cardenales residentes en Roma para anunciar su decisión. En este caso, la reunión podría retrasarse a septiembre, y la ceremonia sería en diciembre, o bien la próxima primavera, quizá el domingo de la Divina Misericordia en abril del 2014.En los últimos días, varias personas han comentado la posibilidad de que el Papa Francisco prefiera esperar un poco para juntar las causas del beato Juan Pablo II y del beato Juan XXIII, quienes podrían ser canonizados en la misma ceremonia solemne en Roma.
Don Luigi Villa escribió este importante documento sobre Juan Pablo II:
Para leer en línea o descargar.

lunes, 1 de julio de 2013

1° JULIO.- LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

“Ángeles santos, que en cálices preciosos recibís la Sangre que brota de esas Llagas, ¡no los llenéis hasta los bordes! ¡Dejad lugar para la sangre nuestra! ¿Queremos, como el gran San Pablo, poner con las tribulaciones nuestras lo que falta a la Pasión de Cristo, para que Méjico, el “hijito” mimado de María de Guadalupe, sea también el soldado más valiente del Rey muerto que reina vivo!"

Palabras finales del Congreso Eucarístico Mexicano celebrado en octubre de 1924. 


LETANÍA DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo óyenos.
Cristo escúchanos.

Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Sangre de Cristo, hijo único del Padre Eterno, sálvanos.
Sangre de Cristo, Verno encarnado, sálvanos.
Sangre de Cristo, Nuevo y Antiguo Testamento, sálvanos.
Sangre de Cristo, derramada sobre la tierra durante su agonía, sálvanos.
Sangre de Cristo, vertida en la flagelación, sálvanos.
Sangre de Cristo, que emanó de la corona de espinas, sálvanos.
Sangre de Cristo, derramada sobre la Cruz, sálvanos.
Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación, sálvanos.
Sangre de Cristo, sin la cual no puede haber remisión, sálvanos.
Sangre de Cristo, alimento eucarístico y purificación de las almas, sálvanos.
Sangre de Cristo, manantial de misericordia, sálvanos.
Sangre de Cristo, victoria sobre los demonios, sálvanos.
Sangre de Cristo, fuerza de los mártires, sálvanos.
Sangre de Cristo, virtud de los confesores, sálvanos.
Sangre de Cristo, fuente de virginidad, sálvanos.
Sangre de Cristo, sostén de los que están en peligro, sálvanos.
Sangre de Cristo, alivio de los que sufren, sálvanos.
Sangre de Cristo, consolación en las penas, sálvanos.
Sangre de Cristo, espíritu de los penitentes, sálvanos.
Sangre de Cristo, auxilio de los moribundos, sálvanos.
Sangre de Cristo, paz y dulzura de los corazones, sálvanos.
Sangre de Cristo, prenda de la vida eterna, sálvanos.
Sangre de Cristo, que libera a las almas del Purgatorio, sálvanos.
Sangre de Cristo, digna de todo honor y de toda gloria, sálvanos.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

V. Nos rescataste, Señor, por tu Sangre.
R. E hiciste nuestro el reino de los cielos.

Oremos
Dios Eterno y Todopoderoso que constituiste a tu hijo único Redentor del mundo, y que quisiste ser apaciguado por su sangre, haz que venerando el precio de nuestra salvación y estando protegidos por él sobre la tierra contra los males de esta vida, recojamos la recompensa eterna en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor.
R. Amén.

Tomadas de aquí.