PÁGINAS

jueves, 25 de enero de 2018

"PELIGRO DE CISMA"

El Capítulo General 2018 está en el horizonte, y los acuerdistas en la FSSPX están haciendo sus movimientos estratégicos ahora, en lugar de esperar hasta la misma reunión en julio, para influenciar el resultado a su favor.
Se rumorea que Mons. Fellay no quiere ser reelegido o rechazaría una nominación si se le pidiera. ¿Quién sabe? De cualquier manera, los altos mandos de la Sociedad están intensificando sus esfuerzos para equipar los que asistirán a la reunión con los puntos de discusión que se necesitan para repeler a los que conservan la sabiduría de Mons. Lefebvre sobre las relaciones FSSPX-Roma.
Esta astuta campaña de relaciones públicas es lo que estaba detrás del artículo del Dr. Brian MaCall respecto a la unidad de la FSSPX, publicado en Cathilic Family News en enero. Fue también lo que llevó al P. Paul Robinson a escribir su ensayo respecto a la integridad de Mons. Lefebvre que apareció en SSPX.org. Fue también lo que motivó al P. Dominique Bourmaud a escribir un artículo para la edición de diciembre de Rhe Angelus donde defiende la causa de conciliación.
En su artículo, el P. Bourmaud afirma que hay un “peligro real” si la FSSPX “ignora” al “Papa y a los obispos”. El peligro es que la FSSPX estaría “convirtiendo nuestras pequeñas comunidades en guetos religiosos” si se niega a “mostrar el debido respeto” a los “superiores eclesiásticos”.
El P. Bourmaud afirma que negarse a mostrar el debido respeto al Papa significaría que la FSSPX ha caído -efectivamente- en el sedevacantismo. La FSSPX adoptaría una “actitud cismática” si no llega a un acuerdo con Roma, insinúa. Un acuerdo con Roma es esencial para evitar que la FSSPX caiga en una mentalidad “cismática”, “peligrosa”, de “gueto”, como sucede con la Resistencia.
El P. Bourmaud, lo sepa o no, toma prestadas, casi palabra por palabra, las argumentaciones de Dom Gerard, de los sacerdotes de la diócesis de Campos, y del P. Aulagnier; argumentos ampliamente refutados por la SSPX hace décadas.
En 2003, el P. Aulagnier fue expulsado de la FSSPX porque habló públicamente en favor de un acuerdo con la iglesia conciliar. Fue entrevistado por The Wanderer acerca de sus razones. Su argumento fue exactamente el mismo que el P. Bourmaud:
“Creo que existe el peligro de que este conflicto dure por siglos. La Iglesia es una sociedad visible y jerárquica. Si uno vive demasiado tiempo en una autarquía, uno termina perdiendo el significado de lo que es una jerarquía. Así que estamos en peligro”.
Si permanecemos satisfechos con nuestra situación, entonces hay peligro de un “cisma psicológico”, añadió.
El P. Violette, el Superior de Distrito en Canadá en ese tiempo, refutó al P. Aulagnier con lógica, juicio prudencial y recurriendo a Mons. Lefebvre:
El P. Aulagnier ha “creado una situación extremadamente difícil en el seno de la Fraternidad, tratando de convencer a sus miembros  a realizar un acuerdo con Roma, tratando también de causar la división e incluso la rebelión contra la autoridad legítima”, escribió el P. Violette.
“Nuestra Resistencia no es una rebelión. Es la actitud necesaria de los católicos que quieren conservar la fe al enfrentarse a prelados que la atacan, la niegan o la amenazan”.
“El hecho de que nosotros conservamos la fe y continuamos hablando con las autoridades romanas, muestra que no hay ningún peligro de cisma, pues nosotros reconocemos su autoridad”.
“La solución a esta crisis vendrá de Roma, cuando las autoridades romanas regresen a la integridad de la fe. Pero hasta que esto suceda, nosotros hacemos bien en continuar nuestra resistencia. El tiempo que esto dure no es nuestro problema, sino de Dios. Porque no podemos, por el interés de una falsa unidad, unirnos a aquéllos que promueven el error, ni a aquéllos que reducen a la Iglesia a una institución humana…”
“Como dijo Monseñor Lefebvre: al romper con sus predecesores, son las mismas autoridades romanas modernas quienes son cismáticas”. Cuando Roma regrese a la fe, el único tema de discusión será quién se convertirá en Obispo y a quién reemplazará”. 
Esto es precisamente lo que la Resistencia cree, a pesar de ser ridiculizados como “sedevacantistas” por las autoridades actuales de la FSSPX.
En 2014 el P. Simoulin invocó el mismo argumento del P. Aulagnier en un artículo titulado “La gran cuestión que se nos plantea”.
“Entonces, hay que abrir los ojos a otro peligro, que no es hipotético sino actual: el de no aspirar a retomar nuestro lugar legítimo entre las sociedades reconocidas por Roma, perder el deseo de la Iglesia y de Roma. No desear ya el lazo normal con Roma y la Iglesia, es la sombra del espíritu cismático”.
De nuevo, sólo es necesario leer las entrevistas de Mons. Lefebvre un año y dos años después de las Consagraciones para saber cómo responder a esto.
Cuando se le preguntó al Arzobispo por el peligro de cisma, respondió diciendo: “Yo no digo que somos la Iglesia católica. No lo he dicho nunca. Nadie puede repro­charme de haber querido nunca considerarme un papa. Pero re­presentamos verdaderamente a la Iglesia católica tal como era en to­do tiempo puesto que continua­mos lo que ella siempre ha hecho. Somos nosotros quienes poseen las notas de la Iglesia visible: la unidad, catolicidad, apostolicidad, santidad. Es esto lo que constituye la Iglesia visible”.
Un año después dijo: “estamos en medio de un gran combate, un gran combate. Estamos combatiendo una batalla garantizada por toda la línea de papas. Por lo tanto, no deberíamos tener ninguna duda o temor, duda como:"¿por qué deberíamos ir por nuestra cuenta? Después de todo, ¿por qué no se une a Roma y al Papa?" Sí, si Roma y el Papa estuvieran de acuerdo con la Tradición, si llevaran adelante la obra de todos los Papas del siglo XIX y de la primera mitad del XX, por supuesto. Pero ellos mismos admiten que han emprendido un nuevo camino".
"Es la lucha de la Ciudad de Satanás contra la Ciudad de Dios. Claramente. Así que no tenemos que preocuparnos. Debemos confiar en la gracia de Dios".
Él dijo entonces que “no debemos dudar” porque la manera en que la crisis terminará es un “misterio de Dios”. “Tampoco debemos vacilar por no estar con aquellos que están en proceso de traicionarnos”.
Noten ustedes que en Mons. Lefebvre no hay “temor” o “preocupación” de que el “gueto” o la mentalidad “cismática” se establezcan en la FSSPX. Él está completamente en paz y contento por no estar en relación con los que están destruyendo la Iglesia.
El monje benedictino Dom Gerard también tuvo como argumento que estar en relación “irregular” con Roma tendría un efecto negativo en las almas, afirmando, a finales de los años 80, que si la “tradición de la Iglesia” fuese “empujada fuera de su perímetro oficial y visible”, entonces habría perjuicio para las almas.
El P. Schmidberger, entonces Superior de la FSSPX, refutó a Dom Gérard:
“Parece más bien contrario al plan de la Divina Providencia que la Tradición Católica de la Iglesia sea reintegrada al pluralismo de la iglesia conciliar, mientras ésta última deshonre a la Iglesia Católica y escandalice su unidad y visibilidad”, escribió.
Es un honor para Le Barroux haber sido rechazada por los otros Benedictinos por su fidelidad integral a la Misa de todos los tiempos, y haberse convertido en un maravilloso signo de contradicción… cuando las leyes de la Iglesia son abusadas en todas partes… es mejor no sucumbir a este esquema.”
En su libro sobre las bombas de tiempo del Vaticano II, el P. Schmidberger expresó una satisfacción similar por estar fuera de los límites de la iglesia conciliar :
"Queridos amigos, en estas circunstancias tengo que advertirles contra las ilusiones y falsas soluciones a este problema. El problema no se resolverá nombrando aquí y allá a un obispo conservador que aún lleva el alzacuello o que todavía es un poco Mariano o tiene devoción personal al Papa. Tampoco la solución a este problema será establecer una Sociedad, como la de San Pedro... y dar a esta Sociedad aquí y allá el derecho de celebrar la Misa tradicional. Tampoco la solución estará en una misa indultada aquí y allá..."
Y sin embargo, extrañamente, el P. Schmidberger escribió una carta en 2016 que indica que él adoptó la posición escrupulosa del P. Aulagnier. He aquí el párrafo sobresaliente de la carta:
“No debemos perder de vista el peligro de que los fieles y algunos cofrades se acostumbren a la situación anormal y la vean como normal. […] Si los fieles o los cofrades se sienten cómodos en esta situación de libertad respecto a la dependencia de la jerarquía, entonces esto implica una pérdida gradual del sensus ecclesiae".
¿Qué se puede decir en respuesta a tal situación?
El argumento de que la FSSPX se pondría del lado del "cisma" o adoptaría una mentalidad de "gueto" porque no acepta un trato con Roma es 1) completa y absolutamente falaz 2) fue refutado y nunca creído por Mons. Lefebvre 3) es una línea de argumentación utilizada por los sacerdotes "tradicionales" que querían hacer un acuerdo con Roma y 4) es una línea de argumentación refutada a fondo una y otra vez por los superiores de la FSSPX desde finales de los años 80.
Que la FSSPX, el 2018, haya publicado un artículo en The Angelus que utiliza palabra por palabra los mismos argumentos del P. Aulagnier, indica que la FSSPX ha sido dirigida por fuerzas liberales totalmente desinteresadas en mantener las políticas del pasado de la FSSPX.
Al publicar el artículo del P. Bourmaud, la FSSPX ha demostrado 1) que de hecho han cambiado su posición respecto a Roma 2) que se han apartado de graves palabras de Mons. Lefebvre, del P. Violette y del Padre Schmidberger, y 3) que están tomando los mismos argumentos equivocados de Dom Gerard, de Campos y de otros sacerdotes de la FSSPX que se unieron a la Iglesia Conciliar en años pasados.
La FSSPX no tiene argumentos racionales acerca de cómo podrá llegar a un acuerdo con Roma sin traicionar su antigua posición respecto a la iglesia conciliar. Se han convertido en esos mismos grupos y sacerdotes que una vez rechazaron como traidores.
Que aquellos fieles que tienen ojos para ver las contradicciones de la FSSPX, permanezcan fuertes en la fe. Los sacerdotes del SSPX ya no ven lo que están haciendo y son ciegos guiando a ciegos al pozo. Como está escrito,"hasta los elegidos serán engañados".