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lunes, 7 de abril de 2014

PADRE PIVERT: EL COMBATE DE LA FE.- EDITORIAL

El Padre Pivert publicó en el último número de su revista Combat de la Foi, una serie de profundos estudios de todos los documentos que prueban la inversión de los principios de la Fraternidad y la traición del Superior General y sus asistentes. Hemos recibido algunos de esos estudios que traducimos y los publicamos esperando que sean de provecho para muchas almas.
Empezamos con el Editorial.

Estimados amigos de Combat de la Foi,
Numerosos acontecimientos acaban de sacudir a la Tradición. Para permitirles de ver claro y resistir, hemos editado en mayo pasado el número especial de Combat de la foi que usted recibió titulado Monseñor Lefebvre, nuestras relaciones con Roma. Nosotros lo hicimos sin nombrar ni juzgar ni condenar a nadie. La referencia a Monseñor Lefebvre fue la mejor garantía de objetividad.
Desgraciadamente, este libro fue condenado por Monseñor Fellay en una carta que me envió en diciembre acompañada de un documento de dieciséis páginas titulado Crítica. Él comunicó la condenación y este documento a todos los sacerdotes de la Fraternidad San Pio X. Esto manifiesta claramente que él ya no se adhiere a la enseñanza de Monseñor Lefebvre.
Poco tiempo después, el Padre Pfluger, Primer Asistente, dio a los Hermanos del Distrito de Francia un retiro durante el cual pidió trabajar en la reforma de la Iglesia siguiendo al papa Francisco.
Él criticó vivamente a los que, de cerca o de lejos, se oponen a la unión de la Fraternidad San Pio X con la Roma modernista.
En el intervalo, el Padre Pinaud fue condenado sobre bases no jurídicas, ilegales, con procedimientos contrarios a la moral. Esta condenación sobrepasa evidentemente el caso del interesado por los falsos principios que utiliza y que no fueron revelados cuando la expulsión de Monseñor Williamson.
Esto les concierne igualmente, queridos fieles, pues son los mejores sacerdotes y uno de sus obispos que son condenados. Es sobre todo el tesoro de la Tradición que está en peligro. Del abandono de los principios, la pendiente es pronunciada hacia toda clase de consecuencias dramáticas.
Frente a esto, se hizo necesario dar las declaraciones auténticas de los Superiores Generales. Es el procedimiento más leal, el más objetivo. Es el más justo hacia ustedes, como se los explicaremos al final de este boletín.
Fue lo que hizo Monseñor Lefebvre cuando tuvo que oponerse a la Roma modernista. Que fuera en Itinéraires o en Fideliter, regularmente expedientes completos daban todas las piezas de la lucha por la salvaguarda de la Tradición. Fue entonces con todo conocimiento de causa que cada uno comprendió la situación y pudo escoger tener confianza en Monseñor Lefebvre para conservar la Tradición. Estos expedientes todavía nos iluminan.
Por lo tanto comenzamos como abogado, es decir auxiliar de justicia, por publicar el juicio del Padre Pinaud que si no se hubiera hecho permanecería en secreto, y dimos nuestro análisis así como las actas de este proceso y la bella defensa redactada por el interesado. Nosotros sobretodo dimos y analizamos los documentos secretos que muestran los principios con los cuales los Superiores Generales comprometen a la Fraternidad San Pio X. Este libro titulado ¿Qué derecho para la Tradición católica? Las actas de los procesos de los Padres Salenave y Pinaud, ha tenido ya un gran éxito.
El Padre de Cacqueray prohibió la venta y lo reprobó.
A pesar de eso, continuamos este trabajo publicando ahora los textos auténticos de nuestros superiores. Usted podrá no solamente comprender sino también defender el legado de Monseñor Lefebvre, que no es otro que el legado de toda la Tradición de la Iglesia.
Habrá que completar con la lectura del libro del Padre Rioult La imposible reconciliación que revela los métodos practicados y el doble lenguaje revelador de los verdaderos designios. Nosotros sabemos que se le reprocha al Padre Rioult de tomar este asunto de manera demasiado pasional y de hacerlo parecer una querella de personas. La lectura de estas páginas muestra, más allá de un lenguaje fuerte, el carácter objetivo de su estudio. Lo mejor es juzgar cada pieza, es por eso que le pedí el permiso de poner en anexo a este boletín el capítulo central de su libro. Le doy las gracias.
El conocimiento de cada uno de estos tres componentes es necesario, pues todo se sostiene: la teoría o lo que sucede, la práctica jurídica y los métodos de ejecución del programa. Y por supuesto, como base, el conocimiento de la verdad tal cual nos la transmitió Monseñor Lefebvre.
Es con estas bases de verdad que la oración y la penitencia serán fructuosas. La oración sin la verdad es ilusión. La verdad sin la oración no es posible cuando se trata de la verdad religiosa, de la fe.
Sin olvidar tomar modelo en nuestro Divino Maestro y sobre su discípulo Monseñor Lefebvre, imitando su dignidad, su humildad, su bondad, su pobreza, su fidelidad. El apoyo que los buenos fieles nos aporten será la prueba que nosotros hemos actuado por su bien y no por el nuestro.

Nuestra Señora Guardiana de la Fe,
¡Rogad por nosotros!