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lunes, 10 de febrero de 2014

LIBRO SOBRE LOS JUICIOS A LOS PADRES SALENAVE Y PINAUD O LA SUBVERSIÓN DE LA FSSPX POR LAS AUTORIDADES.- PARTE 4.

La subversión de la FSSPX
La Casa General engañó a los capitulares del Capítulo de julio de 2012 retirando su declaración del 15 de abril de 2012 sin reprobar su pensamiento. Monseñor Fellay también engañó a los capitulares haciéndoles creer que al darle carta blanca sobre Monseñor Williamson no equivalía a su expulsión… Monseñor Fellay engañó a la Fraternidad por la declaración de los tres obispos del 27 de junio de 2013: Declaración que Monseñor Tissier lamenta haber firmado (él le hizo algunas correcciones insuficientes por falta de tiempo; pues la Casa general no quería que dispusiera de tiempo suficiente para hacer una declaración digna de ese nombre)… Monseñor Fellay ha realizado actos escandalosos que maquilló enseguida con declaraciones tranquilizadoras pero gratuitas: “no se ha comprendido mi pensamiento, yo no he cambiado, fui engañado por Roma, yo no tenía la impresión de ir contra el capítulo, he actuado a ejemplo de Monseñor Lefebvre, no confundamos la opinión y el dogma…” Y estas palabras hipócritas desarman a los cofrades.
El drama de la FSSPX es que Monseñor Fellay y su Consejo quieren imponer a los miembros de la Fraternidad una política digna de la Fraternidad San Pedro. En lugar de decir “yo ya no comparto el combate de la FSSPX, la dejo por la FSSP”, ellos quieren por la fuerza y el engaño imponer el cambio a toda la FSSPX.
Es importante darse cuenta que la autoridad de la Fraternidad es subversiva y busca reducirnos. Que el problema no está en un mal futuro: Monseñor Fellay va a traicionarnos (acuerdo con la Roma conciliar) sino en un mal presente: Monseñor Fellay nos ha traicionado por su confusión doctrinal y su voluntad de de volver a nuestra Fraternidad permeable al liberalismo…
Pues los católicos liberales son nuestros peores enemigos (Pio IX lo enseñó muchísimas veces), ellos debilitan las filas de la contrarrevolución católica. Y para llegar a su fin usan el fenómeno de reducción de los grupos. Fenómeno que fue estudiado independientemente de la Fraternidad en el Boletín del Occidente cristiano de 1981 explicando que reconoceríamos siempre la reducción/subversión con los siguientes signos:
1er signo : Discurso que pasa de lo objetivo a lo subjetivo
« No hay que exagerar », « evitemos el celo amargo », «no nos enfrentamos a nada malo”; “los problemas de antaño se hacen “secundarios” o “insolubles”… Pues la carta del consejo general a los tres obispos es típica a este punto de vista; hablan de: “super-herejías”, “falta de sentido sobrenatural”, “visión fatalista”, “línea no muy derecha pero claramente a favor de la Tradición”, “falta de realismo”, “los males ya son suficientemente dramáticos como para exagerarlos más”, “ustedes no pueden saber cómo su actitud estos últimos meses ha sido dura para nosotros”… 
2do signo : abandono, no teórico, sino práctico de Cristo Rey
Se predica cada vez más que hay que evitar condenar y tenerse a lo esencial. Cristo Rey ya no es el criterio de acción o reprobación… para esconder la contradicción entre las palabras y el actuar, se usan falsos razonamientos: “ya no denunciar a los conciliares y ralliés pero ayudarlos en caridad a acercarse a la Tradición…”, “hacer un frente común por la Tradición”, “ya no decir toda la verdad (la que molesta), pues nos arriesgamos a hacerlo de manera imperfecta, imprudentemente, apasionadamente…”
3er signo : La selección de los puestos de mando.
Se aísla a los « firmes » para hacer avanzar a los “débiles” o “gentiles” bajo el pretexto de prudencia. Se prefiere jóvenes cofrades más maleables y carentes de perspectiva por falta de experiencia y por lo tanto más débiles frente a los abusos de autoridad (padre Brunet en España; mientras que Monseñor Fellay dijo respecto del Padre Beauvais para sacarlo de París que se necesitaba un hombre de experiencia en España…) o servil (padre Wailliez en Bélgica… padre Wuilloud en Suiza). Se aísla y se cambia a los miembros firmes acusados de “dureza” (padre Altamira en Colombia…), se expulsa a los irreductibles (Monseñor Williamson, padre Chazal…) por falsos pretextos. ¡Así que una selección con suavidad y otra por la fuerza!!
4to signo : El argumento de autoridad : un absoluto.
Ya no se examinan los argumentos, ya no nos sometemos a la verdad sino a la voluntad del superior. Las discusiones se vuelven imposibles en los conventos. “Los superiores han hablado”, se dice a las religiosas y “los padres han hablado”, se dice a los laicos. En realidad se confunde el respeto del estado y el servilismo. El argumento de autoridad sirve aquí para la subversión.
5to signo: Las omisiones reveladoras:
Las omisiones : libros (signo infalible : la venta y la publicidad de « el liberalismo es un pecado » de Dom Sarda), publicaciones (ver las 16 páginas de Jacques Regis du Cray de quien se sirvió Monseñor Fellay para prohibir el libro “Monseñor Lefebvre, nuestras relaciones con Roma”: se pretende que es un sermón de 1982 el que representa el pensamiento de Monseñor Lefebvre y no los sermones de 1986, 1988, 1990) Autocensura sobre todos los temas que puedan actualmente dar celo en el combate contra las trampas del enemigo de hoy y no el de ayer… (ejemplo: Monseñor Lefebvre aconsejaba a los seminaristas los libros de M. de Poncins sobre la judeo-masonería…) Este vacío en el combate se esconde por una acentuación de los libros llamados pretendidamente de espiritualidad, que tienen poco impacto práctico contra el liberalismo, la inmodestia, los vicios…

Los fieles y los cofrades ya no tienen formación anti-subversiva, ellos no están habituados a reconocer las manipulaciones del adversario, sus acercamientos conciliadores, sus subterfugios, sus anatemas abusivos, sus mentiras. Ellos no quieren juzgar en el fuero externo bajo el pretexto que no hay que juzgar al prójimo en su fuero interno. Este es un falso razonamiento. Son las acciones y los discursos externos que permiten afirmar: un traidor es un traidor, un idiota es un idiota, un hombre recto es un hombre recto… Hay que tener el valor de juzgar sin dejarse impresionar por las mundanidades, los grados, las apariencias… los hechos son los hechos: Hay que sacar las consecuencias dejando siempre las conciencias a Dios. Si no, se deja el campo libre a los agentes subversivos.

Continúa...