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lunes, 10 de febrero de 2014

LIBRO SOBRE LOS JUICIOS A LOS PADRES SALENAVE Y PINAUD O LA SUBVERSIÓN DE LA FSSPX POR LAS AUTORIDADES.- PARTE 3

Sentencia del juez
El sábado 19 de octubre de 2013, cerca de Zurich, tuvo lugar la última comparecencia del Padre Pinaud. Él hará una declaración final histórica de 8 páginas.  El invierte toda la lógica de la acusación demostrando por documentos irrefutables que quien es sedicioso, quien atenta contra la unidad, no respetando el derecho y el bien común de la Fraternidad, no es otro que Monseñor Fellay y su Consejo. Y que la frase de la acusación “En cuanto a aquellos que defienden el bien común resistiendo, ellos no deben ser llamados sediciosos” no debe ser atribuida a la Casa General, sino a aquéllos que la combaten para defenderse de la sedición llevada a cabo por ella.

Después de esta declaración siguió una entrevista de media hora que manifestó hasta qué punto este proceso es un juicio de intención.
El Padre Petrucci declara querer emitir la sentencia hoy (…) el punto clave es que habría que saber si usted está de acuerdo con el hecho de que cuando una autoridad se equivoca, se la destituye como fue en mi opinión el procedimiento sedicioso de esta carta publicada. Usted, ¿usted dice: yo no estaba de acuerdo?” 
El Padre Pinaud respondió que él quiere ser “juzgado por sus actos” y no sobre sus opiniones. El Padre Quilton lo interrumpe: “Un momento, yo leo en su documento: la sedición es el acto de atentar contra la unidad de la Fraternidad por no respetar su derecho, etc. Entonces usted establece y usted afirma con certeza que hubo sedición por parte de los superiores. ¿Me equivoco? (…) ¡evidentemente, una vez que se ha planteado que los superiores son sediciosos! ¿Pero cuál es la autoridad que permite afirmar esto?”
-Padre Pinaud: “Ya me he explicado, no tengo nada que agregar”.
- Padre Quilton : “Escuche, un elemento importante de su defensa es decir que la sedición no es de su lado (…) usted mismo, en el caso de esta defensa, usted afirma que la sedición es de la Casa General. Es una afirmación que parece muy clara a menos que no haya comprendido bien”.
- Padre Wuilloud : « Yo comprendí eso ».
- Padre Petrucci : « Está usted de acuerdo con el principio que esta carta debía ser difundida para deponer la autoridad? ¿Es o no correcto? Solo eso. ¿Es o no correcto?
- Padre Pinaud : “Ya he respondido a eso hoy ».
- Padre Petrucci : « No puede decirnos sí o no ? Eso nos ayudaría en nuestra sentencia. Es un punto esencial (…) ¿Está usted de acuerdo sobre los principios expresados por esta carta que usted corrigió, el cual es el de actuar de tal manera para que la autoridad sea depuesta, que Monseñor Fellay sea depuesto?
- Padre Pinaud : “Yo respondí en las 34 páginas. Dije que compartía el contenido de la carta, lo dije muy claramente”.
- Padre Petrucci : « No el contenido, sino la forma, la finalidad de la carta porque la carta invita al final a Monseñor Fellay a que renuncie porque ya no es digno ».
- Padre Pinaud : « En las 34 páginas, respondí precisamente a eso. Yo presenté las declaraciones de Monseñor Lefebvre sobre la misma cuestión”.
- Padre Petrucci : “Yo no hablo del contenido, hablo del fondo (sic !). Que usted acuse a Monseñor Fellay de mentir, que usted diga esto o lo otro, no hay problema… pero que usted lo publique con la finalidad de hacer…”
- Padre Pinaud : «Yo no lo publiqué »
- Padre Petrucci : « Le pregunté que si está de acuerdo ».
- Padre Pinaud : “Esto no toma parte de la materia de este proceso. Que yo esté de acuerdo o no, esto está en las intenciones, y eso es privado. Yo estoy siendo juzgado por delitos, no por intenciones”.
Y después de varios diálogos más, el Padre Wuilloud concluirá magistralmente:
« Esas cosas no son evidentes, pero hay que hacer la luz. Esto es lo que nos pidió el Superior General. Con nuestros pobres medios, tratamos de hacerlo y continuaremos haciéndolo. Muchas gracias”.
Después de 240 días de asignación en residencia en Austria, el Padre Pinaud recibió finalmente la sentencia del Tribunal establecido por Monseñor Fellay. El Padre Wuilloud le condena, el 28 de octubre de 2013, a una suspensión a divinis. Con prohibición de todo, incluso de celebrar la Misa en privado.
¿Cómo los padres Wuilloud, Petrucci, Quilton, pudieron prestarse a esta mascarada? ¿Cómo pueden ellos mirarse en el espejo sin enrojecer de vergüenza? ¿Por qué han servido a una autoridad envilecida apoyándose además en el código modernista de 1983?
Para Monseñor Tissier, la sentencia es « nula de derecho y de hecho ». Él mismo confió que ella manifestaba “la pertinacia de la Casa General”.
Este proceso manifiesta efectivamente, que no solamente las autoridades de la FSSPX han traicionado el combate de la fe, sino además que son deshonestas y totalitarias. Ellos matan la doctrina y los hombres de doctrina que les resisten.

Monseñor Fellay y su equipo se burlan del mundo, avanzan tranquilamente. Dan dos pasos adelante y enseguida un paso atrás. Pero al final, solo avanzan, es decir que al final el liberalismo y el espíritu acuerdista toman cada vez más importancia en nuestra sociedad.

Continúa...