English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

martes, 11 de febrero de 2014

LIBRO SOBRE LOS JUICIOS A LOS PADRES SALENAVE Y PINAUD O LA SUBVERSIÓN DE LA FSSPX POR LAS AUTORIDADES.- PARTE 6.

La maniobra de la subversión es simple : Se busca el derecho de permanecer tradicionalista (es decir católico) pero con la contrapartida de callarse sobre la nueva religión conciliar. Monseñor Fellay no le dice a los fieles que se adoptarán los nuevos catecismos ni le dice a los sacerdotes que deberán celebrar la misa bastarda de Paulo VI, ellos no lo consentirían. Nos dejarán la Misa de San Pio V y el Catecismo de Trento buscando un reconocimiento oficial, pero con una condición que es una omisión: reconocer el derecho de la nueva religión, reconocer la autoridad y legitimidad de los representantes de esta nueva religión: todos hermanos aunque diferentes: la Fraternidad dialogante, esa es la falsificación masónica de la caridad de la verdad. Para llegar a eso, hay que purificar a la Fraternidad dialogante de esos perros integristas, de mente estrecha… esa es la maniobra que ayer como hoy engaña a la masa de gente valiente. El Padre Pfluger lo confió a los hermanos en retiro: la Fraternidad debe ser “purificada”.

El Padre Calmel subrayaba que « los tratados de espiritualidad están llenos” de exhortaciones de sumisión a la autoridad, pero “los tratados espirituales no nos enseñan casi nada sobre las formas revolucionarias del ejercicio de la autoridad, ni por consecuencia, sobre la práctica de la obediencia en esta situación sin precedente”, y señalaba que “nosotros estamos fuera de las categorías ordinarias de la desobediencia o de la obediencia”. (Itinéraire n° 148)
La única reacción virtuosa contra el “golpe maestro de Satanás” contra la perversión en nombre de la obediencia (obediencia a los hombres que conduce a desobedecer a la verdad) es justamente desobedecer.
Por su subversión, Monseñor Fellay ha destrozado la Fraternidad (con F mayúscula) y por la misma fraternidad (con f minúscula), se sirve de esta falsa unidad actual para continuar su obra. Por lo tanto hay que rechazar esta falsa unidad que se nos impone por la autoridad liberal.

Ninguna falta del pasado de Monseñor Fellay, humana o doctrinal, ha sido repudiada o reparada. ¡Jamás ha retrocedido! (Él da de tiempo en tiempo un discurso que tranquiliza, pero los actos realizados permanecen realizados: expulsión de Monseñor Williamson, prohibición del libro Monseñor Lefebvre, nuestras relaciones con Roma…) Todas nuestras desgracias vienen del hecho que Monseñor Fellay quiere recomenzar una práctica incoherente frente a Roma conciliar y a la cual Monseñor Lefebvre puso punto final con las consagraciones: “Si no aceptan la doctrina de vuestros predecesores es inútil hablar. Mientras que no acepten reformar el concilio considerando la doctrina de los papas que los precedieron, no hay diálogo posible”. (Fideliter sept. 1988)

Continúa...