English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

lunes, 10 de febrero de 2014

LIBRO SOBRE LOS JUICIOS A LOS PADRES SALENAVE Y PINAUD O LA SUBVERSIÓN DE LA FSSPX POR LAS AUTORIDADES.- PARTE 2

El proceso del Padre Salenave
Los alegatos del abogado del acusado, el Padre [Denis] Puga, señala que por parte de la Casa General hay “una difamación pública que canónicamente es una calumnia”, “una violación del secreto de la instrucción”, la “paradoja” de dejar “a la defensa, la tarea de establecer los hechos y de aportar las pruebas”. Él recordó que un “juez no puede condenar canónicamente a un acusado por su simple confesión”  (can. 1536 §2 ; can. 1728 § 2). Subraya respecto al decreto penal que hay “un error canónico” y no es “el único error canónico de este proceso”. Por lo tanto, en razón de la vacuidad del expediente y de la fidelidad del padre Salenave, pide al juez pronunciar un “no ha lugar”.

Para el juez, respecto a la gravedad del delito, una pena de dos años de reducción ad missam (no apostolado directo con los fieles) parece proporcionada. Pero en su bondad, condescendió a reducirla a tres meses, previniéndolo que estará bajo alta vigilancia por tres años. De hecho su prior, el Padre Vonlanthen, hurgó en su mensajería para reenviarle los correos al Padre Wuilloud, quien expulsaría al Padre Salenave de Suiza.
El proceso del Padre Salenave es subversivo y revolucionario, pues detrás de sus actuaciones hay verdaderamente un problema doctrinal, pero que viene de la Casa General y no del Padre Salenave. Pero el juez le prohibió evocar esto. Pero una cuestión doctrinal es objetiva. Ella no se resuelva por una simple decisión de justicia o una acusación gratuita de subversión. Los jueces entonces desplazaron el problema y absolvieron a la Casa General sin siquiera examinar el problema doctrinal que ella misma implantó. Pero el Padre Wuilloud y sus asesores, los Padres Petrucci y Quilton se sobrepasarán, en el servilismo y la injusticia, con el proceso del Padre Pinaud.
El proceso del Padre Pinaud
Ustedes tendrán acceso a las 22 piezas aportadas por la parte acusadora. La primera, la narración de los hechos por el Padre Quilton, es particularmente importante. El Padre Quilton explica cómo el Padre Waillez creó una dirección ficticia de correo electrónico a nombre del Padre Pinaud y envió falsos mensajes para engañar a los cofrades y a los fieles. Cómo penetró en una mensajería privada “un poco como encontraríamos las llaves de un cofre, mal disimuladas”. Y precisó que el Padre Wailliez llevó a cabo todas estas gestiones en total acuerdo con la Casa Generalicia”.
Enseguida vienen las 16 páginas que acusan al Padre Pinaud, no sobre lo que él hizo de manera demostrada, sino sobre lo que él piensa o supuestamente piensa. Su verdadero delito es el de no estar de acuerdo con el superior general y de habérselo confiado a una persona por mensajería electrónica.
Todavía más grave, para el promotor de la fe, el Padre Quilton, incluso si hubiera peligro para la fe, ¡esto no autorizaría la rebelión! Sí, esto es lo que escribió un profesor de Moral de un seminario de la Tradición. Ustedes comprenden que estos procesos nos conciernen a todos. Estamos frente a un peligro para el combate de la fe.
El Padre Quilton enseguida tratará de probar que el Padre Pinaud es subversivo por una petición de principio: Afirman sin probarlo (pues rechazan el debate de fondo), que tal sitio es subversivo; el Padre Pinaud está en relación con una persona que trabaja en ese sitio (la investigación lo demuestra); por lo tanto, el Padre Pinaud es subversivo…
Según el Padre Quilton, « el padre Pinaud no se beneficia de circunstancias atenuantes. Es por eso que conviene aplicarle las penas del derecho en todo su rigor. Requerimos entonces al juez que pronuncie la prohibición de decir Misa por una duración por un mínimo de seis meses. Este período deberá ser prolongado hasta que el Padre Pinaud presente una reparación que se juzgue suficiente por el Superior General”.
Su abogado, el Padre Pivert, fue recusado sin motivos, el Padre Pinaud asumió su defensa solo en un documento de 34 páginas que refutan punto por punto los sofismas de la acusación.
Él puso en evidencia « esta voluntad de condenar cueste lo que cueste », recordándole al juez que a finales de 2013, el Padre Wuilloud le reprochó severamente al Padre Salenave el haber enviado al Padre Pinaud un testimonio de descargo. Parece un sueño, pero esos son los hechos.
El Padre recuerda que si una investigación puede ser legítima, ella no legitima todo; y que el poder de jurisdicción en la FSSPX no autoriza a “abrir el correo, visitar la habitación, vigilar las llamadas telefónicas y controlar los efectos privados (como la computadora)”.
El constata que “todo a lo largo de las 16 páginas del acto de acusación, la palabra prueba no es empleada ni una sola vez” Que la acusación quiere disimular el origen fraudulento de las informaciones. Que le sacaron declaraciones al Padre de Cacqueray sobre la base de una violación de mensajes privados. Que la piratería que lleva a cabo el Padre Waillez con la ayuda del Padre Thouvenot y con el acuerdo de la Casa General revela la hipocresía, el dolo y la mentira.
Él subraya que es absurdo « afirmar que de julio de 2012 a enero de 2013 »,  él es “un cooperador del sitio la sapiniere.info, el cual fue creado a mediados de febrero de 2013” y que la corrección de “algunas faltas ortográficas” a la carta a Monseñor Fellay del 28 de febrero de 2013, no es más que una insignificante participación material. “Yo corregí el libro que el Padre Rioult publicó sobre santa Juana de Arco, esto no me hace el redactor ni el difusor”.
Confiesa haber dicho: « Siento un profundo desprecio por Menzingen y tengo menos estima por Mons. Fellay que hacia de Gaulle » pero esta afirmación privada no fue conocida sino por violación del correo privado. Por lo tanto no es un delito. Y esta opinión hubiera permanecido privada si no se la hubiera ido a buscar a la papelera virtual de un cofrade.
Respecto a los hechos reportados en la carta a Monseñor Fellay del 28 de febrero de 2013, él recuerda su pregunta al Superior del Distrito de Francia: “¿Quién mintió, usted o Monseñor Fellay?” y reporta la declaración de un cofrade que dijo: “podría testimoniar que Monseñor Fellay mintió.”
Él aborda largamente la cuestión de fondo para concluir que es legítimo resistir a una autoridad que se desvía tomando ejemplo en Monseñor Lefebvre que nos dijo: Ellos no toman el partido de pedir a Dom Gérard su dimisión y de ser reemplazado… No, nada… obedecen. (…) es lamentable ver con qué facilidad un monasterio que está en la Tradición pasa bajo la autoridad conciliar y modernista”.
Se pregunta cómo se le hará justicia cuando ve a un sacerdote condenado a tres meses de prohibición por abrir y gestionar un sitio de internet, siendo que él ya ha sufrido esta pena desde hace más de seis meses sin haber redactado ni publicado ni el mínimo texto en internet o en otra parte.
Constata finalmente: “ ¡Yo soy condenado por haber pensado, y mi pena terminará cuando ya no piense!”

En respuesta a esta defensa, el Padre Quilton acusará al Padre Pinaud de “acciones sediciosas” contra “la sociedad” y de haber dañado “gravemente el bien común y puesto en peligro la existencia misma de la FSSPX”. Y para justificar las maneras mafiosas de la Casa General, el Padre Quilton cita a Santo Tomás: “En cuanto a aquellos que defienden el bien común resistiendo (a los sediciosos), ellos no deben ser llamados sediciosos”. “El Padre Pinaud, por sus correcciones que aportó”  y por la opinión que dio en privado “coopera a la redacción y difusión de la carta a Monseñor Fellay” y al “pecado de sedición. En consecuencia, el Padre Quilton mantiene la pena que se solicitó.

Continúa...