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martes, 7 de enero de 2014

P. ALTAMIRA: EL SERMÓN QUE DESATÓ LA IRA DE MENZINGEN.-

Sermón sobre: La nueva “cruzada” de Rosarios (Bogotá, domingo 22 de diciembre de 2013)


(Introducción: La Primacía de la Verdad)

Queridos fieles:

   Quería hablarles de un tema de actualidad. Pero antes introduzco otro, que se relaciona con todo lo que uno vive en esta crisis de la Iglesia, frente a la falsa “Iglesia Conciliar” que se ha formado con el Concilio Vaticano II, y también entre nosotros, la Fraternidad San Pío X.

   El tema es: LA PRIMACÍA DE LA VERDAD. Es decir: La Verdad debe ser dicha y defendida, porque hacer eso es lo mismo que predicar y defender a Cristo, a Dios Nuestro Señor: Él ha dicho, y con razón, “Yo soy La Verdad, el camino y la vida”.

   Y decir “la primacía de La Verdad” es lo mismo que decir “la primacía de La Fe” pues ésta se refiere a Las Verdades Sumas, i.e.: Las Verdades dadas por Dios, y a las cuales debemos adherir. Eso es La Fe, eso es “tener Fe”, la adhesión de mi inteligencia a Las Verdades dadas por Dios, “por la autoridad de Dios revelante”, por ser Dios quien las revela o enseña.

   Esta primacía de La Verdad es –valga una cierta redundancia- primera y punto de partida: Antecede a La Caridad, a la piedad, a una falsa obediencia, ¡y a la diplomacia! Y ni hablar de la política, o de “hacer política”, la cual obviamente debe estar antecedida y basarse en La Verdad. Las cosas nombradas deben servir, ser “siervas” de La Verdad, y no al revés (con una salvedad que corresponde a la Caridad).

   La Caridad, amor sumo debido a Dios y al prójimo como a uno mismo, es la más importante de las virtudes, es “la reina”. Pero sin duda, ella se basa (¡y debe basarse!) en La Verdad. Podrán imaginar que no es ninguna caridad algo basado en la mentira o en falsedades, en el error. La Caridad debe basarse en lo que las cosas son (en el ser de las cosas), y no en justificar errores, y no en justificar malas acciones: Eso es una falsa caridad.

   La piedad, por ejemplo en las oraciones que dirigimos a Dios, la virtud de religión, no pueden no basarse en La Verdad: ¡Cómo voy a dirigir mis oraciones a un dios falso, a Alá de los musulmanes, al Jehová o Yahvé de los judíos! (puede que esto se haga de buena fe, pero objetivamente es un error). Para tener verdadera piedad y verdadera virtud de religión, debo saber que el único Dios verdadero es la Santísima Trinidad, lo que enseña el Catolicismo; se puede decir que “sí existe un Dios católico y es el único que existe”: Dios es la Santísima Trinidad. Y JESUCRISTO, LA SEGUNDA PERSONA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, ES DIOS.

   La obediencia: Debe basarse en La Verdad, en La Fe: Yo no puedo obedecer órdenes basadas en el error u órdenes malas. Eso sería una falsa obediencia, pues LA OBEDIENCIA ES PARA LA VERDAD, LA OBEDIENCIA ES PARA LA FE, Y NO AL REVÉS. Dios nos dice en la Sagrada Escritura: “se debe obedecer a Dios antes que a los hombres”. Y esto prevalece ante cualquier autoridad, la que sea.

   Y sobre la diplomacia ni hablemos: Es una falsa diplomacia, una diplomacia de la carne, de pecado, la que soslaya La Verdad, la que soslaya La Fe, o peor si se basa en la mentira, en la falsedad, y también si se basa en la ambigüedad: La diplomacia es para La Verdad y para La Fe, ¡y no al revés!

   Piensen que en toda buena y “real” educación católica, LA PRIMACÍA DE LA VERDAD debe ser una enseñanza explícita, muy remarcada: Pero las cosas no son así, esto no se hace.

   Consideren que si aun haciendo de ello un punto clave de la educación, aun dando fuertemente este principio en las inteligencias, podemos fallar, y fallamos, por nuestra naturaleza caída y por nuestra miseria, traicionando La Verdad, traicionando La Fe, imagínense cómo estas traiciones pueden aumentar y multiplicarse si ni siquiera se enseña lo anterior, si ni siquiera se lo remarca, si ni siquiera lo tenemos fuertemente en nuestras inteligencias.

   Y podemos decir que esto no está “remarcado”, “insistido”, ni en la educación de la sociedad, ni en la educación de los seminarios para la formación de los futuros sacerdotes: La enseñanza sobre la Primacía de La Verdad está un poco, o “un mucho”, preterida.

(Cuerpo 1: La nueva “cruzada” de Rosarios)

   Entremos al tema de actualidad.

   En “el mundo de la Tradición” tenemos ahora nueva “cruzada” de Rosarios. La segunda intención por la que se hace, está mal o es al menos ambigua (para variar: siempre “el lenguaje ambiguo”), y por ser tal no se puede aceptar. ¿Cuál es este punto “dos” o intención segunda?

   Deberíamos rezar: “Pour le retour de la Tradition dans l’Eglise”[1]: Por el retorno de la Tradición en la Iglesia.

(A)   Si la palabra “Tradición” la entendemos en sentido estricto, teológico: “Tradición” es el conjunto de Verdades que Dios revela en forma oral, forma EL DEPÓSITO DE LA FE. Mal entonces se puede hablar de pedir “un retorno de la Tradición en la Iglesia”.

   La Iglesia Católica nunca puede perder la Tradición, porque la Tradición nunca puede estar fuera de Ella. Para que sea realmente "La Iglesia Católica" ella debe tener, ¡y tiene siempre!, EL DEPÓSITO escrito (Revelación Escrita: Sagrada Escritura) y EL DEPÓSITO oral (Revelación Oral: La Tradición).
   Otra vez: Mal entonces puede pedirse por el retorno de la Tradición en la Iglesia: Nunca se ha ido la Tradición, nunca puede irse la Tradición de la Iglesia.

(B)   Si en esa expresión, la intención segunda de la cruzada, por la palabra “Tradición” se refiere a nosotros, a la Fraternidad San Pío X: Mal también se puede decir y pedir “por el retorno en la Iglesia”, PUES QUE NUNCA NOS HEMOS IDO, pues jamás hemos cambiado ni un ápice de la Doctrina Católica, de la Fe de siempre, de lo enseñado por todos los Papas, por todos los Papas santos, hasta antes del Concilio Vaticano II. El cual concilio sí cambió la Fe, sí cambió nuestra Religión Católica, y ha creado una falsa iglesia: “LA IGLESIA CONCILIAR”, como el mismo Monseñor Lefebvre la llamaba.

   Todos los problemas que hemos tenido, los miembros de la Fraternidad San Pío X, han sido por no cambiar la Fe, por mantener la Fe Católica.
   En esa intención segunda, si habla de nosotros con ese “retornar en la Iglesia”, se insinúa el querer volver a donde nunca nos hemos ido: La verdadera Iglesia Católica, pues nada hemos cambiado y nada queremos cambiar de la Doctrina Católica, de un San Pío X, de un San Pío V, del mismo San Pedro.

   Con esa expresión, con un LENGUAJE AMBIGUO, se insinúa el retorno de nosotros a “La Iglesia Conciliar de Francisco”, a “La Iglesia del Concilio Vaticano II”. Se insinúa… –tal vez- el hacer un acuerdo con la Roma Conciliar: Otra vez negociaciones, otra vez... otra vez...

(C)   Y todo esto en vez de pedir: El retorno DE ROMA (de la Roma Modernista) a la Tradición, su retorno a la verdadera Iglesia Católica, de donde esta neo-Roma se fue, ella sí, por el Concilio Vaticano II y las cosas que siguieron de él. Se debe hablar claro, debemos hablar claro.
   Todo esto en vez de pedir: El retorno de las autoridades romanas, de Francisco, a la Fe Católica, a la Verdadera Iglesia Católica.

(Cuerpo 2: Monseñor Marcel Lefebvre)

   Con esto de “estar en la Iglesia Católica”, de “RETORNAR en la Iglesia Católica”, conviene recordar palabras de Mons. Lefebvre.

   ¿Dónde hay “un católico”, dónde se ve “un católico”? En cualquiera que guarde “LAS NOTAS” de la Iglesia, las notas del Catolicismo. La Iglesia es una, santa, católica y apostólica: Dos mil años de teología nos enseñan sobre las cuatro notas de la Iglesia.

   Habrá “un católico”, y se lo reconocerá como tal, en cualquier persona, aislada o en comunidad, que guarde esas CUATRO NOTAS.

   ¿Dónde hay una congregación religiosa católica? En cualquiera que guarde LAS CUATRO NOTAS de la Iglesia.
   ¿La Fraternidad San Pío X: Guarda o tiene las cuatro notas? Sí. Entonces cómo hablar de que ella retorne en la Iglesia: ¡La Fraternidad San Pío X nunca se ha ido de la Iglesia Católica!

   ¿La Nueva Iglesia formada por el Concilio Vaticano II, i.e. La Iglesia Conciliar: Guarda las notas del Catolicismo? No, para nada. Entonces: ¿Quién debe volver, quién debe “retornar en la Iglesia”? La neo-Roma modernista y protestante, como Monseñor Lefebvre decía, es la que debe retornar: Debe abandonar todas las falsedades y herejías que han surgido desde el Concilio Vaticano II, volver a la Verdadera Fe Católica de donde nunca se debería haber ido.

   Pero lo escuchemos al mismo Monseñor Lefebvre con todos estos conceptos[2]. Él está hablando a sacerdotes, año 1988 (ustedes ya conocen este texto, Revista Fidéliter nº 66):

   Mis queridos amigos: (…) Ustedes continúan y representan de verdad la Iglesia, la Iglesia Católica. Creo que es necesario convencerse de esto (…)
   ¿Dónde está la Iglesia visible? La Iglesia visible se reconoce por las señales que siempre ha dado para su visibilidad: Es UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA.
   Les pregunto: ¿dónde están las verdaderas notas de la Iglesia? ¿Están más en la iglesia “oficial” ([3]no se trata de la Iglesia “visible”, se trata de la iglesia “oficial”), o en nosotros, en lo que representamos, en lo que somos?
   Queda claro que somos nosotros quienes conservamos “LA UNIDAD DE LA FE”, que desapareció en la iglesia oficial. Un obispo cree en esto, el otro no; la fe es distinta. Sus catecismos abominables contienen herejías. ¿Dónde está la unidad de la Fe en Roma? ¿Dónde está la unidad de la Fe en el mundo? Está en nosotros, quienes la conservamos.
   La unidad de la Fe realizada en el mundo entero es “LA CATOLICIDAD”. Ahora bien, esta unidad de la Fe en todo el mundo no existe ya, no hay pues más catolicidad prácticamente. Habrá pronto tantas “iglesias católicas” como obispos y diócesis. Cada uno tiene su manera de ver, de pensar, de predicar, de hacer su catecismo. No hay más Catolicidad.
   ¿“LA APOSTOLICIDAD”? Rompieron con el pasado. Si algo hicieron bien, es eso. No quieren saber más del pasado antes del Concilio Vaticano II. (…) No es necesario referirse a antes del Vaticano II, eso (el pasado) no significa nada. (…) Lo que pasó, pasó, desapareció. (…) Es lo que les permite decir lo contrario de lo que se dijo antes… (…) Nosotros tendríamos un mal concepto de Tradición, porque para ellos es viva y, en consecuencia, evolutiva. Pero es el error modernista: El Santo Papa San Pío X, en la Encíclica “Pascendi”, condena estos términos…
   La Apostolicidad: Nosotros estamos unidos a los Apóstoles por la autoridad. Mi sacerdocio me viene de los Apóstoles; vuestro sacerdocio les viene de los Apóstoles. (…)
   En cuanto a la Apostolicidad de la Fe: CREEMOS LA MISMA FE QUE LOS APÓSTOLES. No cambiamos nada y no queremos cambiar nada.
   Y luego, “LA SANTIDAD”. (…) consideremos los frutos de nuestro apostolado, los frutos de las vocaciones, de nuestras religiosas, de los religiosos. Y también en las familias católicas[4], de buenas y santas familias católicas que germinan gracias a vuestro apostolado. Es un hecho… (...)

   Todo eso pone de manifiesto que somos nosotros quienes tenemos LAS NOTAS de la Iglesia “visible”.
   Si hay aún una VISIBILIDAD de la Iglesia hoy, es gracias a ustedes. ESTAS SEÑALES NO SE ENCUENTRAN YA EN LOS OTROS. No hay ya en ellos “La Unidad de la Fe”. Ahora bien: LA FE ES LA BASE DE TODA LA VISIBILIDAD DE LA IGLESIA. La Catolicidad es la Fe en el espacio. La Apostolicidad es la Fe en el tiempo. La Santidad es el fruto de la Fe… (…) NO SOMOS NOSOTROS, SINO LOS MODERNISTAS QUIENES SALEN DE LA IGLESIA. (…) ES EQUIVOCARSE, ASIMILAR[5] “la iglesia oficial” A LA IGLESIA VISIBLE. (…)
   
(…) es en Roma donde se instala la herejía (…) ESTA ES LA RAZÓN POR LA QUE NO PODEMOS VINCULARNOS CON ROMA. Suceda lo que suceda, debemos seguir como lo hemos hecho, y el Buen Dios nos muestra que, siguiendo esta vía, cumplimos con nuestro deber. (…) No podemos seguir los principios del Concilio. (…)[6] Ustedes ven que (nota: EL CARDENAL RATZINGER[7]) quería traernos a “la iglesia conciliar” (…).

   Escuchando estas palabras tan lúcidas, volvemos a preguntarnos: ¿Quién tiene que retornar, quién se fue del Catolicismo? ¿La Tradición, la Fraternidad San Pío X? ¿O la Roma Conciliar, la Iglesia Conciliar? Monseñor Tissier de Mallerais llama a esta Iglesia del Concilio “una secta”.

 (Cuerpo 3: Otra vez Monseñor Lefebvre)

   Y escuchemos nuevamente a Monseñor Lefebvre un año después[8]:

-Fideliter: “Algunos dicen: Sí, pero Monseñor tendría que haber aceptado UN ACUERDO CON ROMA…”.
-Monseñor Lefebvre: “(…) en primer lugar, ¿de qué iglesia se habla? Si es de “la iglesia conciliar”, sería necesario que nosotros, quienes hemos luchado contra ella durante veinte años, porque queremos la “Iglesia Católica”, volviésemos a entrar en esa “iglesia conciliarpara supuestamente volverla católica. ¡ES UNA ILUSIÓN TOTAL! No son los súbditos los que hacen a los superiores, sino los superiores los que hacen a los súbditos. En toda esta Curia Romana, entre todos los obispos del mundo, que son progresistas, yo habría sido ahogado completamente. (…)”.
-Fideliter: “¿No teme que a la larga… la separación se acentúe y que se tenga un poco la impresión de una iglesia paralela respecto de lo que algunos llaman “la Iglesia visible”?
-Monseñor Lefebvre: “Esta historia de la Iglesia visible de Dom Gérard y del Sr. Madiran ES INFANTIL. Es increíble que se pueda hablar de IGLESIA VISIBLE en la relación a “LA IGLESIA CONCILIAR”, y en oposición a LA IGLESIA CATÓLICA, que nosotros intentamos representar y seguir.
No digo que seamos la Iglesia Católica. Nunca lo he dicho… Pero, NOSOTROS REPRESENTAMOS DE VERDAD LA IGLESIA CATÓLICA tal como era antes, puesto que seguimos eso que siempre ha hecho. SOMOS NOSOTROS QUIENES TENEMOS LAS NOTAS DE “LA IGLESIA VISIBLE”: la unidad, la catolicidad, la apostolicidad, la santidad. ES ESO LO QUE CONSTITUYE LA IGLESIA VISIBLE. (…) Obviamente estamos en contra de la iglesia “conciliar” (nota: la que se formó con el Concilio Vaticano II), que es prácticamente cismática, incluso si no lo aceptan. En la práctica es una iglesia virtualmente excomulgada, porque es una iglesia MODERNISTA. (…)[9] NOSOTROS SOMOS LO QUE SIEMPRE HEMOS SIDO: CATÓLICOS QUE CONTINÚAN. Es todo. No hay que buscar mediodía a las catorce”.

(Conclusión)

   Para terminar volvemos a preguntar todavía una vez más: ¿Cruzada “por el retorno de la Tradición en la Iglesia”? ¿Quién tiene que retornar? La Roma modernista tiene que retornar, “La Iglesia Conciliar” tiene que retornar. La Tradición nunca se ha ido.

¡AVE MARÍA PURÍSIMA!




[1] La publicación en francés dice: “Objectif : 5 millions de chapelets. 1) Pour implorer une protection spéciale du Cœur Immaculé de Marie sur les œuvres de la Tradition.

2) Pour le retour de la Tradition dans l’Eglise; 3) Pour le triomphe du Cœur Immaculé de Marie par la consécration de la Russie.”

[2] Conferencia sobre: “La visibilidad de la Iglesia y la situación actual”; dada en el Seminario de Ecône, el 9 de septiembre de 1988, después de un Retiro sacerdotal, amplios extractos de esta conferencia fueron publicados en la Revista “Fideliter” Nº 66, noviembre-diciembre de 1988.

[3] La aclaración de este paréntesis es, hasta dónde sabemos, del mismo Monseñor Lefebvre. No ha sido agregada por nosotros, estaba en el mismo texto tomado de la revista Fideliter.

[4] Allí decía “cristianas” pero como el término hoy en día confunde con las sectas protestantes (las cuales se llaman “cristianas”), hemos usado y usaremos en casos similares la palabra “católica” pues ésta no confunde.
[5] Aquí decía literalmente “asimilando”.

[6] Así seguía la conferencia allí: “Me di cuenta de esta voluntad de Roma de imponernos sus ideas y su manera de ver. El Cardenal Ratzinger me decía siempre: “Pero Monseñor, sólo hay una Iglesia, no es necesario hacer una iglesia paralela”. ¿Cuál es esta iglesia para él? La iglesia conciliar (nota: la del Concilio Vaticano II), queda claro.”

[7] Ver la nota anterior: Este texto es la continuación de lo dicho en esa nota. Está hablando de lo que le decía el entonces Cardenal Ratzinguer, etc.

[8] Entrevista de Monseñor Lefebvre, un año después de las Consagraciones Episcopales (revista “Fideliter” nº 70, julio-agosto de 1989).

[9] El párrafo seguía así: “Son ellos quienes nos excomulgan, mientras que nosotros queremos seguir siendo católicos. Queremos permanecer con el Papa católico y con la Iglesia Católica. He aquí la diferencia. Pienso, pues, que no hay que tener ninguna vacilación ni ningún escrúpulo respecto de las Consagraciones Episcopales. No somos ni cismáticos, ni excomulgados; no estamos en contra del Papa. No estamos en contra de la Iglesia Católica. No hacemos una iglesia paralela. Todo eso es absurdo. SOMOS LO QUE SIEMPRE HEMOS SIDO: CATÓLICOS QUE CONTINÚAN. ES TODO. NO HAY QUE BUSCAR MEDIODÍA A LAS CATORCE. ¡No constituimos una “pequeña iglesia”!”. El año pasado, un sacerdote que reside en USA insinuaba esto último de la “pequeña iglesia”, “la petite eglise”.