PÁGINAS

miércoles, 22 de enero de 2014

ESCANDALOSAS CONFERENCIAS DEL P. PFLUGER (parte 1)





FORO CHRISTUS VINCIT


Durante un retiro a los hermanos a finales de diciembre, el Padre Pfluger dictó esta serie de conferencias. No olvidemos que el Padre Pfluger es el n° 2 en la Fraternidad.

Publicamos la primera de siete conferencias.

1ra. CONFERENCIA, PADRE PFLUGER
Retiro impartido a los hermanos de la FSSPX
Flavigny - Navidad 2013

(Notas obtenidas gracias a métodos diferentes de los utilizados por Menzingen respecto a los correos del Padre Rioult).

¿Que necesitan los hermanos? Saber lo que es su deber hoy. San Juan Bautista en la liturgia de Adviento nos invita a “Arrepentíos, pues el Reino de los Cielos está próximo”. “Arrepentíos”: tener un nuevo espíritu. La finalidad de este nuevo espíritu es el Reino de los Cielos, la salvación. Por consecuencia, la finalidad de todo (oración, votos, actividades) es la salvación. Para llegar a salvarse hay que cambiar de dirección, de espíritu, ajustar la brújula: “Comprender el espíritu profundamente sobrenatural de toda su vida”.

Los estatutos de la Fraternidad son también válidos para los hermanos. En un pasaje, nos invitan a “comprender el aspecto sobrenatural de toda su vida”.

¿Cuál es entonces nuestra misión, nuestro deber ? San Pio X nos dice: “Omnia instaurare in Christo”.

Instaurare : una verdadera reforma de la Iglesia.

El nuevo papa Francisco ha sido elegido a causa de su voluntad de reforma. El es el reformador de la Curia, iniciador de una nueva evangelización: lo que antes se llama una reforma.

 « …Raza de vívoras ». Es peor que modernista o liberal. No, liberal es peor (habla de los insultos) Pero en el fondo nadie sabe lo que es un liberal.

La santidad según San Benito consiste en la humildad, y (uno de los grados de la humildad consiste) en la obediencia a Dios, a los superiores. El obstáculo en la Tradición es el espíritu de suficiencia, de orgullo, que conduce al desprecio, a la desobediencia y esto es totalmente opuesto al pensamiento de Dios en la Encarnación. Una verdadera reforma pasa por una conversión, un renunciamiento pero por el Reino de los Cielos (aspecto sobrenatural que no se debe olvidar).

Nuestro Señor dijo: "Yo salí del Padre, he venido a este mundo (Encarnación)”. ¿Por qué? No por los justos, no por los Tradis, sino por las ovejas perdidas, Él deja a 99 justos para ocuparse de la oveja perdida. No nos fiemos de nuestra seguridad. No permanecer en la seguridad en este mundo, es partir, no hay que quedarse en  seguridad, si no echamos raíces, hay que ver el bien de los otros la salvación de las almas. La vida sobrenatural no ha sido dada para nosotros. Dios llama, el alma debe responder. “Credidimus caritati” es diferente de “Credidimus veritati”.

« Credidimus caritati » es: hemos creído en la caridad. Si la vocación, la oración no nos conduce a la caridad y por lo tanto a la alegría, significa que hay algo erróneo en nuestra vida espiritual. La finalidad, dice Nuestro Señor: es que “vuestro gozo sea completo”. Es totalmente lo contrario al fatalismo de Monseñor Williamson, actitud falsa y no católica. Todo lo que nosotros les anunciamos, Dios es luz, en Él no hay tinieblas, Él es amor. Monseñor Lefebvre nos dijo en 1978: “Dios es amor, por lo tanto Él es misericordia”.

Se constata en la Tradición: no hay o hay muy pocas vocaciones (proporcionalmente al número de alumnos en nuestras escuelas), ¿por qué? Porque nosotros nos decimos los únicos, los mejores, y este es el espíritu de Avrillé (no vayan a repetirlo, esto queda entre nosotros), es la religión de la exclusividad, lo que nos interesa, somos nosotros. (Nosotros sabemos todo, juzgamos todo). Comprendemos (a veces) al papa que fustiga el clericalismo. Nosotros, los Tradis, nosotros tenemos la verdadera fe, la verdadera misa, ¡nosotros!

Capítulo 4 de San Juan: “Amémonos los unos a los otros… Dios es amor…” Este amor consiste no en que somos nosotros los que amamos a Dios, sino en que es Él quien nos ha amado (Encarnación). Esta es la verdadera misericordia.

« Credidimus caritati », diferente de « Credidimus veritati ». Una fe que no consiste en producir la caridad ¡no! Timoteo V, 8: “El que no propaga la caridad/ no se ocupa de los suyos, ha renegado de su fe, y él es peor que un pagano”. La fe no sirve de nada si no propaga la caridad. Nuestro Señor no viene para juzgar, sino para salvar, es la verdadera fe, la verdadera alegría. (La fe es una vida, no un saco a las espaldas).