PÁGINAS

jueves, 23 de enero de 2014

ESCANDALOSAS CONFERENCIAS DEL P. PFLUGER (parte 6-7 y final)




NOTA: EN LA ANTERIORES ENTRADAS HEMOS DESTACADO EN COLOR ROJO LO MÁS GRAVE DE LO DICHO POR EL P. PFLUGER. CON ESE CRITERIO, TODA ESTA CONFERENCIA DEL N° 2 DE LA NEO-FSSPX DEBERÍA ESTAR EN ROJO. 

LO QUE VAN A LEER AHORA TIENE UN CALIFICATIVO:  H O R R O R O S O.


FORO CHRISTUS VINCIT


SÉPTIMA CONFERENCIA (bajo la forma de conferencia interactiva, 20 :30-22 :30 hrs) [Nota del blog : en el documento, no hay conferencia 6. O fue saltada o lo más probable es que ésta fuera la sexta].

Para comprender el contexto histórico de nuestras relaciones con Roma, hay que ver una primera fase de extensión de la Fraternidad, después fueron las consagraciones, luego viene la fase de contactos con Roma.

Después del año 2000, es Roma quien toma contacto. El 2000 es el año del jubileo, del perdón. El Cardenal Castrillón Hoyos dijo que una solución vendría muy rápido para nosotros e insiste, pero Monseñor Fellay dijo: “No tenemos confianza, ustedes quieren hacernos entrar en las filas”. La política de la Fraternidad consiste en esperar que Roma nos muestre buena voluntad (liberalización de la misa). Más tarde, se añadirá el levantamiento de las excomuniones. En esa época, era impensable (que Roma fuera digna de confianza/que Roma llegara a hacer tal cosa). (Luego habrá las discusiones doctrinales, para mostrar los verdaderos problemas).

Llega Benedicto XVI que conoce muy bien nuestro expediente. Ya en el 2002, dijo (al Dr. Barth): “La cohabitación de dos ritos juntos en la Iglesia es imposible, hay que (“catolizar”/reformar) la nueva misa (basándose en la antigua)”.

 (El Motu Proprio está en el aire), luego fue el Capítulo de 2006 que fue circunstancial (como lo  fueron ciertas encíclicas hace algunos cientos de años y a las cuales ya no nos referimos). Ustedes saben: Podemos hacer decir todo a Monseñor Lefebvre si tomamos sus escritos, todo y su contrario porque todo está ligado a las circunstancias. (El Capítulo de 2006 manifestó que una cierta desconfianza hacia Roma todavía estaba presente. Al final del Capítulo, un sacerdote deslizó una nota bajo la puerta del Secretario para abogar por “no al acuerdo práctico”). En el 2006, nadie pensaba que el papa fuera a dar seguimiento a los requisitos previos. El 7 de octubre de 2007, el papa hace su Motu Prorpio. El mismo Monseñor Tissier dijo ese día delante de mí: “Esta es una victoria, es el más grande acontecimiento desde la coronación de Pio XII”. Y actualmente, la “seudo-resistencia” critica al Motu Proprio, es hipócrita, sobre todo cuando sabemos que el papa tuvo toda la curia en su contra. (Claro que el Motu Proprio no es perfecto).

Este Motu Proprio es un requisito previo y el papa sabe que no se puede avanzar más rápido.

En el momento en que el papa retira la excomunión, es atacado por la curia y, en nuestras filas, sucedió el affaire Williamson. No vale la pena ni es el momento de “criticar el complot”. Si el papa hubiera sabido lo que pensaba Monseñor Williamson, no hubiera levantado la excomunión, no hay que olvidar que el papa era alemán y este tema es muy difícil para ellos. (Después) el papa dijo: “Hay que discutir” y esto es una afrenta para toda la curia y todos los obispos: ¡el mundo entero lo comprendió menos nosotros! El 4 de junio de 2009, hubo un encuentro en Roma con Monseñor Fellay, el Padre Pfluger, el Padre du Chalard. El cardenal fue muy gentil… (sic). Él nos confesó que desde hace mucho tiempo, tenían un problema interno con los obispos.

 (No hemos comprendido al Vaticano II : la libertad religiosa, el concilio quería solamente permitirnos poder ir a los países musulmanes. Quanta cura, etc., ese no es el problema. Después de las discusiones, esperábamos un resultado de esas discusiones. (De hecho), nos proponen un texto para estudiar, para firmar. Está claro que no podemos firmar pero vemos que Roma hace todo lo que puede, ella quiere una solución, una regularización de la Fraternidad. Hoyos hizo proposiciones. Pero todavía en este momento había una fuerte oposición en la Fraternidad. Hay un pequeño grupo que no quiere contactos con Roma. Roma presiona, exige una respuesta antes del fin de noviembre. Monseñor respondió que no podíamos seguir y es una cachetada a Roma.

El Carmelo reaccionó y no es una actitud noble. En el interior de éste, hay tensiones, rupturas, se calienta y todo esto es ridículo.

Monseñor Fellay es muy indeciso, no sobre el fondo, sino cuándo y cómo actuar sin que rompamos con Roma. En marzo, el secretario del Papa nos hizo saber que el Papa quiere la regularización a pesar de la oposición de la curia, pero el fondo del problema es que cada quien quiere salvar su pellejo: Roma con el Vaticano II y nosotros con las tonterías de Monseñor Williamson. El Cardenal Levada dijo: “si ustedes no firman, es porque no reconocen al papa”. Y Monseñor Fellay no quiere tomar el riesgo de una excomunión por rechazo del reconocimiento del magisterio. La carta de los 3 obispos, es una grave imprudencia, no es el espíritu de Monseñor Lefebvre. De hecho, un poco después, Monseñor de Galarreta se disculpó de esta carta diciendo que si hubiera sabido el contenido de los documentos de enero (posibilidad de criticar), no hubiera actuado así. Esto por supuesto queda entre nosotros, no lo pongan en internet (lo dice con un aire de decirlo al oído).

Imaginen que el papa llama a Menzingen y que Monseñor Fellay responde: “No estoy disponible, llame más tarde”. ¡No es posible! y por lo tanto se enfrenta al problema de la Fraternidad, notablemente con el discurso eclesiovacantista de Monseñor Tissier y no podemos pasar por sedevacantistas. El texto (que el papa estaba a punto de firmar/el propuesto por la Fraternidad) se había considerado más exigente que el de Monseñor en el 88. Y por lo tanto el papa no firmó a pesar de todos los anuncios que se hicieron y la comisión Ecclesia Dei se vuelve más exigente, por lo que el Padre Pfluger (?) pregunta al cardenal: “¿De dónde viene esta nueva exigencia?”. Respuesta: “Estabamos todos de acuerdo hasta el mes de mayo pero después algunos presionaron al papa”. Sobre todo después de que Monseñor Tissier dijera: “El concilio no es un verdadero concilio”: el cardenal Ladaria le recordó al papa que, evidentemente, no podía pasarlo por alto. En la Fraternidad somos muy fastidiosos, nuestra posición no es clara respecto al concilio, si no le damos valor magisterial, entonces ya no somos católicos.

La seudo-resistencia : estos sacerdotes son gente (muy desequilibrada/ imprudentes), en casos. Tenemos la impresión que es un estado del espíritu. La cuestión ahora no es si tener confianza o no, nos quieren imponer para la situación actual, para ahora, una prudencia que (es/fue) la de Monseñor Lefebvre en su tiempo, en su época, en sus circunstancias. Eso no es honesto.

Todas estas salidas son una purificación para la Fraternidad y deben ser vistas como una gracia, incluso si nos sentimos mal porque tal vez son cofrades con los cuales nos entendíamos bien.

Esta situación irregular de la Fraternidad es tal vez un castigo porque ella se ha enfocado en los errores, hemos tratado y tratado al papa como un estudiante, juzgamos sistemáticamente los textos que vienen de Roma, por principio esto es muy grave. (Nos ponemos casi contentos de que la Iglesia sea escarnecida, contentos de cada error). Desde el 2006 hemos perdido (60/66) sacerdotes y no fue por causa de Roma, mientras que la Fraternidad San Pedro, donde son aproximadamente 250, casi no han tenido salidas. Por lo tanto, hay un problema. (Claro que hay que mantener nuestra línea). La Iglesia es humillada, hay que ser como el buen samaritano, hay que amarla. Hemos idealizado nuestro combate y es como una obsesión golpear a los otros institutos (Por supuesto que no son perfectos, pero nosotros tampoco lo somos). Comprendemos al papa que critica el clericalismo. Nos hemos encontrado con obispos, nos llaman a Roma, y nosotros, nosotros estamos contentos que las cosas vayan mal en Roma. Dios no puede bendecir la actitud de los que no quieren entrar al aprisco, porque habría un lobo. (Un sacerdote/¿obispo? de la Fraternidad me dijo: “Aunque se vacíen las capillas de la Fraternidad, no es grave, lo que cuenta es que nosotros conservemos la fe”). La fe está al servicio del apostolado.

El texto (de abril) es circunstancial (mínimo), tal vez no es lo mejor y algunos dicen que es lamentable, dogmatizan su interpretación y se la imponen a Monseñor Fellay. (Fue visto por teólogos de la Fraternidad y lo encontraron muy bueno. Otros dicen que es lamentable, ¡que no es católico! Dogmatizan una interpretación, una opinión.

Cuidado: en nuestras propias filas no estamos de acuerdo sobre la noción de magisterio, hay incluso 5 teorías (Monseñor Tissier, el Padre Gleize…) No hay que dogmatizar e imponer un punto de vista al superior. Ciertamente que no hay que cambiar de posición, son las circunstancias las que cambiaron. Los que resisten al superior son poco numerosos pero de pocas luces, como Chazal. En 2007, la teoría de Monseñor Williamson era: “Las decisiones ad intra son tomadas por el Consejo, pero ad extra, eso corresponde a los obispos”.

De hecho todo el mundo es (papa frente al superior general/ o es superior general). Detrás de esta oposición, hay una parte con miedo y otra parte los “Roma no nos interesa” (“somos la Iglesia”).

Monseñor Tissier se atreve a decir: “Donde está la verdadera fe, está la Iglesia”. Atención, es lo mismo que dijo Lutero. Respecto a la liberalización de la misa, se reclama que fue clasificada como rito extraordinario, pero es la histeria del quisquilloso que está detrás. Hay que ser claro, no es serio, y se vuelve un problema existencial, qué les puede pasar si Monseñor Fellay escribe a Roma. (En 1988, Monseñor Lefebvre no dijo nada al Consejo de lo que fue a hacer a Roma. Monseñor Lefebvre siempre tuvo contactos con Roma, permaneciendo firme).

Estamos llenos de un espíritu de suficiencia, tenemos todo, pero atención, por principio, Dios no necesita de nosotros. La Fraternidad va a ser purificada de los miembros que no nos quieren y esto es una gracia para ella.

Al Padre Rioult, por ejemplo, lo conozco bien, es un payaso, no sabe nada y juzga todo.

Estas gentes, es más fuerte que ellos, tienen que juzgar al papa. Se enfocan en el 5% que está mal, aunque el 95% del Vaticano II es bueno (?): es el idealismo.

San Pio X en su reforma no actuó así, no condenó a todo el mundo y despidió a los profesores de seminarios, de universidades. ¡Qué tontería actuar así! Si algunos necesitan, pueden estar seguros, en Menzingen todavía decimos la misa antigua (risa general). Hay que tener cuidado con la gracia que pasa y no vuelve a pasar, como dice San Agustín. La hora es grave, no hay que ridiculizarse ante la Iglesia, ante la mirada de la Historia.

Pregunta de un hermano : “En la Tradición estamos preocupados por lo que pasará en el mes de abril ¿cómo reaccionar?” [Nota del blog: se refiere a la "canonización" de Juan Pablo II]

Respuesta :

Primeramente, no escandalizarse. Es otro concepto de santidad en relación al que nosotros concebimos.

Pero siempre ha sido así en la Iglesia, cada papa beatifica a su predecesor. Imagínense a un sacerdote que pasa su tiempo criticando al Papa, al Vaticano II. ¿Entonces? No, ¡hay que continuar! A veces hay que atacar, a veces avanzar, a veces… no podemos pasar el tiempo atacando. Hay que conocer, pero también explicar la fe.

Es urgente comprender que no hay que aserrar la rama. (Si un obispo nos da en su diócesis una iglesia sin condición ¿aceptamos? Si el papa lo hace, pero que tengamos la garantía de poder continuar el combate y estar relativamente protegidos contra los obispos locales, Monseñor Lefebvre diría que podríamos aceptar).

Hay que dejar hacer al Superior general, tiene suficiententes preocupaciones como ésta. Para comprender la situación, ha que ver a los que están en contra, Nuestro Señor habla diciendo: “Tienen oídos y no escuchan, ojos y no ven (pero no comprenden)” (Hay que pensar, esperar a que es posible que el papa retome contacto con nosotros, ¡es imprevisible este papa! Entonces Monseñor Fellay le dirá “¿Usted no es papa?” ¡NO! todo depende de la situación.

Ustedes saben, Monseñor Lefebvre siempre fue un hombre muy práctico, muy pragmático, y siempre se dijo : « Si es por el bien de la Iglesia, se hace » (En 1984, cuando el motu proprio sobre la misa, Monseñor Lefebvre dijo que era un pie en la puerta, aunque el motu proprio exigía que se reconociera la nueva misa).

Ustedes saben que estamos frente a un problema francés.

 (Alguien me explicó) El francés siempre ha sido traicionado, es un problema histórico: Traición por la revolución, la Vendée, Leon XIII y el Ralliement, Argelia… Pero Leon XIII simplemente fue realista respecto a la República. Ustedes no se imaginan por ejemplo ir a buscar gasolina donde fulano porque es católico, van al más barato. Igual para escoger dentista: es en función de la urgencia, de las disponibilidades y no del que es católico. (Un día, le dije al padre de Cacqueray):


“Cuando estaba en Amiens, si el obispo o el alcalde le hubiera dado una iglesia ¿la hubiera rechazado porque el alcalde es homosexual y masón?” Hay que ser realistas. ¡La realidad no es blanco o negro! No debemos ser simples como Monseñor Williamson. Los que reaccionan en contra del superior dicen que llevan a cabo un combate por la fe. No, en realidad es un combate por su idea. Dios no puede bendecir a los que propagan tan mal espíritu. El problema hoy no es el mismo que en 1988 (entonces fue un problema de conciencia) Hoy debemos enfrentar al mal espíritu. Entonces, ¿qué hacer? Antes que nada, presuponer que el superior quiere el bien. Cuando va mal, cuando la fe está en peligro, ¡se nota!